domingo, 14 de diciembre de 2014

Paripé

Lo de la transparencia no deja de ser una cortina de humo, un burdo encalado de la fachada de la casa de nuestra maltrecha democracía, cuando en el interior se siguen acumulando la basura y las ratas. Porque no se antoja para nada probable que ninguno de los pájaros a imputar en el futuro vayan a subir a los diferentes portales de la transparencia datos en relación a la pasta obtenida perpetrando sus delitos de carácter económico o de otro tipo. Pero lo que ya clama al cielo es que los mismos a los que se les llena la boca de transparencia, pretendan castigar a aquellos que traten de dar fe, entre otras barrabasadas, de presuntos abusos policiales.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

es cierto, el que trinca no sale