sábado, 18 de enero de 2014

Epigrama

si alguna vez aun dando
por seguro tu nunca
vuelvo a decirte siempre
–este siempre que siempre
te lastima– no olvides
que es siempre breve el siempre
salvo para el silencio
el nunca y el olvido

Soflama


Aunque parco en palabras, se alumbraba su rostro en cada una de sus breves arengas, con un quién sabe qué que arrastraba a las masas. Fue, sin lugar a dudas, un líder cariasmático.

viernes, 17 de enero de 2014

Reseña


"Aunque mi frente aún no está marchita
ya sé lo que es volver. Y haberse ido."

Raquel Lanseros

Espinas que, aun menudas,
al clavarse se funden
para siempre a la sangre
del lector de poesía.

)des(-ilusión óptica


no es la luz de la vela
la que crece es la sombra

Juez de peace (que se pronuncia "pis")


La prueba más fehaciente de que en la España actual Montesquieu sería un proscrito es que Horrach no haya sido ya destinado al juzgado de paz más recóndito del territorio nazional como ordenanza.

jueves, 16 de enero de 2014

Peletería


seco como escalpelo
bien templado el silencio
se desliza entre el músculo
y la piel del poema

Est -/ética


la inmunda pulcritud de los cadáveres
el cañón de un revólver
con el tambor preñado de espinelas de plomo
en la sien de un suicida

miércoles, 15 de enero de 2014

Asonancia


cuando caigan las últimas
atalayas y cesen
de chirriar al unísono
el silencio y el verbo
entonces sólo entonces
lo perpetuo el poema

Ilustración: Cornelisz Anthonisz

Balón de oro (Agustín Casado)

El domingo de Vicente
no fue un domingo feliz
si quitamos el matiz
de que como casi siempre
con apuros su Madrid
y su portugués al frente
han ganado y nuevamente
mete arriba la nariz.
Menos mal, pensó Vicente,
menos mal porque el cariz
de color de regaliz
del domingo era evidente
cuando supo del desliz
de su niña Mari Fuente
que en visita vis-a-vis
con aquel chisgarabís
del moreno repelente
traficante de hachís,
en chirona actualmente
mientras sale el expediente
pa’mandarlo a su país,
ha tenido un accidente
e, inconsciencia juvenil,
de la visita febril
de la niña al delincuente
barriguita de barril
ahora le trae a Vicente
y ser un hazmerreír
comidilla de la gente.
Menos mal que juega Cris,
comandante del Madrid,
mejor club de siglo veinte.
El despertador –ring, ring-
siempre odioso y estridente
a la mañana siguiente
lo despierta a un lunes gris
y ahí tenemos a Vicente
que sin parar de gemir
y siempre del llanto a un tris
se quema por lo caliente
del café, copa de anís,
y se encamina obediente,
humillada la cerviz
por un sueldo que ni a mil
llega con los alicientes.
Hoy permiso ha de pedir
para el médico pues siente
unos bultos en la frente
que requieren bisturí.
Se lo dice al intendente,
y éste “que dice don Luis
que tranquilo puedes ir
pero que antes te presentes
en personal y que allí
te darán el pertinente
finiquito consistente
en veinte y un pictolín
y que tengas mucha suerte”
Con el despido en la mano
y como un desecho humano
encamínase Vicente
a ver a su cirujano.
Por delante once pacientes,
hasta que un “pase el siguiente;
buenos días, ¿cómo andamos?”
le permiten al doliente
y sus bultos craneanos
decir sin paños calientes
“¿Un tumor? Doctor, ¿es malo?
¿Quistes? ¿Grasa? “¿Un gordo grano?”
“Cornamenta arborescente”
diagnostica el matasanos;
“Tome calcio, es conveniente”
Mas no lleva suficiente
pa’copagar el copago
y va al cajero de enfrente
mascullando un me cago
en to’mi cenizo aciago;
“como tenga remanente
me voy a tomar un trago
y no de agua de la fuente.”
Mientras espera impaciente
que el cajero diga algo
un canijo maloliente,
soy el novio de la muerte
en el brazo tatuado,
con acento de aguardiente
“una ayuda pa’un hermano,
socorre a este ser humano”,
solicita humildemente.
De argumento convincente
la navaja de seis muelles
que le enseña aquel fulano.
Y se le llevó los veinte
que tenía en el Hispano,
le dejó un susto mediano,
de tan cerca vio la muerte,
y rebuscándose en vano,
para nada, inútilmente,
pues resultaba evidente
que no le quedaba un chavo.
Volviose a casa Vicente
aunque aún era bien temprano
a clavarse un Soberano
que necesitaba urgente
tras un día tan insano.
Por fin un golpe de suerte,
dice el hombre cuando advierte
que una gran mierda ha pisado,
mas no una mierda corriente:
un sombrero mejicano,
toda una torta de guano.
Llega a casa finalmente;
dos bombonas de butano
en el pasillo y enfrente
desde su alcoba se sienten
cuchicheos, voces, risas…
Su señora, qué inocente,
que a la pobre la divierte
un culebrón de Televisa.
Pero pasa y no la avisa
pues se acuerda de repente
que a las seis desde Suiza
la gran gala de la FIFA
decide quién finalmente
ríe el último su risa.
Se sienta nuestro hombre enfrente
de la tele. Es evidente
que ha cambiado la camisa
por un chándal con el siete,
y ataviado de esta guisa
y más atento que en misa
asiste devotamente,
en la mano un Soberano,
a aquel show resplandeciente.
Cuerpos que no son humanos,
el estilo más mundano,
las risas llenas de dientes,
diamantes en los pendientes,
en el once tres paisanos,
el mejor míster es Heynckes,
bien que con éste ya ganamos,
el mejor central es Ramos,
casi nadie el sevillano.
El otro Ronaldo, el gordo,
Zidane, esto sí es un moro
y no el de mi Mari Fuente,
don Florentino, ¡presente!
esa Irina, qué tesoro,
Zlatan, cara de loro,
Ni se da cuenta Vicente
de que suena el inodoro
y se marcha el del butano
porque flota en el ambiente
que el momento es inminente.
El bueno, el feo y el malo,
Ribèry, Messi, Cristiano,
y ese Blatter repelente.
Ni Frankenstein ni el enano;
con ese cuello de toro,
el más preciado tesoro,
entregan al lusitano
hermoso incluso en su lloro,
con su niño de la mano.
“No veas, niña, qué fuerte.
Yo soy un tío con suerte”,
dice en éxtasis Vicente
con sus bultos en la frente.
Y es que Vicente y Cristiano
cantar pueden ahora a coro
que les reconoce el foro
otra vez los putos amos
como acredita el marchamo
del jodío Balón de Oro.


Texto e ilustración: Agustín Casado


martes, 14 de enero de 2014

Clonación


Cuando murió la bestia
-de muerte natural por más que la jauría
salvaje de alimañas, mintiendo, alardease
de que, aun estando aquella aún viva, había
logrado acorralarla
y pronto exhibiría su cabeza
como trofeo de caza-
fue conservado en frío su ADN.
Durante largo tiempo había sido
en secreto la más fiel aliada
de los depredadores carroñeros
jugando a su servicio
el papel de enemigo
número uno del pueblo,
y no era ahora cuestión dilapidar
tal material genético.
Pero el más codicioso y sanguinario
enemigo del pueblo
no era la bestia, eran y son las hienas,
esas hienas que han puesto
ya zarpas a la obra
para poner de nuevo, a su favor,
en escena a la bestia.

Lo que no nos han contado...

...acerca de la entrevista de Rajoy con Obama.


Yo’ki’b

ven a mi vera y come
sobre una piedra negra
mi corazón hambriento

lunes, 13 de enero de 2014

Quemó sus naves...


Quemó sus naves.
Subrepticio dilema:
volver o el frío.

Aforismos de Geografía Urbana (4): Los espacios subterráneos (Carlos Parejo)


A esta tierra urbana que aquí veis le cuesta transpirar, de tan enlosada y asfaltada que se halla. Tan yerma y estéril estoy que ya ni los topos me madriguean, ni las raíces vegetales solicitan mi querencia. No en vano, estoy casi siempre en el quirófano para implantarme y reparar tuberías de agua y gas, cables de luz, telefonía y telecomunicaciones, sin los que mi ciudad y sus habitantes no podrían funcionar.

Trepidan veloces los coches por la gran avenida que me cruza. Bajo mi tierra, circulan miles de imágenes por fibra óptica, que antes sólo fueron millones de palabras por los cables de la telefonía. Desfilan las autoridades por mi cabeza durante las fiestas locales, como lo hacen las aguas residuales por las cloacas situadas en mi vientre, donde las ratas grises tienen su imperio.

Soy una tierra que ha acogido fraternalmente a antiguos ríos, afluentes y arroyos soterrados, exiliados de la faz de la urbe, que aún circulan por mis venas en los días de aguacero; eso sí, presos de fríos colectores de hormigón.

Mientras más alto es el edificio, más profundamente escarba sus raíces en mí. No busca agua, sino sitio para sus cimientos y los cientos de aparcamientos que necesita.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 12 de enero de 2014

Seguidillas charcuteras

El más recalcitrante
vegetariano
cantaría a la carne
de aquellos labios:

"Tus labios son sabrosos,
o sole mío,
como el secreto ibérico
o el solomillo.

Y por tus nalgas,
jamón curao, la boca
se me hace agua".

Los españoles de a pie...

Los españoles de a pie
ya no tenemos nada.
Se lo han quedado todo,
ellos, las alimañas que disponen
de haciendas y miserias
de todo el que no forma parte de la jauría.

sábado, 11 de enero de 2014

Di-lapidadores

(o de los talibanes patrios)

Tiran piedra tras piedra
sin esconder apenas
la mano y presumiendo
incluso de haber sido
el primus inter pares.
Y se absuelven más tarde
los unos a los otros
sin que haya de por medio
examen de conciencia,
dolor de los cojones,
propósito de enmienda
ni justa penitencia.

Liturgia


Todas las noches antes
de ir a dormir suplico
devoto a la fortuna
que tenga a bien librarme
de aquellos que se jactan
de ser puros de espíritu
y de su nauseabundo
y estéril credo. Amén.

viernes, 10 de enero de 2014

Epigrama


Es frecuente endosar
con contumelia el rol
de cabeza de turco
a alguien que previamente
ya fue decapitado.

Y cómo describir con la palabra...


Y cómo describir con la palabra
aquello que soñamos anegando
de pájaros al alba los sentidos,
y sólo fue, en silencio, un espejismo.

jueves, 9 de enero de 2014

Poema

un corazón al borde
de la marea creciente
con la palabra amor
palpitando en su centro
cuando las olas rompen
tiznadas con la sangre
de un sol que se hunde herido
de muerte hacia el poniente
y con lujuria apuran
las gaviotas las últimas
migajas enmohecidas
de luz sobre la arena

De un tiempo hasta esta parte...

“oh los ojos tuyos
fulgurantes ojos”

Alejandra Pizarnik

de un tiempo hasta esta parte
está se me aparece como un reproche mudo en todas las paredes
–grafitis desconchados y manchas de humedad
me miran de soslayo con la cal de sus ojos
tiznada por la aurora de azul cielo–
de este suburbio en ruinas donde imperan las sombras y el mutismo de
  [un cuervo
exangüe que repite sin tregua igual que un loro "¡NEVERMORE!"

me acerco a ellas rogando
perdón por mis virtudes suplicando
su conmiseración
y una oportunidad de purgar mis errores
besando acariciando en la herrumbre sus párpados

y caen de muerte súbita abatidas
como una hoja marchita molida por el viento en su espantada
justo antes de
justo antes
revelando al quebrarse tras el polvo sin hálito que una vez fuera savia
la oquedad lo vacío

miércoles, 8 de enero de 2014

Eso


Entre esta orilla –espada–
y –farallón– aquella
tiembla un puente tendido
en ruinas sobre el vértigo.

Lago (Agustín Casado)


Profundo como el Baikal,
bello como el Titicaca,
como el Como, y Rosa Paca
como el Caspio toda sal.
Como el de los Cisnes vals,
como el Ness oculta un drago
que yo he visto, y no divago,
buceando en la poesía
de las aguas del María,
María Fernández Lago.

Agustín Casado

Marca España


martes, 7 de enero de 2014

Año nuevo

Igual que un velocista
dopado hasta las heces,
estallan en la noche
los fuegos de artificio.
Cuánta belleza -exclama
un hatajo de cortos
de espíritu al unísono,
para bajar la vista
cuando cesa el estruendo,
sin alma para ver
la esforzada carrera
de fondo que, sin hálito,
disputa en lo vacío
la luz de las estrellas.

Spam-ku (XXVII)


late en su lata
enlutado el tomate
tallo talado

Ilustración: El Roto.

lunes, 6 de enero de 2014

Aforismos de Geografía Urbana (3): Los sonidos de la urbe (Carlos Parejo)

Kikirikís de gallos, lejanos ladridos de perros y repicar de campanas. Aldabonazos para llamar a las puertas, que se convierten en campanillas en las casas elegantes. Chillidos de muchachos que juegan, agudos pregones de vendedores callejeros y el ¡Agua va¡ para avisar a los de transeúntes del arrojo de inmundicias. Los cascos de las caballerías y el chirriar de las yantas de los carruajes en el empedrado, que se amortiguan cuando suena el ruido de los postigos de los escaparates que cierran las tiendas y el farolero va encendiendo el alumbrado público.

Artilugios que amplían, extienden y reproducen los sonidos por todas partes: Dictáfonos, megáfonos, micrófonos, magnetófonos, gramófonos, teléfonos… La ciudad se llena de los sonidos industriales de los porteros automáticos, de las sirenas de las fábricas, de los bomberos, las policías y las ambulancias. Los locales de ocio se inundan de máquinas tragaperras y aparatos de reproducir música. En el interior de las oficinas, ejércitos de mecanógrafas simulan el trote de un regimiento de caballería. ¡Nunca volverán a ser tan ruidosas¡

Con la revolución de los ordenadores se impondrá un tibio silencio entre los cuellos blancos. Los transeúntes semejan “zombies” de mirada vacía, atados por el cordón umbilical de sus teléfonos móviles a sus mundos virtuales. Parecen flotar por unas calles que les son ajenas, donde van desnudando sin ningún pudor conversaciones íntimas al vecindario. Aquél parece su rey, ceñido con la tiara de sus auriculares y dando órdenes a través del micrófono que cuelga junto a su boca; órdenes que trasmiten un montón de cables que entran y salen por su camisa. A su alrededor, las sintonías de los teléfonos móviles, no por su repetición hasta la saciedad, asombran y aturden a los viandantes desprevenidos.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 5 de enero de 2014

Cuento de Navidad (Agustín Casado)

Era Manolo un parao
de los de larga duración,
como las pilas.
Y anda un poco acongojao
y no ve la solución
por más que lo cavila.
Que la cosa está mu mala
no es ninguna novedad;
pero en vísperas la Navidad,
sin un euro pa cigalas
-tampoco el whisky lo regalan-
va siendo de necesidad
buscárselas de algún modo.
Se le ocurrió una mañana
observando cómo a todos
los balcones y ventanas
que por pascuas se engalan
trepa un gordo, siempre el mismo.
Quien no arriesga no gana,
haría rentable el alpinismo.
Cogió al niño sus ahorros
y comprose un traje rojo,
con sus botas y su gorro,
y jurándose “me forro”
diose Manolo al escalo
de fachadas y balcones
por poder comprar regalos,
lotería y polvorones.
Y con total impunidad,
sin pegar siquiera un palo,
que es todavía más malo
no poder comprar la Navidad.
Y gracias a Papá Noel
que da rojo a la ciudad
trepando por los balcones
pusieron mesa y mantel.
¿Quién iba a olerse el pastel
si es que trepan por millones?


Texto e ilustración: Agustín Casado

Villancico octavo

(de Epifanía)

Ya vienen los Reyes
con el material
básico obligado
para el ritual.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.


Melchor trae alfileres,
conjuros Gaspar
y un Rajoy de trapo
el rey Baltasar.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.


Y si de propina
viniese un muñeco
de Wert o Montoro
de éxtasis me muero.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.

Un kit de vudú…

sábado, 4 de enero de 2014

C(r)uento de la Navidad presente

Con un disfraz de tigre
que lo muda invisible, ofrece globos
a las puertas de un centro comercial.
¿Cuánto es? La voluntad.
Y de sus manos nacen
mariposas, libélulas y dragones de cuento.
¡ES MAGIA! –exclama un niño
tocado por el don de la videncia.
Y afloran tibias lágrimas
en los ojos de trapo del escuálido félido,
mientras se empeña en vano
en transmudar el plástico indigesto e insípido
en unos huevos fritos con patatas.


(Plaza del Duque, Sevilla; 3 de enero de 2014)

viernes, 3 de enero de 2014

Caballo de Troya


hemos metido
en casa un virulento
engendro difusor
de alzheimer colectivo

jueves, 2 de enero de 2014

Cucarachas

Cuando Gregorio Samsa despertó y se percató de que se había transmudado en un enome, nauseabundo y, por lo venenoso, extraño ejemplar de cucaracha, temiendo que aquella metamorfósis lo hubiese asimismo trocado en dirigente del Partido Popular, sin poder resistir un sólo instante más tanto desasosiego y repugnancia hacia sí mismo, se encaramó a la ventana y saltó al vacío.

Sismo


No arengo con la voz del arte,
esa luz que hace cuánto
encendió un alarido
y husmea desde entonces con porfía
un no sé qué remoto que no existe.

Mi lenguaje es más tosco,
lamento primigenio del que arriba
a la luz escupido por el útero
infecundo del caos
y comprende de súbito el horror de las sombras.

Ilustración: Fernando Ureña Rib

miércoles, 1 de enero de 2014

Villancico séptimo


(del nuevo año)

Ya llegó el 2014,
al carajo el 2013,
lo he despedido con berzas,
qué caro estaba el percebe.

Ondiñas veñen,
ondiñas veñen e van...

El silencio

aún creo en ti
con honda fe pagana
lo mismo que otros aman
de modo irracional     creen en los dioses

no he de tomar ya más tu nombre en vano

martes, 31 de diciembre de 2013

Papel higiénico

(Tragicomedia en un solo y breve acto)

La acción se desarrolla
a oscuras sobre un catre
de un dormitorio-jaula en los suburbios
de una ciudad anónima.

Sólo un protagonista
sin más protagonismo que el ser uno
de otros tantos sujetos sin prestancia
zaherido de abandono y desengaño
que anidan en las cloacas de este mundo.

El argumento es pobre
y aun más pobre el monólogo:
un ton ni son nasal, jadeos ahogados
y un nombre un nombre un nombre
un nombre de asesina entre ayes ásperos
ungidos de sudor y bilis cáustica,
y en un minuto escaso el desenlace.
Por dos veces se muere. La primera,
en un vaivén postrero, la cabeza
le estalla salpicando latamente
las sábanas; y luego, cuando afloja
la sangre y purga autómata
las pruebas del suicidio perpetrado,
vuelve a morir al dar como seguro,
tal como hiciera ayer y hará mañana,
que nunca ha de morir asesinado.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Bajo palio

Los nacionalcatolicistas patrios les desean:

Falaz caridad y próspero daño nuevo.

Aforismos de Geografía Urbana (2): Movilidad y tráfico (Carlos Parejo)


Las principales avenidas urbanas, como si sufrieran de insomnio, parpadean día y noche en tres colores: Rojo, verde y ámbar. Son un manicomio de tráfico, donde los automóviles se transforman en locomóviles.

Es domingo. Por una vez a la semana nadie tiene prisa. La ciudad se despereza lentamente.

La mayoría de los coches tiene una vida sedentaria: pasan más tiempo aparcados en las aceras que moviéndose.

Primero fueron el mulo y el caballo, la carreta y la carroza, y luego el vehículo utilitario y el coche de lujo. Siempre hubo pobres y ricos para moverse por la ciudad.

Esa parada de taxis tan a mano fue antes parada de autobuses, de tranvías y ómnibus, de coches de punto y parada de postas de diligencias.

Los semáforos sustituyeron a los guardias de tráfico. Y a ambos un nuevo invento: las rotondas urbanas. Éstas se extienden como una plaga bíblica. Se multiplican así los tiovivos donde los coches giran y giran sin cesar en torno a una glorieta ajardinada, cuyas plantas beben impasibles humos tóxicos y alquitranes.

Hay más señales prohibitivas que habitantes. Los urbanitas aprendemos desde la tierna infancia a dominar constantemente nuestros impulsos más primarios para movernos con ese miedo infantil de ser sorprendidos por la autoridad y castigados.

Los jóvenes rebeldes se sienten tanto más libres, cuántas más normas de tráfico incumplen. Circulan con sus motos en contramano y por las aceras. Se divierten haciendo el caballito desbocado con sus bicicletas enanas espantando a los peatones, zigzaguean con sus patines entre las aglomeraciones de viandantes…

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 29 de diciembre de 2013

Tiempo de matanza

Apenas comenzamos a explorar
a gatas los confines
de lo desconocido,
nos enseñan a odiarnos los unos a los otros,
a establecer fronteras, a temernos,
a pasar por encima,
a ser asno de Atila devastando
la sementera ajena, a caminar dejando
detrás tierra quemada,
a vencer o morir. Por si una guerra.
Porque la vida es dura y nunca ha habido
zapatos para todos
y andar descalzo hiere los pies del más pintado.
Creced, multiplicaos,
sed carne de cañón, no más que un número
en el haber sin debe
–el oro en una mano
en la otra el crucifijo–.
que ostentan los señores de la guerra.
Dejadlos que, arrastrándose,
se acerquen hasta mí;
es tiempo de matanza.

La fiebre del oro

Presumía de tener nervios de acero. Y se pensaba a salvo. Buena moneda de cambio –se decía a menudo– con la que hacer frente a los tiburones del asfalto, los mercachifles de la oscuridad, trileros hematófagos que comerciaban jugando siempre a su favor con la dignidad y la esperanza ajena, vendedores de humo. Y de repente, números rojos. Y paredes blancas acolchadas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Epigrama

si es cierto que si es breve
lo bueno es más que bueno
acaso fue lo nuestro
lo bueno entre lo bueno
-pena que de tan breve
si fue no lo recuerdo

Carta

Querida

esperaba que al menos.
Pero NO.
Tú siempre me has querido –es un decir–,
por precaria que fuese, ajeno a la esperanza.
Pero ahora es Navidad y aunque no niego
que nunca me han gustado –por hipócritas–
esperaba que al menos me ofrecieses
desde tu cielo incierto, en estas fechas,
una señal, amparo
que me otorgase fuerzas
para seguir asiendo a uñas y dientes
un trémulo pingajo
de fe. Pero tú has sido
siempre una diosa apóstata
para con este humilde
devoto irracional sin religión
que uncido al desengaño como un buey
rendido de cansancio, te idolatra.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Confidencias

Miedo a ser en lo oscuro la imagen reflejada en el espejo –el parco negativo de lo que nunca fui o habré de ser o acaso he sido siempre. A haber escrito tanto y no haber dicho nada –los muertos nunca escuchan a los muertos. Y qué será de mí cuando amanezca y el sol queme mis párpados. Pero tu deberías leer este poema. Para saber de ti bajo la luna en un cielo menguante. Para unirte a mi aullido en el silencio.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Villancico sexto

(electrizante)

Viendo el portal de Belén
alumbrado por estrellas
ha urdido Soria una tasa
pa' que trinquen las eléctricas.

Manda, manda güevos
la marimorena
que hasta en el portal
manden las eléctricas.

Ya no brillan en la noche
las estrellas en el cielo,
y al niño tiene aterido
el oligopolio eléctrico.


Manda, manda güevos...

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Matarifes

la abrieron en canal -estaba aún viva-
extrajeron sus órganos
-con ellos fabricaron embutidos-
la ungieron con natrón y rellenaron
su cadáver con mirra
para al cabo vendarla
-pero no estaba herida estaba muerta la habían asesinado-
y exhibirla con pompa como a un trofeo de caza
junto al león del lado -mirándolo de frente- derecho del Congreso

martes, 24 de diciembre de 2013

Villancico quinto

(republicano)

Ya llegó la Nochebuena
y con ella el aguinaldo
del infumable discurso
del monarca campechano.

Me tiro a Corinna,
mato un elefante,
“ezpañodes” todos
viva el Johnnie Walker.

Villancico cuarto

(laboral)

Qué mierda de Nochebuena,
llueve y tengo que ir al tajo,
dame las botas, María,
que en la calle hay mucho barro.


Escándalo, es un escándalo...

Hipocresia nacionalcatolicista

Luego vendrán, cada 25 de noviembre, a prenderse un lazo morado en la solapas. Violencia de género es también negar a la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo.

Ilustración: Josetxo Ezcurra.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Sólo para la sed

De la desolación nace mi cántico.
Bebed todos de él porque es mi risa
volando sin cauciones hacia el centro
del campo de batalla.