martes, 28 de enero de 2014

Nocturno

En la ciudad de espaldas
al mar lame la brisa
nocturna con su lengua
sulfúrica las hojas
ajadas de los árboles
penados a cadena
perpetua en la angostura
marcial de los alcorques.
Una legión vencida
de indigentes rebusca
en los contenedores
de basura un bocado
que llevarse a la boca,
dejando en las aceras
restos desparramados
de ultraje y despilfarro.
La luz anaranjada
del alumbrado urbano
desdeña los rincones
más sórdidos. De súbito,
el resplandor de un faro
exhuma de las sombras
a una rata que yace
sin vida en el asfalto.
Me pregunto si aún
es posible que advenga
a esta urbe repudiada
un día de primavera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Urbe gris y de negra noche para los mendigos. Muy bello.