miércoles, 31 de diciembre de 2008

Hasta cuándo


Obcecada en mi yo
Que ya no es nadie
Me acuna entre sus garras
Me amamanta
Me atesta
Me vacía
Me aniquila
Me avala
Me hipoteca
Me desahucia
Me arrebata la luz
Mostrándome el camino
Esa terca usurera
Que nombramos tristeza

martes, 30 de diciembre de 2008

Da lo mismo


Y no es que cada uno
evitara la cita.
Es que ahora
ya no somos nosotros.

Luis García Montero


Hasta siempre,
Ya no te pido nada;
Nada quiero
De ti ni de la de antes
–El otro, el que murió,
Aún solloza en las sombras
Esperando tu luz
Aun sabiendo que ya
Se apago eternamente-.

Hasta siempre,

Ya no te pido nada;
Ni el verbo ni el abrazo,
Ni el salmo ni el pecado,
Ni esa tibia piedad
Que, a veces, mal velando
Tu insalvable desdén,
Con desgana me ofreces.

Hasta siempre,
No te reprocho nada.

Siempre tuyo, hasta siempre.

Tanka (por MeRieM)


Gracias, MeRieM

lunes, 29 de diciembre de 2008

La lámpara


querer quedarse queriendo irse

Alejandra Pizarnik


Tú me hablas con palabras
Que ya no reconozco.
En cambio

Tus silencios

Son claros y vibrantes como abismos.


Me marcho, amor, me marcho.
Me marcho, sin semántica, muy lejos,
Buscando en los confines de la inercia
La lámpara de aceite que me otorgue
La luz que se perdió bajo las aguas
Del mar de arena y sed de tus vocablos.

Me marcho, amor, me marcho;
Turbio me marcho sin querer marcharme,
Pues ya no puedo hacer frente a la herida
Centrífuga y centrípeta del miedo:

No cabe en mi sepulcro tanto estrépito.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Plegaria



A Rachel Corrie. In Memoriam.

"Nacido para matar". Así reza el casco de la bestia sionista. ¿Estos son los elegidos de Jehová? ¿¡ESTOS!? ¿Estos hijos de perra nazis y genocidas?

¡Qué todo el fuego y el azufre de Sodoma, multiplicándose hasta el infinito, calcinen sin piedad su estirpe y la de todos sus cómplices!

Nostalgia de lo imposible (un poema de Piedad Bonnett)


Desde la estantería
los libros no leídos me miran con la misma
herida indiferencia de una novia agraviada.

Hoy, como tantas otras veces,
Su silencioso estar ahí
---------- –en mi tarde
que rumia perezosa los instantes-

chirrea como una puerta de goznes oxidados
que el viento lleva y trae, y que me impide
concentrarme en las líneas del poema.

El pajarraco del desasosiego
vuela estrellándose con las paredes.

Los libros no leídos me contemplan
con una obstinación orgullosa y distante.
Y logran inquietarme,
porque me hacen pensar en esas calles
--------- –que jamás transité-

en donde lo esperado me esperaba.


De su poemario “Las herencias”, publicado en la Colección Palabra de Honor. Visor de Poesía. Madrid, 2008.

Bella


Mudarme en negra sombra y, en lo oscuro,
subir como un ladrón hasta tu alcoba,
para irme huyendo luego como un príncipe
que no pudo besar a la durmiente.

* * *

El tiempo ha devastado el vasto imperio
que nunca coronó de luz sus cauces.

* * *

Agua-luz. Sombra-aceite.
Vida o muerte.

* * *

(No apagues en la noche de la alquimia
la lámpara del sueño que ilumina
el último escalón hacia las sombras)

* * *

Tragar cruda la sed
de oler mansas tus aguas.

* * *

¡Bella!,
abismo es mi alma,
¡no me despiertes!

sábado, 27 de diciembre de 2008

[{#}]


Cristales rotos.
El viento del invierno
muerde los salmos.

Fotografía: Vivian

viernes, 26 de diciembre de 2008

Descubierto


En la cuenta corriente de mis años
–Corriente por vulgar, no por su brío-
Ha tiempo que figuran, indelebles,
No más números rojos como heridas.
Las horas, los amigos, la esperanza
Que ya me abandonaron y, no obstante,
Se siguen despidiendo noche y día,
Dilatan en mi entraña, debe a debe,
El hueco de un enorme descubierto
Sin crédito ni aval que hagan posible
Pensar en dar la vuelta a tanta ruina.
Es cierto que también, en mi balance,
La vida anota ingresos con frecuencia.
Mas no podrán jamás ser luz y oasis
Saldando la ancha sed que ha ido dejando
En mi alma desolada tanta pérdida.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Licencia para matar


El próximo día 31 de diciembre, comienza el juicio contra Muntazer al-Zaidi, ese valiente que en lugar de tirar con bala, bombas de racimo o misiles tierra-aire, lo hizo con el desprecio, jugándose a perdedor la vida. Tuvo suerte, pues se pudo haber “ganado”, como ha confesado que temió, una ráfaga de plomo al instante en su pecho. Le pueden caer hasta quince años de cárcel. No sé porqué he recordado un artículo que escribí ya hace tiempo en relación a una Ley que se aprobó en Florida siendo Gobernador el hermanísimo del “Carnicero de Basora”, por la que se permite a sus ciudadanos usar la “fuerza mortal” contra aquellos por los que se puedan creer gravemente amenazados en lugares públicos. Creo que de haber lanzado Zaidi sus zapatos contra Bush en aquel estado Norteamericano, debería ser absuelto de inmediato. Porque ¿quién no se sentiría gravemente amenazado en presencia de alguien que ha asesinado a centenares de miles de inocentes? En fin, que el día 31, quizá debiésemos hacer algo en plan pacífico, para solidarizarnos con Zaidi. Por ejemplo, ir a depositar todos nuestros zapatos viejos a las puertas de embajadas y consulados de EE.UU.

Licencia para matar

“Bush, mi nombre es Bush” es lo que, emulando al agente 007, nos ha venido a decir el Gobernador de Florida, al rubricar la nueva ¿ley? contra el crimen aprobada por la Asamblea Legislativa de aquel estado “yanqui go home”. Ha debido pensar que era preciso ponerse a la altura de su hermano George W., “el carnicero de Basora”, en la humanitaria tarea de imponer el orden y la justicia infinita. Y ¿qué mejor modo de hacerlo que recolectando muertos? Porque esta nueva Ley acaba de otorgar a todos los ciudadanos de Florida licencia para matar.

Y es que la susodicha Ley dispone que los ciudadanos pueden recurrir a la “fuerza mortal” en la vía pública si creen razonablemente estar amenazados de muerte o de sufrir graves daños. Ahora si que se puede organizar la verdadera madre de todas las batallas. Porque claro, ¿quién determina lo que resulta o no razonablemente una amenaza que merezca tan desproporcionada respuesta? ¿Quién determina lo que es una amenaza o no lo es? ¿Cuántas veces, en esta sociedad del miedo patológico en la que vivimos, sentimos como amenaza grave algo que no lo es? Lo cierto es que los ciudadanos de Florida acaban de convertirse de un plumazo en un espantoso híbrido en cuyo cuerpo despojado de alma se confunden policía, jurado y verdugo. Algo así como una santísima, o demoníaca, trinidad de los infiernos. Ni la más avanzada ingeniería genética sería capaz de algo semejante.

Y lo peor de todo es que cada vez es más frecuente que, desde este lado del Atlántico, acabemos importando con agrado la barbarie y podredumbre de cualquier esquizofrénica moda norteamericana.

¿Se imaginan una Ley semejante en España? En esta España nuestra (o de otros, no se sabe bien) de las permanentes dos españas. De esta España maniquea donde no deja de crecer como un cáncer el “estás conmigo o contra mí” para mayor gloria de cualquier interés espurio empeñado en fortalecerse con la difusión de los virus del “divide y vencerás” y el “yo a lo mío y que los otros arreen”.

Con estos mimbres, ¿nos sentiríamos legitimados para desenfundar el revolver, como Harry el sucio, y vaciar el cargador contra el pecho del primero que se cruzase con nosotros en la vía pública y nos dijese, por ejemplo, “agur”? Que ya se sabe, está probado, que todos los vascos son seres malignos que llevan una bomba en el bolsillo dispuesta para en cualquier momento explotarnos en las narices. Y, además, al parecer no son ni ciudadanos españoles.

O ¿a ametrallar al primer grupo de inmigrantes norteafricanos que nos encontrásemos en medio de la calle por la que tenemos que transitar? ¡Qué estos “moros” dan mucho miedo! Y además pegan a sus mujeres y no se lavan. Y nos quitan el trabajo que nos pertenece por gracia divina. ¿Habrá mayor amenaza que ésta? Además, éstos no son ni ciudadanos. Puede que ni personas los muy desgraciados, que aquí no dejan de protestar y molestar cuando en sus países de origen no tienen lo que hay que tener (para dulcificar eufemísticamente la expresión machista) para alzar la voz contra sus “democráticos” y “humanitarios” gobernantes.

Aunque, bien pensado, también podríamos patear legítimamente las espinillas de cualquier empresario o directivo de esas multinacionales que envenenan el aire, las aguas y las conciencias, y nos restan años de vida, por mucho que los “responsables” de la cosa sanitaria se afanen en difundir la falta de correlación científicamente probada entre contaminación y riesgo de mortalidad. Aunque no sé, ¡qué estos defensores del progreso y del bienestar social sí que son bondadosos ciudadanos carentes de peligro y colmados de merecido prestigio! Igual terminábamos en la silla eléctrica, que puestos a importar…

En fin, que esta “jamesbondización” que ha iniciado allende los mares el “hermanísimo” del “carnicero”, de prosperar, puede llegar a ser la madre, pero la madre de todos los disparates.

Abril de 2005.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Nochebuena (Eduardo Galeano/Iván Lira)


(Para ver mejor la imagen, picad encima)


FELIZ SOLSTICIO


(Pero no dejéis de pensar en esos niños)

El Éxodo


Tomado prestado de Rebelión

martes, 23 de diciembre de 2008

El coma de la coma


(Por un simple signo de puntuación)

- Nuestro eslogan de campaña no es una promesa; es ya una realidad que se está gestando y que nacerá para no morir nunca justo el mismo día en que ganemos las elecciones. Y las vamos a ganar, sí, las vamos a ganar. Nosotros y vosotros, unidos, las vamos a ganar. Y cuando las ganemos os traeremos eso que reza nuestro eslogan, os traeremos un “mañana mejor”.

Un mañana mejor, un mañana mejor, un mañana mejor... repetía y repetía sin cesar ante las masas más y más enfervorizadas y numerosas mitin tras mitin.

Y ganaron las elecciones.

Y llegó el día después y todo se fue paralizando; la administración dejó de funcionar y todas y cada una de sus ventanillas de (des)atención al vasallo se fueron poblando de largas colas de desencantados a los que jamás se les llegaba a dar un atisbo de solución para sus crecientes problemas.

Ni siquiera fueron retirados aquellos enormes y llamativos carteles electorales en los que, junto a la fotografía del sonriente candidato, se podía leer:

OS TRAEREMOS
UN “MAÑANA, MEJOR”.


(Moraleja: No creas en campaña lo que, para mañana, te prometan hoy. Y mucha atención a la "coma" pequeña).

Estirpe


Yo canto queriendo curar una herida.
Pero los arpegios son espadas que se clavan en mi vientre
Lo mismo que pronombres personales que, punzantes, se niegan
A fecundar el verbo.
Canto porque
Muerte tras muerte en mi agonía
Me voy transmudando en penumbra y silencio.
Yo soy el hijo indeseado del silencio y de una noche poblada de escarcha –deforme bastardo de ojos estridentes.

Canto para romper los tímpanos
A la bestia que me robó el aliento y luego complacida
Lo vomitó entre la basura.
Bestia sorda, ciega, silente, sin paladar ni brazos, alimaña pavorosa en los espejos, roca estéril. Canto
Contra los impíos, contra las mordazas, contra los verdugos, los imperturbables, contra los que sobreviven bebiendo la sangre inocente de los necios, contra los sin memoria, contra las flores que negándose al viento y las abejas
Arden en la nieve.

Pero ya nadie escucha al que carece de lenguaje,
Al que es todo memoria, al desolado.

Yo soy el hijo del silencio y de una infecunda y promiscua ramera azabache. El hijo de la muda violencia del silencio forzando a la aurora hasta la última de las gotas de su sangre nunca nacida.
Soy vástago de sus etéreas flechas –ponzoña ignominiosa e incisiva
Atravesando mis ojos, mis manos, pulmones, mi lengua, mi sexo-.

No canto como el ruiseñor en primavera. Canto
Porque tengo miedo

Y, al cantar, mi espanto, alocado, crece
Igual que un carcinoma sin cauterio.
Canto como el degollado que cavó su propia tumba y,
Tras sacar la última paletada de tierra, ya sin fuerzas,
Se sumió abatido e inerme sobre las flores de la niebla esperando a la llegada de los buitres.

Yo no canto

Poemas,
Canto
Sepulcros,
Esperma reseco y desolado
Sobre el obsceno catre de un prostíbulo.

¿Canto?

No,
Yo no canto. Yo ladro
Lastimeros aullidos inaudibles
Lo mismo que el cadáver de un perro apaleado que, en sus pútridos gemidos, reniega de estar muerto…

Pero nadie, pero la nada, pero la noche, pero la nieve, pero el silencio…

lunes, 22 de diciembre de 2008

Desahucio


Nada prever
Para que nada no venga
Alejandra Pizarnik

Sin táctica, estrategia, ni horizontes,
Sin mapas,
Sin contar nunca con nadie.
No ser timón ni remo, sólo piedra
Diminuta a merced de la corriente.
Destripar los relojes, las agendas,
Y sólo darnos cita con la noche
Del último sueño.
------------------------ Nada prever
Para que nada no venga
. Y volar,
En pavorosa huida,
Por delante del viento.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Nada

Sueño que te duermes,
Llévame contigo.

No temo partir,
Tibio, en el sudario
Que tejió en tu aliento
Mi esquiva Quimera.

Sueño que me arrullas,
Cántame una nana
Silente en tu vuelo.

Veda que en la triste
Luz de mis vigilias,
Yerma, arda esta nada,
Ser de mis vacíos.

Sueño evanescente
Méceme en tu nube.
Sobre alas del viento
Llévame muy lejos
En tu laxo nido.

Tengo miedo, sueño,
A perder tu amparo
Y a quedarme solo
Sobre tus vestigios.

Sueño que te duermes…

sábado, 20 de diciembre de 2008

La justiciera (II)


A veces la convoco y nunca viene:
Inútil ejercicio alimentando
La sed con que me anega su presencia.

(Bebiéndose la sangre de mis sueños.
Me corre hecha colmillos por las venas).

viernes, 19 de diciembre de 2008

Nube negra


Oh viento bórrame de la memoria
Del surco y la simiente, de la acequia;
Haz que madure pronto el fruto tierno
Que aún que me derrame necesita;
Y deja que mis aguas, luego, libres,
Reposen para siempre en los océanos.

La guarida del viento


Llega un instante en que el dolor nos puede
E, inermes, decidimos

Pasar página.

Pero ocurre
Que, a veces,

Llevamos ya el dolor tan hondo en las pupilas
Que, página tras página, de nuevo
Se graba en el papel con nuestras lágrimas.

Y, entonces, resolvemos
¡ARRANCARLAS!

Y el viento las arrastra hacia el ocaso
Teñidas con el llanto inconsolable
Que, rojo, coagulado y sin aliento,
Agónicas derraman
Nuestras alas.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Isquemia


En la región de la que nace el llanto,
La luz se hizo penumbra, calcinando
Sus alas a la noche.

El párpado, atrapado en la vigilia,
No alcanza a ser amparo ni cauterio
Que arrope a las pupilas, ya por siempre,
Sumidas en la inercia de lo estático,
Sin ritmo, derramándose.

Estruendo imperceptible del que emerge,
Cual polvo que se abisma en hondo légamo,
Un viento sin origen ni destino.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Fuga


La estatua de sal se hizo viento.