viernes, 6 de noviembre de 2015

Espinela ultraborbónica con extenso estrambote monorrimo

He leído que el bribón
-afectuoso apelativo-
campechano y atractivo
don Juan Carlos de Borbón
ya ocupó su corazón
de un amor que no es Corinna.
Y esto, amigos, me rechina,
a no ser que el muy tunante
sea un pionero mutante
en contra de la rutina.

Sencilla es la explicación:
la realeza hasta el botón
muestra de esta mutación
nunca tuvo corazón.


En la fotografía: Deborah Norville,
presunto agente mutagénico.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Los reyes españoles siempre fueron conocidos por el pendón de Castilla