sábado, 24 de octubre de 2015

Biografía común

No estábamos acostumbrados a algo así ―permítaseme usar el plural mayestático; no es para aparentar  dignidad o excelencia, es que me hace sentirme menos sólo―. A decir verdad, nunca antes habíamos experimentado nada semejante. Ni nunca más lo experimentaríamos. Justo después de levantar la niebla, con el primer relámpago, nos engulló la Noche.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Lo mejor de la noche es que pertenezca a los amantes