martes, 18 de febrero de 2014

La trama

Tiran la piedra
escondiendo la mano
y en ningún caso libres
de pecado. Más tarde
echan el muerto al manco
y lo entierran, inerme,
de cintura hacia abajo,
prestos a perpetrar
un nuevo apedreamiento.

1 comentario:

Carlos Galeon dijo...

Siempre a los cobardes les ha gustado tirar piedras a escondidas, para justificar poder tirarlas después sobre la inocencia.
Saludos y un abrazo.