sábado, 30 de noviembre de 2013

Contribución de la química a la intolerancia y la estulticia política


A los ciudadanos de a pie -así como a los muchos, esa mayoría en gran parte silenciosa, que ya no son más que muñón sanguinolento y dolorido tras haber sufrido en sus miembros recorte tras recorte tras recorte- cada vez nos van quedando en España menos resquicios para expresar nuestro descontento. Por eso hay que aprovechar cualquier ocasión, por insignificante que parezca, para hacerlo patente, para gritárselo a la cara a aquellos que ha ya tanto decidieron hacerse los sordos.

Uno de eso resquicios, desperdiciado a la postre por las formas, fue sin duda la conferencia que iba a pronunciar días atrás Rubalcaba en la Universidad de Granada. Buena ocasión, sí, para la protesta. Pero de ahí -ya saben aquello que dijo Voltaire- a cagarse en la libertad de expresión del que consideramos el otro media un abismo. Por muy en contra que estemos de lo que, según nuestras estimaciones o prejuicios, casi sin duda alguna ese otro va a decir o por mucho que se trate de una soberana gilipollez, como creo firmemente que hubiese sido el caso.

Y es que, según he leído en El País, "El secretario general del PSOE iba pronunciar la conferencia Contribución de la química a la política, en la que pensaba hablar, en tono distendido, sobre diversas similitudes entre ambas materias, como comparar la distribución de los grupos políticos en el hemiciclo del Congreso con los de los diferentes elementos químicos de la tabla periódica." Porque esto, señores rectores, decanos y demás sesudos dirigentes de la comunidad universitaria puede estar muy bien como guión para "El Club de la Comedia", pero para una institución que se supone tan importante y seria como la Universidad... no sé, no sé.

1 comentario:

Carlos Galeon dijo...

Me has dejado helado. Yo tenía entendido que iba a hablar de química nada más, pero ya me conozco la manipulación de los medios de comunicación.
De todos los modos, no son formas de protestar el no permitir a otros el derecho de expresión. Bien está que se le silbe o abuchee un rato, pero no que no se le permita hablar.
Saludos y unabrazo.