“Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna. “
Antonio Machado
En la actualidad, la cultura del esfuerzo brilla entre, no todos, pero sí un porcentaje nada despreciable de jóvenes por su ausencia. Y no es que estos jóvenes sean unos vagos por acomodo o abandono. Es que las, tan acostumbradas al saqueo, mafias político-financieras del capital, les han robado las esperanzas y con ellas el futuro. Y, sin futuro, a qué esforzarse. Muertos en vida, a qué esforzarse. Y, en este contexto, a aguas estancadas, ganancia de enterradores. Sujetos sin escrúpulos disfrazados de progresía, que en lugar de luchar por volver a esperanzar a esos jóvenes sin futuro, se aprovechan de su desidia para hacer su agosto. Y mal reescriben obras maestras de la literatura universal para que puedan ser fácilmente consumidas por esta juventud sin esperanzas. Ah, el dios consumo y los beneficios que proporciona a sus chamanes. Poco importan los maleficios que puedan recaer sobre sus fieles. Y reescriben y manipulan la historia, despojándola de todo sentido crítico, tratando de que, de este modo, sus bodrios equidistantes, incoloros, inodoros e insípidos puedan llegar a ser atractivos hasta para las amebas. Y así seguir forrándose. Y los especialistas en cultura los aplauden. Y los historiadores los aplauden. Y los filólogos los aplauden. Y los medios de manipulación masiva interesada los aplauden. Y los rebaños los aplauden… Y los pocos que critican tanto aplauso estólido y baboso son acusados de estar carcomidos por la envidia. Y hasta de ser unos reaccionarios. Y los jóvenes ahí siguen. Consumiendo fast foot cultural que los engorda sin nutrirlos. Engañados una vez más. Manipulados. Sin futuro. Sin esperanzas.