martes, 3 de febrero de 2009

Insomnio crónico




A María Narro.

Hacía décadas que apenas pegaba ojo. Y es que la monotonía que ahogaba su vida había calado ya tan hondo que, hasta cuando las contaba durante la noche, se le terminaban durmiendo las ovejas.

lunes, 2 de febrero de 2009

Apología del terrorismo


A vosotros, poetas

"Quando dou pão aos pobres, chamam-me de santo, quando pergunto pelas causas da pobreza, me chamam de comunista."
Monseñor Hélder Câmara


Quisiera ser un fiero guerrillero
Que, armado de la paz y la palabra,
El mórbido dolor que asola al mundo
Hiciese reventar, pleno de espanto,
En aras, ministerios y despachos
De obispos, gobernantes y banqueros.

Quebrar sus corazones diamantinos
Con pólvora y metralla de malaria,
Y el hambre de ese niño desahuciado
Que mama, sin futuro, de los pechos
Henchidos de miseria de una madre
Tan pobre que carece hasta de llanto.

Cargar contra sus sienes la penumbra
Del fúnebre fusil con el que engordan
Vendiéndolo a asesinos desalmados
Que, en nombre del mercado y dioses falsos,
Manchando están lo justo con la sangre
De inermes inocentes masacrados.

Echarlos a las redes de las sucias
Y hediondas alimañas proxenetas
Que, en cuerpo y alma, viles, prostituyen
El poco porvenir con el que cuenta,
Asida entre sus garras criminales,
La cándida mujer empobrecida.

Quisiera con la paz y la palabra
Y el éxodo y el llanto del poeta
Clavarles en los tímpanos y entraña
El quid de esa pregunta a la que nunca
Quisieron ni querrán rendir respuesta…
¿Por qué no hay ya zapatos para todos?

Mas no soy León Felipe, Otero o Câmara
Sino un sumiso bardo pusilánime
Cagado de pavor ante la idea
De ver como se esfuman como el humo
Las sórdidas migajas con que pagan
Mi cómplice silencio esos gusanos.

domingo, 1 de febrero de 2009

El programa "Mesías"


Año 13 de la Era Tecnológica, correspondiente al 2069 después de Jesucristo del antiguo calendario gregoriano. La degradación del planeta ha llegado a tales extremos que se ha estimado que, de no encontrarse una solución tecnológica a corto plazo, cualquier ser vivo pluricelular terminará por desaparecer de La Tierra en no más de dos décadas. La temperatura ha subido globalmente doce grados centígrados respecto a la de principios del siglo XXI. Las reservas naturales de agua potable han quedado confinadas a unos reducidos enclaves de hielos perpetuos en la Antártida y, en menor medida, en el Ártico, que, en contra de lo que se había previsto, aún conserva una exigua superficie con hielos permanentes. Por su parte, el agua aportada por las potabilizadoras nucleares gestionadas por el Consorcio Global del Agua resulta insuficiente para abastecer mínimamente a la población mundial. La superficie forestal que aún se conserva no llega al uno por ciento de la existente hace cincuenta años y lso niveles de contaminación atmosférica han alcanzado una situación más que crítica.

Sus creadores, entre los cuales me llegué a encontrar, la llamaron Beatriz. Cualquiera que la pudiera ver diría que se trata de un ser vivo. Pero es un híbrido. En más de un noventa y nueve por ciento está constituida por tejidos vegetales, pero éstos no están sometidos a ningún tipo de sustitución o renovación celular. No envejece, por lo que técnicamente se podría decir que está muerta. El resto de su composición es de origen artificial; miles de microscópicos nanochips que funcionan sin necesidad de ningún procesador central de datos y que interactúan entre ellos y con el tejido vegetal para que el conjunto de sus mecanismos efectúen las funciones para las que fue diseñada. Opera con el aporte energético de una batería de cobalto de última generación que le confiere una autonomía cifrada en más de quinientos años. No necesita mantenimiento. Su aspecto exterior, en su parte leñosa, es muy parecido al de un rosal, especie que en la actualidad se encuentra al borde mismo de la extinción, en tanto que la parte carnosa tiene una semejanza casi mimética con las hojas y la flor del magnolio, una de las especies vegetales con flores más antigua de entre las conocidas, la cual hace ya más de una década que desapareció irremisiblemente.

Es un prototipo de trece metros de porte, aunque los investigadores que trabajan en su mejora creen posible reducir considerablemente sus dimensiones en un futuro inmediato. Producto estrella del programa de investigación “Mesías”, desarrollado en las instalaciones centrales de Agencia Interestatal para la Detención del Armagedón, está considerada como el mayor avance científico de todos los tiempos.

Se aloja en un inmenso invernadero –protegida celosamente por los cuerpos de élite de las brigadas policiales del Consorcio Global del Agua- y sus hojas pueden llegar a producir durante el día hasta quinientos metros cúbicos de oxígeno, en tanto que por la noche sintetiza más de una tonelada de carbono atmosférico dando lugar a una sustancia verdosa con propiedades alimenticias que es almacenada en grandes tanques de aluminio, programados para mantener una temperatura constante de dos grados centígrados sobre cero. Su sabor es horrible, pero eso carece de importancia. Nada que no puedan solucionar fácilmente los eminentes científicos de la AIDA.

En sus aparentes flores tienen lugar una serie de reacciones químicas destinadas a captar y sintetizar más de quince mil sustancias contaminantes de las presentes en la atmósfera. En este proceso se generan unos residuos líquidos de una elevada toxicidad que están comenzado a ser almacenados en el Depósito Especial de Alta Seguridad de Wieliczka, una gran mina de sal situada en las proximidades de la desaparecida Cracovia, en la que fuera la antigua Polonia, y que en tiempos constituyó un atractivo reclamo turístico al contar en su interior con una iglesia ubicada a ciento veinte metros de profundidad y con unos quinientos metros cuadrados de superficie. Hoy ha pasado a ser el oscuro santuario en el que se pretende confinar a todos los demonios liberados desde la caja de Pandora de la Ciencia.

Es, en parte, fruto de la imprevisibilidad y la casualidad que presiden cualquier tipo de investigación científica –aunque hacer hoy semejante afirmación sea considerado como uno de los más graves delitos posibles- y ni sus propios creadores hemos sido capaces de desentrañar hasta el momento la totalidad de los entresijos que propician la realización de sus funciones. Lo cierto es que es capaz de procesar toda la información fisicoquímica y ambiental de su entorno –es un enigma el alcance de su radio de acción en este sentido- y tomar en cada momento las decisiones más apropiadas para optimizar su rendimiento.

Ya sé que anteriormente he dicho que Beatriz no puede, técnicamente, ser considerada como un ser vivo. Pero anoche murió. El portavoz de la AIDA, el general de Brigada Adolf C. Truman, ha difundido en conferencia de prensa la desesperanzadora noticia a primeras horas de la mañana.

Según la versión oficial, una reacción inesperada en su batería de cobalto ha inutilizado de forma irreversible el prototipo, esperándose que en el plazo máximo de un año pueda entrar en funcionamiento el nuevo modelo mejorado en el que incansablemente se halla trabajando hace meses la totalidad de la plantilla de científicos de la Agencia, para, tras un corto periodo de pruebas, comenzar su fabricación en serie.

Pero los motivos de la muerte de Beatriz han sido otros; unos motivos tan preocupantes que la Presidencia Colegiada del Consorcio Global del Agua, cuyo mandamiento inviolable se asienta en fe absoluta que hay que rendir a la infalibilidad de la tecnología, ha decidido ocultarlos a la opinión pública. Pero yo, aunque me cueste adelantar unos años la tácita condena a muerte que pende sobre mi cabeza, no puedo permanecer en silencio. Espero que la férrea vigilancia a la que han sido sometidas mis comunicaciones desde que fui apartado del proyecto no impida que éstas, que probablemente sean mis últimas declaraciones, salgan a la luz.

Tal y como había anunciado que sucedería, la enorme complejidad del proyecto ha hecho que finalmente se nos fuese de las manos. Al igual que desconocíamos parte de los procesos que hacen funcionar a Beatriz, así nos era imposible prever la posibilidad de que apareciesen con el tiempo nuevas funciones imprevistas. Beatriz no sólo ha llegado a procesar con precisión toda la información necesaria de su entorno para tomar decisiones en función de la misma, sino que ha comenzado a sentir y a diferenciar lo hermoso de lo grotesco, lo correcto de lo incorrecto, la primavera del invierno, lo humano de lo insensible, la vida de la muerte.

Tras estudiar pormenorizadamente el funcionamiento de los ejemplares existentes en el jardín de lilas ubicado en uno de los invernaderos contiguos al que habitaba, ha comenzado a sentir su aroma, sus colores, sus ritmos, su humedad, su frescura, su vida. Y esto ha desencadenado en ella un nuevo proceso inesperado: Beatriz ha comenzado a desear. Y ha deseado ser, como esos bellos arbustos, también un ser vivo. Inmediatamente ha comenzado a procesar todos los datos necesarios para su objetivo, pero, finalmente, ante la imposibilidad de cumplir su deseo, ha decidido poner fin a su funcionamiento; auto-terminarse.

No puedo extenderme en más detalles. En estos momentos veo, en los monitores de vigilancia anti-intrusos situados frente a mi escritorio, como una decena de agentes de la Brigada Antiterrorista de la policía del Consorcio irrumpe en la planta baja. Hasta siempre.

Nelson Biko,
en Zúrich,
a 39 de neumann-oppenheimmer del año 13 ET.

INTRO

Imposible realizar conexión.

Su acceso a la red de comunicaciones del CGA está temporalmente inhabilitado por motivos técnicos ajenos a nuestra responsabilidad.

Vuelva a intentarlo más tarde.

Agosto de 2006.

Sin presente


Se va durmiendo el día y, sin aliento,
Imploro que el insomnio no me acose
Uniéndose al mordaz y huero hastío
De otra noche de eclipses.

Se va durmiendo el día y sólo ansío
Poder dormir tan calmo y hondamente
Como un decapitado sin ensueños;
Ajeno descansar al sonsonete
Que itera sin sosiego que, igual que ayer, mañana
Será otro día perdido.

sábado, 31 de enero de 2009

“Los hombres que no amaban a las mujeres”


“Los hombres que no amaban a las mujeres” constituye la primera entrega de la “Trilogía de Milenio" ("Millennium Trilogy"), y es un inquietante Thriller, publicado póstumamente, obra del periodista sueco Stieg Larsson.

La historia, que cuenta con una magnífica descripción de personajes, situaciones y lugares, gira en torno a la desaparición de la joven Harriet Vanger en la isla sueca de Hedeby, propiedad del poderoso clan industrial de los Vanger. Más de tres décadas después el caso, ya oficialmente cerrado, sigue sin resolver y ha sido completamente olvidado. Salvo para Gustav Morrell, el inspector que se encargó de las investigaciones, y, sobre todo, para Henrik Vanger, tío de Harriet, que sostiene que la muchacha fue asesinada por un miembro de la familia y que, ya casi al final de su vida, vive obsesionado por resolver el misterio antes de su muerte.

Para ello contrata a Mikael Blomkvist, famoso y honesto periodista venido paradójicamente a menos al haber sido víctima de un engaño que lo llevó a publicar informaciones falsas, el cual encuentra una valiosa ayuda para avanzar en sus investigaciones en la persona de Lisbeth Salander, aparentemente una inadaptada social con escasas luces, pero que cuenta con unas capacidades para el análisis y síntesis de la información, así como para la estrategia, propias de un verdadero genio.

Mikael Blomkvist inicia su trabajo sin esperanza alguna de resolver el enigma, pero, a medida que avanza en sus investigaciones, se va encontrando con asuntos relacionados con la familia Vanger mucho más sórdidos y espantosos que la verdad que en principio trataba de descubrir.

La trama, magistralmente urdida por Larsson, a pesar de carecer quizá de ese ritmo trepidante clásico de la novela negra, lleva en volandas al lector desde el principio hasta el fin de esta obra que, aun contando con casi 700 páginas, se termina haciendo corta.

No obstante, quizá la esencia de la novela, más que en la urdimbre de su intriga y de la historia que desarrolla, esté en el contexto en el que se desenvuelve. De este contexto se vale Larsson para hacer una dura crítica de la sociedad sueca. Una sociedad del bienestar que, tolerante y ordenada en apariencia, muestra una atroz intolerancia para con aquellos que no encajan con su modo de vida ni sus normas, pudiendo llegar a convertir la tutela que ejerce el Estado sobre aquellos en una inhumana y humillante tortura. Un modo de vida que bajo la pulcritud de sus alfombras trata de ocultar toda la basura que nadie quiere ver.

Y, al mismo tiempo, es una crítica, no por merecida menos despiadada, contra la falta de ética periodística y la nula independencia de unos medios de comunicación, que, en lugar de preocuparse por desvelar la verdad, se afanan permanentemente en tratar de evitar morder la mano de la que comen. En este contexto surgen, además, unas reflexiones muy interesantes relacionadas con el punto hasta el que debe llegar este celo informativo por desvelar la verdad. Larsson parece querer establecer el límite en el punto en el que esa verdad puede llegar a lesionar a los inocentes; el choque entre la ética periodística y la ética del ser humano, que el autor parece resolver a favor de la segunda.

Tampoco deja Larsson de lado la crítica de las estructuras económicas, que dirige contra aquellos que se enriquecen mediante la especulación en el marco de una economía ficticia asentada en los mercados de valores, que muy poco o nada tiene que ver con la economía real.

En definitiva una crítica voraz contra los abusos de poder, contra la doble moral, contra la violencia que sufren los inadaptados, los débiles, las mujeres, y contra todos aquellos que viven de tratar de evitar que esa realidad salga a la luz.

Y, en medio de todo ello, una clarividente reflexión en torno a los difusos y tormentosos límites que separan amor, amistad y sexo, y como, mediante la tolerancia, la confianza y el respeto, es posible navegar por esas aguas sin tener que estar abocado necesariamente al naufragio.

En definitiva, una novela que, por su intriga y el modo magistral en que se desarrolla la misma, es sumamente entretenida y atrayente, pero que, no obstante, va mucho más allá de ser un mero producto de entretenimiento.

Ficha técnica:

Título original: “Män Som Hatar Kvinnor” (literalmente “Los hombres que odian a las mujeres”).
Fecha de publicación: 5 de junio de 2008.
Código: 164162
ISBN: 978-84-233-4044-6
Páginas: 672
Formato: 13,3 x 23 cm.
Encuadernación: Rústica.
Editorial: Destino (Colección Áncora y Delfín), Barcelona 2008.

Siguientes títulos de la trilogía:

“La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”

“La reina en el palacio de las corrientes de aire”

viernes, 30 de enero de 2009

La batida


Lo mismo que jauría de sabuesos,
Me hostigan con sus fauces babeantes,
Siguiéndome en la noche, los recuerdos.

Percute el corazón como una maza,
Nublando con su arritmia mis sentidos,
Y, preso de las huellas a mi espalda,
Me muerden los talones los ladridos.

Les huyo mente arriba con espanto
Y, atónito, en las zarzas voy rindiendo
Jirones de mi piel lesa y sangrante,
Dejando un rastro franco a la traílla.

(De cuando en cuando estalla un fiero estrépito,
Seguido de un silbido en la maleza
Que horada de silencios la esperanza).

Me agota esta carrera contra el tiempo.
Mas puede tanto el miedo que, sin fuerzas,
Me arrastro y pongo tierra de por medio;
Y al fin estimo haber salido indemne
Del ávido mordisco de estas bestias
Que infectan de pretérito mi aliento.

Más, súbita, ante mí surge una cerca,
Me atrapa en sus espinos oxidados,
Me asfixia, excoria, rasga, frena, aquieta…

Y, henchido de impotencia y mudo llanto,
Contemplo la impiedad con la que llega,
Dispuesta a devorarme en alma viva,
Rabiosa en su inclemencia la añoranza.

Ilustración: “Al descubierto”, de James Pollard.

Psicosis


Somos plaga. Miles de millones de insignificantes piezas metálicas que, aun aisladas entre sí y sin el atributo de la conciencia colectiva, mantienen funcionando las fauces insaciables de la máquina. Somos plaga; cae el consumo, aliviando la hemorragia que desangra a este planeta, y ululan al unísono todas las alarmas.

jueves, 29 de enero de 2009

Alma de barro



Este mi triste y miserable estado
me ha reducido a punto tan estrecho,
que cuando espero el bien, el mal sospecho,
temiendo el mal, del bien desconfiado.
Lope de Vega

Me tiendes, generosa y sin cauciones,
Tu mano cuando ya no lo esperaba,
Y empiezo a comprender, preso de espanto,
Que nunca alcanzará mi alma a librarse
Del fango atrapasueños de la ciénaga.

E intuyo, desahuciado en la impotencia,
Que estabas en lo cierto cuando, triste,
Mas firme y resignada, me decías
Que no era este mi afán más que un dios falso
Con alas de papel y pies de barro.

Siempre
----------- fue tarde,

------------------------ tanto
-------------------------------- como ahora.

Y, hundido con el légamo hasta el cuello,
Vislumbro que mi sino ha estado siempre
Cautivo en esta arena movediza,
Sin que haya habido nunca un clavo ardiendo
Capaz de rescatarme del destiempo.

Mas, si aún pudieses soportar las náuseas
De ver como en mi sed me sigo ahogando,
Mantén tu mano al frente, ¡TE LO RUEGO!;
No dejes que, en mi ansias, de tristeza
Me abisme, prematuro, bajo el fango.

miércoles, 28 de enero de 2009

"Antología de Drink River”, de Francis Vaz


Este jueves, 29 de enero, a las 7 de la tarde, será presentada en el Museo Provincial de Huelva la “Antología de Drink River”, de Francis Vaz.

Con prólogo de Violeta C. Rangel –de quién dicen las malas lenguas, yo no podría afirmarlo, que es una especie de aparición fantasmal de género femenino que a veces se adueña de cuerpo y espíritu del escritor de Fuenteheridos, Manuel Moya, poseyéndolo-, ha sido editado por “Isla Varia” y será presentado por, el también escritor, Paco Huelva.

La “Antología de Drink River” es un poemario en el que los poemas se hallan encadenados entre sí por un hilo argumental que le hace compartir, sin dejar de ser poesía, determinadas características de la narrativa. En él, con un lenguaje crudo y directo, Francis Vaz nos muestra, en el contexto de un sórdido lugar imaginario, el retrato de una parte de nuestra sociedad, de lo que todos somos, pero nos negamos a mirar para evitar sentirnos reflejados en la turbidez de las hirientes esquirlas de ese espejo.

Mucha suerte a Francis Vaz con su nueva obra que, sin duda, merecerá la pena ser leída

martes, 27 de enero de 2009

Sherezade (un cuadro de Mar Sánchez)


La fantasía:
prodigio alado al viento,
fuente de vida.

lunes, 26 de enero de 2009

El perfil de los sueños



No, no es que en estos días me haya olvidado de mis amig@s; es que estuve trabajando en esto para uno de ellos.

Estáis tod@s invitados.

Por cierto, el cartel contiene una errata -y mira que lo miramos y remiramos Paco y yo-: Donde dice poeta, debería decir porreta. Llevaos papel de fumar, jajajajaja.

De la internacional proletaria a la globalización




No sé si será muy osado o una perogrullada o puede que hasta una insensatez decir que uno de los pilares básicos sobre los que debería haberse apoyado el socialismo, para su nacimiento y posterior crecimiento hasta alcanzar la madurez en la práctica –algo que, en mi opinión, nunca ha llegado a suceder-, no es otro que la internacionalización del proletariado. La abolición de las fronteras, tanto horizontales –territoriales- como verticales –las creadas entre las diferentes “castas” en las que se divide la pirámide económico-social- con el objetivo básico de la igualdad, que impiden que los derechos sociales (no sólo laborales) sean disfrutados por todos por igual en cualquier lugar del mundo. La socialización y reparto equitativo de todas las plusvalías generadas en los procesos productivos, entre todos los seres humanos.

Siempre, antes o después, se fracasó en el intento, creando una marea “social” creciente contraria a las ideas marxistas, que ha derivado finalmente casi en el abandono total y definitivo de la ideología socialista hasta en los sectores hoy más de vanguardia –si es que es lícito y posible aplicar esta denominación a éstos- del espectro sociopolítico a nivel mundial. Pero esto no quiere decir que esa simiente sin germinar de la internacionalización no haya dado sus frutos. Frutos amargos y en huerto ajeno, pero frutos al fin.

Lo que no consiguieron los líderes socialistas –muchos de ellos degradados en dictadores, lo cual ha facilitado que se etiquete del mismo modo a otros que puede que nunca lo hayan sido, o aniquilados intelectual e incluso físicamente por el peligro que suponían para importantes, que no elevados, intereses económicos-… decía, que lo que no consiguieron esos líderes imbuidos de la teoría marxista, lo han logrado –amparándose en la nocturnidad y alevosía que les confiere el lado oscuro- las fuerzas económicas del capital, dicho sea de paso, con la inestimable cooperación de un poder militar cuya única misión, sin lugar a dudas, es de carácter siempre humanitario.

No deja de resultar paradójico que haya sido imposible dar carácter de internacionalidad –utilizando el término en un contexto marxista- a los intereses sociales y de los trabajadores, de hecho con un carácter colectivo o global, y que esa internacionalización la haya logrado poner en práctica el capital en el contexto de una “guerra” de todos contra todos en el terreno de juego de la economía, en el que cada cual trata de imponer sus intereses por encima de los del resto con el fin último de eliminar y hasta aniquilar a la competencia. Sí, una guerra, pero en la que sus contendientes se han puesto de acuerdo en un aspecto básico: todos ellos pueden jugar en cualquier parte del estadio. Bueno, todos no, las economías del tercer mundo juegan con tanta desventaja que llegan a pasar desapercibidas durante todo el partido. Aunque, en realidad, éstos, a los que no se les llega ni a “otorgar” la categoría de recogepelotas, no cuentan en la práctica si no es para patearles el culo en el caso de tardar mucho en devolver el balón desde la banda.

Pero las diferentes bandadas de buitres rivales del capital no sólo han logrado aunar su “filosofía” en cuanto a su área de campeo, sino que también han llegado a acuerdos tácitos –amén de no dejar participar del banquete a las palomas y, también, pequeñas rapaces del tercer mundo- en cuanto a la necesidad de dividir a sus presas para que a éstas les sea imposible defenderse con la fuerza que confiere el cobijo de la manada –utilizado el término, no con ánimo peyorativo, sino tratando de poner en valor el hecho de las realidades e ideas colectivas-.

Es la globalización –eufemismo tras el que se oculta el colonialismo- que a pesar de estar bastante más sofisticada en sus métodos y acciones, sigue compartiendo ese carácter colonial de siglos pasados en cuanto a la estrategia que persigue: la acumulación en muy pocas manos de los recursos de la periferia, tanto social como territorial, a base de esquilmarla y de crear cada vez mayores diferencias. Es un hilo que se tensa y se tensa cada vez con más fuerza. Hasta que se rompa y arrastre con su latigazo a los que tiran de su punta –que ya han ideado los mecanismos de defensa con los que protegerse ante esa eventualidad- y a un buen número de convidados de piedra. Aunque los buitres son también expertos en recoser las partes de ese hilo que se van debilitando.

Y la internacional de los trabajadores se ha ido haciendo cada vez menos utopía y más quimera en función de la estrategia capitalista del divide y vencerás: una infinidad de “categorías” laborales con intereses, por mor de espurios, contrapuestos, a las que se viene sumando ya hace tiempo la legión de desposeídos, producto de ese mismo colonialismo que, ahora, bajo el manto sacro de la globalización, está operando una nueva vuelta de tuerca contra los derechos sociales, de los trabajadores y, en definitiva, de los seres humanos. Y, por supuesto también, contra los de la naturaleza y el conjunto de los seres vivos.

Sí, como bien dice María Gómez en su artículo “Manos de fresa”, nos hemos convertido en simples herramientas, fabricadas en el contexto de la (in)cultura del usar y tirar, al servicio de la internacional capitalista. Todos herramientas, aunque unas llevemos el marchamo de calidad de Leroy Merlín (caucásicos occidentales y asimilados sin que, en este caso, importe el color de la piel y sí el grosor de la cartera), y otras (chinos, negros, subsaharianos, polacas –no es machismo, es la triste realidad- y, entre otros, rumanas) el estigma de las tiendas de todo a un euro.

Enero de 2007

domingo, 25 de enero de 2009

En la queda tormenta


Ni temas a la mar ni esperes puerto.
Lope de Vega.

Es tan pesado el dolor
Que me inflige este castigo
Dictado en la sinrazón,
Que ya apenas lo domino.

Me lacera el corazón,
Desorienta mis sentidos
Y amortaja la ilusión,
De toda vida el motivo.

Y me empuja, en mi pavor,
A ansiar transmudarme en limo
Bajo el mar sin regresión
De las aguas del olvido.

Luego, en un hilo de voz,
Me pregunto, confundido,
Si dirán “fue pecador”
Si tal singladura inicio.

Mas, si mi viento se ahogó
Y no hay puerto en mi camino,
¿Ha de haber ya más calor
Que las algas como abrigo?;

Si el silencio a mi canción,
Sin esperanza, ha rendido,
¿No tendré el derecho yo
A arbitrar, libre, mi sino?

sábado, 24 de enero de 2009

Lejos de Betania


Bajo esta costra marmórea
De tristeza y de dolor,
Sigo siendo el mismo de antes
Aunque no me alumbre el sol;
Sigue latiendo en mi entraña,
Generoso, el corazón,
Aun pudriéndose en lo oscuro
Y entre el silencio su son.
Y, con las uñas gastadas
Y apenas ya sin vigor,
Mi angustia araño anhelando
Abrirme paso al albor.
Pero en mi esfuerzo y mis ansias
Mora la desilusión;
Nunca un sepultado en vida
Sin ayuda regresó…
Y, sin esperanza, añoro
La quimera de una voz
Que quiebre el mármol gritando
¡LEVÁNTATE Y ANDA, AMOR!

viernes, 23 de enero de 2009

Daños colaterales


Tras autoproclamarse defensores de la libertad, decidieron que su primera tarea habría de ser la de redimir a todas y cada una de las mujeres de aquel país remoto de la mortaja que, en forma de burka, las esclavizaba desde bien jóvenes hasta el mismo día de su muerte. Ya en el primer bombardeo lograron liberar a varios centenares. Lástima que fuese a costa de sus vidas. Daños colaterales. Como compensación, construyeron un oleoducto para trasportar el petróleo del subsuelo de aquel árido territorio hasta el mundo desarrollado.

jueves, 22 de enero de 2009

Espejismo



Tómame de la mano sin cauciones
Y llévame contigo hasta la fuente;
------------- Beber no he de sus aguas.
Jamás traicionaré, aunque lo supliques,
Aquel voto de sed que nos hicimos,
Con grietas en los labios, bajo el cielo
De aquella helada y triste madrugada.
Mas deja que a tu lado escuche el canto
Feraz y cristalino que gorjea
En tanto, maldiciendo esa promesa,
Me agosto, en su rumor, deshidratado.


Ilustración: “Mirage”, de Salvador Dalí.

miércoles, 21 de enero de 2009

Protocolo


- Preciso un trozo de cielo
Para endulzar la congoja,
Pero mi saldo está a cero,
No podré pagarlo ahora;
¿Me lo entregarías a crédito?,
Esbelta dama en las sombras.

- Ni al contado he de venderlo,
Mas, cuando al fin llegue la hora,
Ni siquiera como obsequio
Lo querrás para tu alforja;
Pues, si el recuerdo es infierno,
No más que olvido es la gloria.

martes, 20 de enero de 2009

La furia de los elementos


Busco un fanal en la altura
Que de calor a mis versos,
Mas, sin tus ojos, tan sólo
Hallo helados nimbos negros.

Busco bajo mi ala el aire
De tu alma alzándome al cielo
Y, a plomo caigo al abismo
De mi entraña, sin tu aliento.

Busco una tierra fecunda
Donde roturar mi huerto
Y la sal de la nostalgia
La muda en eriales yermos.

Busco un venero en tu verbo
Para mi oído reseco
Y sólo encuentro, en mi espanto,
Pozos ciegos de silencio.

Y sin fuego, agua ni tierra,
Ni tu palabra en el viento
Yo, que fui feraz poema,
Ya sólo epílogo yermo.

lunes, 19 de enero de 2009

Desesperada-mente


A Dolo, a Esperanza, a M. Yohanna,
a Laly…; porque todas ellas, de uno
u otro modo, han inspirado este soneto.


¿Quién me presta
un antídoto
contra los deseos
imposibles…?

Dolo Vidosa

Desesperadamente necesito
Librarme del arpón de este deseo
Forjado de salitre y de Leteo;
Hallar sin dilación el requisito

Que, ignoto, no permite que lo extirpe
Del alma, el corazón, de la memoria,
Del libro nunca escrito de una historia
De ninfas que se agostan sin estirpe.

Desesperada mente mía buscando
La alfanje que la exima de este anhelo
Que, a más que hala y gime suplicando

Soltarse del sedal voraz, su anzuelo
Más hondo y sin piedad le va clavando,
Mudando el porvenir en yermo duelo.

Luna sin estrella


Mira esa luz en lo oscuro.
Es posible que su estrella
Ya no exista, que haya muerto.

Como tú, cuando te deje
Tu postrer aliento vivo,
Luz serás, durante un tiempo,
Alumbrando la memoria
De aquellos a los que amaste
Y que tanto te quisieron.

Como mi alma por tu olvido
Ya es tan sólo, amortajada,
Luna yerta sin reflejo.