miércoles, 1 de marzo de 2017

El último invierno


Llegamos tarde. Pero nadie pudo ver como nos colábamos por las rendijas de las persianas. Ocupamos nuestro lugar y aquella naturaleza helada y putrefacta comenzó a tomar color y aroma. Como siempre hasta entonces. El silencio, no obstante, era absoluto. Luego empezó a llover y se hizo el estrépito: un himno de emboscadas y patriotas sedientos de venganza. Tuvimos que escapar de allí llorando. Era jueves e invierno y todo quedó a oscuras. Pero ya pasó el tiempo de sentirnos culpables.

martes, 28 de febrero de 2017

La oveja negra


Aquella oveja corría como las balas. Pero nunca fue dada a alardear de sus solitarias hazañas. Sólo en su último día, en aquel calabozo con ruedas que la conducía al matadero, hizo mención de las muchas ocasiones en las que, a la carrera, había escapado de los lobos.

Crónicas del Régimen (22)


Esa pedazo de mierda venenosa llamada José María Aznar

En la monarquía bananera de Esperpentaña, según datos de la última Encuesta de Población Activa, correspondiente al cuarto cuatrimestre de 2016, la tasa de paro para los menores de 25 años se situaba en el 42,9%, en tanto que para los jóvenes menores de 20 alcanzaba el 58,7%. Con semejantes cifras, ¿cómo calificar a un individuo que, desde su posición acomodada, lograda a base de hacer el caldo gordo a explotadores y ladrones de guante blanco que más tarde le han ido devolviendo los favores prestados, proclama a los cuatro vientos que hay que continuar retrasando la edad de jubilación hasta los 70? ¿Qué será lo próximo? ¿Los 75, los 80, una inyección letal o el garrote vil para liberar al sistema de la pesada carga que le supone mantener a unos ancianos que, no lo olvidemos, se lo tienen ganado por los muchos años que estuvieron cotizando para, entre otras cosas, mantener a parásitos insaciables como José María Aznar? ¿Cómo, cómo, cómo, cómo calificarlo? ¿Indeseable? ¿Sociópata? ¿Terrorista sociolaboral? ¿Cabronazo de mierda? Siempre nos quedaríamos cortos. No olvidemos que este tarado mantiene que un día se le apareció el mismísimo Dios y le dijo que estaba llamado a salvar la patria. Ni que es responsable de la muerte de centenares de miles de inocentes en Iraq. Un asesino sin escrúpulos. Un criminal nauseabundo. Un tipo de esos que hacen del mundo un lugar mucho peor con su presencia.

BONUS TRACKS

Esperpentaña es ese lupanar arrabalero donde cuatro magistrados vendidos al régimen te exoneran a sabiendas de que eres culpable y, para más recochineo si es que cabe, te permites el más inri de sacar pecho y amenazar con demandar a los que de un modo u otro critican tu absolución por todo el morro y tu cara bonita por derecho de sangre. Oh, siempre justo Belcebú, deja caer de una jodida vez el expiatorio meteorito sobre estos nauseabundos pagos de conejos.

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Menuda (de)generación de políticos nos ha tocado en mala suerte.

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¡Al trullo con los fiscales chupapollas!

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gAZNApiRo

Putrefacción


Las ratas hicieron su equipaje y se marcharon. Esta noche se cumplen siete lunas. Entretanto, el gris callado que tintaba las calles de resignación y desesperanza se ha ido mudando en bullicioso rosa. Pero no es más que un espejismo. Todos sabemos que tenemos nuestros días contados.

lunes, 27 de febrero de 2017

Venganza


A mi madre le gustaba que le cantase. Copla. Una tarde -yo cantaba "Tatuaje"- me suplicó silencio, fatigada. Pocos días después, murió. Ya no hay nadie inocente en este mundo. Mañana arrancaré a bocados los pulmones a mi primer tatuador. Es un tipo majo, pero eso ya no importa. Espero que no se resista como aquella folclórica. Creo que fue la tercera. Sólo añadiría sufrimiento a su agonía.

La niebla


Las hadas de las marismas duermen acurrucadas en frías madrigueras. Durante el día aspiran los humos del progreso. Nos protegen. Bien pronto pereceran con los pulmones anegados de impotencia y azufre. Y entonces estaremos solos. Indefensos. A merced de la niebla.

Hogar, dulce hogar: los paisajes domésticos (1). La Chocolatería de Asquenet-Sur-Tannes (entre Toulouse y Burdeos) (Carlos Parejo)


La entrada de la puerta conservaba la enseña de la gavilla de trigo, distintiva de la antigua panadería, así como una sarta de campanas colgadas, que comunicaban la entrada de un cliente.

Una vez dentro, la hija había pintado las blancas paredes, para romper su monotonía, con motivos de Las Mil y Una Noches: Duendes y unicornios, princesas volando en alfombras y genios saliendo de lámparas mágicas,… El aroma se embargaba del horno donde se cocían los dulces de chocolate y sus especias. Dejaban ese deje rudo y terrenal de las Américas, el vaho caliente y resinoso del bosque tropical.

Unos agujeritos redondeados al pie de cada puerta facilitaban que los gatos circularan sin impedimentos de una a otra habitación. En cada una había velas de diferente color (rojas, naranjas, azules y amarillas) y palitos para quemar espliego, cedro y limoncillo, como si se estuviera en medio de los campos de alrededor. La luz eléctrica se encendía solamente para leer. Eran farolillos de colores que semejaban frutas luminosas. Y debajo de las almohadas había saquitos de perfume de sándalo, para endulzar los sueños.

En los pretiles de ventanas y balcones había macetas de geranios rojos, naranjas y rosas que destacaban sobre los postigos pintados de verde. Detrás se habían colocado visillos transparentes de bordados y encajes, que tamizaban la entrada de la luz y las ojeadas indiscretas de los curiosos…

PARA SABER MÁS: Harris, Joanne. Chocolat Deliciosamente sensual. Mondadori. 19998. Barcelona.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 26 de febrero de 2017

Spam-ku (LXXXIII)


En el Parnaso
de los lectores ciegos
el tuerto es rey.

La edición poética

Poexenetas.

                           (burlesque)

La mujer del César


La mujer del César, amén de ser honrada, ha de parecerlo. Que el César sea un crápula sin tapujos y hasta con jactancia... bueno, eso ya es harina de otro costal.

sábado, 25 de febrero de 2017

Bodrio-espinela a San Cristobal


Pedro Sánchez se ha anunciado
dispuesto a dar un gran giro
a la izquierda y tal que un tiro
en la Gestora ha sentado.
Pero aun más ha preocupado
su anuncio en la DGT,
donde nadie tiene fe
en que Sánchez sepa, ¡mierda!,
cómo girar a la izquierda,
¡qué horror, quítenle el carné!

Ars gratia artis


Hola, guapis. Aquí os dejo un bostezo bastante avanzado de la inconmensurable obra artrítica que ando urd{angar}iendo estos días de cara a la pared y a la primera sedición en Ciernes (provincia de Armería) de la Feria ANARCO. Otras muchas cosas se le podrán negar, pero lo que es franqueza, os lo digo decoración, no le falta.

F F F F F
F F F F F
F F F F F
F F F F F
F F F = FVI...

y a tomar por el culo la pachanga y la caldereta.

Y, ahora, a ver quién es el gusarapo que tiene pentacornios de decir que esta opera prima lejana tan benemeritoria no vale un Potosí, osí, osí gana el Mandril. ¡CUÑAOOOOOO!

Y tenedlo siempre bien presente: de los cuernos al rabo to' es Montoro.

Spam-ku (LXXXII)

(menú del día)

Sermón ahumado.
Epopaeya burlesca.
Frases con nata.

viernes, 24 de febrero de 2017

Bodrio-espinela ecuánime


Me meo las patas abajo
siempre que oigo esa patraña
de que es igual en España
la justicia, ¡y un carajo!,
para todos, y el badajo
se me hincha a lo Urdangarín.
Porque aquí a los jueces plin
cuando delinque un pudiente,
en tanto que con la gente
llana son duros sin fin.

Crónicas del Régimen (21): Segundo especial sobre la sentencia del caso Nóos


Las monarquías, a lo largo de la historia, se han caracterizado por poseer capacidad sobrada para, mediante la prepotencia y el abuso, injuriarse a sí mismas. Y nunca han tolerado injerencias en ese terreno.

BONUS TRACKS

Me cago en los altos magistrados espaguiñoles vendidos al neonacionalcatolicismo patrio por un miserable plato de lentejas. Me cago y me recago. Pero, ¡ojo!, no lo hago porque lo merezcan sino porque, al hallarme, dada mi ignorancia en temas legales, sumido en un estado de perplejidad de muy grueso calibre debido a los privilegios procesales en mi poco acreditada opinión concedidos al Empalmado, se me ha descompuesto el bajo vientre que te cagas, y sufro un más que evidente estado de enajenación mental transitoria. ¡Estoy locooooooooo!

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Todo parece indicar que, tras su pasteleo en el caso Nóos, Pedro Horrach dejará la fiscalía y hará uso de las puertas giratorias para asentar sus prostituidas posaderas en el consejo de administración de una afamada cadena patria de supermercados.

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Lo que no alcanzo a comprender es cómo a estas horas no están los mass mierda patrios echando pestes a revienta calderas acerca de Venezuela. Algo debe estar fallando en la maquinaria goebbeliana.

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Loh ejpaguiñóleh sémoh asín. Que si Trump esto, que si Trump lo otro... macho, pa' una puta vez que no nos miramos el ombligo, también la cagamos.

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Atomarporelculomontesquieucracia.

Bodrio-poema sensual


Tras lo del Empalmado y la (in)Justicia,
no cabe duda alguna: Esperpentaña
es una monarquía bananera.
¿Orgulloso de ser espaguiñol?
Pues cómeme el banano. Y, como postre
-ya sé que has de tildarme de marrano-,
los pelillos del ano.

jueves, 23 de febrero de 2017

Spam-ku (LXXXI)


(ni una menos)

Harta de golpes
se ha puesto en huelga de hombre;
se quiere viva.

Última hora astronómica

Científicos del Observatorio IRAM Pico Veleta, en Sierra Nevada, acaban de desvelar que en España, desde hace décadas, la luna se encuentra detenida en cuánto mangante.

El cultureta (Agsutín Casado)


No sé quién fue el sabio que definió la cultura como “aquello que nos queda después de olvidar todo lo que aprendimos en el bachillerato”. El hombre culto sabe cosas, no listas de datos y fechas. Y en todo caso sabe desenvolverse en Wikipedia.

Y es por ahí por dónde empieza a verse venir al cultureta. Desde la lista de los Reyes Godos al último premiado del Festival de Cine Conceptual de Villaconejos no hay rareza que no se sepa, nI ante la que no ponga los ojos en blanco y lo que es peor, deje pasar una sola oportunidad de hacértelo saber venga o no venga a cuento.

El cultureta, figura tóxica en cualquier ambiente cultural y cualquier sociedad, resulta afortunadamente fácil de detectar. Y para un observador avisado, digno de risión y coña marinera El cultureta viene a ser la caricatura bufa del intelectual. Su omnipresencia en cualquier evento es lo primero que lo delata. Porque, a ver, es metafísicamente imposible que te guste, que te atraiga absolutamente todo lo que pueda caber bajo esa odiosa etiqueta de “lo cultural”.

Para el cultureta en ejercicio tanto da si el asunto va de folclore maragato, de música de vihuela, de artesanía alpujarreña o de un seminario sobre el psicoanálisis. Al cultureta le es indiferente que le anuncien unos cursillos sobre los últimos hallazgos en física quántica o acerca de la manufactura del esparto. Allí lo encontrarán, allí acudirá como un solo hombre. La única condición es que aquello por lo que dice perder el culo interese a poca gente.

Que esa es otra. Si por ventura aquél a quien dice haber descubierto, sea un artista, un cineasta o un cantautor, y del que se convierte en hagiógrafo exégeta pregonando a los cuatro vientos su genialidad, llegase a acceder a una popularidad mediana, el cultureta se apresurará a descabalgarse de sus seguidores. Hasta ahí podíamos llegar, él haciendo de palmero de uno que gusta a todo el mundo.

Porque el silogismo es tal que así. Si todos aplauden ahora a fulanito -¡yo lo vi primero!-, y todos son un erial cultural, siendo así que yo soy especial y mi gusto más refinado, la nueva figura no me merece. Y desde ese momento, leña al mono. “Se ha mercantilizado”, sentenciarán ante quien les recuerde que fue él mismo quien se lo recomendó.

El cultureta habla de Kirkegaard como otros hablan de Cristiano Ronaldo, jartible. Para el cultureta todo best seller literario es una mierda pinchá’n’un’palo porque ya se sabe que lo que gusta a las masas no tiene altura. Para el cultureta cualquier película revientataquillas no vale los seis pavos de la entrada; lo suyo es el cine camboyano, y desde luego en versión original; el cine camboyano hay que degustarlo en camboyano caiga quien caiga. El cultureta debe hacer mucho zapping, porque siempre que se refiere despectivo y escandalizado al último desatino de Gran Hermano o de Sálvame lo hace con la muletilla previa de “estaba yo ayer haciendo zapping y veo a ese, al Jorge Javier no-sé-qué, enseñando el culo (pongo por caso)…” El cultureta acabará antes o después haciéndose una foto de solapa de libro, posando y pensando distante y displicente con una mano en la barbilla. El cultureta dará los codazos que sean necesarios para subírsele a la chepa a cualquier consagrado que se deje caer por su pueblo a dar una charleta o a leer el pregón de las fiestas. Y agarrándolo como si fuera a detenerlo se hará con él un selfie poniendo la misma cara que pone Blesa cuando se retrata junto al elefante que acaba de abatir. El cultureta te dará la barrila con la última instalación perecedera en ARCO y se escandalizará de que tú te escandalices y opines que aquello es una bacalá en toda regla. No hablo del atavío indumentario por no resultar del todo tópico en mi reflexión, pero también. En mi época fueron trenkas y pipa humeante. Hoy la cosa va más bien de un cierto y estudiado desaliño donde no pueden faltar la barba y el pañuelo palestino en ellos ni el flequillo abertzale y la mata de pelo sobaquero en ellas, a partir de lo cual Albert Camus y nuestro cultureta, primos hermanos.

Por desactivar la inminente acusación de culteretismo hacia mi persona, admito y asumo reconocerme en muchos de estos tics en otra época; ante confesión de parte no hay causa posible. Los años todo lo curan y puedo decir, y digo aquí y ahora, que yo fui ese gilipollas. Y afirmo que un día abdiqué de los pudores de decir urbi et orbe que no pillo ni un haiku, que a mí me gusta la pintura luminista del XIX y que ante “El Grito” de Munch ni frío ni calor. Que cuando me imprecan ojipláticos que “¡¿pero no has leído a Nietzche?!” me gusta responderles que no, pero que como tampoco Nietzche me ha leído a mí estamos a mano. Que desde ese día soy feliz.

Porque si en mi casa suena a todo decibelio Haydn, imagino que para desesperación de los vecinos, no es porque yo sea muy culto; es porque tiene una marcha que te cagas. Cuánto daño ha hecho a la ópera la convencíón social de la media etiqueta. Donzetti o Mozart suenan que flipas si los escuchas en vaqueros. Y convendría no olvidar que cualquiera de ellos no era más que el David Bisbal del s. XVIII.

Se oye machaconamente en cualquier foro lo de “luchar por la cultura”. Se oye eso y se denosta la dejadez de la oficialidad al respecto de su gestión. Del todo de acuerdo. Pero, cómodo como se hace uno a determinadas alturas de la vida, entiendo la cultura como una oportunidad de goce, de disfrute, incluso desde la osadía de su práctica, no como una cruzada ni un sacerdocio. El cultureta en cambio se autoerige en custodio de las artes, en guardián del fuego sagrado de la cultura. Viene a ser algo así como un gobierno en el exilio de la cultura usurpada.

Yo escribo versos porque me salen del alma y porque me sale de más abajo del alma, no para fomentar nada. Pinto como Dios me da a entender porque me lo paso como un enano y porque a veces engaño a alguno y le vendo un cuadro. Nada de eso me hace superior a nadie. Ni leer a los autores y los géneros que me gustan, sólo los que me gustan y me ponen, me da timbre de intelectual. De hecho con todo lo que uno ignora podría escribirse la Enciclopedia Británica.

Se ruega que si alguna vez se me escapa una de esas poses se sirvan darme un par de hostias para ponerme en mi sitio y se me pase la tontería.

(P.D.- Nunca tuve güevos de acabarme “Ulises”, ¿qué passsa?)

Texto e ilustración: Agustín Casado

miércoles, 22 de febrero de 2017

Bodrio-nocturno


"Per tutti la morte ha uno sguardo."

Cesare Pavese

No sé qué pollas hago aquí ni dónde estoy,
pero me anega de desasosiego
la oscuridad sin término que frena
mi andadura en la nieve —un simulacro—
y sepulta las huellas de mi fe a la deriva
bajo la gruesa losa de los años perdidos
en páramos sin aire ni lugar en los mapas.
Cómo anhelo escapar de las zarpas viscosas
de esta noche de yeso, hallar la luz
de un último suspiro susurrando
sus dudas al oído de un rescoldo
de pútrida esperanza.
Mas no han comparecido las estrellas
ni la luna a la cita
que nunca concertaron la seda y la crisálida,
y un coro de alimañas mitológicas
derruye con el roce de sus élitros
las quejas inaudibles del murciélago
que pugna sin aliento, a alma hecha añicos,
por desnudar los códigos que inflaman
de espinas las metáforas.
¿Cómo escapar del laberinto, es imposible,
cuando se alberga, mudo como un virus,
en la aorta agostada donde abrevaba el cántico?
En la noche otra noche
más oscura y sin sueños
aguarda agazapada a que el cautivo
de sí mismo tropiece con los ojos
de la última mirada.