sábado, 14 de junio de 2008

Grilletes


Eres
-------- todo un encanto.

Qué gran putada
--------------------------- ¿no?

Tiempo perdido


Tiempo perdido,

Dónde estará tu tumba;

Entre qué sombras mora tu cadáver,

Destilando esta densa

Y amarga bilis negra

Que se alza en vuelo en mitad de la noche

Para alcanzar mis sueños y hacérmelos añicos,

Que atraviesa con sus garras la luz

Del último crepúsculo

E hipoteca las huellas que jamás

Tuvieron el aval de la esperanza

Que otorga un pie desnudo labrando las arenas.

Tiempo sin tiempo,

Di dónde estás para exhumar tus huesos

Y en ellos perpetrar el plácido exorcismo

De la luz, del olvido.


viernes, 13 de junio de 2008

Álbum

“Yo no quiero tener nunca hijos, ¿para qué traerlos al mundo?, ¿para que estén toda la vida sufriendo?” (*)

Niña peruana, la mayor de seis hermanos, que, con 12 años se dedica a trabajar duro pescando en el Lago Titicaca para tratar de sobrevivir.



Ahora al fin lo sé:
Esta vida no es más
Que una absurda sucesión de fracasos;
Pintar de albura las tristes fachadas,
Tratando de ocultar, sin fe y en vano,
La ruina agazapada detrás de las ventanas;
La penumbra y el polvo que, mudos, van cubriendo
La piel del mobiliario abandonado
Con su lengua de olvido.
Años, horas, minutos…
Eternamente el mismo cromo que, repetido,
Se transmuta en cenizas sobre el álbum del tiempo,
Yermo espejismo sin luz ni reflejo.
A qué buscar, entonces, su esencia o su sentido
Sobre el mármol sangrante de castrantes altares,
En la herencia hecha carne
O en la mar del amor.
Por tanto, mejor nunca nacer, no haber nacido
O, habiendo ya sufrido
Este primer fracaso,
En silencio… morir.

(*) Cito de memoria, por lo que la cita puede no responder exactamente a las palabras de esta niña.
-

jueves, 12 de junio de 2008

Cárcava



Qué puta puta muerte
Removiéndose atroz en su hermética tumba
–Mi pecho, mármol negro-.
Qué puta angustia qué espanto temblor
Qué cruel desasosiego.
Escucha su latir,
Mudo canto a coágulos,
Arañar sin descanso su ataúd sin madera
–Sepultura común de un campo sin batalla-.
Escúchala en su arritmia
Punzar rasgar morder
De sal la tierra seca
La voz las flores secas
La luz mi vida seca
El crepúsculo exánime.
-

4-1 (60 horas)


Definitivamente estos políticos (*) mediocres y chaperos que nos han tocado en suerte –en mala suerte- han terminado por mostrar con claridad meridiana que no son más que los mamporreros de los proxenetas del mercado. Entretanto, los sindicatos, proporcionando las sábanas y toallas limpias, y los trabajadores abiertos de nalgas. Eso sí, la asunción de esta nueva vuelta de tuerca al esclavismo –dicen- tiene carácter voluntario: o te la comes hasta el escroto o a la puta calle, que en los basureros del desempleo hay mucho desecho a la espera de poder ser reciclado, aunque sea a golpe de látigo. Menos mal que la otra tarde “nuestros” chicos pateacueros se follaron vivos a los rusos y, aquí, todos contentos. ¿Quién dijo aquello de que cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece? Sí, sí, algo de esto debe haber también.

(*) Léase también políticas… por aquello de la paridad.
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miércoles, 11 de junio de 2008

Romancillo de Carmencita


Con cabello de azabache,
Blanca tez como azucena
Y unos grandes ojos claros
Tan brillantes como perlas
Es Carmencita la niña
Más bonita de la escuela.
Pero cuando baja al patio,
Sola en un rincón se queda
Con la celeste mirada
Cenicienta de tristeza,
Y añorando que la noche
Venga a apaciguar su pena;
Que arropada por las sombras
Y la luz de las estrellas,
Carmencita, muy feliz,
Ágil salta corre juega,
Y sus brincos son tan altos
Que hasta parece que vuela.
Mas de nuevo con la aurora
La vigilia traicionera
Quiebra en pedazos sus sueños
Y la vuelve a su cojera.
¡Ya no vuelvas, luz del día!,
La niña cojita sueña.
-

martes, 10 de junio de 2008

De hinojos


De nuevo, cual pedigüeño,

Vengo a rogar que contigo

Dejes que esté como amigo

Siendo otro instante mi sueño.

Se que jamás este empeño

Obtendrá tu amor por fruto,

Pero es tan duro tributo

Extrañarte en el olvido

Que por mi vida te pido:

¡Sé mi sueño otro minuto¡

-

Inquisición


Nunca entendió por pecado
El anhelo de estar vivo
Ni el buscar de entre las sombras
Una lumbre a su camino.

Pero a los ojos sin tiempo
Que pretendió por destino
Un monstruoso aquelarre
Era su credo sentido.

Sospechoso de herejía,
Fue en el destiempo sumido
Frente al duro tribunal
De la ausencia y el hastío.

Urdió el sumario el silencio
Dictó sentencia el olvido:
Huera cadena perpetua
Que hizo cenizas su sino.
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lunes, 9 de junio de 2008

Exceso de embalaje


Esta liturgia de usar y tirar,
Credo de un dios insaciable y caníbal
Sin ángeles celestes en su corte,
Todo lo muda obsoleto en seguida.

La sucia saciedad que nos consume
-Burbuja de jabón llena de abismo-
Construye sus altares como fauces
Que ofrendan al aullido de un eclipse
Muñones en sangriento sacrificio.


(Nunca falta la pieza de repuesto
Para llenar con la nada el vacío
Que abre en el fango un arcángel caído:

No cabe refugiarse en la herejía
De volar tras la estela de un ensueño).


Es preciso, por tanto,
Con sumisión indolente de piedra,
Asumir sin faltar todos sus dogmas
Y arrastrase a sus templos cual gusanos
Para no ser objeto de anatema.


Mas no cree en doctrinas la esperanza
Y se hace vulnerable a la carcoma
Que en la luz de los sueños se alimenta.


Cuando al mueble de un sueño se le quiebra una pata
-O sufre un descosido
En una de sus alas-
Prescriben los obscenos mandamientos
De este culto dictado a sangre y lágrima,
Que se habrá de abjurar de la ternura,
Dejándolo pudrir sobre sus huellas
Camino de la náusea y del espanto
De sólo ser madera que el desprecio
Arroja sin piedad al vertedero.


Así, cual albañal, están las calles
Pobladas con las sombras macilentas
De plumas desgarradas que murieron
Rogando que el cauterio de un aliento
Viniese a dar tibieza a sus rasguños.


Y vagan a millones los vuelos sin mirada
Cruzándose, sin verse, por páramos de olvido
Formando en la inmundicia cegueras sin destino.

Esta liturgia de usar y tirar
Que obliga con sus salmos disonantes
A ser blanco del tiro que, en las sienes,
Aloja el rito antiguo sin sentido
Que teme dar amor y ser amado.


[*******]



No mediré mis sueños
Marta

El corazón
de un sueño sin medida;
arde el latido.
Galopar sobre el tiempo
sin miedo a las cenizas.

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domingo, 8 de junio de 2008

Ciclo


No, no te laves

Los dientes

Cuando vayas a dormir,

Evita los charcos.

Huye

De la lluvia, las goteras,

Del viento poniente, nunca

Te bañes,

Muere de sed.

Haz un erial de tus labios,

Secarrales

De tu flor…

Esa gota de rocío

Pudo tal vez una noche

Ser la humedad de mi aliento.


sábado, 7 de junio de 2008

Queda deriva


Sobre el lecho, rendido,

Busca el último refugio en un mar

De tormentosa calma

Que en sus aguas lo enclaustra.


Ya zozobraron todas las palabras

Que nunca fueron dichas

Y la música se ahoga de ausencias

¡Tan lejos de la luz del horizonte!


Vencido en la lluvia, sólo las lágrimas

Recuerdan lo que hubo sido, y las náuseas

Se funden con la sal de océanos exánimes,

Ajenos al abrazo de la Luna.


Sobre el lecho rendido,

Espectro a la deriva, evanescente,

Ya nada espera,

Sólo

Salvarse al fin en su propio naufragio.


viernes, 6 de junio de 2008

Foso


Qué hermosura en los muros
Y qué bello el tesoro
Que cautivan;
Cuánta luz, cuánto amor,
En su cofre celeste,
¡Mas que solos!;
Tal belleza merece
Un asedio sin pausa
De ternura,
Una ardiente conquista
Que en sus lazos le otorgue
Su valía;
Mas rendí las escalas
Y en su fuego no quedan
Ni cenizas.
Quizá llegue una noche
En que tome otra espada
Sus almenas,
Pretendiendo fundar
En su puesta de sol
Luz de auroras;
Ojalá que en su lumbre
Se diluya el vestigio
De esta sombra
Que naufraga en los fosos
De la negra marea
Del olvido.
Qué hermosura en los muros
Y qué bello el tesoro…
Mas que solos.
-

jueves, 5 de junio de 2008

Otoño negro de arena

Me apena

La dura

Y oscura

Condena


Que augura

Cual hiena,

Gangrena

Sin cura


Ni calma...

En mi alma.

De avernos


Eternos

Me esmalta

Su falta.



Limbus


La primera de las ocasiones en las que Don José salió electo, lo hizo como cabeza de lista en la candidatura de un partido de izquierdas. A partir de entonces, y ya hasta su muerte que se produjo tres décadas más tarde, ocupó la alcaldía representando a todos y cada uno de los partidos que conformaban el espectro político de su localidad. Cuando se preguntaba a alguno de sus conciudadanos por los posibles motivos de tan larga permanencia de Don José en el cargo, éstos, como única respuesta y con cierto rictus de perplejidad en su rostro, a lo más que llegaban era a, tras encogerse de hombros, aludir a su carácter moderado. Aunque nunca hubo una pronunciación oficial de la Curia, durante un tiempo se comentó que el Vaticano estaba estudiando en profundidad la posibilidad de instituir de nuevo el limbo para que de este modo hubiese un lugar apto en el que acoger las almas de los indiferentes habitantes del pueblo regido durante tanto tiempo por Don José.
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miércoles, 4 de junio de 2008

Intrascendencia


Cómo expresar con palabras

Que nuestra esencia es la nada,

Sombra hambrienta y descarnada

Que, a dentelladas macabras,


Muerde los abracadabras

De la noche y la alborada,

Luz de antemano gastada.

Cómo expresar con palabras


Que es sólo un sueño el camino

Sin origen ni destino,

Y que la muerte, cual rayo,


Ha de mudar lo vivido

Sólo en ceniza y olvido;

Ay, cómo. Mejor si callo.


Inexistencias


La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece.
Philip K. Dick


Y yo que pensaba
que tú eras un sueño,
hermoso espejismo
donde ser mirada.

(Aun siendo tú luz
de la que, en mis sombras,
quise ser reflejo...

Es la realidad
una puta mierda)

martes, 3 de junio de 2008

Incendio


En mi insomnio sobre el lecho

Me calcina el déjà vu

De aquel sueño que perdí

Sin que anidase en mi pecho.


Y en mi corazón maltrecho

De ese pasado sin ti

Que es futuro baladí,

Se clava a fuego el despecho.


Fuego que muda en cenizas

Mi existencia sin sentido,

Que hace mis anhelos trizas

Con su abrasivo rugido,

Y al que no alcanzan las brizas

Del cauterio del olvido.


Pesadilla


Me desvela en la noche un sobresalto
–O un hundebajo que apunta al abismo-
Y busco en el armario con premura
La escopeta de caza
–Una de esas
De postas
Que apenas nunca fallan
En las distancias cortas.

No obstante, por fortuna
–O desdicha, tal vez-
No ha sido más que un mal sueño, y los gamos
Pueden, tranquilos, seguir por el monte
Y yo solo en mis nervios sobre el tálamo.

Y así la pesadilla que sin piedad me asalta,
En mi alma, sed de pólvora,
Se aloja cual cartucho mojado en la recámara.

lunes, 2 de junio de 2008

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