domingo, 1 de diciembre de 2013

Gerberas

Corre ladera abajo
con un vestido blanco
salpicado de flores
–son gerberas.
Eres tú con seis años
–hoy es siete de abril–
y aún no nos conocemos.
Pero llegas sonriente
a mi lado y me abrazas
y riendo a carcajadas
rodamos por la hierba.
Cuánta dicha nonata
puede albergar un sueño.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Nocturno

impúdicas piltrafas
de luz carente de hálito
mancillan la pureza
caudal de lo vacío

Contribución de la química a la intolerancia y la estulticia política


A los ciudadanos de a pie -así como a los muchos, esa mayoría en gran parte silenciosa, que ya no son más que muñón sanguinolento y dolorido tras haber sufrido en sus miembros recorte tras recorte tras recorte- cada vez nos van quedando en España menos resquicios para expresar nuestro descontento. Por eso hay que aprovechar cualquier ocasión, por insignificante que parezca, para hacerlo patente, para gritárselo a la cara a aquellos que ha ya tanto decidieron hacerse los sordos.

Uno de eso resquicios, desperdiciado a la postre por las formas, fue sin duda la conferencia que iba a pronunciar días atrás Rubalcaba en la Universidad de Granada. Buena ocasión, sí, para la protesta. Pero de ahí -ya saben aquello que dijo Voltaire- a cagarse en la libertad de expresión del que consideramos el otro media un abismo. Por muy en contra que estemos de lo que, según nuestras estimaciones o prejuicios, casi sin duda alguna ese otro va a decir o por mucho que se trate de una soberana gilipollez, como creo firmemente que hubiese sido el caso.

Y es que, según he leído en El País, "El secretario general del PSOE iba pronunciar la conferencia Contribución de la química a la política, en la que pensaba hablar, en tono distendido, sobre diversas similitudes entre ambas materias, como comparar la distribución de los grupos políticos en el hemiciclo del Congreso con los de los diferentes elementos químicos de la tabla periódica." Porque esto, señores rectores, decanos y demás sesudos dirigentes de la comunidad universitaria puede estar muy bien como guión para "El Club de la Comedia", pero para una institución que se supone tan importante y seria como la Universidad... no sé, no sé.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Desesperanza


"Enciendo un cigarrillo, y otro más..."

Joan Manuel Serrat

Cada mañana, luego
del café, sale al patio
y prende un cigarrillo.
Sabe que ella está lejos
y no ha de suceder. Y sin embargo,
por dar más tiempo al tiempo,
darse tiempo,
lo apura hasta el final y, en ocasiones,
prende otro y otro y otro
y otro más,
esperando.

La escena del crimen


Un no sé qué indefinible me decía que no debía traspasar aquella puerta. Pero, como hasta aquel aciago acontecimiento había sucedido siempre, la curiosidad terminó por poderle a aquella desasosegante aleación de cautela y miedo que me invadía desde la piel hasta los tuétanos. En el centro de la estancia, limpia como una patena, sobre una sobria bandeja de acero inoxidable, ubicada en uno de los extremos de un diván de estilo rococó -según pude saber algún tiempo después gracias a Wikipedia-, yacía la cabeza de un decapitado. Me miró con desgana desde la profundidad atormentada de sus ojos "verdeoscuros" y me dijo con un susurro áspero y cansado: "Tú cuerpo me suena". Recuerdo que en ese mismo instante me oriné en los pantalones al tiempo que me desplomaba como un cervatillo malherido sobre el piso rojo de terrazo. "Querrá decir mi cara" -alcancé a balbucir en tanto trataba, amén de erguirme sin éxito alguno, de apaciguar mi espíritu repitiéndome para mis adentros que aquello no podía ser otra cosa que una pavorosa pesadilla. "QUIERO DECIR SU CUERPO -vociferó-. ¿O es que acaso está pensando que he perdido la cabeza? ¡INTOLERABLE, INTOLERABLE, siempre piensa el sayón que el otro es de su misma condición!"

Ilustración: Rene Magritte

jueves, 28 de noviembre de 2013

El espejo de la melancolía (XCI)


la noche se ha cerrado
en torno a la postrer
estrella aún con aliento
como una flor carnívora

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Declaración de principios

Disponíase el Chusquero
como le es habitual
en su ripio semanal
a ejercer de justiciero,
graciosillo y tal y cual,
devanándose los sesos
buscando como un poseso
un asunto que ripiar
para dárselas de avieso
con su poético largar.
Quijotillo lenguaraz
esta noche más bien tieso
de ideas para trovar,
se pone a rimar travieso
el spot ése siniestro
que tanto ha dado que hablar,
pesadilla -vade retro-
antes de la Navidad.
Mas ya no es actualidad,
pues de semejante engendro
tanta chufla ya se ha hecho
que una más es por demás.
Cual Serrat pienso que al techo
no le iría nada mal
una mano de pintura
o que bajaran las musas
a soplarme de qué hablar.
Ocurre que si se abusa
de la crítica mordaz
por pasarse de locuaz
se queda la mente obtusa
y aunque te empeñes tenaz
sólo una parla confusa
llegas a balbucear
que deja patidifusa
a una audiencia tan sagaz
y lograr ya no engatusa
con su blablablá mendaz.
Mejor me meto en la cama
y es posible que mañana
se encienda otra vez la llama
con toda seguridad
y escriba con claridad
a la altura de mi fama.
¿Seguri… seguridad?
¿He dicho… seguridad…?
¡Seguridad Ciudadana!,
esa copia chabacana
de lo que es la ley marcial.
Por zurrarles la badana
yo me pongo a googlear
pa’informado putear
en mi lírica soflama.
Mas ojeando el borrador
se me van yendo las ganas,
se me quiebra la color
y unas gotas de sudor
que no son más que jindama
al terror casi rayana
confirman junto al olor
que por reacción humana
se ha cagado servidor.
El señor legislador
amenaza con picana,
o aplicar bota malaya,
un millón de Euros del ala
como mínima sanción,
descargar todo el rigor
al paisano o la paisana
que se pase de la raya,
y se salga del programa
que aquí dicta el dictador.
Yo sin irme por las ramas
a ustedes pido el favor
de olvidar al trovador
al menos esta semana.
Dedicar quiero estos ripios
a formular de principios
solemne declaración.
Así que, señor Ministro
responsable de Interior,
venerable inquisidor:
yo aquí juro por mi honor
que si dicen haber visto
que pasándome de listo
he pecado de bocón
le prometo que no insisto,
que en adelante no chisto
así lo mande el doctor.
Y pasando por el aro
por la presente declaro
que lo hice por humor
y las bromas bromas son.
Que dejar quiero bien claro
cuánto admiro su tesón
en erradicar el paro,
ya no hay más lunes al sol.
Norte, guía, lider, faro
de justicia el Gallardón,
con fiscales tan humanos
y no como el juez Garzón,
rebuscando el muy malvado
la carne de paredón.
Ese Wert, Catón preclaro
en temas de educación,
que la letra entra con palo
no con tanto botellón.
Y que si me pongo malo
rezar debo una oración
o ir al medico de pago
como da ejemplo el Borbón,
Y que el negro y el moraco
a tomar vayan por saco
o cuchillas en Nador,
qué peste de inmigación.
Que los pobres son por vagos,
y que Luis es, que sí, un cabrón,
que en Cataluña me cago,
que para qué tanto actor
si solito yo me valgo
pa’cantar el cara al sol.
Que Marlasca es maricón,
que los ERE sí trincaron,
que Gürtel conspiración,
que de El País apostato
y que leo La Razón.
Y que son cuatro niñatos
que llaman emigración
a lo que es sólo excursión.
No me quejo del copago
que ha subido la pensión
(y el hotel, según Trivago).
Zapatero a tus zapatos,
culpable al final de to’ .
Que aunque disimule Mato,
la casada sumisión,
que nacido es el nonato
y abortar condenación,
y que son los sindicatos
de lo malo lo peor.
Que en decir no me recato
cuán grande como gestor
es el exministro Rato
pa’que una conspiración
pretenda que pague el pato.
Y que viva el Concordato,
pa’los curas un pastón
Que es Rajoy conducator
y es Aznar emperador,
el mismísimo Nerón.
Y que tres y dos son cuatro
y la Báez un bellezón.
Y que asumo y que acato
con respeto y sumisión
tan sabia disposición
porque ahora me percato
cuán errado estaba yo.
Y por eso de inmediato
de papeles un buen hato
a quemar voy al fogón
que me sale más barato
el quedar como un pazguato
que ser carne de cañón.


Texto e ilustración: Agustín Casado


martes, 26 de noviembre de 2013

Breve tratado de tanatopraxia


en el silencio busca
sin motivo un motivo
que dé sentido al cántico

Ilustración: Sueño y su hermanastro Muerte,
 de John William Waterhouse

El espejo de la melancolía (XC)


ya incluso en sueños
veo frustrado mi sueño
no queda nada

lunes, 25 de noviembre de 2013

Las décadas olvidadas (9): Los resfriados (Carlos Parejo)


1962: Su mamita, después de agitar frenéticamente el termómetro, se lo ha puesto a Juanito con gesto serio de preocupación. A los cinco minutos ha vuelto a mirarlo. Tiene 40 de fiebre y lo manda a la cama. Una cama que tiene ahora dos mantas más que le pesan lo indecible. Le coloca una botella de agua caliente bajo las sábanas para que no se le enfríen los pies; y, por si fuera poco, lo embute en una bata, una bufanda y un gorro de dormir. Por la mañana se despierta con un pesado sopor. La casa está silenciosa y se vuelve filósofo: ¿Qué dirán sus compañeros y profesores al ver su pupitre vacío? Llega mamita. Primero le da una cucharada de jarabe. Luego le friega el pecho y la espalda con el ungüento Vick vaporub. Desprende tanto olor que Juanito se imagina que es un caramelo de mentol. Seguidamente le sienta y le tapa la cabeza con una toalla para que haga aspiraciones del vaho que desprenden las hojas de eucaliptus vertidas en una palangana con agua hirviendo. Así, seis veces al día durante toda la semana hasta que sana. ¡Cómo le ha cambiado la rutina todo ese tiempo¡

2012: Juanito junior viene de la escuela con un catarro de tres pares de narices: Nunca mejor dicho. Su madre le pone el termómetro y éste empieza a pitar desaforadamente como si fuera un frigorífico abierto. Tiene cuarenta de fiebre. Se va con él al servicio de urgencias del centro médico. Vienen cargados con un montón de cajas de jarabes y antibióticos, igualito a como si hubieran ido a las rebajas de El Corte Inglés. Juanito junior tiene el privilegio de estar sentado en el sofá de la sala de estar todo el día siguiente. Viste su chándal favorito y lo envuelve una calefacción con temperatura de país tropical. No para de distraerse con sus videojuegos, aunque con frecuencia ve dobles a los personajes de sus aventuras. Y no sabe si esas extrañas visiones son un efecto secundario de tantas medicinas, que vaya subidones que le dan, o de la fiebre o de tanto calor. Al segundo día se siente fenomenal y vuelve a la escuela.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 24 de noviembre de 2013

Pingajos

Si algo guardo en mi haber son los recuerdos
de un sueño desangrándose en la aurora
sin haber conocido la vigilia.
En las noches de insomnio me alimento
lamiendo sus despojos coagulados.
No necesito más; al hombre
que nunca tuvo nada
le bastan las migajas enmohecidas
de una ilusión difunta para ir sobreviviendo
sin vida, como un zombi. Y sin embargo,
siempre que el mecanismo me reclama
cuando aún no ha amanecido
para seguir sumando
en mi debe pingajos de tiempo malgastado,
cómo anhelo, con qué
ansias, haber nacido Midas

para en un sueño indemne,
vigoroso,
alcanzar a tocarla.

Presunciones


si algo sabe seguro
acerca de esta crónica
de dudas que es la vida
es que hasta ahora

.                                                                nadie

echó tanto de menos

sábado, 23 de noviembre de 2013

Dios los cría y por sus astas se juntan

El Gobierno Popular,
según Montoro ha anunciado
con esa risa malévola
de torturador fascista
y a un tiempo tonto de baba
que esgrime con desparpajo,
va promulgar un decreto
para tratar, con la poca
vergüenza de que hacen gala
los de El Caudillo y Santiago
y cierra España y rosario
en la Almudena con Rouco,
de enmascarar sus vergüenzas,
esas vergüenzas que tanto
Luis el Cabrón ha aireado.
"Nuestra intención –ha afirmado
el hacendoso ministro-
es que el español olvide
que hubo contabilidades
y programas de gobierno
de esas que hoy de una manera
coloquial nominan “A”,
cambiando el abecedario.
A partir de esta reforma
nada de aes, haches, ye-yes,
zetas, pes, jotas ni gaitas,
sólo quedará la “B”
–caja B, plan B, B B
para nombrar al "bartido"-
y, para el uso exclusivo
de este ministro, la ge.
Je, je, je, je, je."

Celibato


A aquel dictador disfrazado de demócrata le encantaba tocarme los cojones. Pero nunca logró que me plegase a sus obscenos propósitos; yo no me caso con nadie.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Ejecución sumaria


Ni un leve escalofrío recorrió su espalda cuando aporrearon con violencia su puerta de madrugada. "Seguro que se trata de algo rutinario" -pensó. Al fin y al cabo siempre había sido un buen ciudadano; de esos que ni en los peores momentos quisieron tener nada que ver con cuestiones políticas.

El espejo de la melancolía (LXXXIX)


con las huellas borradas
y el horizonte ausente
se resguarda a la sombra
de un ciprés al aguardo
de que un golpe imprevisto
de fortuna le brinde
una oportunidad
de mendigar abrazos

y al llegar el ocaso
se anegan sus pupilas
de herrumbre y sal y crece
un temblor en sus labios
como ala de polilla
justo antes de abrazar
la luz que la consume

jueves, 21 de noviembre de 2013

Confirmación


A menudo recuerdo aquel prodigio.
La mañana de enero, helada y gris,
en la que me afirmé en el ateísmo.
Rogaba, desolado,
al cielo, amén de auxilio,
con honda devoción misericordia
y, esperando respuesta en aquel parque,
al cabo de tres horas de plegarias
me cayó sobre un hombro tibiamente
una enorme cagada de paloma.
"¡Milagro, es un milagro!"
se oyó gritar a coro -celestial- a unas monjas
-carmelitas, descalzas pese a estar
cubierto el suelo de glacial escarcha-
que andaban por allí de penitencia.
Aprendí la lección: aquel que, suplicante,
se sienta esperanzado
esperando a que caiga 
algo bueno del cielo,
si acaso algo recibe
será probablemente, si no granizo, mierda.
Y, tras pasar por la tintorería,
no volví a suplicar al aire libre
ni, por resentimiento hacia los dioses,
a acudir a la iglesia.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

España, capital Madrás

si enjuiciamos las leyes
que se están promulgando
y el modo en que se imparte
la (in)justicia en España
podría interpretarse
que comienzan los credos
de este reino apostólico
católico y romano
a ser sustituidos
por ciertas prescripciones
aun muy simplificadas
de carácter hinduista

intocables      -      de un lado
y del otro      -      los parias

Sé sumisa (Agustín Casado)

Por el ascua a su sardina
arrimar, había Olegario
el día de su aniversario
regalado a Josefina
ese libro reaccionario
que el obispo patrocina
con la intención sibilina
de aliviar algo el calvario
que su espíritu gallina
sufría como un quinario
teniendo más que en precario
su dignidad masculina.
Requisado su salario
al volver de la oficina,
hazmerreír de las vecinas,
sufriendo el autoritario
malhumor de Josefina,
aliviándose en el baño
cada vez que se le empina
y jaqueca repentina
lo hace amante solitario
pues le dicen con resabios
que naranjas de la China.
Un mueble del mobiliario
que limpiaba él a diario
tras recoger la cocina
era el pobre de Olegario.
Los ojos se le iluminan
cuando vio allí en la vitrina
junto a unos escapularios
de la Virgen de “FatIma”
el best seller literario
que recomienda el vicario
de la sede granadina.
Pero el libro doctrinario
regalado así a su Fina
fue en el fondo su ruina
pues que el efecto contrario
al pretendido termina
causando en su victimario
que de modo atrabiliario
redobla contra él su inquina.
Tuvo el ejemplo palmario
de cómo ella lo domina,
y lo ignora y le vacila
una noche en que Olegario
de reojo la vigila
mientras ve el telediario,
cómo ella ante el armario
canturreando tan tranquila
se prueba todo el muestrario
de bisutería fina,
se perfuma las axilas
y un escote legionario
enseñando las domingas.
Atreviose al comentario
“¿Hoy no hay cena, Josefina?”.
“Bájate al bar de la esquina”,
fue su corte lapidario
dándole mientras gomina
al peinado estrafalario.
Insistió Ole temerario
“¿A salir vas, Josefina?”
Responde ella al cuestionario:
“¿Has visto mi bolso lila?”
Con temeridad supina
y más miedo que un becario
dice mientras la examina
“Te controlaré el horario”.
Y con voz de comisario
“¿A qué hora vuelves, monina?”
Escuchose un tabernario
“Cuando aquí a tu Josefina
le salga de los ovarios”
“¡Vale, vale, vale, vale…
¡¡¡Y ni un minuto más tarde!!!”,
zanja en tono autoritario
el calzonazos pamplinas
que por dentro está que arde.
Y entregándole unas llaves,
“Llévate el utilitario
que le he puesto gasolina”

Uno es que se queda bizco,
mi patético arzobispo,
su muy integrista eminencia,
con tu última ocurrencia.
Porque ya visto lo visto,
pecadorrrr a más de fistro,
que cantan tu pestilencia
con rechifla y elocuencia
las ovejas de tu aprisco
y la pía disidencia,
gastar no quiero ni un ripio
en glosar tanta indecencia,
tanta rancia decadencia,
un machismo tan morisco.
Yo en tu báculo me cisco,
santurrón en la opulencia,
no por tu carca tendencia,
que todo eso te lo han dicho;
yo te acuso de intrusismo,
y denuncio tu injerencia
que ha traído consecuencias
que nos dejan hechos mixto.
Porque es una incongruencia
que un tío sin experiencia
venga a dárselas de listo
y arme la de Dios es Cristo
si no entiende de chominos.
¿O es que no tienes conciencia,
ayatolah perdulario,
que al eterno femenino
basta que le digas algo
pa’que hagan lo contrario
y cojan otro camino?
Si te agarra el Olegario
a saber vas lo que es fino.

Texto e ilustración: Agustín Casado


martes, 19 de noviembre de 2013

Camaleón

¿El sexo,
dices?
Camaleónico, siempre
camaleónico.
O, dicho de otro modo,
como tú gustes.

(por si esta es la Ocasión que pintan calva)