sábado, 6 de octubre de 2018

Éxtasis


Aquí una buena parte
de la gente llamada
de bien, habla con Dios
-aunque hay quien asegura
no hacerlo en catalán
por ser esta una jerga
de todos los demonios-,
se condecora o nombra
alcaldesa de honor
a la Virgen de Tal
o Cual, y los obispos
de la Iglesia Católica,
Pederasta y Romana
-como diría Willy
Toledo; ¡vaya hereje!-,
se encaraman al púlpito
a ensalzar las figuras
de nuestros más católicos
genocidas y cacos
de guante blanco y manos
largas. Aquí si un niño
de corta edad afirma
recibir cada noche
la visita de un buen
amigo imaginario,
lo mandan al psiquiatra...
Excepto si el amigo
se llama Jesucristo.
En tal caso lo llevan
a la aldea de El Rocío
para que coincidiendo
con el devoto salto
de la reja, retoce
sobre una masa ingente
de bárbaros y llegue
a tocar, aterrado
y llevado en volandas,
el manto de la Virgen.
La España tarambana
es así, diferente,
y, aunque aconfesional,
Reserva Speeditual
última de Occidente.

(De la serie "Estamos hechos unos craks.")

Imagen: El alcalde pseudosocialista de Granada, imponiendo la Medalla de Oro de la Ciudad a la Virgen de la Esperanza.

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