sábado, 8 de septiembre de 2007

Poemario del frío

Un crepúsculo de invierno,

En la escarcha acumulada en tus cristales,

Pintaré mi último verso.


Un poema que dirá

El cantar que no escuchaste

De los coros de mi aliento,


Que mi voz se hizo ceniza

De arder y arder en la nieve

Y se apaga con el viento;


Sólo un verso que dirá,

Deshaciendo a fuego el hielo,

Que no te pude olvidar;


Que te quise,


Que te quiero.


¡Silencio!

¡No desveléis a los muertos!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estás en un momento poético envidiable. Sigue así que nos vamos a emborrachar de versos.

Precioso.
Besos.

Anónimo dijo...

tiene mucha fuerza.
Intenso, poeta.

Besos.

Anónimo dijo...

Así es el mundo de los recuerdos... descubrí tu blog. me gustó.

Anónimo dijo...

Gracias, mamen, como dice Gamoneda:

"Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad
del corazón.

Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace
cerrar los ojos.

Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una
rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte."

María, sí se me escapa la fuerza en mis poemas.

Gracias, babynenita. Y sé bienvenida. El inframundo de mis recuerdos, antesala del infierno... o de la gloria, quién puede saberlo.

Abrazos.