martes, 7 de enero de 2014

Spam-ku (XXVII)


late en su lata
enlutado el tomate
tallo talado

Ilustración: El Roto.

lunes, 6 de enero de 2014

Aforismos de Geografía Urbana (3): Los sonidos de la urbe (Carlos Parejo)

Kikirikís de gallos, lejanos ladridos de perros y repicar de campanas. Aldabonazos para llamar a las puertas, que se convierten en campanillas en las casas elegantes. Chillidos de muchachos que juegan, agudos pregones de vendedores callejeros y el ¡Agua va¡ para avisar a los de transeúntes del arrojo de inmundicias. Los cascos de las caballerías y el chirriar de las yantas de los carruajes en el empedrado, que se amortiguan cuando suena el ruido de los postigos de los escaparates que cierran las tiendas y el farolero va encendiendo el alumbrado público.

Artilugios que amplían, extienden y reproducen los sonidos por todas partes: Dictáfonos, megáfonos, micrófonos, magnetófonos, gramófonos, teléfonos… La ciudad se llena de los sonidos industriales de los porteros automáticos, de las sirenas de las fábricas, de los bomberos, las policías y las ambulancias. Los locales de ocio se inundan de máquinas tragaperras y aparatos de reproducir música. En el interior de las oficinas, ejércitos de mecanógrafas simulan el trote de un regimiento de caballería. ¡Nunca volverán a ser tan ruidosas¡

Con la revolución de los ordenadores se impondrá un tibio silencio entre los cuellos blancos. Los transeúntes semejan “zombies” de mirada vacía, atados por el cordón umbilical de sus teléfonos móviles a sus mundos virtuales. Parecen flotar por unas calles que les son ajenas, donde van desnudando sin ningún pudor conversaciones íntimas al vecindario. Aquél parece su rey, ceñido con la tiara de sus auriculares y dando órdenes a través del micrófono que cuelga junto a su boca; órdenes que trasmiten un montón de cables que entran y salen por su camisa. A su alrededor, las sintonías de los teléfonos móviles, no por su repetición hasta la saciedad, asombran y aturden a los viandantes desprevenidos.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 5 de enero de 2014

Cuento de Navidad (Agustín Casado)

Era Manolo un parao
de los de larga duración,
como las pilas.
Y anda un poco acongojao
y no ve la solución
por más que lo cavila.
Que la cosa está mu mala
no es ninguna novedad;
pero en vísperas la Navidad,
sin un euro pa cigalas
-tampoco el whisky lo regalan-
va siendo de necesidad
buscárselas de algún modo.
Se le ocurrió una mañana
observando cómo a todos
los balcones y ventanas
que por pascuas se engalan
trepa un gordo, siempre el mismo.
Quien no arriesga no gana,
haría rentable el alpinismo.
Cogió al niño sus ahorros
y comprose un traje rojo,
con sus botas y su gorro,
y jurándose “me forro”
diose Manolo al escalo
de fachadas y balcones
por poder comprar regalos,
lotería y polvorones.
Y con total impunidad,
sin pegar siquiera un palo,
que es todavía más malo
no poder comprar la Navidad.
Y gracias a Papá Noel
que da rojo a la ciudad
trepando por los balcones
pusieron mesa y mantel.
¿Quién iba a olerse el pastel
si es que trepan por millones?


Texto e ilustración: Agustín Casado

Villancico octavo

(de Epifanía)

Ya vienen los Reyes
con el material
básico obligado
para el ritual.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.


Melchor trae alfileres,
conjuros Gaspar
y un Rajoy de trapo
el rey Baltasar.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.


Y si de propina
viniese un muñeco
de Wert o Montoro
de éxtasis me muero.

Un kit de vudú
traído de ultramar,
menudos pinchazos
voy a propinar.

Un kit de vudú…

sábado, 4 de enero de 2014

C(r)uento de la Navidad presente

Con un disfraz de tigre
que lo muda invisible, ofrece globos
a las puertas de un centro comercial.
¿Cuánto es? La voluntad.
Y de sus manos nacen
mariposas, libélulas y dragones de cuento.
¡ES MAGIA! –exclama un niño
tocado por el don de la videncia.
Y afloran tibias lágrimas
en los ojos de trapo del escuálido félido,
mientras se empeña en vano
en transmudar el plástico indigesto e insípido
en unos huevos fritos con patatas.


(Plaza del Duque, Sevilla; 3 de enero de 2014)

viernes, 3 de enero de 2014

Caballo de Troya


hemos metido
en casa un virulento
engendro difusor
de alzheimer colectivo

jueves, 2 de enero de 2014

Cucarachas

Cuando Gregorio Samsa despertó y se percató de que se había transmudado en un enome, nauseabundo y, por lo venenoso, extraño ejemplar de cucaracha, temiendo que aquella metamorfósis lo hubiese asimismo trocado en dirigente del Partido Popular, sin poder resistir un sólo instante más tanto desasosiego y repugnancia hacia sí mismo, se encaramó a la ventana y saltó al vacío.

Sismo


No arengo con la voz del arte,
esa luz que hace cuánto
encendió un alarido
y husmea desde entonces con porfía
un no sé qué remoto que no existe.

Mi lenguaje es más tosco,
lamento primigenio del que arriba
a la luz escupido por el útero
infecundo del caos
y comprende de súbito el horror de las sombras.

Ilustración: Fernando Ureña Rib

miércoles, 1 de enero de 2014

Villancico séptimo


(del nuevo año)

Ya llegó el 2014,
al carajo el 2013,
lo he despedido con berzas,
qué caro estaba el percebe.

Ondiñas veñen,
ondiñas veñen e van...

El silencio

aún creo en ti
con honda fe pagana
lo mismo que otros aman
de modo irracional     creen en los dioses

no he de tomar ya más tu nombre en vano

martes, 31 de diciembre de 2013

Papel higiénico

(Tragicomedia en un solo y breve acto)

La acción se desarrolla
a oscuras sobre un catre
de un dormitorio-jaula en los suburbios
de una ciudad anónima.

Sólo un protagonista
sin más protagonismo que el ser uno
de otros tantos sujetos sin prestancia
zaherido de abandono y desengaño
que anidan en las cloacas de este mundo.

El argumento es pobre
y aun más pobre el monólogo:
un ton ni son nasal, jadeos ahogados
y un nombre un nombre un nombre
un nombre de asesina entre ayes ásperos
ungidos de sudor y bilis cáustica,
y en un minuto escaso el desenlace.
Por dos veces se muere. La primera,
en un vaivén postrero, la cabeza
le estalla salpicando latamente
las sábanas; y luego, cuando afloja
la sangre y purga autómata
las pruebas del suicidio perpetrado,
vuelve a morir al dar como seguro,
tal como hiciera ayer y hará mañana,
que nunca ha de morir asesinado.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Bajo palio

Los nacionalcatolicistas patrios les desean:

Falaz caridad y próspero daño nuevo.

Aforismos de Geografía Urbana (2): Movilidad y tráfico (Carlos Parejo)


Las principales avenidas urbanas, como si sufrieran de insomnio, parpadean día y noche en tres colores: Rojo, verde y ámbar. Son un manicomio de tráfico, donde los automóviles se transforman en locomóviles.

Es domingo. Por una vez a la semana nadie tiene prisa. La ciudad se despereza lentamente.

La mayoría de los coches tiene una vida sedentaria: pasan más tiempo aparcados en las aceras que moviéndose.

Primero fueron el mulo y el caballo, la carreta y la carroza, y luego el vehículo utilitario y el coche de lujo. Siempre hubo pobres y ricos para moverse por la ciudad.

Esa parada de taxis tan a mano fue antes parada de autobuses, de tranvías y ómnibus, de coches de punto y parada de postas de diligencias.

Los semáforos sustituyeron a los guardias de tráfico. Y a ambos un nuevo invento: las rotondas urbanas. Éstas se extienden como una plaga bíblica. Se multiplican así los tiovivos donde los coches giran y giran sin cesar en torno a una glorieta ajardinada, cuyas plantas beben impasibles humos tóxicos y alquitranes.

Hay más señales prohibitivas que habitantes. Los urbanitas aprendemos desde la tierna infancia a dominar constantemente nuestros impulsos más primarios para movernos con ese miedo infantil de ser sorprendidos por la autoridad y castigados.

Los jóvenes rebeldes se sienten tanto más libres, cuántas más normas de tráfico incumplen. Circulan con sus motos en contramano y por las aceras. Se divierten haciendo el caballito desbocado con sus bicicletas enanas espantando a los peatones, zigzaguean con sus patines entre las aglomeraciones de viandantes…

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 29 de diciembre de 2013

Tiempo de matanza

Apenas comenzamos a explorar
a gatas los confines
de lo desconocido,
nos enseñan a odiarnos los unos a los otros,
a establecer fronteras, a temernos,
a pasar por encima,
a ser asno de Atila devastando
la sementera ajena, a caminar dejando
detrás tierra quemada,
a vencer o morir. Por si una guerra.
Porque la vida es dura y nunca ha habido
zapatos para todos
y andar descalzo hiere los pies del más pintado.
Creced, multiplicaos,
sed carne de cañón, no más que un número
en el haber sin debe
–el oro en una mano
en la otra el crucifijo–.
que ostentan los señores de la guerra.
Dejadlos que, arrastrándose,
se acerquen hasta mí;
es tiempo de matanza.

La fiebre del oro

Presumía de tener nervios de acero. Y se pensaba a salvo. Buena moneda de cambio –se decía a menudo– con la que hacer frente a los tiburones del asfalto, los mercachifles de la oscuridad, trileros hematófagos que comerciaban jugando siempre a su favor con la dignidad y la esperanza ajena, vendedores de humo. Y de repente, números rojos. Y paredes blancas acolchadas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Epigrama

si es cierto que si es breve
lo bueno es más que bueno
acaso fue lo nuestro
lo bueno entre lo bueno
-pena que de tan breve
si fue no lo recuerdo

Carta

Querida

esperaba que al menos.
Pero NO.
Tú siempre me has querido –es un decir–,
por precaria que fuese, ajeno a la esperanza.
Pero ahora es Navidad y aunque no niego
que nunca me han gustado –por hipócritas–
esperaba que al menos me ofrecieses
desde tu cielo incierto, en estas fechas,
una señal, amparo
que me otorgase fuerzas
para seguir asiendo a uñas y dientes
un trémulo pingajo
de fe. Pero tú has sido
siempre una diosa apóstata
para con este humilde
devoto irracional sin religión
que uncido al desengaño como un buey
rendido de cansancio, te idolatra.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Confidencias

Miedo a ser en lo oscuro la imagen reflejada en el espejo –el parco negativo de lo que nunca fui o habré de ser o acaso he sido siempre. A haber escrito tanto y no haber dicho nada –los muertos nunca escuchan a los muertos. Y qué será de mí cuando amanezca y el sol queme mis párpados. Pero tu deberías leer este poema. Para saber de ti bajo la luna en un cielo menguante. Para unirte a mi aullido en el silencio.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Villancico sexto

(electrizante)

Viendo el portal de Belén
alumbrado por estrellas
ha urdido Soria una tasa
pa' que trinquen las eléctricas.

Manda, manda güevos
la marimorena
que hasta en el portal
manden las eléctricas.

Ya no brillan en la noche
las estrellas en el cielo,
y al niño tiene aterido
el oligopolio eléctrico.


Manda, manda güevos...

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Matarifes

la abrieron en canal -estaba aún viva-
extrajeron sus órganos
-con ellos fabricaron embutidos-
la ungieron con natrón y rellenaron
su cadáver con mirra
para al cabo vendarla
-pero no estaba herida estaba muerta la habían asesinado-
y exhibirla con pompa como a un trofeo de caza
junto al león del lado -mirándolo de frente- derecho del Congreso