viernes, 31 de octubre de 2008

Alma indigente


Postrado ante las puertas del olvido
Subsiste, ya, esperando esa limosna
Que, a veces, cuando pasa, inesperada,
Sin nunca detenerse le concede;
Un simple “
cómo estás, un buenos días,
Un hola y un adiós… un hasta siempre
”.
Si fuerzas aún tuviera, gritaría
“¡No pido caridad, quiero justicia!”,
Pensando aun por probable lo más justo
Las lindes del destierro o igual la muerte.
Mas su alma malherida se conforma
Exiguamente, lánguida y rendida,
Con sólo las migajas que ella deja
Que caigan de la mesa de su tiempo.

jueves, 30 de octubre de 2008

Como viento de sur



“A tu casa, amor,
hay que ir desnuda para la entrega.
Y no quiero caer en la tentación... mañana,
de atravesar tu puerta vestida de lástima.”

Rosa D.


Me amortajó tu ausencia de ancho llanto,
Y aquí, entre la penumbra, impera el frío.
¡Qué crudo es esperar sin esperanza
Que vuelva un alba antigua, como aliento,
Fundiendo el cruel sudario de la escarcha
Fraguada en unas lágrimas de invierno!

Comprendo que no puedas darme tu orto.
Mas si una noche piensas en mis páramos
Y arbitras acercarte a darles fuego…
Si has de hacerlo desnuda,
Nunca vengas:
Te infectaría el germen de mi hielo.
Llega mejor trajeada de ternura
Y dame en tus palabras tibio afecto.

Estación de penitencia (VI)


Tatuado de abandono en las pupilas
Deambula sobre huellas errabundas,
Atónito de espanto ante las olas.

No alcanza a acostumbrarse a la distancia.

Mas puede soportar su abrupta herida
Metiendo la mirada entre las dunas
Cual junco que se humilla, humilde, al viento.

No obstante, se desangra en sus raíces,
Muriendo su alma un poco en las mareas
Que ahogan con el légamo del llanto
Su vuelo en cada cruce de caminos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La lucha irredenta


A Pepe García Rey, In Memoriam.

Con la misma ilusión que en nuestro origen,
Aquí estamos. Derrota tras derrota,
A veces inminentes, a veces aplazadas,
Seguimos sin rendir nuestras razones.

Sabemos que jamás conseguiremos
Ser voz de la conciencia un solo instante
De aquellos que la voz nos amordazan
Y ya hace mucho tiempo que olvidaron
La voz de la conciencia y sus motivos.

Muchos
----------- arrojarían la toalla.
Nosotros, no. Nosotros,
Aun derrotados, seguiremos siendo
Una incansable mosca cojonera
Jodiendo las pelotas del sistema
Hasta que al fin nos derrote la muerte;
E incluso algunos,
----------------------- Pepe,
-------------------------------- como tú,
Largo tiempo después en la memoria
De aquellos que tuviste por rivales,
Y siempre ya habitando el corazón
De tus amigos.

martes, 28 de octubre de 2008

Octubre


Como un sollozo se pudre la tarde.
Danzando sin compás en la tormenta
Se llueven hojas secas sobre el légamo,
Y un pájaro aterido gime exhausto
Sin vuelo que enfrentar al rudo viento.
Murmura el aguacero un canto insomne
Tan yermo como aullido en el silencio.
De vez en cuando el sol, agonizante,
Se vierte por la herida de las nubes
Tintando con su sangre la arboleda
Del parque encapotado y solitario.
La luz anaranjada, en las farolas,
Comienza a crepitar, helada y triste,
Untando con su pátina de ausencias
Las sombras de las calles oxidadas:
El tiempo vaga atónito en su pérdida.
A ratos el chirrido de unos frenos
O un claxon delirante sin sordina
Disipan levemente la nostalgia
Tatuada en las espaldas del ocaso,
En tanto que la bruma va anegando
De lágrimas los dedos de los sauces
Que, exánimes, se rinden a la escarcha.
De súbito la noche, como mármol,
Se abate sobre el alma del viajero,
Sedente atada al plomo del cansancio.

Pedazos del corazón

"y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende."

Pedro Calderón de la Barca.

qué espanto haber llegado hasta este punto
a ansiar ya despertar y que la vida
sólo haya sido un sueño que sin alba
se funda como hollín a la negrura
de un cielo mineral glacial y estéril

lunes, 27 de octubre de 2008

Estado de sitio


Cuando el dolor
De la infecunda espera
Se alza en redor
De un alma a la que estera,

Nunca el amor
Que hubiese por bandera,
Como una flor,
Retoña en primavera.

Y aquel anhelo
De aladas mariposas
Fundiendo el hielo,

Desganas procelosas
Se muda, ya sin vuelo,
Malogrando las rosas.

domingo, 26 de octubre de 2008

Contra-proverbio


No dejes de gritar mientras no estés seguro de que tu grito es más horrible que el silencio.

[{¬¬¬¬¬***}] y [{¬¬¬¬¬****}]


Funde en la aurora,
Con su cálido roce,
El sol la escarcha.
¿Por qué mi corazón
Sigue al alba sombrío?

* * *

La luz no alcanza
A alumbrar lo más hondo
De un frío océano.
¿Cuántas olas sepultan
Tu ignota tumba Atlántida?

sábado, 25 de octubre de 2008

Introito



Me esfuerzo en olvidarte.
Y luego, con la noche…
Te sueño, amor, te sueño.

En sueños yo te encuentro.
Y al filo de la aurora…
Te pierdo, albor, te pierdo,

Te pierdo y en la herida,
Que ensancha la vigilia...
Me muero, albor, me muero.

Me muero y mi memoria
Se apaga sollozando...
“Te quiero, amor, te quiero”.

viernes, 24 de octubre de 2008

Presentación de "El perfil de los sueños", de Paco Huelva



Autor: Paco Huelva
Título: “El perfil de los sueños”
Género: Relatos
Editorial: Isla Varia

El libro fue gestado en gran parte, en minombre.es.
La portada ha sido diseñada expresamente para el libro, por el pintor onubense Miguel Díaz.
El prólogo es del poeta, narrador y traductor de Fuenteheridos Manuel Moya.

PRESENTACIÓN

Lugar: Museo Provincial de Huelva
Presentadora: María Gómez
Jueves, 30 de octubre de 2008
19:30 horas.

"Alguien, hace años, me habló de ella. Me contó que residía en Buenos Aires, en Argentina, y que vivía ensimismada, sin atender a nadie, como resultado de un amor perdido en la juventud. Al parecer, nunca más pronunció palabra alguna. Después de haber escuchado aquella voz de cristal -la que provenía de mi conciencia y de mis ganas de hablarle-, decidió, como un viento enjaulado, enclaustrarse en su mundo y no salir más de él. También añadió que se pasaba los días sentada en una silla, en cualquier rincón, a la espera de que ocurriera algo, y que, de vez en cuando, rozaba con sus dedos un cristal engarzado en metal, que colgaba de una cadena, y que siempre llevaba al cuello como recuerdo de alguien o de algo."

Fragmento de "Caminos paralelos".

Ekología


A María Gómez, amiga del alma.

(Acción sin reflexión)

En vista de que nada hasta el momento
Ha dado suficientes resultados,
Estas son las acciones que hoy propongo
A fin de que la vida no se extinga
En breve y para siempre en esta Tierra.

Para empezar resulta imprescindible
Pasar lista.
--------------- Con celo y letra a letra
Ir consignando nombres y apellidos
Hasta haber, sin reservas, completado
La nómina exhaustiva de individuos
Que ocupan este mundo mancillándolo.

Después hacer acopio, a toda prisa,
De unos 6000 y 600 millones
De balas del calibre más idóneo
Y, ya sin dilación ni duda alguna,…

Disparar a destajo, disparar,
Disparar decididos, disparar,
Disparar sin descanso, disparar…
Disparar hasta haber erradicado
La plaga que consume a este planeta.

Y así dejar hacer sin más obstáculos
A la Naturaleza…
----------------------- (Muerto el perro,
Acabóse por siempre ya la rabia).

jueves, 23 de octubre de 2008

A contrapelo


En la monotonía, la tristeza
Devora, igual que arena movediza,
Las huellas por marcar al sindestino,
Y el loco palpitar del corazón
Se espesa como ciénaga en la bruma.
Día tras día y todo
Sigue igual,
Nada cambia. Ninguna inesperada
Circunstancia
Viene a romper el ritmo cansino de las horas
Y negro y sucio, siempre entre las nubes,
El sol uniformado va de eclipse.

Las horas van pasando lentamente.
Cada minuto un día, cada día
Siglos eternos de desesperanza
Que, muy de tarde en tarde, cauteriza la noche
Cual muerte engañadora e incompleta.
El tiempo se diluye, detenido
En un instante yerto en la memoria,
Y escapa como el agua entre los dedos,
Vaciando en su periplo el alma yerma.

Perdida sin regreso la esperanza,
Sólo queda rodar hasta un océano
Tan bruno, tan lejano y silencioso
Que nunca se divisa su horizonte.
Y ansiando que transcurra, el alma, el tiempo,
Veloz hacia ese vacuo desenlace,
Solloza atormentada en la ignorancia,
Ajena a que por siempre estuvo muerta.

Gótico tardío



Arquitecto de imposibles,
Tras los muros del silencio,
Se consume entre las ruinas
De lo
------- i ne di fi ca ble.

miércoles, 22 de octubre de 2008

[{¬¬¬¬¬*}] y [{¬¬¬¬¬**}]

Pausada y tierna,
Gota a gota, a la roca,
La lluvia ablanda.
¿Por qué tu corazón
No enternecen mis lágrimas?


* * *

Dulce es la lluvia
Que, irrigando el jardín,
La flor fecunda.
Del salitre en la brisa
Crece exigua la rosa.

Bienes gananciales


Nunca imaginó sentencia tan aciaga: tras su separación, todos y cada uno de los pocos bienes que hubieron en común, fueron adjudicados a su sombra.

martes, 21 de octubre de 2008

El Loco Tirano




Quisiste navegar contra corriente,
Con ansia aventurera, a la conquista
Del sueño fantasmal de un El Dorado.

Traidor y Peregrino y hasta Príncipe
De falsa Libertad y vasta Cólera,
Bogaste decidido, sin cauciones,
Seguro de ser Febo en tu destino;
Mas, rojo, un firmamento de demencia,
Torció tu rumbo en aguas de un Leteo
De umbrosos albañales sin regreso.

Temprano se hizo tarde.
Con el tiempo estancado como ciénaga
Jamás gozaste un viento favorable,
Y el orto y el ocaso, confundidos,
Se hicieron territorios de frontera
Que, helados como filo de navaja,
Segáronle el aliento a Inés de Atienza.

Monstruoso parricidio perpetraste,
Tu crimen más abyecto y perturbado,
Allá en Barquisimeto, a cuchilladas,
Do luego el arcabuz de un marañón
Tu carne desplomó para los perros,
Haciéndole a tus víctimas justicia.

Proscrito en la penumbra del destiempo,
No más quedó la niebla del fracaso
Mudando por traición tu rebeldía
Y el mapa del tesoro en un despojo
Expuesto cercenado en una jaula.

Pero El Dorado, Aguirre…
El
Dorado...

Existe.




lunes, 20 de octubre de 2008

E.P.D.



Miserarum est neque amori dare ludum, neque dulci.

Horacio

De súbito, la noche,
Y piérdense las huellas, como espectros,
Y, exangüe, el horizonte en el ocaso.

Aquella luz que, un día, en tus jardines,
Pensando en otra llama no encendiste,
Se agosta sin haber nunca existido
Ni ser progenitora en otra aurora.

La sed del laberinto sin estanques,
Que alzaste, alfanje, a golpe de salterio,
Se funde como sal bajo la lluvia
Vertiéndose hacia un mar de polvo yermo,
Eternamente quedo y sin fontanas.

Y allí, bajo el ciprés y la alta luna,
Grabado sobre el mármol, indistinto,
Tan sólo un epitafio, mudo y gélido,
Será el precario resto que atestigüe
Tu recto proceder adoctrinado.

Nocturno



Hoy la noche es hermosa como un orto.
Cantan los grillos junto al río sin cauce,
Y la luna se vierte quedamente
En sus aguas tan limpias como espejos.

Sobre el puente, calado de relente,
Contemplo como duermen, sedentarias,
Las olas sin el hálito del viento.
Es tanta la quietud que casi espanta.

No alcanzo en la penumbra a ver los márgenes
Y así, con la mirada hecha rocío,
Los límites son frágiles, no es fácil
Recordarlos. No obstante, son memoria.

El paisaje parece detenerse,
Vacuo mármol. Así, la vida esgrime
Argumentos ajenos a lo estético,
Que envilecen la luz del vasto azogue.

Sí, se respira, en esta noche, aurora,
Pero el río es tan limpio, tan silente,
Que el rumor de su paso se diluye
Tal no hubiese iniciado su periplo.

No obstante, una fragancia de salitre
Se adhiere de las alas de los sueños
Augurando el final de la belleza,
Del cosmos, de la luz, de otro crepúsculo.

La luna se avergüenza de sí misma:
¡Qué barbarie alumbrar esos arpegios
Junto al mar sin orillas del silencio!
Rompe el canto del gallo por tres veces
El filo inescrutable de las sombras.

(Tan sólo el sol intuye la verdad, pero calla
Sumido en lo más hondo de su ocaso)

Sí, qué hermosa,
Qué hermosa, hermosa noche,
Cuánto dolor, qué inmensa
La tristeza.

domingo, 19 de octubre de 2008

Estación de penitencia (V)


Ven a ungirme en tu llanto las heridas,
Que ya escapa el aliento entre mis labios
Gimiendo tristemente sin norte ni esperanza.

Ven, que expiro en mis sueños.
No esperes que el crepúsculo despierte
Y acude a perdonarme mis virtudes,
Desnuda cual piadosa Magdalena.

Arriba con sigilo hasta mi miedo,
Que ulula ya la noche como un perro,
Augurio de patíbulo en la aurora.

Ven sin demora, que se hace lo eterno,
Y otórgame esta noche un breve instante
De tiempo recobrado.