viernes, 9 de septiembre de 2011

Soleá


Como el mar dentro del mar,
míos son todos los llantos
y no los puedo llorar.

María Fernández Lago

no es el dolor por tu ausencia
el más cáustico calvario
que a todas horas me anega

no es el dolor por tu ausencia

más mordaz que esa tristeza
es haber de soportarla
sin lágrimas ni una queja

no es el dolor por tu ausencia

ay que no hay pena más pena
que la pena que no rompe
como el mar sobre la arena

ay que no hay más negra pena

jueves, 8 de septiembre de 2011

Spam-ku (XV)


como un vampiro
alérgico a la sangre
los dientes largos

Poetas del 15 de Mayo


Porque la poesía sigue siendo un "alma" cargada de futuro.

POETAS DEL 15 DE MAYO

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Como Ícaro


me miran cadavéricos tus ojos
del modo en que se mira a alguien que ha muerto
e hiriéndome de un vasto desconcierto
me abaten sobre un túmulo de abrojos

en él de luto ungidos mis despojos
se asfixian con el ánimo aliabierto
y en tal desolación me agito incierto
postrado sin oxígeno de hinojos

e irrumpe abrasador en mi memoria
el tiempo en que tus ojos dieron ala
al ansia por alzarme hacia tu gloria

y agudo en su fulgor fúnebre tala
mi vuelo con violencia predatoria
cegando hacia otros cielos toda escala

Ilustración: La caída de Ícaro, de Jacob Peter Gowy (1636).

martes, 6 de septiembre de 2011

La estratagema


y ahora que postrados de rodillas
tullidos nos dejaron sobre el páramo
se afanan en hallar de nuevo el modo
de hacer resucitar a la serpiente
para que acojonados olvidemos
que ellos fueron la cínica jauría
que inermes nos echó
al pie de la estampida

lunes, 5 de septiembre de 2011

Relatos verosímiles (6): De vuelta al mundo (Carlos Parejo)



Marcos Javier ejercía de ingeniero industrial. Al cumplir los treinta y cinco, pudo realizar el sueño de su vida. Consiguió medio año sabático para, con sus ahorros, viajar por veinte grandes ciudades de los seis continentes.

Cada vez que llegaba a una ciudad hacía igual. Leía el periódico local por las mañanas en el vestíbulo del hotel. A mediodía buscaba un restaurante que le gustara para almorzar. Y por las noches paseaba, sin rumbo fijo, por calles y plazas.

Extrajo tres principales conclusiones.

La primera era que, como media, en ciudades como Jartum (Sudán) o Niamey (Liberia), los africanos se morían a los cuarenta y cinco años. Mientras que en Islamabad (Pakistán) o Teherán (Irán) los árabes llegaban a los cincuenta y cinco; en Caracas (Venezuela) y Río de Janeiro (Brasil) los sudamericanos decían adiós a la vida con sesenta y cinco; en Moscú (Rusia) y Pekín (China) se subían a la barca de Caronte a los setenta y cinco; y sobrepasaban los ochenta años de longevidad en Tokio (Japón), Estocolmo (Suecia) y Toronto (Canadá).

La segunda reflejaba el bienestar material. Los buenos restaurantes eran inversamente proporcionales al número de mendigos callejeros. Por cada restaurante dónde se pudiera comer medianamente bien en Freetown (Sierra Leona), había cuatro en Damasco (Siria) y Bagdad (Irak), diez en Singapur (Malasia) y Yakarta (Indonesia),veinte en Auckland (Nueva Zelanda) y Sidney (Australia), y cien en Los Ángeles (EEUU), Paris (Francia) y Roma(Italia).

La tercera le sorprendió incluso a él mismo. Pasear a altas horas de la madrugada sin saber adónde se va por las calles solitarias y silenciosas de cualquier gran ciudad del mundo, le provocaba un miedo al peligro latente –un atraco con arma blanca, una paliza o incluso la muerte-, mayor que el de los animales salvajes que le podían acechar en una Selva africana o una Jungla asiática.


© Carlos Parejo Delgado

viernes, 2 de septiembre de 2011

Spam-ku (XIV)


traedme un candil
imploró el invidente
caldeó sus manos

miércoles, 31 de agosto de 2011

Un sueño con Gracia


qué gracia cuando Gracia
tan grácil y peinada
plena de encanto nada
a dios gracias con gracia

con cuánta aristocracia
esta sin par monada
excelsa y refinada
me rinde a su acrobacia

musito gracias Gracia
responde ella de nada
en tanto ondina nada
sin pausa y con su audacia
me imana y anonada
brazada tras brazada

La ausente (LXVI)



"Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto."

Pablo Neruda

tu dicha nunca dicha es la condena
que arrastraré conmigo hasta la tumba
o puede que si alud pronto me tumba
arrastre hasta el sepulcro mi alma en pena

me espanta lo que callas porque aun buena
te siento ajena ausente y se derrumba
distante la esperanza que aún retumba
gota de agua minúscula en la arena
estéril del pasado sin presente

y así me vas sumiendo en el profundo
abismo del silencio ese rotundo
mutismo atronador que hurga en mi mente
callándose esa dicha nunca dicha
parca ilusión de ayer de hoy mi desdicha

martes, 30 de agosto de 2011

La mazmorra (XIV)


a nadie de mi culpa cabe duda
por no haber yo alcanzado a hender la ingrata
mortaja amarillenta de hojalata
que a modo de lazada cerviguda
constriñe herrumbre y sed mi ala desnuda

mas algo he de alegar no son de rata
de cloaca mis colmillos ni de gata
mis uñas por lo tanto sin ayuda
bien poco pude hacer bien poco o nada
por huir de esta mazmorra a mi ala untada

pero esto a estas alturas da lo mismo
no cabe redención en este abismo
de hirviente desespero que me ultraja
para íntegra arrogarse mi mortaja

lunes, 29 de agosto de 2011

Relatos verosímiles (5): Desposorios en la alta atmósfera (Carlos Parejo)


Ni el oro, ni el barril de petróleo, ni las monedas y billetes, ni las acciones de las empresas, ni los bonos del Estado. El principal tesoro que acumulaba cada país en el siglo veintiuno era el de sus bancos de genes.

Pero un día éstos, hartos del congelado ambiente en el que vivían, donde nunca veían la luz del sol, decidieron organizar una fuga masiva a nivel mundial. Y nadie se atrevió a denunciar, y mucho menos, a perseguir, a sus propios genes.

Vagaron durante semanas por las capas de la atmósfera que suelen pasar desapercibidas a los satélites y meteorólogos, y vinieron a establecerse en la región de las ánimas, donde fundaron la Unión Genética Popular del Planeta Tierra.

Allí hicieron buenas migas con las almas que no habían encontrado descanso tras su muerte, por ocurrir ésta en circunstancias dolorosas y dramáticas. De modo y manera que se produjeron desposorios como el de una joven alma cristiana que fue martirizada por los leones en un circo romano con el gen de un cuidador de leones del parque zoológico de Córdoba, o la de una bruja quemada por la inquisición en Toledo con un famoso adivino del futuro de la televisión francesa.

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 28 de agosto de 2011

El espejo de la melancolía (XXXV)


qué lejos queda todo
y qué cerca la nada
qué adentro qué absoluta
en su anuncio infecundo
de ignoradas distancias

sábado, 27 de agosto de 2011

Poesía puta


(o de la limitación por cojones del déficit del Estado)

no han sido un instituto de dietética
ni un grupo de científicos ¡eureka!
los que han hallado al cabo la respuesta
a tanta tripa flácida y obesa

la dieta de la rosa y la gaviota
Marrano y Zapatiesto de la mano
dando a los ciudadanos por el ano
a un tiempo que les tocan las pelotas

(no es puro sino puto este poema
con ese par de hijos de la gran puta
colmando sus estrofas de basura)

así que alza tu mano alza la diestra
extiende pueblo al frente bien su palma
que toca ya a su fin la democracia

con “nuestra” Carta Magna
prostituida vendida a los mercados
por este par de fachas desalmados

viernes, 26 de agosto de 2011

Última hora desde el cortes-ano lupanar de la Carrera de San Jerónimo


Según fuentes insolventes –y es que, con tanto cleptócrata suelto, las fuentes de las que bebíamos ya prácticamente se nos han secado; y, a excepción de mafiosos de cuello blanco, chaperos de mierda, proxenetas, mamporreros y otros buitres de la res pública, muy pocos ciudadanos solventes quedan en este país-, Zapoy y Rajatero –tonto manta, mienten tanto-, tienen ya apalabrado el cambio de denominación del instrumento destinado a dar visos de legalidad a su proyectada e involutiva reforma prostitucional que vendrá a dar la puntilla a la agonizante democracia de la que disfrutábamos a ratos en “nuestra” desollada piel de toro. A partir de ahora, el citado instrumento pasará a ser conocido como Boletín Oficial de los detEstados.

La mazmorra (XIII)


cuando el poeta no es más
que un alma en pena
el poema es un luctuoso purgatorio
cuya única salida
conduce sin retorno hacia el infierno

Fotografía: Dan Heller

jueves, 25 de agosto de 2011

Terrenal (discrepando con Borges)

A Fany Martín


“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.”

Jorge Luis Borges

si hubiese un paraíso -no lo creo-
sería un ya sabido un todo dicho
una guarida acuosa ardiente nicho
de afectos sin palabras coliseo

(no digo este silencio en que el deseo
frustrado me ha arrojado por capricho
de un montaraz y estólido entredicho
en verso y alma a un tártaro hondo y feo)

si hubiese un paraíso no sería
museo estatua libro biblioteca
o poema que sin eco en flor se seca

si hubiese –nunca fue o será- sería
-la jerga del gemido único abrigo-
un terrenal y etéreo tú conmigo

miércoles, 24 de agosto de 2011

La mazmorra (XII)

lenta agonía del alma
sujeta al potro
entre el pánico insomne
y sueños rotos

(descoyuntada
ansiando el fin rezuma
desesperanza)

martes, 23 de agosto de 2011

La mancha


TRAS largo tiempo de umbrosa pesadumbre, amaneció radiante. Aquellos que lo conocían bien no recordaban haberlo visto tan animado y jovial en muchos años, ni encontraban explicación plausible a tan radical y repentina transformación en su estado de ánimo. Lo cierto, aunque nunca llegó a saberse –para qué indagar sobre las causas de tan inesperada felicidad-, es que una misericordiosa amnesia selectiva había borrado de su memoria cada instante de anhelos frustrados, de carencias, de desencuentro, de pertinaz y doloroso olvido del que había sido objeto. Y todo permaneció así hasta que unos meses después, en su pecho, justo al lado del corazón, apareció aquella mancha. Primero la frotó con saña, más tarde se arrancó la piel con ayuda de una navaja de afeitar, y, finalmente, la quemó con un hierro candente. Pero siempre terminaba reapareciendo. La mancha, aquella mancha, el rostro vivo de un pasado que nunca tuvo presente, de la pecaminosa morbidez de lo inmaculado.

lunes, 22 de agosto de 2011

Relatos verosímiles (4): Independencia ficticia (Carlos Parejo)


Los habitantes de aquella pequeña isla del Océano Atlántico tuvieron que esperar a que se cruzara el umbral del siglo XXI para lograr pacíficamente la independencia política de una de las últimas potencias coloniales del mundo.

Sus élites ilustradas celebraron festivamente la inauguración del Parlamento y la elección del primer Gobierno local. Consideraban un milagro que una isla tan pequeña y de costa acantilada, que se podía recorrer a pie en una jornada, y en la que cabían menos de cien mil almas repartidas en las tres urbes que ocupaban las únicas calas de playas arenosas, pudiera ser libre.

Eso sí, previamente los poderes financieros del país colonial habían construido un aeropuerto y tres grandes hoteles privados en las calas, que llenaban con sus turistas todo el año. Y las tierras llanas del interior, habían sido adquiridas por una de sus empresas multinacionales. El clima era tan suave que sus cereales resultaban ideales para fabricar las hamburguesas que vendía su cadena de restaurantes por todo el orbe. Resuelta la inevitable dependencia económica de los isleños, qué baño de fama se dieron los líderes políticos del antaño llamado país imperialista. Al otorgarles la ansiada y ficticia independencia, hasta fueron aplaudidos en la ONU.

Además, las sucursales bancarias del antiguo país colonialista gestionaban todos los ahorros de los nativos, una de sus universidades privadas controlaba la formación de los cuadros superiores de aquella diminuta sociedad, y sus cadenas de radio y televisión inyectaban diariamente la cultura popular de los antes odiados invasores, que se tomaba como ejemplo de modernidad y progreso.

Poco a poco los isleños advirtieron de que iban perdiendo sus costumbres y lengua propias. Pero la intoxicación creada por su antigua potencia colonial era tan masiva e irreversible que poco quedaba por hacer.

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 21 de agosto de 2011

La princesa

CUANDO se durmió, la rana aún estaba allí.