martes, 12 de febrero de 2019

El Día de la Bestia


"Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo; en realidad ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora." (1 Juan 2, 18).

Cuando al fin se cumplió la profecía
y llegó con sus siete cabezas y diez cuernos
con la intención proterva
de extender por los siglos de los siglos el Mal
por la faz de la tierra,
hubo quienes, colmados
de dicha, respiraron aliviados.
Tenían fe en que aquello
sería un breve estado transitorio
previo al juicio final
durante el cual ellos —los justos—
serían recompensados
con un lugar amniótico en el seno
de la Madre, un edén
eviterno sin huella
alguna de este Valle
de alimañas y lágrimas.

Pero miró la Bestia
en su redor y, viendo
tanto dolor miseria guerra espanto,
tantos diablos de golpe
impostado en el pecho
propio y tajo homicida
en el costado ajeno,
balbuciendo "Maldita
sea, no soy más que un torpe aficionado",
se volvió para siempre a los infiernos.

Y la última hora se hizo eterna.

Ilustración: La predicazione dell'Anticristo, de Luca Signorelli.