domingo, 14 de diciembre de 2008

Qué perdonar, si no hay pecado


Tú sigues adelante
Huyendo de un nosotros
Sin plural ni presente.

Tú sigues adelante
Ignorando las huellas
Que el tiempo desvanece.

Tú sigues adelante
Despreciando el dolor
Que tus espaldas muerde.

Tú sigues adelante,
Aun de escarcha tus venas,
Sobreviviente siempre.

Tú sigues siempre, siempre,
Siempre, siempre adelante.

(Es por ello que yo,
Triste estatua de sal,
Jamás podré alcanzarte).

Tú sigues, sí, tú sigues…

¡ADELANTE!

sábado, 13 de diciembre de 2008

(Re)Creación


Cuando despertó, su gran chapuza aún estaba allí.

Gracias -y perdón por el cuasi plagio-, admirado Monterroso.

La última baza


¿Ya me piensas derrotado?,
¡No cantes victoria, Vida!,
Queda una carta en mis venas
Conque ganar la partida.

A golpes de salitre


Desde mi templo yermo
Escucho al río golpeando.
Abismos sin garganta
Se elevan insalvables a mi paso.
Devoran mis periplos
Vedando sus riberas a mis salmos.

Para alumbrar la sal
Sólo me queda el canto,
Para apagar mi sed
No más que el llanto.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Flor de olvido


Muertos. El uno
Para el otro estamos
Muertos. Mas algo
Nos distingue, amor.
Frente a tu indiferencia,
Mi dolor;
Frente a mi tumba,
Flor de olvido,
Ramos
De crisantemos
Yo te ofrendo. Vamos
Tú, enhiesta,
Dirigiéndote al albor,
Yo, arrastrado entre sombras,
Resquemor,
Sin rumbo hacia el ocaso.
Transmudamos
El latido,
Tú en roca, yo en arena
Estéril de un desierto
Sin rocío.
Tú eres paz, llave, puerta,
Yo cadena
Hostil siempre consigo.
Tú eres río
Que su agua,
Caudaloso,
No refrena,
Yo un mar muerto,
Sal sin nombre, amor mío.

Cuento de horror


Cabizbajo y susurrando sin parar, caminaba de un lado para otro entre la bulliciosa muchedumbre que a esa hora temprana atestaba los andenes. Caminaba nervioso, sin rumbo, sin hacer camino, imperceptible a los ojos sin mirada de la masa confundida entre la niebla. De vez en cuando se detenía por un breve lapso y, atónito, alzaba la vista tratando de situarse en el espacio y el tiempo. Pero estaba desubicado. Al otro lado de la línea telefónica… nada.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Las hijas de Lot


"El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia."
Génesis 19:34.

Jamás sabrá Jehová lo que he gozado
Yaciendo junto a padre, jadeante,
Su grueso miembro erecto, galopante,
Metido en mis adentros desbocado.

El fruto que en mi vientre haya engendrado
No fue, frente al gemido, relevante
Y no lo cambiaría un solo instante
Por su éxtasis al mío acompasado.

De cólera Jehová se halla abstraído,
Y el vino que le he dado a manantiales
De nuevo a nuestro padre habrá aturdido:

Ve obscena y sin temor, goza a raudales
Del lúbrico placer que hemos perdido,
Hermana, en nuestros años virginales.

Ilustración: Lot y sus hijas, de Hendrik Goltzius.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

En el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos




El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Hoy, en la celebración de su 60 aniversario, artistas, futbolistas, curas, políticos y toreros, entre otros muchos, declamarán en público, con la voz firme y el alma hueca, uno a uno sus artículos y abogarán a favor de la solidaridad, la paz y el fin de las guerras y del hambre. Pero ninguno de ellos, en el caso de conocerlo, tendría los arrestos suficientes para leer un poema crítico, humano y solidario.

Como éste…

Un poema es un testamento
Un poema es un testamento sin compromisos con nadie y donde no hay disputas ni con el canónigo ni con el regidor. Donde no hay política. A la hora de la muerte, no hay política. Ni polémica tampoco. Polémica, ¿contra quién? Como no sea contra Dios... Porque delante del poeta no están más que el misterio, la Tragedia y Dios. Detrás quedan los obispos y los comisarios. Y para tener polémica con ellos tendrían que dar un paso hacia adelante y tirar la mitra y los galones. El poeta va descubierto y sin adjetivos. Es el hombre desnudo que habla y pregunta en la montaña, sin que le espere ya nadie en la ciudad. Habla siempre dentro del círculo de la muerte y lo que dice, lo dice como si fuese la última palabra que tuviera que pronunciar. La muerte está tumbada a sus pies cuando escribe, esperando a que concluya. Y cuando ya no tenga nada que decir, nada que confesar, la muerte se pondrá de pie y le dirá, cogiéndole del brazo: ¡Vámonos!

Sus últimas palabras serán éstas:

Me voy.
Os dejo mi silla
y me voy.
No hay bastantes zapatos para todos
y me voy a los surcos.
Me encontraréis mañana
en la avena
y en la rumia del buey
dando vuelta a la ronda.
Seguidme la pista, detectives,
dadme la pista como Hamlet al César.
Anotad:
El poeta murió.
El poeta fue enterrado,
el poeta se transformó en estiércol,
el estiércol abonó la avena,
la avena se la comió el buey,
el buey fue sacrificado,
con su piel labraron el cuero,
del cuero salieron los zapatos...
Y con estos zapatos en que se ha convertido el poeta
¿hasta cuándo -yo pregunto, detectives-
hasta cuándo seguirá negociando
el traficante de calzado?
¿Por qué no hay ya zapatos para todos?

Este poema es una vieja canción de amor que han matado los hombres y que el poeta quiere recrearla con su vida. Nunca se recrea nada con menos. Es un grito cristiano que los obispos han clavado en la moda inacabable de la liturgia eclesiástica para que la asesine la rutina. Y el líder político que la lleva en su programa también, la ha lanzado al viento como una amenaza para que la estrangule el rencor. Ahora está muerta y no tiene eficacia ni en el norte ni en el sur. Las tribunas proletarias y los púlpitos no son más que guillotinas del amor. Del amor que el poeta salva día tras día de la rueda mecánica de las oratorias y de la bocina de las propagandas. El poeta va recreando con su angustia viva, las esencias vírgenes que matan sin cesar el político y el eclesiástico esos hombres que piensan que ganan todas las batallas y dejan siempre seco y muerto el problema primario de la justicia del hombre.

Cuando todas las demagogias han manchado de baba las grandes verdades del mundo y nadie se atreve ya a tocarlas, el poeta tiene que limpiarlas con su sangre para seguir diciendo: aquí todavía la verdad.

¿Por qué no hay ya zapatos para todos?
Las biblias las hacen y las renuevan los poetas; los obispos las deshacen y las secan; y los políticos las desprecian porque piensan que la parábola no es una herramienta dialéctica.

León Felipe (De “Español del éxodo y del llanto” -fragmento-).

...y, entonces, entró en escena la leñadora


- ¡Qué manos tan grandes tienes!
-
Sin tu piel, abismos son.

- ¿Y esos tímpanos gastados…?
-
Dejaste de ser canción.

- ¡Qué espantosas… tus ojeras!
-
Me falta tu luz, mi albor.

- ¿Y esos labios tan resecos?
-
Sed de hablarte, corazón.

- ¡Y, oh, qué nariz tan filosa!
- Sin tu aliento… ¡MUERO YO!

martes, 9 de diciembre de 2008

Por la manchega llanura



“que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.”

León Felipe.

- ¡No son molinos, señor!,
no enfrente tal desafío,
que esa negrura en lo eterno
son gigantes, no molinos.

- Ya lo sé, mi fiel espectro,
mas mejor ser engullido
por sus sombras infinitas
que ser viento sin destino.


Ilustración: Gustave Doré.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Testamento de insolvencias


(Voluntad vital anticipada)

Si una tarde las campanas
Tañen en Santa Ana a muerto
Y me dicen que es por ella,
Llama esquiva de mis sueños…

Nadie espere que yo acuda
A ser parte del cortejo
Que, entre llantos, su cadáver
Acompañe al cementerio;

Y nadie me llame a ser
Uno más de entre los deudos,
Ni a cargar el ataúd
Con sus restos sin aliento.

Porque ya que nunca en vida
Su tiempo tuve en mi tiempo,
Ni ese fuego que anhelé
Dando calor a mi lecho,

Quiero que esa tarde, a helarme,
Me entierren junto a su cuerpo,
Y que eternamente yazgan
Junto a sus huesos mis huesos.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Lo infranqueable


¡Quién fuese sangre de tu sangre, amor!
Tu madre, alguna hermana, cualquiera de tus hijas-,
Para así, despojado del deseo,
Frontera infranqueable que se alza entre nosotros,
Poder permanecer siempre a tu lado
Temiendo nada más que al crudo instante
Que todo muda en polvo sin memoria.

Muerte en el olvido


Fratelli, a un tempo stesso, Amore e Morte
Ingenerò la sorte.
Giacomo Leopardi


(Colgué en un blog que tengo abandonado
un poema brutal de Ángel González
–él lo tituló “Muerte en el olvido”-;
Fue hace ya mucho tiempo,
quizá siglos

o, puede,
que, sólo unos segundos.

Fue –lo recuerdo- la primera entrada
–o post, como también lo llaman muchos-
que creé en ese blog. Un día muy triste.
Ya está perdido al fondo de esa red
donde nos damos cita los vencidos,
los, por etéreos, pésimos poetas.
No obstante,
no lo olvido.)

Tú no hubieses podido imaginarlo,
pero, Ángel,
ese título es perfecto

como contexto de este absurdo instante
en el que te recuerdo en estos versos
y me dirijo a ti que ya no existes.
Qué paradoja tan inicua es ésta
en la que te revivo en mi memoria,
que ni ha llegado a ser evanescencia...
Es, Ángel, el concepto sin esencia
de lo llamado eterno.

Siempre, infinito, eternidad, perenne…
Qué tan arduas palabras,
tan sumamente frágiles y, a un tiempo, inalterables.
Porque “el siempre” es siempre;
hacia el futuro y hacia el ayer, Ángel.
Y esto, amigo, es la nada, un hueco frío.
Porque que “el siempre” exista
hace que lo que deja de existir
jamás haya existido.

No, Ángel, no. No se trata
de estar o no en la mente de los nuestros
para poder sentirnos; para sentirnos
malos, buenos, queridos, relegados;
no dependen el hoy ni el porvenir
de esa entelequia que llamamos suerte;
ni son Amor y Muerte
los ímpetus gemelos que mueven este mundo.
No es que les falten fuerzas,
es que el mundo, tus versos, mis poemas,
la luna, el universo…
nunca jamás tuvieron consistencia.


sábado, 6 de diciembre de 2008

Violencia de género en Irak (la violencia genera violencia)



Reproduzco este escalofriante artículo tomado de Rebelión.

En Basora, los pistoleros a sueldo cobran 100 dólares por cada mujer “que matan por honor”

Padres y maridos alquilan impune y abiertamente asesinos por las calles de la ciudad


Afif Sarhan
The Guardian

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


Las autoridades de la sureña ciudad iraquí de Basora han admitido que no tienen capacidad para impedir los “asesinatos por honor” que se suceden en la ciudad y que el pasado año se incrementaron en un 70%.

No ha habido ninguna mejoría en el número de acusaciones presentadas por esos asesinatos. En lo que va de año, 81 mujeres de la ciudad han sido asesinadas por haber supuestamente llevado el deshonor a sus familias. Sólo fueron acusadas cinco personas.

Durante 2007, el comité de seguridad de Basora registró 47 “asesinatos por honor” y sólo tres acusaciones. Un abogado de la ciudad describió cómo la policía estaba protegiendo activamente a los asesinos y dijo que un asesino a sueldo podía asesinar a una mujer en Basora por tan sólo 100 dólares.

Las cifras aumentan a pesar de la indignación internacional que siguió a la cobertura realizada por The Observer de la muerte de una muchacha de 17 años, Rand Abdel-Kader, asesinada por su padre el pasado mes de abril en un “asesinato por honor”, después de haberse enamorado de un soldado británico en Basora. Los 4.000 soldados británicos estacionados en la ciudad después de la invasión que derrocó a Saddam Hussein en 2003, se retiraron al aeropuerto el pasado mes de septiembre.

Rand Abdel-Qader murió asesinada cuando su familia descubrió que tenía una relación con un soldado británico de infantería de 22 años llamado Paul. Fue ahogada por su padre y después descuartizada con un cuchillo. Abdel-Qader Ali fue consiguientemente arrestado y liberado después sin acusación alguna.

La madre de Rand, Leila Hussein, que se divorció de su marido tras el asesinato de su hija, se escondió pero fue localizada semanas más tarde y asesinada por un pistolero desconocido. Su marido dijo a The Observer que la policía le había felicitado por matar a su hija.

Según los abogados, siete meses después de los asesinatos, el problema de esas matanzas en Basora ha empeorado. Ali Azize Raja’a, un fiscal iraquí que, desde 2004, ha representado a las víctimas de 32 “asesinatos por honor” dijo que, a pesar de tener suficientes pruebas acumuladas para probar quién era el responsable de cada asesinato, no había logrado ganar ni un solo caso.

Declaró que el aspecto más grave era la decisión de la policía de liberar a los sospechosos. Siete de cada diez de esos responsables de asesinatos se habían marchado de la ciudad, y no se había hecho prácticamente nada para tratar de localizarles.

Se sabe que el padre de Rand ha dejado también Basora. Fue retenido por la policía por el asesinato de su hija tan sólo durante dos horas. Se cree que un comerciante local, que describió como “valiente” la acción del padre de Rand, le entregó una suma considerable a él y a sus hijos, que repudiaron a su madre cuando ella les reprochó el asesinato de Rand. Raja’a dijo que cuando Leila se acercó a él a causa de Rand, su familia sufrió amenazas por parte de los familiares de la muchacha.

Otro abogado iraquí, que pidió mantener el anonimato, dijo que algunos padres habían empezado a alquilar a asesinos profesionales para que ellos fueran quienes cometieran los “asesinatos por honor”, encubriéndose como “asesinatos sectarios”. Dijo: “La vida de esas mujeres no vale más de 100 dólares. Puedes encontrar a un asesino en cualquier café de Basora discutiendo el precio de una vida como si estuviera comprando un trozo de carne”.

Mariam Ayub Sattar, una activista de Basora, manifestó que cualquier mujer a la que cogieran hablando con un hombre en público que no fuera su marido o un familiar era considerada una prostituta y castigada. Hace quince días, tres mujeres fueron abrasadas con ácido cuando caminaban por un mercado en Basora después de haberse parado a charlar con un amigo, dijo Sattar.

Nueve de las doce organizaciones de voluntariado que ayudaban a las mujeres de Basora han cerrado desde la invasión comandada por EEUU.

La Asociación por los Derechos de la Mujer de Basora se vio obligada a cerrar después de recibir amenazas de muerte tras el asesinato de la madre de Rand el pasado mes de mayo. Dos mujeres de una organización de voluntariado que habían estado ayudándola a esconderse de su marido resultaron también heridas.

Alia’a Obeidi, la presidenta de la organización, dijo que una de sus colegas había sido asesinada cuando conducía hasta el trabajo y su familia, temiendo por su seguridad, se había trasladado a la región kurda en el norte de Iraq.

El Ministro iraquí para los Derechos Humanos dijo que estaba trabajando en nuevos proyectos para poner fin a la discriminación de género en el país [*]. “Tratamos de enseñar la igualdad de género en las escuelas, pero el éxito sólo será posible si luego los padres no les enseñan lo contrario en los hogares”, dijo Hamid Walled, un alto funcionario del Ministerio por los Derechos Humanos.

N. de la T.:

[*] La horrenda situación de desigualdad de género que se vive actualmente en Iraq es otra de tantas consecuencias de la “liberación y democracia” con que EEUU y sus aliados han obsequiado al país y a sus mujeres. Apenas se registraban anteriormente casos como los reseñados en el artículo, que eran además perseguidos y castigados. La situación social y profesional de la mujer iraquí era una de las más avanzadas del Oriente Medio, sin comparación posible con ningún país de la zona.

Enlace con texto original



Del tiempo en que fuimos eternos


Cuando era un tierno infante yo pensaba
Que todo en este mundo era perenne;
Que el fuego, en la tormenta, siempre indemne
Por mucho que lloviese resultaba.

Soñaba que mi mama de mi lado
Jamás por un instante faltaría,
Que yo, en sus brazos cálidos, sería
Eterno niño siempre acompañado.

Es cierto que el dolor, de vez en cuando,
Mis sueños atería igual que el viento
Escarcha el agua, gélido, soplando;

Más breve en mi memoria era el lamento
Y alegre y sin pesar seguía soñando
Con ser inmarcesible y vasto aliento.

viernes, 5 de diciembre de 2008

¡Lástima grande que no fuese verdad tanta belleza!


Por mucho tiempo, antaño, fue mi anhelo
Llegar a ser tu cómplice, tu vida,
Tus sueños sin frontera ni medida,
El viento sosteniéndote en tu vuelo.

Mas un ocaso lúgubre ese cielo
Que nunca fuese aurora compartida,
Mudóse eterna noche desabrida,
Hiriéndome de ausencia y desconsuelo.

Y exangüe en el abismo de este olvido,
Infausto, pertinaz, vasto y crüento,
Clavando el sinvenir y lo vivido
Sin tregua en mi memoria ni un momento,
Ya aspiro sólo a ser de tu sentido
Sin yo saberlo un breve pensamiento.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Taumaturgia


Bajo el mármol que, silente,
Confina, henchidos de miedo,
Los aullidos de la arena,

Recuperar el aliento...

Y poder resucitarte
Desde el fondo de un poema.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Borracho de sombra negra


“En todas partes he visto
caravanas de tristeza (…)”
Antonio Machado.

Voy caminando en la vida
Sin lograr hacer camino,
Sólo se alzan a mi paso
Yermos colmados de espino.

Y me pregunto el porqué
De tan vasto desatino,
Mientras sangro, en mis muñones,
Desplomado y sin destino.

Y, comido de silencios,
Muere en mi garganta un grito
-De nada sirve el lenguaje
Por el destiempo vencido-.

¡Qué he perdido mi horizonte,
Mi estela, mi mar, mi abrigo,
Y de bruces, sobre el páramo,
No encuentro alivio ni olvido!

No hay camino, caminante.
Cuando la fe se ha extinguido
No hacen camino las huellas
Sino eriales incisivos.

martes, 2 de diciembre de 2008

El eco en el vacío



Te miro en la distancia y, en mis ojos,
Silente y de soslayo se alza al aire
Un grito: ¡No te alejes!
----------------------------- Pero tú
Ya te has ido, no existes, no eres más
Que un frágil espejismo que se quiebra
Cuando hago en mi dolor por alcanzarlo,
Clavando sus esquirlas, soledades,
Saladas en la sed que me consume.

Sobre la arena yerma, desplomado,
Me espanto al contemplar que, en horizonte
Distante e inasible, tu presencia
Mudóse en el camino del ocaso.
La playa se enrojece por la ausencia
Y el mar me va arrancando en su resaca
La sangre y la esperanza que se vierten,
Desnudas, por mis huellas, dejándome vacío.
Un pánico de escarcha, mudo y quedo,
Me invade hasta la médula de sombras:
Me miro en la distancia de tu espalda
Y un eco hecho catástrofe, en silencio,
Devasta los vestigios de mi nombre.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El poseído




Creciendo en sí
Lleva un cadáver.
Su solo afán
Es desterrarlo
Pausadamente
De la morada
Que, a duras penas,
Ya lo sostiene.

Así su carne
Muda en madera.
Graves astillas
Crecen filosas
Hacia su adentro
Sin compasión
Mortificando
Su paso inerme.

Sin voz ni calma
Se hace ataúd
Donde un estruendo,
Lengua cortada,
Pudre las aguas
Del vasto mar,
Ya sin orillas,
Que eran sus sueños.

Creciendo en sí
Lleva un cadáver.
Y clama insomne,
Sin fe en sus ruegos,
Que lo abandone
O que, de un golpe,
Cubra de tierra
Su piel sin tiempo.