jueves, 7 de agosto de 2014

Mueren los hombres...

Mueren los hombres. Mueren,
inaugurando un transito
desbocado entre el ser
y la nada a caballo
del recuerdo. Son muertos
aún frescos, incompletos,
muertos a flor de tumba
con olor a cadáver,
unidos a la vida
por un hilo, un cordón
umbilical tan áspero
y firme que aparenta
no ir a soltarse nunca.
No es más que un espejismo:
con el paso del tiempo
también mueren los muertos
sin dejar por testigo
en el aire siquiera
un aroma precario
que pruebe que hubo un tiempo
en que estuvieron vivos.
Mueren los muertos. Mueren,
y nunca han existido.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Más allá del poema...

“Ah, vertedero cruel
de la memoria”


Leopoldo María Panero

Más allá del poema
la verdad resplandece
en los ojos de un ciego
que ya tan sólo alcanza a recordar
los haces-heces
de luz que ensombrecieron Hiroshima
cuando aún no había nacido.

Epitafio para un niño

(Gazatí, Sirio, Afgano, Somalí...)

Aquí yacen los restos
incompletos de un niño
que voló hecho pedazos
por un error de cálculo
–según testificaron
medios autorizados
afines al sistema–
al lanzarse un misil
de esos que, haciendo gala
de un cinismo sin límites,
los prohombres de estado
llaman inteligente.
Misil inteligente,
¡habráse visto oxímoron
más canalla y bastardo!
Y, luego de haber sido
esparcidos sin orden
sus añicos impúberes
de porvenir truncado
–aquí un dedito, allá
una costilla, un fémur,
un pingajo del cráneo,
más allá, sobre el lodo
formado por el polvo
de las ruinas y el cauce
desbordado de sangre
inocente, una masa
caótica de vísceras,
quién sabe si parida
por lo que fuese un hígado,
un riñón o unas alas–,
vinieron los prebostes
de la paz impostada
a lamentar con lágrimas
hipócritas el crimen,
evitando, eso sí,
nombrar al asesino.
Es la historia de siempre,
la misma perra historia
de cruzados metiendo
al infiel en cintura,
cruzados que, vehementes,
reclaman que haya paz
en la tierra y a un tiempo
se lucran fabricando
proyectiles, fusiles,
y carros de combate
entre otras herramientas
de pacificación
con las cuales habrán
de perpetrar sus crímenes
de lesa humanidad los genocidas.

martes, 5 de agosto de 2014

Lex parsimoniae

Odiar a dios no es más
que un acto irrelevante
de estupidez. Y no
porque, en su omnipotencia
altiva, su desdén
y crueldad de leyenda,
se la resbale el triste
odio de los mortales.
Es mucho más sencilla
la razón. Citaré
solamente al respecto
la navaja de Ockham.
Así que cada cual,
a fin de alimentar
de odio o amor su ego,
arrime como guste
el ascua a su sardina,
antes de que se agote
la hoguera o el cupleido
se calcine de frío.
Por mi parte, ni amor
ni odio; indiferencia
sobre todas las cosas,
como si fuese dios
la más perfecta y fiel
de todas las amantes,
aquella que, impasibles,
terminará acogiéndonos
sin excepción alguna
en su sin fin regazo.

La historia originaria de Jekill & Hyde

Y el gran Hacedor tomó la pócima.

Spam-ku (XXXV)

aún más extraños
que antes de conocerse
eso es distancia

lunes, 4 de agosto de 2014

Tercio de varas


“La vida es como un toro”.
Menuda estupidez.
Qué poco afortunada
comparación, poetas.
Qué monumento al tópico,
asentado en atávicos
rituales de barbarie.
Si al menos acertaseis
usando cada término
en su justa medida.
La vida es un torero
sanguinario, y el hombre,
condenado e inerme, es el astado.

Recuerdos de adolescencia (15): Huerta al aire libre (Carlos Parejo)


En aquel barrio de mi infancia y adolescencia, tan aislado y lejano de la ciudad de Sevilla, nos la arreglábamos para que no nos faltara de nada.

Íbamos a recolectar hojas de los eucaliptos que escoltaban al temible –por inundadizo- río Guadaira. Con ellas hacíamos vahos y aspiraciones cuando nos refriábamos en invierno.

La hierba del vecino estadio de fútbol criaba una vacada con cuya leche crecíamos sanos y fuertes, y su docena de gallinas daba los mejores huevos del mundo, los béticos.

Los familiares de Perico el farmaceútico me regalaban limones, los de la saga Tejera siempre tenían alguna lechuga y un tomate de su huerta que ofrecernos. Y mi amiga -la hija del periodista republicano- cosechaba unos exquisitos higos y dátiles en las higueras y palmeras de su jardín, que repartía en verano entre la pandilla como si fueran un maná caído del cielo.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 3 de agosto de 2014

Vencer la tentación...

vencer la tentación
de morder la manzana
e incendiar el jardín
con la carne talada
del árbol del señuelo
para que la serpiente
imponga por los siglos
de los siglos sin tiempo
su imperio de cenizas 

Diccionario de mutantes: fieldespato

Fieldespato

(Del lat. fidēlis; y del esp. despacio, este del lat, spatĭum).

m. Ave palmípeda, de pico más ancho en la punta que en la base, y costumbres monógamas. Su plumaje, de brillo resinoso o nacarado y dureza pétrea, es amarillento en los machos, y combina el blanco con diferentes tonalidades rojizas en las hembras; y sus tarsos son cortos, por lo que anda muy despacio y con gran dificultad. Su hábitat está ligado a formaciones rocosas ígneas, como las graníticas, así como a otras de origen metamórfico con predominio de la metacuarcita.  U.t.c.adit. (aditivo) 

Es un hecho probado que en las constituciones...

“Defender la alegría como una trinchera”
Mario Benedetti 

Es un hecho probado que en las constituciones
de hasta aquellos estados que presumen
de ser más democráticos
faltan ciertas palabras que se antojan
del todo necesarias
de cara a un buen gobierno del pueblo para el pueblo:
humor, felicidad, sueño, empatía, 
poema, esperanza, amor, abrazo, amigo...
Sin ellas no es posible que el pueblo se gobierne
para la libertad y la justicia,
y tanto articulado solemne en referencia
a poderes, deberes y derechos
solamente es papel borrajeado y mojado
para envolver, a modo de mortaja,
al pueblo en su tristeza.
Deberemos, por tanto,
luchar codo con codo hasta dejarnos,
si es preciso, el aliento,
a fin de reescribirlas desde cero
en base a esas palabras,
para que en el futuro y para siempre,
el derecho y deber fundamentales
del gobierno del pueblo para el pueblo
sean, más allá de credos y fronteras,
la globalización de la alegría. 

sábado, 2 de agosto de 2014

La esperanza

(o de los verdaderos héroes)

El gesto del que, anónimo
y aun sufriendo hasta el tuétano
la sed, renuncia al agua
para entregarla al polvo
que ha de engendrar el cántaro.

Oipocsodielac

En el caleidoscopio
de mi verbo no esperes
un turbión de colores
girando en torno a un centro
—menos aún que sean cálidos.
Mi verbo es el reflejo
del mundo y mis adentros,
una escala de grises
—sermón en el desierto—
sin centro, fríos, en vano.


Fotografía: Kazuhiko Kawahara

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobresalto

“Como el terrible momento de no tener ya nada que escribir”

Leopoldo María Panero

“Aunque ellos mismos lo ignoren, ningún creador escribe para los otros, ni para sí mismo, ni mucho menos, para satisfacer un anhelo de creación, sino porque no puede dejar de escribir.”

Oliverio Girondo

Hay noches de tinieblas
que son sólo una huida
frustrada de mí mismo.
Noches en las que sueño
que despierto en la noche
de no sé qué lugar
árido y polvoriento,
y, al tomar el bolígrafo
en mis manos, descubro
que la tinta está seca
y están mis dedos secos
y están mis labios secos
y está mi sangre seca
y están mis ojos secos
y está mi seso seco
y está mi sexo seco
y el poema está seco
y el recuerdo y las ganas
y todo, todo seco.
Entonces me despierto
sudoroso –un sudor
frío y seco– y sediento,
y salto de la cama
y caigo en que me meo
y orino largo rato
y bebo un litro largo
de agua y luego tomo,
tembloroso, el bolígrafo
en mis manos y escribo
como si fuera la última
noche, la última gota
de sangre y agua y tinta.
Y escribo escribo escribo
hasta quedar, rendido
de cansancio, dormido.

El poema es una celda...

el poema es una celda
de aislamiento enclavada
en la cruz del vacío

Libros, geografía recreativa (*) (Agustín Casado)



Porque un libro es muchas cosas;
inventario, imaginario,
ideario hecho de prosa;
es un monumento al plagio
si quien firma es Ana Rosa,
la tristeza más hermosa
si lo rima en un adagio
el sevillano de Soria.
Es maestro cuando glosa,
es memoria en un diario,
es memoria si es de Historia,
son memoria las memorias.
Y si falla la memoria,
es el libro prontuario.
Del goloso recetario,
pa’las dudas, diccionario,
libreto en el escenario,
sinfonía hecha de notas
del milagro extraordinario
que es el abecedario,
como dice Vargas Llosa.
Un libro el mejor regalo,
por sí solo o con la rosa.
Es el libro consejero,
silencioso compañero
para las tardes ociosas
que habla sólo cuando quiero.
Y si hablamos de la cama
díganme un mejor programa
salvo el que incluya una dama,
para ella un caballero.
Blindaje contra las balas.
Un libro es un par de alas,
un libro es siempre un viaje
con la piel por fuselaje
dándote el viento en la cara
que ligero de equipaje
emprender haciendo escalas
a través de esos parajes
que no salen en los atlas.
A la luz de unas bengalas
descubriendo ir paisajes
que en el alma se te instalan,
mecerse en el oleaje,
liberarse del cordaje
que al palo mayor nos ata
de nuestra vida pacata
de marino sin tatuajes
en travesía hacia “Itaca”
para darnos sin ambages
al asalto sin pillaje
de sirenas que nos llaman.
Aquí el medio es el mensaje.
Qué otra agencia de viajes
ni qué touroperador
ni cuándo Viajes Halcón
expedir puede un pasaje
que te lleve de excursión,
-clase business del lenguaje
de bolillos hecho encaje-,
a sitios que he ido yo
y que nadie encontraría
en libros de geografía.
Como Isla Esperanza con
John Silver, su correaje,
con su loro y su doblón,
su cofre, el barril de ron…
que bordaba el abordaje
don Roberto “Estivensón”
Como Zenda o Camelot,
Vetusta, el país de Oz
o la isla de Utopía,
o Macondo que estos días
resulta un destino top,
Ende y su isla Fantasía,
Gotham City o Avalón,
la Tierra Media e Icaria,
los arcanos de la Arcadia,
la Atlántida que se hundió.
Mítico Eldorado, Narnia,
Lilliput y cómo no
la isla de Barataria
de gordo gobernador.
País de las Maravillas
en que Alicia alucinó
y el que habita Campanilla,
País de Nunca Jamás,
el remoto Neverland,
que yo como Peter Pan
nunca quise ser mayor
para ver pasar mis días
viviendo donde vivían
los agentes de la T.I.A.
Mortadelo y Filemón.

(*) Fragmento del pregón de la Feria del Libro de Marbella 2014.

Texto e ilustración: Agustín Casado


jueves, 31 de julio de 2014

Cae la nieve en los ojos...

cae la nieve en los ojos
túrbidos y perdidos
del dolor sin consuelo
es el fin prematuro
de la estación del llanto
dando paso al invierno
de la resignación
zaguán de la inminente
y eterna glaciación
bajo las sombras sólidas
del firmamento inmóvil

Plagiando a Calderón

Yo sueño que me dormí
estando de insomnio ahogado,
y despierto me he soñado
un ligero colibrí.
¿Qué es poesía? Un baladí
estado de sinrazón,
neurastenia, frustración
por fácil que sea el empeño:
que todo poema es sueño,
y los sueños, poemas son.

Pocas actitudes...

Pocas actitudes tan ignominiosamente canallas como las de aquellos que, jugando el rol de verdugos, pretenden hacerse pasar por víctimas para justificar sus tropelías.

miércoles, 30 de julio de 2014

Pareado

Oculto así de esta guisa
se lo llevaba pa' Suiza.

Borrón y cuesta nueva...

Borrón y cuesta nueva:
es la historia del hombre, el ciclo eterno
de las huellas del hombre dibujando
a tientas su periplo por el mundo;
un mundo sin hacer que, sin embargo,
se desangra, completo,
por los ojos, los poros, las arterias
del hombre. Y de este modo
gota a gota, las lágrimas,
gota a gota, el sudor,
gota a gota, la sangre
del hombre van cayendo
sobre los promontorios escarpados
que impiden que la sed dé alcance al agua,
ablandando el relieve, erosionándolo,
borrando sus leoninos desniveles
hasta allanar el paso que conduce a los sueños
efímeros del hombre.
Pero fuerzas tectónicas hercúleas
conspiran entretanto en el subsuelo
para alzar nuevamente los escarpes; son
los tercos hacedores de pendientes,
los acaparadores
de hontanares y aljibes.
Y tras los siempre breves
periodos de horizontes
abiertos, nuevamente
despótica se impone la orogénesis
negando el pan, la sal, el sol y el agua al hombre.
Sísifo habría firmado,
a fin de no sufrir tamaño oprobio,
gustoso su condena.

Las varas del Imperio

La UE decidida a poner en marcha acciones de boicot comercial contra Rusia (Putin debe estar temblando), pero dando la callada por respuesta frente al genocidio que el estado terrorista de Israel lleva perpetrando desde hace décadas contra el inerme pueblo palestino. Son las dos varas de medir de los pusilánimes e hipócritas títeres del Imperio.

martes, 29 de julio de 2014

Deontología

“WAR IS PEACE”
George Orwell

Regresar al lenguaje primigenio
en el que todas las palabras eran
signo leal e inequívoco de lo que designaban.
Y la lluvia era lluvia, el tigre, tigre,
y la paz era paz o una paloma
volando sobre un mundo sin fronteras
en vez de un galardón prostituido
por los ruines señores de la guerra.
Regresar al lenguaje primigenio
para abrirle las puertas al lenguaje
cerrándolas a un tiempo a la retórica
falaz y deletérea de las hienas.

Cómo explicar el centro desde afuera...

Cómo explicar el centro desde afuera
si somos límite en el límite, extrarradio
a punto de estallar y dispersarse
como una pompa en el silencio estático
donde no llega el ojo ni palpitan los sueños.
¿O acaso no hay un centro ni límites ni afuera
y toda geometría es el reflejo
fractal de un espejismo segmentado?
En cualquier caso
no sirven las palabras
y es harto cuestionable que sirviese el silencio
si, capaces, pudiésemos moldearlo
e, insuflándole aliento,
hacer manar el cántico
desde el centro o los límites o el afuera de un sueño.
Pero el silencio es un diamante
más duro que el desprecio
e impasible a las ansias de alfarero del hombre,
y nada ha de nacer desde su médula
más allá de la afasia de este frágil poema.
Tal vez lo más sensato
sería, atravesando
la tierra calcinada que dejamos
atrás a nuestro paso, regresar
hasta el punto de unión
entre el Apocalipsis y el origen,
y allí permanecer,
al borde mineral de la ceniza,
aguardando inconscientes
el triunfo del silencio.

lunes, 28 de julio de 2014

Inventario

 
En las noches de insomnio,
con la esperanza fatua de no perder el tiempo,
hago inventario de mis noches.
Siempre me faltan sueños
y me sobran embriones de poemas.
Un saldo negativo que atestigua que todo
el tiempo es una pérdida
y que el espacio exiguo que ocupamos
no es más que un parco préstamo a tan alto interés
que nunca alcanzaremos a saldarlo.
El tiempo que nos queda es el que, incierto,
resta para el desahucio.
Sin embargo me afano
en tratar de sumar
efímeras criaturas con vocación de eternas
a la entelequia viva que en mi redor palpita,
en dar a luz poemas,
por si de ellos pudieran nutrirse, en su destiempo,
los sueños no nacidos.


Declaración de amor grafitera


Bautismo tecnológico (Carlos Parejo)


Suena el timbre y abro la puerta a mi vecina Rosario -78 años-: Su hija única se ha marchado unos días a la playa y me pide que la acompañe a hacer unas gestiones bancarias.

Saca unos cientos de euros en la sucursal más próxima, tras lo que la cajera concluye: ¡Ahora, señora, actualice su cartilla de ahorro en la máquina del cajero automático¡. Rosario me mira compasiva pidiéndome mudamente que la ayude. La boca del Cajero se traga rápida y fácilmente su cartilla, mientras los ojos de Rosario centellean de miedo y pánico. ¡Por los clavos de Cristo, adiós a mi cartilla, no le quedará ni un pedazo de papel¡ Pasa un minuto de concierto electrónico de teclado minimalista de impresora. La cartilla aflora a la superficie, intacta y con los nuevos números deletreados. Me susurra a quemarropa: ¡Cógela rápido, no se la vuelva a tragar¡

¡Un último favor, acompáñame a la habitación del moderno hotel ABBA, donde residiré estos días por invitación de mi hija¡ La recepcionista apunta sus datos y expresa monocorde: ¡Habitación 33, tercera planta¡ Deposita una tarjeta electrónica en la mano de Rosario, que me mira despavorida: ¿Esto qué es?, yo quiero la llave. Tras las oportunas explicaciones subimos al ascensor. Sus células fotoeléctricas, habiéndonos detectado, encienden su luz al abrirse las puertas, aunque no tiene botones de pisos. Le ordeno vocalmente al audífono: ¡Tercera planta¡ El ascensor me obedece sumiso, mientras Rosario exclama: ¡Esto o es cosa del demonio o parece magia¡ Tres intentos hacen falta para que la tarjeta encienda el piloto verde de acceso situado a la derecha de la puerta de la habitación. Al entrar introduzco la tarjeta en la ranura de la iluminación y climatización. Se encienden todas las luces. Rosario me pregunta incrédula: ¡Pero dónde se esconde la llave y la electricidad en esta tarjeta, no hay quién se entere de nada¡

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 27 de julio de 2014

Qué puede haber más digno...


"Debout! les forçats de la faim!"

qué puede haber más digno
que una abeja luchando
por clavar su aguijón
en la rosa de plástico

Traumatología comparada

Cuando un hueso se rompe
con tiempo de reposo
e inmovilización
suele bastar para que vuelva
a ser de nuevo hueso,
un hueso entero hasta la médula.
No ocurre así con el amor.
Cuando el amor se rompe
no hay reposo posible, la inquietud
bien pronto se hace crónica
y el tiempo es más carcoma
que cemento calcáreo.
Cuando el amor se rompe
ya nunca vuelve a ser
de nuevo amor, sostén
entero hasta la médula.

sábado, 26 de julio de 2014

De la Casta (breve tratado clásico)

Per secula porculorum.

Me dices, ay, la suerte ya está echada...

Me dices, ay, "la suerte ya está echada",
por no decirme "amigo, estás gafado,
nunca tuviste suerte, y de tu lado,
por tanto, aunque sabiéndome anhelada,

me tengo que apartar, pues contagiada
me niego a resultar por tu mal hado.
No esperes de mí más que un impostado
afecto en la distancia; es más que nada."

"La suerte ya está echada." A tal sentencia,
qué puedo pergeñar como respuesta.
¿Rogarte acaso un poco de indulgencia?

¡Jamás! Tampoco esperes mi protesta.
Tan sólo he de decir que es consecuencia
de su afición sin freno por la siesta.

Spam-ku (XXXIV)


otear el agua
con sed hasta el transtuétano
tormentoa seca

viernes, 25 de julio de 2014

Aprisco

Me integro en la manada
—la manada que no es
planta o bicho, que es cosa—
con el pánico al lobo
colgándome del labio
inferior como el semen
de un diantre sifilítico.
Qué dios ha prostituido
la erección de mis sueños
en la garganta impúber
de un súcubo sediento.
Qué liturgia: por qué
cruel sinrazón me impongo
la desintegración
prematura al resguardo
sin calor del aprisco.
Soy lobo para el hombre
sin fe que a duras penas
aún subsiste en mí mismo.

El eslabón podrido

Bajó el hombre del árbol
—o perdió el equilibrio
y se pegó de bruces contra el suelo,
según otras versiones no oficiales—
y, tras unos instantes con los pies en la tierra,
se elevó levitando
hasta depositar su culo en una nube.
Y desde entonces llueven
heces a borbotones sobre el mundo.

Eclesiastes 12:7

Meneo el abanico
con la frialdad sin fe
que distingue a un autómata.
Pero un sudor glacial
que emerge desde el meollo
carnal de la "masmédula"
me anega hasta las heces,
igual que a un condenado
a bailar un bolero,
sin Beatriz, con los pies
sumidos en las brasas
cáusticas del infierno.
El poema no nos crea
ni nos destruye, sólo
nos deforma.

jueves, 24 de julio de 2014

¡Mierda!

(estampa medieval)

El verdugo contempla de soslayo
el rostro lívido del reo
y se pone un instante en su pellejo.
Luego toma en sus manos
el hacha justiciera
y, al disponerse a usarla,
se resbala en sus heces
—¡Mierda!, exclama, perplejo—
con tan mala fortuna
que se abre la cabeza
como un melón maduro.
No queda otro remedio entonces
que suspender la ejecución.
No obstante, el ataúd,
situado en una esquina
del soleado patíbulo
—el sol está en su cénit,
ya próximo al solsticio de verano—,
a buen seguro habrá
de recibir buen uso.

Edifico poemas...

edifico poemas
o castillos de naipes o de arena
en el solar sin fe de la memoria
con la sola esperanza
de que un golpe de mar o viento o suerte
los derribe y sepulte
bajo el polvo y las ruinas
la estantigua silente
que albergo en sus estancias
—como si los fantasmas
careciesen del don o maleficio
de atravesar escombros y metáforas

miércoles, 23 de julio de 2014

El poema es un tigre...

El poema es un tigre
y el poeta un antílope
con las patas atadas
sobre un altar de estiércol.

V.O.S.


leo en tus labios
el silencio
en todos los idiomas
presentes y pretéritos

de ahora en adelante
me llamaré Babel
y para no olvidarlo
labraré a uñas y dientes
mi nombre en los escombros
de la atalaya en ruinas
que sepulta mi cántico

Fotografía: Jacques Henri Lartigue

86 - 79


Como el superagente 86,
hoy me encuentro sufriendo
un dolor de narices,
y no puedo llamarte,
oh mi sin parangón 99,
rogando ser ungido por tus manos balsámicas
porque mi zapatófono
hiede, contaminado
por mis pies, a cadáver
—tengo el calentador
de agua averiado
y no deja de darme erre que erre
desde hace varios días
largas el fontanero.
Y así me veo obligado a digerir
—como sucede con las hemorroides—
en conventual silencio mi dolor
de narices, y empiezo
—perdóneme la madre superiora—
a estar de tanto voto hasta los "güevos".
Pero qué puedo hacer si no joderme
cuando, al igual que Max, continuamente
me pego con la puerta en las narices.
Y, por ir terminando,
no quiero en ningún caso dejar de mencionar
la lacra que supone que a fuerza de portazos
se haya visto frustrada
mi innata vocación de sumiller,
ni el modo en que este trago me ha empujado
a darle a la botella
tratando de olvidar que he perdido el olfato.
Ah, por todos los dioses del Olimpo,
cómo ansío restar 79
unidades al número
de agente con el cual me identifico
en este deambular por los pasillos
del laberinto absurdo de la vida,
para mudarme en 007.
Quizás así las chicas
malas de la película al oírme
decir "mi nombre es Bond, James Bond" caerían rendidas
a mis pies perfumados
o evitarían al menos
pegarme con la puerta en las narices.
Y así pudiera ser que un día llegase
a distinguir un vino gran reserva
del que se vende en los supermercados
a saldo y envasado en treta brik.

martes, 22 de julio de 2014

Lunes 21 de julio. Apertura de la Velá y proclamación de los trianeros del año 2014 (Carlos Parejo)


De los cantes y bailes flamencos de toda la vida nadie se acordó. Sonaron orquestalmente los “clásicos” roqueros trianeros de los sesenta y setenta: El grupo Triana, Gualberto y Camarón de la Isla. Apenas había pasado medio siglo, pero ya no había siquiera para escucharlos ni hippies, ni porros, ni anarquistas, ni siquiera aquellos discretos jóvenes de la izquierda moderada en sempiternos pantalones vaqueros. Sólo parejas canosas, gordas y encorvadas, ellas en floreadas batas baratas y ellos en convencionales camisas de cuadros de manga corta.

Entre las filas traseras y delanteras de sillas de madera “Quidiello” se había dejado un pasillo libre. Un caballero de fina estampa, bigotitos casi trasparentes y pajarita roja –como sacado del vestíbulo de un palacio decimonónico- confirmaba a dos “seguritas” uniformados quién podía pasar la frontera con gestos escuetos y monosílabos susurrados al oído.

Las autoridades e invitados ocupaban nada más ni nada menos que la mitad del aforo del Hotel Triana. Aquello parecía los “palcos” en Semana Santa. El modelo predominante era el traje de chaqueta azul “capillita” bajo el pelo engominado, aunque algo enguachinado por los cuarenta grados reinantes. La policía local había dejado que los invitados entrasen a última hora, no sin antes llenar la acera con su colección de motos de gran cilindrada, a cual más brillante y despampanante.

(¢) Carlos Parejo Delgado

El origen


Plagiándose a sí mismo
escribe lo que ayer
hubo escrito plagiando
lo que escribió anteayer
y trasantier y etcétera
y el día de su muerte
cuando se hizo el silencio.

lunes, 21 de julio de 2014

La Biblia en Verso

¡No faltéis!

Ilustraciones del propio pregonero.

Crisostomías (3) (Carlos Parejo


La naturaleza es más sabia que la crisis económica. Durante el verano se van de vacaciones nuestros médicos de familia, pero tenemos diarios y gratuitos análisis de sangre gracias a nuestros mosquitos de cabecera.

Una vez octogenaria, entró en la órbita cementerio. Su motor eran las misas y rosarios que le aseguraran la salvación de su alma y la vida eterna en el paraíso. Su combustible estaba compuesto por una decena de pastillas recetadas por su médico de cabecera. Su mayor entretenimiento consistía en leer las esquelas mortuorias de amistades y conocidos.

Aquella persona tenía una vela encendida siempre en su habitación. La conectaba con una realidad trascendente que no conocía: Personas que se habían ido, a las que había amado y con las que apetecía soñar en su ausencia.

Como el año que viene hay elecciones, bajaremos los impuestos y subiremos las pensiones; con el voto ciudadano especularemos como agencias de clasificaciones.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 20 de julio de 2014

El otro cuento de la Bella y la Bestia

a Ayelet Shaked, con honda lástima

es un monstruo engendrado
en un sórdido coito
entre el odio y el miedo
es la Bella y la Bestia
a un tiempo la manzana
roja de piel lustrosa
y el corazón podrido
amargo deletéreo
Platón habría llorado
de espanto al conocerla

En la imagen, Ayelet Shaked, diputada en el Parlamento del Estado genocida y terrorista de Israel, que ha manifestado, entre otras lindezas, que habría que asesinar a todas las madres palestinas

Malicia en el país de las pesadillas

"¡Que le corten la cabeza a Pablo Iglesias!"

La prueba

Eres la prueba viva
que atestigua
que existen excepciones al principio de Arquímedes.
Tu cuerpo ausente sumergido
en la laguna Estigia 
de mis recordaciones,
no sufre empuje alguno
pese a desalojar
un volumen sin límites
de sueños y propósitos.
Y así se va fijando,
enquistándose toda,
destilando quebranto, 
tu ausencia en el fluido lacrimoso
donde se pudre exangüe la esperanza.

sábado, 19 de julio de 2014

Elegía

No hay nada más que tú
que fuiste sólo un sueño.
Pero los sueños, ¡ay!,
—ya lo soñó y lo dijo
Calderón desde el puente
de su Nautilus— son,
como lloró Manrique,
un mar sin corazón,
y yo soy un León
de tierra despertando
sin Barca en el abismo.

Crisis editorial


Se queja amargamente la gran industria editorial del descenso experimentado en sus ventas. Y se lanzan a buscar culpables con ciega ansia de sangre sus avarientos prebostes. “Cuánto pirata inmundo —afirman— rebuscando un mendrugo en nuestros inmensos cubos de onerosa basura”, sin querer percatarse de que, como en otros tantos contextos, la causa principal de su, en su caso, más impostada que cierta miseria, amén de en su propia y contumaz ceguera, hay que buscarla en eso que, con tan poca fortuna morfológica, ha sido denominado "austericidio".