lunes, 31 de diciembre de 2007

Tú tragaste saliva con esfuerzo


La otra tarde en la fiesta

-La vuestra, vuestra fiesta, no la mía,

Yo ya estaré para siempre de más

Donde habite tu tiempo-

Al encontrarme de frente con L.,

Grave,

Pero sincero,

No quise dejar de felicitarla

Como antes siempre hacía

En este tipo de celebraciones;

Y entonces se atragantó –según dijo-

Rehuyendo así corresponderme, al menos,

Con un hipócrita cumplido.

Ni eso

Tan siquiera parezco merecer de su parte;

Se entiende,

Lo primero es respirar

Y después, si se tercia,

Se puede mal fingir por cortesía.

Algo más tarde me arme de pavor

Para acercarme a ti: Quería despedirme

Y expresarte de todo corazón,

Una vez más, mis mejores deseos.

Tú tragaste saliva con esfuerzo,

Me diste un par de besos,

Que sólo me supieron a desgana,

Y dijiste esperar fervientemente

Que fuese muy feliz en estos días.

Y me marché cabizbajo y aprisa

Tratando de encontrar algún consuelo

A la honda tristeza que sentí

Cuando me supe un mal trago,

No más

Que un puñetero y jodido

Mal trago.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Emergencia


Puede ser que si vieras Hiroshima

digo Hiroshima mon amour

Idea Vilariño.


Aúllan las sirenas con estrépito

En la ciudad desierta

(Rumor de almas en pena que en lo oscuro

Parecen gemir de sal destejidas

Por la huida del héroe en su ceguera).

Se anegan, se incendian, mueren sin sol

Las pequeñas criaturas sin ala

Que se inclinan a los pies de la noche

Con ansias de volar hacia la aurora.

Todo es caos,

Humo, polvo, ignorancia,

Anhelo impaciente por retornar

Sobre el vuelo de unas olas quemadas.

Se agota el telar del canto del gallo

Mientras que el alma del hilo de Ariadna

Se muda en laberintos, lluvia negra

(Nidos de araña mordiendo el velamen,

Piedras sin voz que se quiebran a gritos).

Noche, todo es negra noche y escarcha

Devorando en sus fauces a las llamas;

Todo es desolación, llanto, yermo, lamento;

Todo es menos que nada;

Todo, todo


Enmudece.


Ilustración: Caos y Orden, de M.C. Escher.

sábado, 29 de diciembre de 2007

De los motivos de Silvia

Una sonrisa tuya cae en la hierba

y se pierde para siempre.

Silvia Plath


Sentirse entrañas de puente

Sin vislumbrar las orillas.


Fotografía: Chino Zavalia.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Manos


(Clavo ardiendo)

Nos faltaron sus noches,
Saber desentrañar los códigos arcanos
Inscritos en la bóveda del sueño
Como estrella en los cauces.
Nos faltó conocer
El tacto de su piel junto a mis labios,
Su mirada desnuda -ese gran imposible-,
Arrullando mis ojos con la aurora;
Nos faltó el gemido, el fuego, el éxtasis,
Vestirnos un ocaso de domingo
Para apurar con codicia las sombras.
Y esa carencia creció cual maraña,
Periclitando estrellas, secando los veneros,
Devastando las luces que erguimos de la nada,
Y urdiendo un denso muro en sus rüinas.
Y hoy ya no es más que una desconocida
Que alza su mano con aires de adiós,
Tan cortés y elegante,
Día tras día.
Yo en ese instante adelanto el muñón
Como buscando auxilio,
Mano tendida;
Pero sus brazos me quedan tan lejos,
Que ya todo o nada sólo consiste
En dos manos que se alzan sin mirarse;
Una,
Con desganada cortesía,
Y otra,
Con el dolor de lo amputado,
Sumida en el vacío que devoran
Yermas caricias jamás engendradas.


Fotografía: Oana Cambrea Cutteroz.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Amanecer en Doñana


La golondrina contra el parabrisas

Se estrella

Y deja un rastro de sangre.


(¡Quizá se confundiera en el crepúsculo!:

Débil coartada

Del voraz asfalto).

El llanto del ángel


Como perro enjaulado que busca una luz sin aliento,

Que se imagina arañando la tierra, forjando una salida,

Cuando en el fondo se extingue sumido

En los albañales de su sin nada:

Ladrido-jaula.

Como gemido metido en la entraña,

Con raíces tan hondas como arterias,

Ensimismado y quebrantando:

Aullido-sangre.

Como enlutadas manadas de estrellas,

En sus ansias devorándose el ala:

Tiniebla-vértigo.

Como ocaso imprevisto, como agujero negro, como faz de un

------- cortejo:

Noche-lápida.




Fotografía: Oana Cambrea Cutteroz.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Tensión


Oh tú, mi dulce abismo,

Que amantísimo esperas acogerme en tus brazos;

Tú que harás del velamen desgarrado,

Leve hoguera en el viento con lengua de cellisca,

Polvo menguado en cenizas sin hálito;

Oh tú, silencio, sal, olvido, bálsamo,

Sombra exangüe vestida de amarillo,

Detén un poco el paso

Que ya siento tu frío corriendo por mis venas

Y aún llevo un incendio latiendo en mis entrañas;

Oh tú, con cada albor más necesaria,

No complazcas tan pronto mis anhelos

Que intento en mis heridas levantarme

Y seguir naufragando de la mano

De la desesperanza.

Fotografía: Esao Andrews.

Lluvia de octubre


Tú junto a mí
bajo la lluvia.
La misma lluvia
que desde siempre
contra el cristal
repiquetea.

Lejos de mí
bajo la lluvia.
A mis pupilas,
grises de octubre,
sube la sal
de un agua muerta.

Te vas de mí
bajo la lluvia.
En tu ventana
dos gotas de agua:
tu libertad
y mi condena.

Enero de 2007

En el octavo día


A Estel Julià

Y entonces dijo el Hombre:

Háganse los minutos;

Háganse también las horas,

Los días,

Los meses, los años; esclavicemos

Al sol en su periplo,

La aurora y el ocaso, y al díscolo vaivén

Del agua en las mareas;

Decapitemos las alas al tiempo,

Para así dominar

Los cielos, el fuego, la mar y la tierra,

E imperar sobre el Mundo.

Y nació en ese lapso el ritual

Qué en la vida señala los instantes

De la liberación obligatoria,

De instruir nuevos rumbos, soñados y falaces,

Que siempre nos terminan arrastrando

Al mismo putrefacto sindestino.

Y así sucede que

Con cada 31 de diciembre,

Debemos desear que todo cambie

Para que todo al fin

Permanezca. Que el cambio

Sólo florece en el día tras día,

Sin esquirlas ni marcas señalando

Pautas a la existencia, luces al calendario.

martes, 25 de diciembre de 2007

A todas horas


Si no te agrada ver mi tristeza,

No me mires.

---------------------- Si te es tan insufrible

Seguir en mi pasado,

Escúpeme a la cara,

Rocía con escarcha las cenizas

Por si acaso un rescoldo…

Mas si alguna vez te sientes muy sola,

Piensa en mí;

---------------------- Piensa en mí

Como yo pienso en ti

Cuando, perdido, me siento tan solo;

A todas horas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Cosecha


Campo de trigo abandonado
Entreverado de turbias amapolas
Al desamparo del silencio.


Y en cada espiga requemada
A un sol de agosto y medianoche
Grano por grano se desploman
Atisbos de lágrimas sangrientas
Que ni siquiera alcanzaron
A ser banquete de cuervos.

Campo de trigo desolado
Al desaliento de la espera
De un rumor de otoño adelantado
Que pudriendo en la lluvia la simiente
Lo vuelva a la tierra temprano
Polvo al polvo descansando.


No es que perdiese valor
Pero bajaron los precios
Por la pródiga cosecha
O el capricho indeseable
De alguna ley de mercado.
¡Cuanta injusticia en las leyes!


¿Será verdad lo que dicen
Que cuando la lluvia cae
No es para todos de agrado?


Diciembre de 2006



Ilustración: Campo de trigo. Vincent Van Gogh


El mito

Languidece la llama en la caverna

Y apenas se vislumbran al trasluz

Los recuerdos macilentos de una sombra.


Diciembre de 2006

domingo, 23 de diciembre de 2007

El último latido


(Frío)

Se abrió la flor de la distancia.

Alejandra Pizarnik


Noche, desierto, cuerpo desnudo,

Vaso que quiebra su luz al caer

Sobre el verbo de la última piedra

- glauco jade-, haciéndola añicos,

Sed, sólo sed

Y estéril arena.

Úlcera


He mudado en crepúsculo mi boca;

He tragado la luz de los cristales;

Y he vomitado los cánticos tristes

De lo nunca nacido.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Ya sólo la caridad


Cuando un ateo clama a los cielos, ¡oh dios mío!, es que ha perdido la fe en sí mismo.

"Orrores" tipográficos


La suciedad de consumo... es una puta mierda.

Qué horror


Y si al fin, con el sol en el ocaso,

Amaneciese en mi cielo una estrella

Que hiciese que, sin labios tomados de la mano,

De nuevo caminásemos unidos

Desbrozando a bocados la maleza

Que en mi tristeza se alzó a nuestro paso…

Qué horror de tiempo perdido,

Culpándome;

Imponiendo con gesto inapelable

Su más dura sentencia,

La sentencia

De lo nunca vivido.

Mas después, oh dios mío,

Qué dulcísima muerte.

Fotografía: Ralph Heimans.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Made in China


(De la plasticidad de lo falso)

Hay en la esquina un negro que te vende
El plagio de una marca conocida
Por entre 30 y 35 euros;
Se trata de un artículo
Made in China,
Off course.
Idéntico producto,
Avalado en las “leyes” del mercado,
Lo puedes encontrar en una tienda chic
Por unos 400 o 500;
Made in China
También, probablemente.
Y el contraste seguro que estará
En la gran diferencia de salarios
Que cobran uno y otro chino. Nunca
En el distinto margen de ganancias
Que al cabo obtienen una y otra mafia.

No llegó la Navidad



No llegó la Navidad

A la casa del pobre.

No hubo turrón de almendras por Nochebuena,

Ni rumores de un dulce villancico,

Inundando las almas y la mesa.

Y tampoco los los hijos regresaron

Desde un mundo poblado de miseria.

Eso sí, hubo

Frío, mucho

Frío, aun en la nevada ausente,

Y una dolencia crónica

De infinitas carencias.


Nunca se vislumbrara una estrella, desde la casa del pobre,

Que guiase los caminos de la magia y la esperanza

-Es un mármol muy pesado la desgracia-,

Ni luces a gritos como luceros

Titilando en mil colores tras la puerta.


No, un año más

No volvió el hijo, los hijos, tal vez por siempre

Perdidos en la muerte o la distancia

-Fue tanto tiempo

Sin recibir una carta-


No,

No llegó la Navidad a la casa del pobre,

Pero en la noche, también en esta noche,

Encontró su cobijo el amor bajo las sábanas,

Frías, arrinconando en su llama a las lágrimas,

Y fueron emergiendo desde el pozo

De las profundas y eternas desdichas

Mil caricias tan puras como perlas

Engarzadas con los besos y el abrazo.


Por altares de opulencia, mientras tanto,

Iba el amor,

Moribundo,

Deambulando,

Sin saber ni querer entregarse,

Por no mirar por un momento,

A la casa del pobre desdichada

Y a sus sábanas comidas por la escarcha

Bajo el fuego del más grande amor

Sitiado de miseria.


Fechas de paz y amor falsos

Entregadas a un dispendio miserable,

A belenes opulentos y sin magia

Que pretenden superar al del vecino,

Y a manjares sin sabor sobre la mesa

Para nada. Entretanto el amor, el verdadero

Amor, sólo en la casa del pobre,

Compartiendo,

Resistiendo a consumirse

De miseria.


25 de diciembre de 2006

Haiku gris


Este solsticio,
Qué mañana tan gris!
Llueven ausencias.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Arte en crudo


¿Cómo se pinta el espanto?
-Inquirió con voz ausente.

(Hice pincel mi mirada)

¿Cómo es el son de la muerte?
-Me preguntó susurrando.

(Hice de mi lengua arpegios)

¿Y el aroma de la nada?

(Ya sólo sombra y silencio)


Fotografía:
Anedreja Izosimova.

Entonces llovió Jehová


Horror de buscar tus ojos en el espacio lleno de gritos del poema.
Alejandra Pizarnik



Cada verso

sal y estruendo


Cada estrofa

ciegas sombras


Una cruz cada poema

Fotografía: Victoria Prada.

¡apartaos!


me voy a caer

entre el cieno se me pudren las raíces


me voy a caer

caigo, caigo, me caigo...!


me estoy cayendo


Ilustración: Par de botas, Vincent Van Gogh (1886)

Entre el ciprés y la luna


Sobre el gélido mármol
Que suplanta a mi pecho,
Pudo aún germinar
La feraz primavera.
Flores vestidas de arco iris
Lo poblaron un tiempo,
Y eran ternura sus cálidos límites
Con el ansia del hielo.
Después, con la ventisca,
Pétalos, sépalos y estambres
Fueron
Alimento de buitres, carne viva en canal;
Y un manto oscuro sepultó el aliento
Mudando en piedras el aire desierto.
Fue como una hecatombe
Destripando la luz de las estrellas
(En la pálida luna aún se advierten
Las llagas de viruela
De aquel voraz eclipse que arrasó los jardines
Sólo dejando al enhiesto ciprés
Como mudo testigo del insistente invierno).

El nacimiento del vampiro


Ya sé que no habrá paz
jamás en este abismo,
que la felicidad me fue extirpada

por siempre, por los siglos
de los siglos,
hasta el fin de los tiempos.
Me fueron lentamente arrebatadas,
en mitad de la noche, a dentelladas,
en la espera sin fin, la ignominiosa
espera de una aurora
emponzoñada de recuerdos falsos.
Pero hete aquí que, inesperadamente,
desde el estéril fondo donde yacen
las trémulas cenizas
de la última gota de mi sangre,
me han nacido unas garras, alas
negras,
afilados colmillos,
con los que arremeter contra el vacío,
perforar las arterias, oscurecer las sombras,
desgarrar las pupilas
al espanto.
En lanzas se han mudado los escudos
y oh, dios, cuán gran terror
me embarga por las ansias infinitas
que me empujan a usarlas.
 
(Diciembre 2007 - septiembre 2012)

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Poema de amor


(Ya nada temas)


Y al fin

Te odio maldigo desprecio,

Con saña

Te aborrezco,

Con todo el encono de mis entrañas

Desearía

Que estuvieses muerta,

O, aun mejor, que nunca

Hubieseis nacido

Ni tú ni toda

Tu despreciable estirpe,

Para así jamás

Haberos conocido.

¡Qué bálsamo el rencor!

Me sigue doliendo

Toda mi alma,

Pero ya sé que odiando

Se soporta se controla se asume

La puta dentellada que es la vida,

Que basta con mudarse

En tóxico gusano

Para seguir arrastrando los huesos

Sin náuseas

Sobre el estercolero

De las horas vacías,

De lo muerto.

Y es así como al fin

Con todo mi amor, mi amor,

Yo

Te odio.


Fotografía: Andrey Razoomovsky.

Igual que un cerdo


Igual que un cerdo

Hacia el matadero

El último en la angustia

El último

De la agónica fila

Que gruñe gime de espanto al olor

De tanta sangre muerta

Que a gritos

Lo precede

Que ruega piedad con quejas difuntas

Aun sabiendo que ya

Nada importa su vida

Nada

De nada

Que ya nada más

Será digna de aprecio

Su carne despiezada

Tras su muerte

Igual

Igual que un cerdo

Guerra y Paz


Por concederte tu anhelo de paz,
Sangrando sobre el campo de batalla
Seguiré en silencio; con la metralla
De tu ausencia agostándome voraz,

Y sin tregua ulcerando, pertinaz,
Con sus fieros ladridos de muralla,
Mi herida exangüe. No aspiro a medalla
Sobre el pecho, procurando solaz

A tanto desconsuelo, por mi gesto,
Por esta rendición sin condiciones
Que me arroja, hasta el límite funesto

Donde fluye el Leteo, con facciones
Sin alma. Sólo espero que mi infesto
Calvario te colme de bendiciones.

Corazas



Y al final la especie humana, presa del miedo, ha derivado en corazas; como modo de defenderse de sí misma, ha querido hacerse fuerte como la roca. Pero la fortaleza y la dureza nada tienen que ver entre sí. Hay infinitamente mucha más fortaleza en un solo y efímero gramo de ternura que en todas las piedras del mundo.

La mazmorra de los números



Mis latidos hacen agua
Como techo de uralita
Carcomido de granizo;
¡Tanta intemperie me puede!,
No están forjados mis huesos
Para el embate creciente
De estos rasos de marea,
Ni queda fuerza en mis remos
Para remover la sangre
Que sedimenta en la ciénaga.
Todo ya me huele a autopsia,
A formol y agorafobia,
A llaga a candado a vómito
A pusilánimes ratas
Mordiendo mi piel de náufrago
Cual cárcel en campo abierto
(Hay un enorme agujero
Camino y sombra de invierno
En la luz de la ventana);
¡Oh qué lamento de ocasos!
Sin pulmón ulula el viento
Una canción elegíaca
Bajo lívidos atriles,
Y entretanto el corazón
Derrama a contracorriente
Su lengua aurora cortada.
De nada valen los sueños
Sobre números vertidos,
De nada los brazos francos,
Ni las bárbaras estirpes,
Ni los espasmos alfanjes
De las cenizas de un ala.
¡Todo mudó abatimiento!
Mantenerse erguido sólo
Por la herrumbrosa costumbre
O cierto pudor que ya
No es de recibo en lo muerto.


Fotografía: Kathleen Connally.

martes, 18 de diciembre de 2007

Press de red button, please.

Soy un no poeta

Hipercreativo.

Quiere esto decir,

No que llegue a alumbrar grandes ideas no poéticas,

Sino que, por término medio, suelo parir

Unos dos o tres no poemas al día.

Eso sí,

En los momentos más dolorosamente jodidos,

Esos tan puñeteros en los que apenas una duda

Me impediría pulsar, o no,

Ese pavoroso botoncito encarnado con el que, según nos cuentan las películas norteamericanas, sería posible enviar al puto carajo toda esta mierda de mundo,

Esta cifra se puede elevar considerablemente.

Como esta perra y desalmada noche pasada

En la que no he podido dejar de preguntarme ni un instante

Si no será lo creativo

La lenta cuenta atrás que me conduce

Al más hondo abismo.

En el filo de la navaja


La sombra volátil de una mirada
Lo ató de pies y manos.
Era el esclavo del turbio vacío
De un trópico que, muerto,
Arrojaba glaciares a su puerta.
Era duro abrirse paso en la nieve,
De modo que, tras quemar una noche
Su más postrer aliento,
Hubo de empeñar su maleta a saldo,
Y confinarse dentro;
¿Qué más hacer? Pero a veces la escarcha
Se colaba en tropel por las rendijas
Y entablaba litigios con su frío.
Con la hiel de sus náuseas
Selló, entonces, las puertas y ventanas,
Y devoró el cristal de las bombillas
Hasta hacerlas guarida y laberinto.
Por último, cuando ya comenzaba
A sangrar por la boca,
Se cubrió con la piel de nueve abismos
Y, sin sueños ni fuego,
Se sentó a esperar, a esperar por siempre
Muy lejos de las rutas migratorias.
Y fuera, mientras tanto,
Era ya primavera.


Fotografía: Stanislav Petera.

lunes, 17 de diciembre de 2007

En estas fechas


(Carta quebrada)

En estas fechas que siento,
No alcanzo a saber porqué,
Llenas de un gris macilento,
Quisiera que te habitasen
Arcos iris sonriendo.

En estas fechas tan dadas
A esperanzas y deseos,
Mientras se quiebran los míos
A golpes de desaliento,
Quisiera que al menos tú
Vivas hechizos de cuento.

En estas fechas de encuentro,
En las que inerme me advierto
Tan olvidado y tan solo,
Quisiera pensar que tú,
De tus seres más queridos
No echas a ninguno en falta
Aunque a mí me apartes lejos.

En estas fechas de sueños,
En las que rompo en añicos
Mi carta a los Reyes Magos
Para tratar de evitarte
Singladuras sin sentido
Desde Oriente a mi lamento,
Quisiera que te encontrases
Con la magia y la fortuna
Cobijando tus senderos.

En estas fechas de signos,
Estrellas y advenimientos,
En las que yo para ti
Ni siquiera soy un muerto…
Te pienso, te extraño, te busco, me oculto, me abstengo,
Y a veces,
Por un momento,
Veo la luz de tu mirada
Alumbrándome en mis sueños,
Y entonces, como espejismo,
Fugaz sonrío un instante
Que me alivia del desierto.

En estas fechas al menos
Quisiera vivir contigo
Un suspiro azul sin miedos.

(Rompo el final de mi carta
Requebrando mis anhelos)

Diciembre de 2006

Cinco llagas


En mi pecho cinco llagas,
Como fauces de Cerbero,
Mis ilusiones enclaustran
Y abruman mi pensamiento.

La primera fue en diciembre;
Era una noche de cuento
Hasta esfumarse la magia
Con un no a los sentimientos.

La segunda fue por marzo
Al germinar con mi miedo
Una maraña de espinos
Que se elevó hasta los cielos.

La tercera, por octubre,
Fue bajo un denso aguacero
Que me condenó a las aguas
Del destierro y el silencio.

Con aromas de esperanza,
Falsos de abril traicionero,
Mordió la cuarta mis ojos
Mudándome en llanto ciego.

Y la quinta, como hiedra
Aprisionando mi vuelo,
Se acrecienta día a día
Usurpándome el aliento.

Cinco llagas sin mirada,
Carne viva de un recuerdo,
Que lacera mis latidos
Dejándome exangüe y yermo.


Fotografía: Christine Dyrnes Takoua

domingo, 16 de diciembre de 2007

Mirada de escarcha


Helado, entre mis manos,

Se está muriendo un sueño:

Alondra que, sin nido

Y a merced del invierno,

Clemencia suplica al viento del Norte

Sollozando en silencio

-Ulula mientras tanto la cellisca,

Sin tímpano y sin alma-.

Me mira con ojos

De sinfuturos,

De ciénaga; me mira

Como queriendo buscar un rescoldo

De vida en mis pupilas,

Un leve aliento que empuje sus alas,

Cual venero de sangre, hacia los trópicos,

Un timón, una brújula,

Un susurro pequeño que lo aleje

Del denso laberinto de los números,

Que lo engulle con sus fauces de arena,

Consumiéndolo en su vuelo. Sin fuerzas,

Herido, entre mis manos,

Callado,

Se me está muriendo un sueño;

Se acurruca en mis latidos buscando

Un poco de calor, un sinsentido,

Pero están mis dedos llenos de escarcha,

Y mis ojos

Sin hálito y resecos.

Perdido, entre mis manos,

Muere un sueño.


Ilustración: “Eye”, de M.C. Escher (1946).

Ya sé lo que es tristeza


Ayer sentí no más
Tristeza al verte.
Tanto tiempo anhelando ese momento
Para, al cabo,
Sentir sólo tristeza.
Una tristeza densa,
Pesada, grande. Una tristeza
Que estuvo todo el día en mí clavada,
Royéndome los poros uno a uno,
Los ojos y las manos y seguro
Que, aunque siempre ignoré dónde se encuentra,
También la piel del alma.
Tristeza que se suma a la tristeza
Que, mórbida, me invade por no verte,
Que ha ocupado, brutal, cada rumor,
Cada víscera, cada palabra, cada gesto
Cada hondo suspirar, cada silencio,
Y, en tardes en que arrecia la tormenta,
Añade un nuevo gris al gris dolor
Que siento al transitar bajo el prohibido
Y ajeno resplandor de tu ventana.


(Noviembre de 2006 – junio de 2010)

Fotografia: Tobias Zarius

¿Hasta dónde?


¿Hasta dónde es posible al ser humano,
Asimilar el vértigo, el horror,
la hirsuta e iracunda
crueldad que anega el mundo?
¿Hasta qué punto puede,
en su inmisericorde indiferencia,
llegar a convivir con el espanto
que sufren a millones, a miles de millones,
sin esperanza alguna,
en la marginación sus semejantes?
¿En qué lugar se encuentran
los sórdidos confines, los límites postreros,
de la brutalidad que nos carcome?
¿Tal vez en el entorno de la cúpula,
ruinosa y prodigiosa, de Genbaku?
¿Con los que nunca habrán de regresar
A abrazar a sus madres que aún esperan
con la congoja a cuestas cada jueves
en la Plaza de Mayo?
¿En campos de exterminio de Pol Pot,
o en tormentas de napalm devorando
con su aliento insaciable y demoníaco
las selvas de Vietnam o de Colombia?
¿Quizá en el Kurdistán,
en el Holomodor,
o en el largo millón de asesinados
en Auschwitz por los nazis, hoy vengados
con sangre de inocentes en la franja de Gaza?
¡Ha sido tan prolija la estirpe de Caín,
tan vasta!, que quizás no exista un límite;
Mas de existir podría hallarse dentro
tal vez de la pupila sin infancia
de algún niño soldado en su inocencia
jugando a la pelota con la muerte.

Diciembre de 2007 - enero de 2012)
Fotografía: Michael Lewis

sábado, 15 de diciembre de 2007

Haiku (o no, probablemente)


¡NO MATARÁS!
Mandamiento primero
de mi increencia.


Fotografía: Michael Lewis

No demos más tiempo al tiempo



Quién soy yo quién serás tú quiénes somos

Cuándo dónde cómo porqué surgió

Tanto espanto dolor llanto lamento

Por qué no abandonar la pantomima

Y otra vez ser sentir vivir estar

Donde fuimos sentimos estuvimos

Resistiendo batallando sin rendirnos

Unidos conjurados contra el tiempo

Que no sabe de treguas

Seguro en su victoria.

Desolación en la Quimera



Me revuelve el insomnio la esperanza

-Ese añejo esqueleto

Sin fuerzas apenas para sufrirme-

Y todo desnudo salgo al balcón

A contemplar la noche.

¡Está tan clara! ¡Es tanta la Luna!,

Que se me antoja un valido del Sol

Devorando la luz de las estrellas.

Y, entonces, no puedo evitar

Dirigir mi mirada hacia el Oriente

Y preguntarme henchido de Nostalgia

Si igual allí, junto a los muros rojos,

Mudos testigos del último abrazo,

También se alzó la Luna.

"Desolación de la Quimera"

A Carlos, sin fe.

Nunca el ser humano, alcanzará a comprender el origen ni el porqué de la existencia. Dicen que los enigmas más difíciles de resolver suelen ser los que tienen una solución más sencilla. Así que, probablemente, el motivo de esa incapacidad para saber esté en que no seamos más que una Quimera sin nacer, nada sin esencia, proyecto no iniciado de sombras, mutismo, quietud y frío.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Y el verbo se hizo exangüe


En el verbo olvidar, no se explica la existencia del modo imperativo. Ironías del lenguaje. Supongo.


Fotografía: Markus Richter


De lo vacío


Y al final no he tenido más remedio

Que declararme persona non grata.

Y me recibo a mí mismo en el alba,

Forzado y sin deseos de otorgarme

La bienvenida.

Dicen... y me inquiero


Dicen que el Gran Hacedor, ingeniero avezado donde los hubiere, edificó el Mundo en siete días –sí, en siete, no en seis, que todo trabajador debidamente amparado por la normativa laboral y las organizaciones sindicales, debiera tener el derecho de disfrutar, al menos, de una jornada de descanso semanal debidamente retribuida.


Una semana no parece demasiado tiempo para tan vasto Universo. Sobre todo si tomamos en consideración que desde siempre estuvo solo para tan ardua tarea. Bueno, después vino aquello del pan y el sudor en la frente, pero para entonces ya la suerte estaba echada.


Lo que no termino de comprender, por tanto, es quién, o qué o si Él mismo ni por qué, está necesitando toda una eternidad para definitivamente derruirlo. Pero, sea quién o lo que sea, carece, sin duda, de profesionalidad alguna. Aunque también es cierto que, al final, todo termina cayendo por su propio peso.

jueves, 13 de diciembre de 2007

La otredad de la Quimera


(Desolación)


SE construyó una coraza

Para aislarse del dolor

Del amargo desamor

Que, cual si dura tenaza,

Era en su ser la amenaza

Más ardua de derrotar.

Pero no llegó a atisbar

Que nunca sería propicia

Al detener la caricia

Y al golpe

----------------- dejar pasar.

señor juez

si las veces que pienso en alfileres

para ser redimido la llamara

quedaría su línea telefónica

por siempre con mi sangre saturada


y es así como nacen

mis poemas


sin alma ni fe

como un llanto muerto

Natillas (el desenlace)

Como veo que, a algunas y algunos, mi dulce relato sobre las natillas os ha abierto el apetito, despertado la imaginación y levantado... el ánimo, os propongo un jueguecito: ponedle cada cual, si así os apetece, el final que más os guste.

Bueno, como ya ha habido dos aportaciones, creo que la cosa merece ser ilustrada.



Versión de mi primo, El Secretario.

El chico, que había bebido y mezclado, lo que no era su costumbre..., perdió todo: las ganas de revolcón, las ganas de amanecer entre los brazos de la maciza, las ganas de..., todo.
Buscó el camino del aseo, casi a tientas. Lo halló. Metió la cabeza bajo el chorro de agua fría.
Hubo una mejoría, una vuelta a la realidad.

Pero esa postura inclinada y los escalofríos que le acosaron, terminaron por provocarle unas desagradables vomiteras.
Raramente le ocurría aquello.
Raramente bebía...

Ella, ya le esperaba fuera. Oyó las arcadas. Frunció su precioso ceño: ¡Bah! Estúpido niñato...

La gente del equipo que comenzaba a colocar envases de natillas por toda la cama, se apartaron.
El regidor gritó:
-Anna, arrópate. Está visto que hoy no hacemos nada...
Y entrando en el baño:
-Pero Rafa, te dijimos que una copita antes de venir a rodar el spot, para animarte, y mira cómo vienes.

::::::::::::::::::::::::::::::

Y el anuncio de Natillas Danone, especial para aquella Navidad, con la Kournikova y Rafa Nadal en tórridas posturas, no pudo ser.
La rusa, cabreada, los mandó a todos a freír colillas. Y de Rafa, nunca más se supo en el mundo de la publicidad (al menos en el de las natillas...) Listas para gustar.

¿¿Repetimos??

Versión de Sandra.

Con los ojos desorbitados él cerro la nevera, comenzó a tener sospechas de estar en casa de una desequilibrada, pero tampoco estaba seguro de estar en la certeza,salió corriendo hacía la caja de condones pues tal vez también estos estaban caducados, tal vez él sólo sería uno más de su colección de natillas... comenzó a tener vértigo, el alcohol comenzó a mezclarse con los nervios y en un giro repentino estaba tendido en el suelo.

-Holaaaa,¿estás bien?. Despierta-
Al abrir sus ojos se apoderó el pánico de él, no podía dar crédito a lo que veían sus ojos, la chica estaba completamente enfundada en tapaderas de natillas y con una sonrisa picaresca le dijo
-comeme, estás las tenía en la nevera de mi dormitorio -

Y el pensó -Ya decía yo que parecía demasiado fácil, estoy con una tarada, aunque muy apetitosa-

Mutilación

Habla talada,
Verbo partido,
Lengua amputada,
Son carcomido,

Oda castrada,
Verso tullido,
Voz mutilada,
Roto alarido,

Grito quebrado,
Salmo agrietado,
Aria mordida...

Ya sin palabras
Abras macabras
Truncan mi vida.



Ilustración: El Grito; de Edvard Much (1893).

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Fado triste


“Vai ó sol poente
vai e não voltes”

Vitorino Salomé

Esta vez -no me esperes-,
No asistiré a la fiesta.
No cantaré contigo, con voz grave,
Ni buscaré con celo tu sonrisa
Entre la muchedumbre y el pasado.
No brindarás por mí con vino blanco
Ni yo lo haré por ti ni por nosotros.
Tampoco esperaré a que, en llegando
El fin de la velada,
Te despidas de mí con un abrazo
Y con un “te echaré mucho de menos”,
Eufonía en mi alma.
No, no estaré. Ni tú
Llegarás un instante a echarme en falta.
Y atado, como espectro, a mis entrañas,
Me hará bailar un fado insomne y triste,
Tu recuerdo hasta el alba.


Diciembre de 2007 – enero de 2012

Natillas

Miércoles laborable, 5 de la madrugada. Con una ebriedad que ya les turbaba en demasía los sentidos, buscaban un garito donde poder tomar otra copa. Todo cerrado.

- ¿Cómo no vayamos al centro? –propuso él.

- ¿A estas horas? No, no, ni pensarlo. Pero si te apetece podemos subir a tu casa… ¡no!, mejor a la mía, que nos queda más cerca. Pero sólo a tomar una copa, ¿vale? –replicó ella.

Lo cierto es que a él ni por un instante se le había pasado por la imaginación la posibilidad de que aquella noche pudiesen terminar yaciendo sobre el mismo lecho. Ni ninguna otra noche. Pero aquella, que se le antojo como solapada negativa, espoleó sus deseos con tal fuerza que comenzó a experimentar una colosal erección.

- Bueno, ya se sabe que cuando las mujeres dicen “no”, en realidad quieren decir “tal vez” –pensó.

* * *

- En fin, ya estamos en mi cuchitril. Voy a ponerme un poco más cómoda. Entretanto, si no te importa, ve preparando tú las copas. En el frigorífico hay vino y cerveza. Creo que no tengo nada más. A mí me sirves un vino blanco.

Él no daba crédito. Ella se iba a poner más cómoda, y además, no había podido dejar de llamar poderosamente su atención el hecho de que allí, sobre el estante más visible de todo el salón, hubiese dos cajas de condones de 24 unidades.

- ¡Esta chica es una fiera!, no sé si voy a ser capaz de estar a su altura –pensó, un tanto azorado, mientras se dirigía dando tumbos a la cocina para servir las copas.

Pero al abrir el frigorífico, la espantosa visión de un incontable número de envases de natillas caducadas desde hacía meses, acabó de súbito con sus ilusiones.