sábado, 2 de junio de 2012

De “la Roja” y los romanos


El portavoz de las mafias financieras y especulativas españolas, también a la sazón Presidente del Desgobierno del Reino de España, Mariano Rajoy, acompañado, para tan transcendental evento de cara a consolidar el Estado del Bienestar en esta Spain is different de charanga y pandereta, por un grupo nutrido de sus secuaces, estuvo ayer, uno de junio, en la Ciudad del Fútbol de las Rozas, donde deseó suerte a la selección para la próxima Eurocopa y transmitió a los jugadores, que los españoles necesitan "una alegría ahora en estos tiempos tan complejos y difíciles ". Y lo dice este sujeto que no para de meter goles y más goles a España, a los trabajadores, a los ciudadanos españoles, en propia meta, y se queda tan pancho. Pa mear y no echar gota, oiga.

Tan nauseabundas, por populistas e hipócritas, declaraciones de este miserable sicario al servicio del totalitarismo financiero nazional e internazional, aparte de constituir una falta de respeto hacia el pueblo de España -con sus 6 millones de parados, sus aún más millones de ciudadanos por debajo del umbral de la pobreza, el desmantelamiento de sus sistemas públicos de salud y educativo, etc.- vienen a demostrar lo mucho que se ha avanzado en el terreno de las tácticas dictatoriales desde el Imperio Romano hasta nuestros días. Porque son evidencia de que aquella vieja argucia del “pan y circo” de los emperadores romanos, que denunció en su Sátira X Décimo Junio Juvenal, ha ido mutando a lo largo de los siglos, hasta sustituir el primero de los términos del binomio de esa aberrante ecuación política, por uno aun mucho peor. Así, estos politicastros de tres al cuarto que están llevando a España a la ruina, han terminado considerando que, amén de poder restar beneficios a las asociaciones de malhechores de cuello blanco a las que prestan servicio, el pan ya no es en absoluto necesario para mantener narcotizado al pueblo. Y así, desde aquel añejo “pan y circo”, hemos terminado por aterrizar, como sobre un descomunal montón de apestosa mierda, sobre el muy moderno “patrioterismo y circo” de Rajoy, con “la Roja” -no ya la religión- como opio del, a cada día que pasa, más y más famélico y embrutecido pueblo español. Lo dicho, pa mear y no echar gota.

¡ESPAAAAAÑA! ¡ESPAAAAAÑA! ¡ESPAAAAAÑA!

Perdió su fe postrera en los milagros...

perdió su fe postrera en los milagros
al ver con ojos ciegos el prodigio
de una sonrisa impávida apagándose
sumisa en la antesala de la muerte

fue la confirmación del caos
de la ardua fatuidad de la esperanza
fatal pudriéndose en la piel de Lázaro

se hicieron al unísono la luz
la lágrima
. . . . . . . .. . después cayó cayó
cayó callado y turbio el llanto escéptico
mezclándose al hirsuto polvo al fondo
de la ultratumba abierta

luego una flor silencio
suplicando el oscuro milagro del olvido

cayó después la noche iluminándose
de un fuego fatuo efímero y anónimo
preludio del epílogo

viernes, 1 de junio de 2012

Pornopoema (II)

te comería toda todo desde
las huellas a los sueños
las alas a las olas lengua y labio
aliento verbo espasmos
la piel la miel la flor la sal la arena
y no refrenaría
mi gula de caníbal sedhambriento
ni aun después de tu muerte

Deuda odiosa

Los antes ciudadanos –hoy esclavos-
de los protectorados que, en Europa,
se han ido anexionando, sin escrúpulos,
las mafias criminales que conforman
el totalitarismo financiero,
si fuesen informados al respecto
de su aniquilación, estimarían
–con no muy mal criterio- que, ante todo,
se debe al despilfarro y a la usura
de estos mismos mafiosos que ahora exigen
que con su inmolación paguen sus deudas.
Para estos ciudadanos, por lo tanto,
este indebido débito tendría
la sola condición de “deuda odiosa”.
No obstante, los adláteres políticos
que sirven a esas mafias manipulan
y no informan al pueblo con el fin
de que, en lugar de ver tal deuda, odiosa,
como un acto de fe -torpe vasallo-,
le rinda devoción. ¡Oh, deuda! ¡Oh, diosa!

jueves, 31 de mayo de 2012

Destierro


No vino la serpiente.
No me tentó. No negoció conmigo.
A fuerza de esperarla,
se agotaron mis fuerzas,
se volaron los años,
se me pudrió la vida.
Y ahora que mis ojos
olvidaron la luz
del alba y las estrellas,
busco a tientas la fruta
del árbol de los sueños,
y sólo hallo los huesos
hirsutos que los cuervos
dejaron con desprecio.

Ilustración: Tentación de la serpiente y expulsión del paraíso (Miguel Angel)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Pornopoema


Dicen los nutricionistas
que somos lo que comemos.
Ay tu cuello tus caderas
tu vientre tu flor tus senos
con ese sabor tan dulce
a galletitas oreo.

El sueño que floreció...


El sueño que floreció
del coito entre tus pupilas,
cielo al alba, y mi mirada,
verde mar de atardecida,
tan pronto se marchitó
que apenas fue flor de un día.

Mas dejó por cicatriz
en mis ojos la semilla
que ha dado a luz la más negra
de todas las pesadillas:
la vida es un breve sueño
con el que sueño sin vida.

martes, 29 de mayo de 2012

Spot alternativo y sin alternativas


Buenas tardes. Paso a leer la lista definitiva: Óscar Esclavo, Alba Eclipsada, Pedro el mendigo. A la peña de suicidas “Los Desahuciados”. Todos esos que sufren los lunes al sol. Convocamos también a la exclusión social y a la miseria: que vengan desde el barrio de San Francisco en Bilbao, hasta de las 3000 viviendas en Sevilla. Los sin papeles y los pensionistas, a la puñetera mierda juntos. Y, por supuesto, os convocamos a los que estáis frustrados porque sentís que no tenéis futuro. Esta es la selección de los que sufrimos la misma pesadilla. ¡Vamos, España!

Po-ética terminal


Escribo con el alma, las vísceras, el sexo,
con la sangre y las heces,
la alegría y la lágrima,
con todo, todo, todo,
escribo mi verdad -terca mentira,
mezcla de azogue y sueños-,
dejándome el aliento en cada verso,
ardiendo, consumiéndome,
ahogándome en mi cántico.
Escribo, pero no, no soy poeta;
soy menos, mucho más: soy el poema.

lunes, 28 de mayo de 2012

Ripios de la nacionalización de los negocios ruinosos de las mafias financieras

(para cantar saltando en la cuerda floja)

Al pasar por Bankia,
me dijo el ratero:
“esto es un atraco,
dame tu dinero”.

Luego quebró Bankia
y escuché decir
a Rajoy: “No importa,
paga el pueblo aquí.

La nacionalizo
como debe ser,
y los españoles
se van a joder.

Porque para hacerlo
les recortaré
sanidad y escuela,
¡viva España, olé!”

La luz en la ciudad. Una relectura de la antología de Luis García Montero “Poesía Urbana (1980-2002). Madrugeando (y III) (Carlos Parejo)


El ciudadano busca para la madrugada las calles y plazas donde haya una fila de bares abiertos: Son un hervidero de gente que, con el buen clima, ocupa todas las aceras. Los coches en doble fila aguardan a sus dueños con la impaciente nerviosidad de sus luces intermitentes. Las luces inmóviles y crueles de las hamburgueserías y cafeterías permiten que sus clientes se desfoguen de sus tormentos cotidianos mientras comen, beben y charlan en alta voz, por encima del sonido de los televisores y aparatos de música. Para los más noctámbulos hay siempre algún recinto cerrado e insonorizado –una discoteca o un pub- donde vivir a su aire, con la compañía de su tribu urbana y su música preferida. La noche se recrea allí en forma de paraíso artificial. El ambiente oscuro está mínimamente iluminado, focos multicolores e intermitentes giran caprichosamente sobre sus cabezas, siguiendo el ritmo de la música y los sumergen en un mundo que se sueña despierto.

En los espacios abiertos de la ciudad hay durante la madrugada un gran número de artefactos noctámbulos. Además del alumbrado público, los vetustos monumentos civiles y religiosos nunca duermen. Parecen condenados a un insomnio eterno. Tampoco lo hacen los cajeros automáticos, ni las marquesinas de los autobuses, ni los expendedores de cualquier servicio. De todos estos letreros luminosos los que ponen la nota de optimismo, son, sin duda, los que nos invitan a vivir mejor y olvidarnos de nosotros mismos. Y nos imaginamos que nos ha tocado la lotería y veraneamos en países exóticos, o que nos sentamos en la alcoba junto a ese guapo o guapa modelo, que usa tal o cual perfume embriagador, y nos hace fiel compañía mientras esperamos, en la parada, la llegada del autobús. 

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 27 de mayo de 2012

Confesión


Escribo, escribo. Escribo a borbotones, como una arteria hastiada desangrándose sobre un trémulo charco en que el reflejo del cielo es un hostil fuego celeste. No obstante, cada verso, cada palabra gris, cada silencio, responden a un proyecto de proyectos, conscientemente siempre inacabados. Así me ato a la vida, me ayudo a contener la tentación de, extático, poner punto y final a este insufrible tránsito en que el barro del verbo se encarnó por accidente. Si un día cierro el círculo del cántico, este himno funerario con tu nombre, será para cerrar después los párpados (y que tenga la suerte de que, fúlgida, la muerte me contemple con tus ojos).

Hoguera


Crece en mis manos el silencio, cardo esterilizando el suelo fértil donde una vez creció la flor relicta de una esperanza insólita y el cántico. Desde el fondo telúrico de un sueño, sube un murmullo de aguas subterráneas, inermes despeñándose en las sombras, y, en tanto un sol voraz calcina el cielo, las yemas de mis dedos mudos sangran (hablo un lenguaje hereje que, proscrito, no tiene traducción ni diccionario). A qué nombrar las cosas esenciales, si ya no queda en mi vocabulario palabra alguna que conserve esencia. Ya sólo puedo aullar sin fe ni aliento el nombre de un espectro hecho de azogue.

Diccionario televisivo (1): Eurovisión


EUROVISIÓN:

Visión aterradora del espectro del euro devorando a los pueblos de Europa.

sábado, 26 de mayo de 2012

Los sí-bwana


Cada vez que se le gana una batalla a la esclavitud, suelen ser los sí-bwana los primeros en acudir con la intención de atribuirse el tanto.

Del coito impuro...



del coito impuro
y alquímico entre estiércol
sol aire agua y arena
nace excelsa la rosa

viernes, 25 de mayo de 2012

Vorágine


quiera el azar que alcances
a vencer a ese monstruo
que en su tela de araña
te consume cautiva
que te sueltes y escapes
de ese lúgubre pozo
desde el que tu silencio
me llega con sordina
y los tercos mazazos
de tu desdén me azotan
tan débiles que apenas
me hacen torcer el gesto
quiera que aun intratable
vigorosa regreses
aunque quiebres de un golpe
de desprecio los frágiles
puntales que aún en pie
sostienen mi alma en ruinas

Una de fútbol (fábula)


Habían militado, hasta donde todos y cada uno de sus aficionados, jugadores y directivos alcanzaban a recordar, en segunda división; siempre al borde del descenso. Nunca habían tenido la mínima oportunidad de alcanzar un título. Pero, en esta ocasión, se les presentó la oportunidad de disputar la final de copa. “Para qué jugar -se preguntaron muchos-; ni soñar podríamos con derrotar a esta maquinaria de hacer fútbol, a este equipo que, además de maestro en todo tipo de marrullerías, en el juego sucio, tiene ya larga experiencia en jugar y ganar finales”. Pero jugaron. Y, como era de esperar debido a su inexperiencia, les colaron un gol. Y hubo pitos, pañuelos al aire, gritos de “fuera, fuera”, desesperanza. Todo, todo estaba perdido. La afición, ciega por la frustración y el llanto, comenzó a arrojar todo tipo de objetos contra sus jugadores; incluso hubo aficionados que, humillados, se lanzaron al vacío desde lo más alto del graderío. Era el primer minuto de partido.

jueves, 24 de mayo de 2012

Quién soy qué me pregunto...



quién soy qué me pregunto y pienso en ti
y no soy nada nadie
un animal babeante un necio un loco
que no tiene pasado
que no tiene futuro
que no tiene presente
que se arrastra entre abrojos
hacia ninguna parte
sin aire ciego hastiado
lejos de sí de todo
partido en dos molido
por el miedo y el vértigo
por la desesperanza
de saberse impotente
basura la excreción
de un sueño tambaleante
camino del patíbulo
el último suspiro
de un canto fracasado la agonía
dilatada y cobarde
de un error sin enmienda
ni siquiera un recuerdo
baladí e impreciso
cuando tú que eres todo
para mí te preguntas
incierta qué quién eres

miércoles, 23 de mayo de 2012

El surco


Soñó un árbol. Un árbol menudo, con sólo cuatro ramas, pero que le proporcionaba suficiente sombra. Cuando despertó, vendió cada una de aquellas ramas, y, al caer la noche, los compradores soñaron que las ramas crecían, daban frutos, y al llegar la mañana los pusieron en venta. Y así, mañana tras mañana, venta tras venta, ocaso tras ocaso, sueño tras sueño, el árbol se pobló de pájaros, cordilleras, lagos, mares… Hasta que un día, cuando comenzó a tambalearse incapaz de sostenerse por más tiempo a sí mismo, sólo un instante antes de que se desplomase sobre el horizonte, deletéreo como metralla, al mirar hacia la tierra, recordaron que jamás llegaron a abrir el surco en el que debería haberse albergado la semilla. Y la pesadilla ya nunca tuvo fin.