miércoles, 30 de abril de 2008

Duermevela


"Nosotros ya no estamos.

Y no es que cada uno
Evitara la cita.
Es que ahora
Ya no somos nosotros."

Luis García Montero.


No sé, puede que tú
Sigas siendo la misma:
La amiga generosa,
Bondadosa y amable
Que, apoyándome siempre,
Amansaba quimeras,
Desbrozando un trayecto
Camino a la utopía.

No sé, puede que tú
Aún sigas perdonando
Mi ceguera, mis torpes
Tropiezos, mi zozobra,
La desesperación;
Y que aún sigas siendo
De todas mis amigas,
De todas, la mejor.

No sé, puede que tú
Sigas siendo la misma;
Mas yo he cambiado tanto;
Me siento tan
cansado,
Perdido, oscuro, malo,
Tan dolido y tan triste,
Que igual no alcanzo a ver
La mano que me tiendes.

No sé, puede que yo,
Despojo sin sentido,
Albañal en rüinas,
Ya nunca te merezca,
O no sepa encontrar
Tus puertas y ventanas
Abiertas. Pero yo,
No lo dudes, te quiero.

martes, 29 de abril de 2008

Carta


Querida:


Lo malo de esta herida no es la sangre

Que encharca mis suspiros,

Ni el rojo agonizante del ocaso

Que enturbia mi mirada.


Tampoco es el fracaso o que me olvides

Como algo que no ha sido.

Lo malo es que prendido en tus recuerdos

Me lleves como llaga.


¡Quisiera que, ojalá, nunca en la vida

Me hubieses conocido!


Hasta siempre, mi amor.


Desde el centro insalvable del silencio,

A 26 de abril de 2008.


Posdata. Aún te sigo echando en falta.


Seaheaven


Y si esta intolerable pantomima
Fuese algo semejante al Show de Truman,
Y todos estos que en redor de mí
Pululan sólo cómicos actores, y el guión de mi vida
Estuviese dictado por la audiencia
-Esa audiencia que, estulta y miserable,
Devora los despojos de los otros
Buscando en la congoja su alimento.
Y si yo fuese sólo un mal proyecto,
Sólo un ensayo
Sobre la tristeza,
Sobre la soledad,
Sobre heridas abiertas por los muros.
Y si descubro, inesperadamente,
Tramoya, luz, telón, igual que espadas graves,
Y dirigiendo todo el espectáculo,
A dios. Y si esta mar, a la que temo tanto,
No fuese más que un decorado, el humo
De una turbia quimera.
No, no sería nunca -estoy seguro-
Mucho mejor que la ficción que ahora,
Muy poco a poco me va consumiendo.


(Abril de 2008 - enero de 2012)

lunes, 28 de abril de 2008

Tetraplejia


Se me ha quebrado el alma;

Le inoculó su veneno el abismo

Del nervio hasta la vena,

Del credo a la esperanza.


Golpe a golpe

---------------------- Se me ha quebrado toda y se yace, impotente,

Sobre un lecho de espinos que beben de su sangre.


Ya sin alas

------------------ Y roto su espinazo,

Mi alma me mira, con ojos cansados,

Desde su hondo silencio suplicando clemencia,

Rogando la libere

De su espanto,

---------------------- Del vértigo: esa huella indeleble,

Aroma mineral que, fatuo, la consume

En su quietud eterna.


Sé que recuerda cuando era gaviota

De luz sobre la arena y el salitre:

Es la nostalgia,

------------------------ Cruel pulmón de acero,

Que, estando ya muerta, la condena a la vida;

Vendaval que la obliga, siendo apenas ceniza,

A fundirse a la ergástula que la incendia en silencio.


Cuánto dolor en el alma varada;

Alma estrella cielo luz, alma pájaro

Contagiada de jaulas,

De un eclipse

--------------------- Total

Que agosta el firmamento con usura;

Alma fuego azufre sed, alma acero

Clavándose en sí misma,

Toda la sal del tiempo.


Se me ha quebrado el alma;

Se me ha roto, y mi cuerpo,

Vestigio putrefacto de lo inmóvil,

Se deshace en el párpado

Implorando la muerte.


Imagen: “Los laberintos del alma”, de Alberto Pancorbo.




El éxodo


Buenas noches. Les llamo
para notificar un hecho triste:
la desaparición de un buen amigo.
Se me perdió en la noche
de un final de diciembre de hace ya varios siglos,
sin que se haya sabido nada de él desde entonces.
Uno noventa y cuatro
de estatura, sus ojos como abismos
y las manos vacías,
la última vez que fue visto con vida
deambulaba desnudo y llevaba en su piel
la marca de una herida,
y un cúmulo de espinas brillantes y celestes
clavadas en sus huellas.
Los que lo conocimos
estamos sumamente preocupados
porque aunque en otras ocasiones ya
se ausento sin aviso, nunca fue
por tanto tiempo. Puede
que se encuentre muy solo y, anhelando volver,
no sepa como hacerlo,
que haya sufrido un trágico accidente,
o haber incluso sido secuestrado
por una espesa sombra que lleve su apellido.
Les ruego que me ayuden a encontrarlo
antes de que enloquezca de intemperie
o ahogado en el silencio.
Les puedo asegurar –doy mi palabra-
que no intento gastarles una broma
y que el motivo por el cual no les refiero
mi nombre ni el lugar desde el que llamo
es porque ya no alcanzo a recordarme
ni sé muy bien donde me encuentro. Sólo
puedo decirles con certeza
que voy desnudo y tengo miedo y frío,
todo está oscuro y llevo mis huellas
como lluvia sangrando.
(Qué duro comprender que tras la arena
jamás hubo una tierra prometida).

Epistemología de la Historia


Nadie
Es necesario.
La prueba está
En que
Todos aquellos que nos precedieron
Han desaparecido
Y, entretanto, la máquina,
Mineral,
A golpes ha seguido funcionando.

domingo, 27 de abril de 2008

Invierno


Entonces,

Como ahora,

Yo te quise.


Con alma y corazón tanto te quise,

Tanto,

Que, por querer no hacerte daño,

Una mañana me fui de tu vida.

Mas, lejos de tu sangre, estaba escrito

Que un miedo antiguo irrumpiese en mis venas

Helándome el presente en tu recuerdo;

Y entonces me sentí mar sin gaviotas,

Como flor en la nieve, como perro

Degollado a ladridos,

Igual que un niño enfermo desahuciado

Que agoniza de hospicios.

Y quise volver, quise

Volver con esas ansias

De moribundo que, en su última noche,

Pese a sus ojos ciegos y sin rumbo,

Busca mirarse en la luz de su amada

Antes de mudarse en oscuridad

Y olvido ya por siempre.

Pero tus puertas estaban

Cerradas,

Las sendas agostadas y sombrías,

Y el sol roto en eclipses

Como insomnios;

Y quede prosternado a tus umbrales

Cual huella rota que, echando raíces

Sin flores, hojas verdes ni el beso del rocío,

Sólo es madera muerta,

Triste madera muerta que, hecha exilio,

Se consume en cenizas.

Pasaron, desde entonces, trece siglos

De noches de aguanieve en el invierno,

Calándome hasta el alma;

Y en mi pobre esqueleto de ciprés,

Exangüe fracasó la primavera

Quedándose dormida en el mutismo

De las llagas exánimes.

Ah, el dolor, ese turbio sentimiento

Que iguala al ser humano con las bestias,

Con la espera

De un mineral sin nombre.


Nunca pude escribirte una carta de amor,

Estaba de antemano

Rendida la utopía,

Y en mis bolsillos rotos

Sólo sonaban

La desesperanza,

Llaves perdidas,

La tinta reseca;

Sin embargo,

Aún en la noche, a veces,

Sube un grito desde el surco de arsénico

Del que brota el silencio

Llamándote, llamándote

Como el acto reflejo de unas alas

Que muerde el dolor con vasta codicia,

Sin que el cántico de un eco un instante

Las alivie en su herida.


Entonces,

Como ahora,

Yo te quise.


sábado, 26 de abril de 2008

Pesadilla (un poema de Luis García Montero)



El patio de la casa está nevado
y la luz casi muerta.
Pero eso da lo mismo.

Se mancharon las playas
de algas y maderas consumidas.
Pero eso da lo mismo.

La ciudad por el suelo.
Da lo mismo.

Siguen ahí,
como cuando la luz estaba viva,
llena de patios y de playas,
de ciudades contigo.

Nosotros ya no estamos.

Y no es que cada uno
evitara la cita.
Es que ahora
ya no somos nosotros.


Pesadilla es un poema recogido en el poemario "Vista cansada", lo último de Luis García Montero, editado en la colección Visor de poesía. Una obra impresionante. Quien piense que conoce a García Montero sin haber leído "Vista cansada" está en un error.

viernes, 25 de abril de 2008

Necrofobia


Llegados a este punto sin retorno
De tu perra y puñetera existencia,
A qué, dime,
A qué viene tener
Tanto miedo a la muerte.
Es que aún no has sufrido
Suficiente cansancio;
O es que, acaso, te arrepientes del pánico,
De esa sombra
Que, metida en tu sangre,
Heló cualquier latido, y ahora buscas
Un lenitivo en la absurda quimera
De otra oportunidad…
Pues no, mon chéri, de veras lo siento;
Sujeta mientras puedas
Dentro del vientre tus pútridas vísceras
Que el próximo escalón lleva a un abismo
En el que no alcanzarás a sentir
Ni aun siquiera el horrible cosquilleo
Del ávido hervidero de gusanos
Que, ajeno al deleite,
Engullirá tus despojos sin alma.

jueves, 24 de abril de 2008

La otra perspectiva

- Bueno, tampoco es para tanto –se dijo de modo inconsciente. A pesar del fracaso, de haberlo perdido todo, de este inmenso dolor, del miedo, aún tengo toda la vida por delante…


Se lo repitió de nuevo. Varias veces. Hasta la saciedad.


Meditó… y saltó.



Zona residencial


Su casa era pequeña
-Apenas 40 metros cuadrados,
Incluyendo la escuálida terraza-,
Pero su amor, como escape de gas,
Salía a borbotones por puertas y ventanas.

Con el paso del tiempo,
Y las largas jornadas de trabajo,
Entraron en su vida
Los hijos,
El Rottweiler
Y la prosperidad;

Y fueron a vivir a las afueras
-Chalet independiente
Con garaje, piscina y energía solar-.
Y en el oscuro desierto sin alma
De aquella urbanización de sus sueños,
Lujo estéril donde sólo moraban,
Henchidos de cansancio, a la hora de dormir,
Preso de incomunicación y hastío,
Y como caro tributo al progreso,
Su amor, sin un gemido,
Muy poco a poco, se les fue muriendo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Haiku


Compone agosto
un preludio amarillo.
Himno de otoño.

Ilustración: Vincent Van Gogh.

Haiku


A Marta

Se abre la rosa
a las luces de mayo.
Y yo en noviembre.

El diván


A Manolo Rubiales, porque sí estamos locos.


Cuando, muy fríamente, sugirió
Que fuese relatándole mi caso,
Me fue imposible contener el llanto.
“A ver si usted se entera,
De una jodida vez,
De que los hombres no lloran, ¡cojones!”,
Dijo, entonces, con voz profesional,
Mientras iba metiendo su mano en mi bragueta.
Luego, a horcajadas, subió sobre mí
Y, como loca de atar y sin freno,
Se puso a fornicarme en el diván,
Completamente ajena a los pacientes
Que abarrotaban su sala de espera.
He de reconocer
Que echamos un polvazo
Y que no derramé tan siquiera una lágrima
Ni aun cuando, gimiendo deslavazado,
Me corrí en la tersura de su vientre.
No obstante, opté, turbado,
Por pedir una segunda opinión
Que estuviese, digamos, algo así
Como más encuadrada en la ortodoxia.
Aquel otro psicólogo,
Muy reconocido profesional
Por tratar a políticos y artistas,
Me comentó que mi problema estaba,
Más que otra cosa, en la falta de afectos;
Y pasó a recetarme unas pastillas,
Que, dijo, carecían por completo
De efectos secundarios.
Ya una vez en la calle
Tiré a una papelera su receta
Y, sin solicitud de cita previa,
Irrumpí en la consulta de mi ardiente psicóloga
Buscando su terapia con urgencia.
(Habré de relatar que, desde entonces,
Pasado ya el horario de consultas,
Sin falta la visito cada sábado).

martes, 22 de abril de 2008

A callar, a callarse!


Qué más puedo decir

Que antes no haya dicho

Ya en mis poemas.

Cómo, a quién, para qué.

Qué contar del dolor, la angustia, el llanto,

De la desesperanza.

Repudiado por la luz y los buitres,

Me he quedado tan solo

Que ya no queda quien pueda escucharme,

Quien quiera escucharme, quien quiera…

Ya

Sólo queda morir

Y hacerlo, a ser posible,

En un lugar lejano,

Para que nadie se sienta obligado

A hacerse cargo nunca de las nuevas

De tanta inexistencia.

Como debe ser,

Como ha sido siempre.


Otra vez, tan azul, la primavera


Otra vez, tan azul,
Llega la primavera
Y, huyendo del aroma de las flores,
Dejé que se agostasen los geranios.
No sé porqué motivo
-Quizá aquella ocasión
En que estuvimos hablando de plagas-,
Pero te me recordaban, mi amor.
Y tantos recuerdos, de sombra a sombra,
Me tienen,
Con la ausencia,
Malherido,
Con la sangre
Nublada en la mirada,
Y la entraña
-Ya sabes-
Casi exánime.
Y al verlos apagados y sin vida,
Tras su yerma sequía amarillenta,
Con pesadumbre he tomado conciencia
De que tú también, mi amor, te me has muerto.
Y postrado a los pies de tu sepulcro
Ruego a los cielos sin fe, desde entonces,
Aquel arduo milagro
De la resurrección.

lunes, 21 de abril de 2008

Menú


Comerte a besos, sí,

Comerte a besos.

Cocinarte ni cruda

Ni muy hecha;

Con algo de aceite,

Una pizca de sal,

Y unos leves toques

De buen vinagre.

Aderezarte con hondos suspiros

Y beber, sorbo a sorbo, de tu cuerpo, con ansias,

Tus espasmos, gemidos, tus jadeos;

Amasar con las yemas de mis dedos,

Apacible y con calma, tu intensa geografía,

Transgrediendo tus límites sin afán de conquista,

No siendo más que tu humilde vasallo.

Como hambrienta alimaña, devorarte hasta el tuétano

Y vestido de noche, como un sueño,

Meterme en tus adentros

Para, ardiendo, incendiarlo todo, para

Ser ácido en tus venas,

El Levante en tus nervios;

Morder y remorder los poros de tu piel

Del modo en que muerde la marabunta,

Invencible,

Sin freno ni conciencia.

Derramarme en tu agreste territorio

En el instante eterno del éxtasis efímero,

Esa densa penumbra que se rompe,

Abriéndose en crepúsculos.

Comerte a besos, sí;

Ni cruda ni muy hecha devorarte y, después,

Servirte de alimento.


En los labios del silencio


Cuando ulula el poniente,
Rompiéndome el sueño en la madrugada,
Me derramo en la calle a respirarlo
Como aquél que se asfixia,
Asfixiándome.
Entra en mi garganta el aire salobre,
Roza mis entrañas muy levemente
Y, húmedo y cálido, deja mi pecho,
Con la prisa del que huye pavorido.
Yo, sin verlo, lo miro como vuela hacia el Este,
Pensando con zozobra que, tal vez,
Ese aire manchado de tabaco
Y de desesperanza en mis pulmones
Pudiera acariciar por un instante
Los labios del silencio.

Tanka


Tras los cristales,
Incansable la lluvia;
Recuerdo gris.
Se ahoga en la tormenta
Un pañuelo sangrando.

domingo, 20 de abril de 2008

Pudiera ser...


Pudiera ser que un día,

Cuando yo ya no esté,

Leyeses mis poemas.

Si tal cosa ocurriese,

Quisiera que entendieras

Que más allá de todo,

Del silencio y la ausencia,

Del cobarde valiente,

Del dolor y del miedo,

Del ansia y la renuncia;

Te quise, amor, te quise.

Y no te sientas triste

Si piensas que tal vez

Yo a tu lado buscaba

Tan solamente ser;

Yo quise


--------------- mucho más,

Te quise, amor, te quise.


Y al séptimo día… el poeta comprendió


“...qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz y, al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes.”

Platón

Ajeno a toda luz, en su clausura,
el mundo edificaba con sus versos:
la amante gemebunda, pechos tersos
en labios de su amante; la espesura

del bosque recorrida por la pura
lengua de arroyos límpidos; inmersos
en la paz, los paisajes más diversos;
y al hombre, en pie, sin carga ni atadura.

Cuando hubo tal paraíso concluído
y salió de su cueva satisfecho,
tras ver al hombre exánime y vencido,

sin paz ni amor, cautivo, hecho un desecho
en medio de un erial seco y crecido,
por siempre se volvió a su umbroso lecho.

Abril de 2008 – enero de 2012

sábado, 19 de abril de 2008

En el piélago de la memoria


Haber nacido pez;

Navegar por los mares

Sin buscar sus orillas

Ni el reflejo de un faro;

La mirada de sal

Confundir con las olas

Sin saber de añoranzas

Ni temer al destino;

Respirar la zozobra,

Y tener las agallas

De seguir adelante

Sin mirar al azufre;

Dominar las carencias

De esta vasta corriente

Sin lugar ni retorno,

Nada más siendo olvido.

Haber nacido pez,

Sólo frívolo pez,

Alimento inconsciente

De atroces tiburones.


Fotografía: Jenny Huang.


viernes, 18 de abril de 2008

Turbación


Hoy, muy de mañana, he visto de nuevo
A aquella mujer, ya sabes,
Aquella
Que, alguna que otra vez,
Ya te hube referido.
Me la encontré en un semáforo en rojo
Y, en voz baja, le dije:
- Elvira, buenos días,
Qué tal te marchan las cosas, mi amiga.
- Debe estar confundido, caballero
-respondió amablemente-,
Yo a usted no lo recuerdo de haberlo visto antes,
Y mi nombre es Eulalia.
Y siguió su camino sin darme, al menos, tiempo
De, humildemente, rogarle disculpas.
Pero, aún así, volviéndose un instante
Mientras se iba alejando, me otorgó una sonrisa
Como hace ya mucho no te veía.

La verdadera cuestión

jueves, 17 de abril de 2008

Fango


Tal vez si tú pudieras

Si tú quisieras

Ver

Esto que ven mis ojos

La sed la nada el llanto

Pudiera ser que entonces

Sintieras entendieras te doliera

La angustia la tristeza

Tanta zozobra muerte afán espanto.


Tal vez

Si yo no estuviese

Tan ciego

Tal vez

Sólo

Tal vez

Quizá entonces

Sintieras


Sacándome del fango

Tomado de tu mano.


Sucedáneo


Dame tu cuerpo una noche
Ya que me niegas el alma.
No es que obtuviese la calma,
Por más que, sin un reproche,
Me entregases, con derroche,
Tu compendio del gemido;
Pero en tu lecho, acogido,
Tal vez hallase, al trasluz,
Una llama que, a mi cruz,
Otorgase algún sentido.

miércoles, 16 de abril de 2008

Nocturno (II)


Entre espinas de ausencia, sobre el lecho,
Colmándome los párpados de insomnio,
Me atrapa cada noche la nostalgia.
Muy lentamente, rendido en mi herida,
Alcanzo a rozar las alas del sueño
Mudándome en espesa duermevela
Que aplaca levemente mi tormento.
Entonces como ensueño te apareces,
Toda desnuda, y tus brazos abiertos,
Y alzo el vuelo asilado en tu regazo
Henchido de tu amor y de tus besos,
Lamiendo la ternura de tu piel,
Quemándome en el fuego de tu sexo.
Mas, cual vidrio, tu imagen se me quiebra,
Clavando sus esquirlas al descanso,
E, inocente, despierto a la vigilia
Con el pecado de Onán en las manos.

Nocturno



En esta perra noche

Me estoy sintiendo místico.

Reduciré tu recuerdo a cenizas

Para luego arrojarlo al inodoro.

¿O, acaso, no merezco yo también

Una pequeña cuota de herejía?



Y, al cabo, ¿qué más da?

Hay cenizas que vuelven, arcangélicas,

Para incendiarse en vastos

Infiernos

Cada aurora.


martes, 15 de abril de 2008

La casa fantasma


La casa abandonada;
La hiedra, en su redor,
Devorando la piedra,
Las puertas
Y ventanas,
Abismándolo todo.
Sin vestigios visibles
De la vida de antaño
Se diría habitada
De abandono por siempre,
Pero están sus salones,
-Despoblados y henchidos
De perpetua nostalgia-,
En un orden perfecto,
Sin mácula ni falta,
Iluminados, sin
Una mota de polvo…
Como un alma que espera
Al fondo del silencio.

lunes, 14 de abril de 2008

La nada


Tu amor,

Que nunca fue.

Quiero decir

Mi amor;

Ya sabes,

Ese que nunca ha tenido

Tu boca, tu pecho,

Tus tibias manos.


Tu amor, mi amor, tu amor...

Quiero decir

Mi amor

Que nunca fue,

Mas que, tenaz, no obstante,

Me oprime, y revienta en lo más adentro,

Quebrándose en esquirlas

De vacío,

Doblándome, hundiéndome,

Gastando mis pulmones

Sin respiro.


A degüello


Cercéname de un tajo la garganta
Para que a borbotones con la sangre
Emerjan el dolor y las palabras

Voces entretejidas de abandono
Y un miedo como el arma de un suicida
Petrificando el pálpito del tiempo

Tóxico que extendiendo la gangrena
Ha infectado el horizonte y los signos
Abatiendo las pálidas estrellas

Estruendo de carencia como el trueno
Estandarte de noches de desierto
Ausente de relámpagos celestes

Cercéname de un tajo la garganta
Para que a borbotones con la sangre
Se viertan la parálisis y el miedo

Octubre de 2006

domingo, 13 de abril de 2008

La ponzoña


Duele.

Me duele en mitad de la sangre.

Me nace este dolor del corazón

Y se expande, latido tras latido,

Como una plaga, cual maraña, como cáncer,

Dejando a su paso tierra quemada,

Mordiendo sin piedad

La esperanza y mis nervios,

Los más frágiles vasos

Capilares.

No hay

Momentos de calma.

Persiste, aun de noche, en sus embates

Infectando mis sueños

De aroma a duermevela,

De la vigilia

Por un niño enfermo,

De agonía incesante.

Sube y sube este dolor irrefrenable

Y duele duele duele…


Duele,


Duele,


Me duele.


sábado, 12 de abril de 2008

Safo


La niñita dijo pene.
Fue

Su primer poema.



Imagen: Safo. Johann Heinrich Dannecker (1758-1841). Staatsgalerie, Stuttgart, Alemania.

Comunión


Hacerte estremecer


Agitar maldecir

Implorar conmover

Disolverte en espasmos.


Asirme a tus jadeos

Ahogado en mis gemidos


Extenuado


Pedir aire suplicio clemencia asfixia deleite castigo.


Hacerte suplicar agónica ya basta

Basta basta

Dios ya basta hasta el éxtasis.


Hacerte estremecer

Y luego estallar

Abandonándome.


viernes, 11 de abril de 2008

Las altas distancias


“Si yo escribo tu nombre en la arena”…
Rosella di Paolo

Mi vida
Se deshace en las distancias.
Está la que, vértigo, me conduce
De casa hasta el trabajo: casi tres horas diarias
-Que ni me van ni me vienen- de asfalto,
Ahogándome en anhídrido carbónico,
Sumido en cuerpo y alma en un atasco.
También, la de la escuela de los niños,
Allá en la otra esquina
De mi ciudad,
Pequeña,
Pero con problemas grandes
De colegio, transporte y malos humos.
Y otras muchas.
La del hipermercado
- Engullir soledad,
Ahogado en muchedumbres-,
La que me lleva y me trae hasta el parque,
La del pinar, las dehesas, las playas,
El ocaso y los puntos cardinales.
Pero luego existen
Otras distancias
-Las más crudas,
Las más altas y amargas-
Que no han de ser medidas
En metros ni minutos,
Sino en vasta nostalgia.
Son las distancias que, crueles,
Separan,
Como yermo voraz, de los amigos;
Algunos,
Más cerca,
Los más, más lejos,
Y otros que, acaso,
Perdí para siempre.
Está, después, la distancia insalvable
Que, sin tregua, me aleja de mis muertos;
Mi padre,
Mis primos,
Tíos,
Abuelos,
Rosario,
Maravillas,
Nicolás…
Y un sueño que se pudre bajo el mármol:
Los hijos
Amados,
Que jamás tú y yo engendramos
Y que ya nunca en la vida criaremos.
Y es que las más, las más altas
Distancias
Son las que nos separan,
Sin medida,
A veces, de la vida,
A veces,
De los sueños.



jueves, 10 de abril de 2008

Fin del Mundo


Cuando te vi,

Lo supe:

Mi vida,

Tú eras mi vida,

La vida.


La vida:

Quiero decir

Ese lapso

Que surge,

Brilla fugaz

Un instante,

Para mudarse por siempre en olvido.


Cuando te vi,

Lo supe:

La vida.

Y es por eso,

Nada más que por eso,

Que estoy ya muerto,

Muerto.

Muerto igual que tú,

Muerto

Como nosotros,

Muerto;

Muerto igual que lo están

Los muertos, desde siempre,

Sin saberlo.


Cuando te vi,

Lo supe.



La Inmensidad


Estoy

Periclitando.


¡Houston, Houston, we have a problem here!...


¿Houston?...


¿Houston?...


¡Vaya!

A estas alturas,

Va a resultar ser cierto

Todo lo que nadie me contó nunca

Sobre la Inmensidad.



miércoles, 9 de abril de 2008

Niebla


Qué espantoso mirarse

Desde el espejo, y ver

Sin sonrisa los labios,

La mirada

Gastada, las ojeras,

El gesto serio...

La ausencia la ausencia.


*******


Sin boca pulmones lengua, mi amor,

Grito tu nombre en mitad de la noche.

Clamando gimiendo aullándole a dios

Que este dolor -pesadilla y derroche

- - De tiempo esperanza vida y pasión-

Sólo haya sido un mal sueño que aborte,

Henchido de luz, el orto del sol.

Que rompa la aurora el vuelo sin norte

- - Que ciego y precoz me prende al abismo

De un lapso helado estéril arduo muerto

Que es sin existir réplica de eterno.

- - Sin boca pulmones lengua, suplico

Piedad, mi amor, piedad piedad piedad

Sólo un instante, mi amor, de piedad.


martes, 8 de abril de 2008

Sola-mente


“Y nadie a quien poder
abrazarse llorando”
Idea Vilariño


Qué espanto este ser
Sólo
Solo
De estar
Tan solo
Sólo esperando
Sombra noche muerte
Tan sólo soledad
De soledades.

lunes, 7 de abril de 2008

******


Y si al cabo decides

Desbrozar las costuras de mis labios

E insuflar boca a boca tu aliento en mis pulmones

Qué habré de decir qué

Cómo ocultar mi tan honda tristeza

Que me ando muriendo

Que estoy

Ya muerto

El mármol mi sepulcro mi epitafio

La sed

Mi agónico cántico

Cómo.


Barco fantasma


Percute el aguacero en las cenizas:
Gruesas gotas, con lengua de cellisca,
Que van diluyendo, inmisericordes,
Del sol en lontananza, los acordes.

Todo es mar y naufragio, todo. Todo…
Que es como decir nada, nada al frente,
Turbio horizonte que yace por siempre
Sumido en la tormenta con encono.

Y en el légamo helado de las ansias,
-Rescoldo marchito-, cualquier albor
No es más que espejismo,
quimera, farsa,

Abrazo-granizo a destiempo, beso
Desabrido, sin aire, sin calor,
Alas-muñones de velero muerto.

domingo, 6 de abril de 2008

La certeza


Con cada nueva aurora,

Oscuro inunda su boca un por qué;


Y añora la inquietud de otras mañanas.

Esa incierta inquietud que le otorgaba el cuándo,

El cómo, el dónde… la leve esperanza

Que alumbrara un tal vez.


Las hojas perennes


Estaba su cama

Siempre revuelta,

De lunes a domingo,

Del pie a la cabecera;


Sin importar para nada la hora


O la estación del año.


No, no era el producto del amor,

Era el quedo fruto de la desidia;

Una desidia,

Cruda,

Fraguada de desilusión y hastío,

Colmando las hojas


Del calendario.



sábado, 5 de abril de 2008

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¿Y si, una noche,

Pronuncio tu nombre,

Y en la boca se me quiebra cual cristal?

¿Y si la sangre, a borbotones,

Fluye

Ahogando mis pulmones,

Arrastrando con ella hasta el abismo

Los pedazos sin vida de tu nombre?

¿Qué habrás de hacer, entonces,

Sin que nadie

Pueda ya más nombrarte?

Haces bien en cortarme,

Brutal, la lengua, amor;

Es preferible mi angustia silente

A ver tu nombre,

R -------- o -- t --- o,

Sobre el asfalto, a mis náuseas mezclado.