martes, 29 de diciembre de 2015

El quinto elemento

Es más que el pan, el agua, el aire, el sexo.
Como el llanto y la risa,
la luz del Sol que, terca,
día a día,
regresa con el alba,
y la Luna moviendo
la mar cada marea.
Existe desde cuánto
como el amor y el odio,
desde el primer ―lo dijo
León Felipe― quejido,
el primer ¡ay! del hombre
―un hombre todavía
sin apenas conciencia
de ser hombre. Ha brotado
como flor o maleza
en barracas, palacios,
cementerios, trincheras,
barricadas, iglesias;
de la boca de príncipes,
guerrilleros, pastores,
sacerdotes, mendigos,
criminales, profetas,
santos, locos, tiranos.
Ha sido ―es― llaga y bálsamo,
paloma de la paz,
espingarda y escudo,
declaración de guerra.
Es huella atrás y, al frente,
espesura aguardando
que paso a paso se abra
camino a un horizonte
siempre incierto, mas siempre
cuajado de utopías.
Es silencio y es son,
raíz, tronco, rama y fruto,
fuego y nieve, tiniebla
y luz, galope y cepo.
Es poco más que nada
y a la par casi todo.
Más que la tierra, el agua, el aire, el fuego, es piedra
filosofal, el quinto.
elemento, el Prodigio.
(Aunque haya quien opine
―aunque todos los seres
humanos opinasen―
que no alberga valor
alguno la poesía).

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Vaya perifrasis tan larga. Cómo ha evolucionado la poesía desde que Bécquer dijo: poesia eres tú