martes, 25 de noviembre de 2014

El muladar

No es, el de la política,
un ámbito propicio
para las mariposas.
Entra una mariposa
en ese territorio
de impostura pedestre,
y las fuerzas impúdicas
del capital la empujan
hacia un sentido anómalo
de la metamorfosis
a fin de transmudarla
nuevamente en gusano
afín a la pecina
que anega las cloacas.
¡Benditas mariposas
aquellas que resisten
la atracción desmedida
de ese narcotizante
y obsceno muladar,
y siguen en el aire
a riesgo aun de acabar
en un cartón clavadas!

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Tanta belleza marchitada en dos horas de vida