jueves, 13 de diciembre de 2007

La otredad de la Quimera


(Desolación)


SE construyó una coraza

Para aislarse del dolor

Del amargo desamor

Que, cual si dura tenaza,

Era en su ser la amenaza

Más ardua de derrotar.

Pero no llegó a atisbar

Que nunca sería propicia

Al detener la caricia

Y al golpe

----------------- dejar pasar.

señor juez

si las veces que pienso en alfileres

para ser redimido la llamara

quedaría su línea telefónica

por siempre con mi sangre saturada


y es así como nacen

mis poemas


sin alma ni fe

como un llanto muerto

Natillas (el desenlace)

Como veo que, a algunas y algunos, mi dulce relato sobre las natillas os ha abierto el apetito, despertado la imaginación y levantado... el ánimo, os propongo un jueguecito: ponedle cada cual, si así os apetece, el final que más os guste.

Bueno, como ya ha habido dos aportaciones, creo que la cosa merece ser ilustrada.



Versión de mi primo, El Secretario.

El chico, que había bebido y mezclado, lo que no era su costumbre..., perdió todo: las ganas de revolcón, las ganas de amanecer entre los brazos de la maciza, las ganas de..., todo.
Buscó el camino del aseo, casi a tientas. Lo halló. Metió la cabeza bajo el chorro de agua fría.
Hubo una mejoría, una vuelta a la realidad.

Pero esa postura inclinada y los escalofríos que le acosaron, terminaron por provocarle unas desagradables vomiteras.
Raramente le ocurría aquello.
Raramente bebía...

Ella, ya le esperaba fuera. Oyó las arcadas. Frunció su precioso ceño: ¡Bah! Estúpido niñato...

La gente del equipo que comenzaba a colocar envases de natillas por toda la cama, se apartaron.
El regidor gritó:
-Anna, arrópate. Está visto que hoy no hacemos nada...
Y entrando en el baño:
-Pero Rafa, te dijimos que una copita antes de venir a rodar el spot, para animarte, y mira cómo vienes.

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Y el anuncio de Natillas Danone, especial para aquella Navidad, con la Kournikova y Rafa Nadal en tórridas posturas, no pudo ser.
La rusa, cabreada, los mandó a todos a freír colillas. Y de Rafa, nunca más se supo en el mundo de la publicidad (al menos en el de las natillas...) Listas para gustar.

¿¿Repetimos??

Versión de Sandra.

Con los ojos desorbitados él cerro la nevera, comenzó a tener sospechas de estar en casa de una desequilibrada, pero tampoco estaba seguro de estar en la certeza,salió corriendo hacía la caja de condones pues tal vez también estos estaban caducados, tal vez él sólo sería uno más de su colección de natillas... comenzó a tener vértigo, el alcohol comenzó a mezclarse con los nervios y en un giro repentino estaba tendido en el suelo.

-Holaaaa,¿estás bien?. Despierta-
Al abrir sus ojos se apoderó el pánico de él, no podía dar crédito a lo que veían sus ojos, la chica estaba completamente enfundada en tapaderas de natillas y con una sonrisa picaresca le dijo
-comeme, estás las tenía en la nevera de mi dormitorio -

Y el pensó -Ya decía yo que parecía demasiado fácil, estoy con una tarada, aunque muy apetitosa-

Mutilación

Habla talada,
Verbo partido,
Lengua amputada,
Son carcomido,

Oda castrada,
Verso tullido,
Voz mutilada,
Roto alarido,

Grito quebrado,
Salmo agrietado,
Aria mordida...

Ya sin palabras
Abras macabras
Truncan mi vida.



Ilustración: El Grito; de Edvard Much (1893).

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Fado triste


“Vai ó sol poente
vai e não voltes”

Vitorino Salomé

Esta vez -no me esperes-,
No asistiré a la fiesta.
No cantaré contigo, con voz grave,
Ni buscaré con celo tu sonrisa
Entre la muchedumbre y el pasado.
No brindarás por mí con vino blanco
Ni yo lo haré por ti ni por nosotros.
Tampoco esperaré a que, en llegando
El fin de la velada,
Te despidas de mí con un abrazo
Y con un “te echaré mucho de menos”,
Eufonía en mi alma.
No, no estaré. Ni tú
Llegarás un instante a echarme en falta.
Y atado, como espectro, a mis entrañas,
Me hará bailar un fado insomne y triste,
Tu recuerdo hasta el alba.


Diciembre de 2007 – enero de 2012

Natillas

Miércoles laborable, 5 de la madrugada. Con una ebriedad que ya les turbaba en demasía los sentidos, buscaban un garito donde poder tomar otra copa. Todo cerrado.

- ¿Cómo no vayamos al centro? –propuso él.

- ¿A estas horas? No, no, ni pensarlo. Pero si te apetece podemos subir a tu casa… ¡no!, mejor a la mía, que nos queda más cerca. Pero sólo a tomar una copa, ¿vale? –replicó ella.

Lo cierto es que a él ni por un instante se le había pasado por la imaginación la posibilidad de que aquella noche pudiesen terminar yaciendo sobre el mismo lecho. Ni ninguna otra noche. Pero aquella, que se le antojo como solapada negativa, espoleó sus deseos con tal fuerza que comenzó a experimentar una colosal erección.

- Bueno, ya se sabe que cuando las mujeres dicen “no”, en realidad quieren decir “tal vez” –pensó.

* * *

- En fin, ya estamos en mi cuchitril. Voy a ponerme un poco más cómoda. Entretanto, si no te importa, ve preparando tú las copas. En el frigorífico hay vino y cerveza. Creo que no tengo nada más. A mí me sirves un vino blanco.

Él no daba crédito. Ella se iba a poner más cómoda, y además, no había podido dejar de llamar poderosamente su atención el hecho de que allí, sobre el estante más visible de todo el salón, hubiese dos cajas de condones de 24 unidades.

- ¡Esta chica es una fiera!, no sé si voy a ser capaz de estar a su altura –pensó, un tanto azorado, mientras se dirigía dando tumbos a la cocina para servir las copas.

Pero al abrir el frigorífico, la espantosa visión de un incontable número de envases de natillas caducadas desde hacía meses, acabó de súbito con sus ilusiones.

Poética para el "Hombre" (*)


HAY poemas que dicen mucho;
Pero que no nos dirían casi nada,
Si alcanzásemos a vislumbrar tan sólo
Una pequeña parte de lo que a gritos silencian.

Hay poemas que, sin palabras,
Que, sólo con los susurros inaudibles que pintan de mil colores los
----- espacios en blanco entre verso y verso,
Te tienden una mano sin condiciones,
Que te la ofrecen sin ambages, con miedo,

Con ese miedo que sólo se encuentra en esa casta de valientes,
Capaz de hincarse de rodillas ante el dolor ajeno
Y jamás sentir rencor alguno por el propio.


(*) Para ser políticamente correctos, el título debería haber sido otro. Algo así como “Poética para el Ser Humano”, pero yo siempre, sin llegar probablemente jamás a conseguirlo, aspiraré a ser un incorrecto empedernido.

martes, 11 de diciembre de 2007

Infierno y purgatorio


A Circe. Con cariño.


Yo sé lo que es amar

Sin ser correspondido.

Lo que es arañar la arista del viento

Con las uñas gastadas,

Tratando de atrapar a la amistad

Por no perderlo todo,

Por poder compartir esos momentos

Que, plenos de sonrisas y palabras,

Eran preludio de amargas tristezas

Ahogándose en silencio,

De lágrimas vertidas sobre el yermo

Del lecho solitario.

Fue lo mismo que un vasto purgatorio

Sin redención posible,

Incendio consumiéndome las alas

Sobre sábanas frías,

Océano arrastrando hacia las rocas,

Corazón desbocado cual brazada de náufrago,

Salitre en las heridas.

Sí,

Aunque ya mi morada se encuentre en el infierno,

Conozco ese dolor insoportable,

Y aun, a veces, lo recuerdo y me rompe

El alma y los esquemas.

Aquí,

Sobre las ascuas frías de este abismo,

El dolor es distinto;

Su tacto es de cenizas

Apagadas,

De piélago oscuro

Como una tumba,

De esfinge de sal y hundido silencio,

De eternidades muertas, de glaciares,

De latido de piedra.

Decirse bien podría

Que fuese de algún modo como un bálsamo

Morar en este infierno…

Mas cuánto echo de menos

Aquellas pavorosas dentelladas

Que, en las noches más limpias y sin luna,

Dejaban reflejarse en mi mirada

La luz de las estrellas.


Ilustración: Salvador Dalí -Purgatorio 17 - Saliendo de la terraza de la rabia.

Cambio carismático


El clima está cambiando:
Lo advierten afamados científicos mundiales
(Con gesto preocupado,
Asienten los políticos).

Podrían anegarse por completo
Las inmensas llanuras de la costa asiática,
Con lo que millones de desplazados, a causa del hambre,
Vendrían a sumarse a la avalancha de esos otros muchos desventurados
Que, a bordo de un cayuco miserable,
Invaden nuestras tierras como bárbaros.

Son también preocupantes
Los posibles impactos para el sector turístico
A lo largo del mar Mediterráneo:
Ingleses y alemanes achicharrándose al sol en las playas,
O arrastrados por una súbita gota fría
Hasta el puñetero fondo del mar,
No ayudarían a favorecer, bajo ningún escenario posible,
Nuestras boyantes cuotas de mercado.

También pudiera ser
Que, en las aguas del Atlántico Norte,
Cambios del grado de salinidad,
Llevasen a la desaparición de la famosa corriente del Golfo;
Con lo cual, allá en el norte de Europa, se helarían de frío
Entre octubre y abril
-Extrañas paradojas
Las del Cambio Climático-.

Y que decir de esas enfermedades,
Hasta ayer confinadas en los trópicos,
Irrumpiendo en nuestras salas de estar y en nuestras pesadillas para
------ siempre,
A lomos de pavorosos insectos como el anófeles o la tsé-tsé.

De otra parte, se mira con recelo
Hacia tierras de Oriente:
Si el gigante asiático despierta,
E imita nuestro abusivo consumo de combustibles fósiles,
Ya la hecatombe se antoja imparable
(No obstante,
-------------------- los magnates del petróleo
Con avaricia se frotan las manos).

Con gesto preocupado, nos dicen los políticos:
No deje encendido el televisor si tiene que ir al baño a echar una meada,
Ni ponga a funcionar su lavadora
Entretanto no esté
Bien repleta de ropa.

¡Entre todos
----------------- PODEMOS!

Mientras tanto, siguen planificando suburbios infinitos,
Esclavos del vehículo privado,
Autopistas sin fin hacia el infierno
Y centrales de ciclo combinado.
(Que hay que tener siempre muy satisfechos
A los consejos de administración de las grandes eléctricas
Y de industria automovilística
Si se quiere conservar la poltrona).

Y al cabo, qué más da;
Cuando, cual bíblica plaga, se extienda
Todo el espanto del cambio climático,
Los más perjudicados… los de siempre:
Los pobres.
---------------- Qué se jodan, sí señor, qué se jodan.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Donde las palabras ya no importen


Soy aquél que no regresa
desde el agua empozada del silencio
y se ahoga en santuarios de oraciones
que siempre carecieron de semántica.

¿Dónde se oculta la palabra
que abre el corazón de la estancia
donde ardieran las cenizas como un pétalo sin flor?
¿Dónde el oído atento?
¿Dónde la voz, dónde?
¿Dónde un poniente en tránsito
que arrastre los dictados sin esencia
más allá de las brumas de la noche
donde las palabras ya
----------------------------------- no importen?

Soy aquél que se ha perdido
bajo el hondo gemido del silencio.

Noviembre de 2006

domingo, 9 de diciembre de 2007

El otro efecto mariposa



En Washington D.C.

Un buitre despliega sus alas

Y llueven bombas de racimo

A miles y miles de kilómetros

En la distancia.


Fotografía: Nic Ut (Vietnam, 1972)

El alumno predilecto de Poncio Pilatos



Allí, hace miles de millones de años luz,

Dejó de existir una estrella,

¿No ves en su fulgor escrito su epitafio?

Aquí,

Justo aquí,

A la vuelta de la esquina,

Se escucha agonizar al perro

Que atropelló el Peugeot 309

De la encargada de la biblioteca

-Creo que escuché referir

Que lo tiene asegurado a todo riesgo;

No sé, no obstante, si opinaría igual el perro-.

En Eritrea,

Justo ahora, justo en este instante,

Un niño de cuatro años

Se esta muriendo de hambre,

En tanto engordan las moscas

Y algún que otro buitre;

Y, mientras tanto,

Un incontable número de insectos

Perece a lo largo de la A-49

A causa del exceso de velocidad

-Yo los he matado a millones...

Y a algún que otro pájaro-.

En una lejana constelación nunca jamás imaginada

Puede estar muriendo, hace siglos,

Algún planeta vivo –larga agonía la de los planetas-;

Y quién podría aventurarse

A dar una cifra, sólo aproximada,

Del número de hormigas aplastadas a diario

Por la indiferencia de los transeúntes.

-Otro niño en Eritrea, y otra estrella, desde este momento,

No es que hayan dejado de existir para siempre,

Es que nunca existieron-.

Dentro de

13,

12,

11,

10 segundos...,

En tanto que una chica de 17 años se corta las venas por desamor

En un barrio pobre de Boston,

La bota de un soldado,

En una de esas guerras ignoradas del Tercer Mundo,

Pisará una mina y, pum,

Arrasará cientos de flores;

Y en 15 días, 6 horas, 15 minutos y 13 segundos,

En una mina de Asturias se desplomará una galería

Sepultando en vida a cinco mineros.

Y también pudiera ser que, pasado mañana,

-Y, en cualquier caso, qué más da,

Tarde o temprano sucederá en unos años-,

Tú te murieses…

Y, entretanto, dios

Qué,

Se lava las manos?


Ilustración: La Destrucción de Sodoma y Gomorra, John Martin, 1832.

"Incivilis"



En el vientre de este monstruo
que han parido las ruinas
de la ciudad y los hombres,
impera
              la soledad;
una orfandad sin mirada
urdida en la muchedumbre.

Sin corazón, yo, también,
soy parte de su alimento;
desabrido,
                 desolado.

Me despoja cada día
de un trocito de alma viva
que deglute, corrosivo,
entre saliva homicida,
para después,
                      lentamente
deleitarse con la sal
que arde en sollozos sin ojos.

Enmudecen las alarmas
porque nadie las percibe,
Sólo el que se encuentra

                                                      solo.

¡Cuán solos estamos todos!


Noviembre de 2006-marzo de 2016

Fotografía: Claudia Rogge.

Mutación


sábado, 8 de diciembre de 2007

Alud


Dolor frustración abismos ausencia

Tristeza amargor fatiga lamento

Temblor soledad ceniza tormento

Mazmorra ansiedad naufragio inclemencia


Aullidos pavor ceguera demencia

Gemir sinsabor vagar desaliento

Estruendo aguijón rodar turbamiento

Asfixia huracán prisión decadencia


Penumbra mudez calvario gangrena

Veneno infección carcoma condena

Desierto hemorragia vértigo herida


Insomnio implosión glaciar desconsuelo

Sopor carcinoma lágrima duelo

Sin fe calor ni esperanza -------------

---------------------------------------- mi vida


Fotografía: David Clerihew.

Terminal


- ¿Qué es la inspiración? –preguntó, curiosa,

Mientras se retorcía de dolor

Vomitando sus versos.


- No lo sé –respondí-,

Tal vez una terrible enfermedad

Para la que no existe terapia curativa

Ni efecto placebo posible; llaga

Que te va desangrando en cada estrofa,

Carcomiéndote el alma

Para morir contigo.


- Pero… ¿Qué sucede si la perdemos?

–Me dijo sin palabras en su turbia mirada.


- Tampoco lo sé –logre balbucir

Para sumirme en un largo silencio

Antes de proseguir con trémulos susurros-


…Quizá nos transmutemos en fantasmas

Que, aunque ya nada sienten, solamente dolor,

Se piensan verso vivo.


Entonces, con sus bilis y sus lágrimas,

Compuso una espinela como espada

Para, de un golpe seco,

Hundirla en sus entrañas.

Cosmo(a)gonía


Es el Universo
el imperio absoluto de las sombras;


La luz,

Sólo un accidente.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Coma


Buscarte desde el futuro


siendo tan sólo un pasado

que se alumbró estando muerto.


(Justo allí donde se tocan

leves luces con las sombras).

Beligerancia poética

Últimamente, esto de navegar por Internet tiene esas cosas, no dejo de encontrarme con multitud de diversas opiniones de poetas, tanto actuales como ya “clásicos”, acerca de lo que lo que no debiera ser considerado como poesía, aunque no siempre lo expresen de manera tan tajante, sincera y evidente.


Unos opinan que ceñirse a los, digamos, cánones clásicos en cuanto a rima y métrica, es constreñir la creatividad, restar libertad a la expresión, casi asesinar a la propia poesía. Claro está, también están los que defienden la posición contraria: toda aquella imagen poética, por excelsa que sea, que no se halle contenida en los versos de un soneto, una lira o una décima, jamás podrá ser contemplada como poesía.


Los hay, también, que no pueden evitar criticar a aquellos “colegas” cuya producción no es demasiado voluminosa. Y, cómo no, viceversa. Los que se oponen a la poesía de carácter social y los que niegan cualquier validez poética a unas estrofas de desamor. Y así podríamos seguir rellenando folios y más folios hasta la saciedad.


Y digo yo, ¡cojones!, ¡dejad libres a los poetas!, ¡no toméis en vano el nombre de la poesía para hacer de ella un arma arrojadiza de opresión, exclusión y de guerra! Queridos poetas, hablad, si así os place, de lo que en vuestra opinión podría ser la poesía, pero no caigáis nunca en la tremenda osadía de tratar de imponer una idea, probablemente errónea, de lo que no lo es. La poesía contiene mucha más riqueza y variedades de las que nunca pueda llegar a imaginar el más grande poeta del mundo -que, de existir, probablemente sería mujer.


Por fortuna yo -qué mira que no me gusta nada andar metido en guerras fraticidas- no soy poeta. Y, además, siempre nos quedará, cada vez que la bilis salpique algún verso ajeno, el consuelo de recordar aquello que dijo Gustavo Adolfo Bécquer –más o menos, que cito de memoria-: “Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”.

La rosa de papel


A la rosa de papel

Le dijo la flor de plástico:

- Mírame, perduraré

Con el color del verano

Cuando el tiempo tus cenizas

Con el viento haya arrastrado.


Y le respondió la rosa

En tono amable y pausado:

- Goza bien de tu color

Estéril, por muchos años,

Que habré de ser yo flor viva

Mientras me esté marchitando.