martes, 25 de febrero de 2014

No busques, Mas, que no hay


María Dolores de Cospedal, refiriéndose a Cataluña (todo el mundo habla hoy día de Cataluña, en Europa se habla de Cataluña, Susana Díaz habla de Cataluña, los samoanos hablan de Cataluña, hasta los catalanes -Mas el que más-, ¡habráse visto tamaña desfachatez!, hablan de Cataluña), ha venido a afirmar algo así como que son todos los españoles los que tienen que decidir sobre su futuro y el de la madre patria España.

¡Por fin! ¡Eureka! ¡Albricias! ¡Estamos de enhorabuena! ¡Vivan la virgen de El Rocío y los espectaculares éxtasis de Teresa de Ávila! Porque quiero imaginar que con esto nos está diciendo que tanto ella como su partido están dispuestos a dejar de una vez por todas de servir como sucios mamporreros de los cuatro prebostes de las mafias del totalitarismo financiero que hoy rigen nuestros desangelados destinos, reventándonos día sí, día también el puñetero orto (1), para pasar a hacer aquello para lo que fueron votados: ponerse de manera honesta y fiel al servicio de los españoles para, en su labor de gobierno, hacer la voluntad del pueblo. ¿O no?

(1) Orto, resulta evidente, se utiliza en este texto en sentido metafórico, queriendo significar ese luminoso amanecer, ese porvenir que nos están hurtando los oligarcas de la cleptocracia banderita-tu-eres-roja-y-cuentas-millonarias-en-Suiza. Pero también quiere tener el significado que posee para el lunfardo; y es que toda esta banda patriotera de sádicos del capital están dedicados permanentemente a reventarnos el culo con su miembro sifilítico enfundado en condón de púas. Esto último, entiéndase, no deja de ser otra cosa que una soez alegoría. Pero cómo duele, cago en la concha'e su madre. ¿Dónde está mi "Beti"?

En la fotografía: Silvio Rodríguez Melgarejo; todo un monstruo.

1 comentario:

Carlos Galeon dijo...

Es de esperar que en esa línea, sigan dejando que el pueblo decida su quiere cambiar la Constitución y abrir un proceso constituyente, la forma de Estado, la reforma de la ley electoral, la eliminación del Senado, los sueldos de los políticos...
Aunque más me inclino a creer que están por la labor de dejar los ministerios en manos de santos, santas y vírgenes varias, a los que tan aficionados son. Eso sí, ¡como Dios manda!
Un abrazo.