sábado, 20 de agosto de 2011

La mazmorra (XI)


(xirtam)

abre los ojos
y de un tajo la luz
degüella el horizonte

(tras tinieblas de uranio
la vida se revela
a la pétrea mortaja
de azogue en que se pudre
sin espacio ni tiempo)

Ilustración: Gustave Dore.

viernes, 19 de agosto de 2011

jueves, 18 de agosto de 2011

Pin(k)tada



Spam-ku (XIII)


contra la herida
restregado con saña
cloruro sádico

miércoles, 17 de agosto de 2011

La mano que mece la pluma


me gustan ¡no! me encantan tus sonetos
tu modo de alumbrarlos diferentes
porfiados inefables decadentes
cabales demolidos incompletos

lo mismo si evidentes e indiscretos
que arcanos intangibles y prudentes
me son tan admirables y absorbentes
que siempre gozarán de mis respetos

mas debo confesar que a ser sincero
a la hora de juzgarlos mi rasero
no puede ser ecuánime pues tanto

o más que de esos versos mago encanto
yo gusto de la dueña de la mano
que bien mece la pluma aun siendo en vano

martes, 16 de agosto de 2011

La mazmorra (X)

un miedo atroz de súbito satura
los sueños de un hedor a nube ajada
y anega con su estiaje la alborada
tintando sus celestes de cordura

y llueve en los adentros de la oscura
mazmorra una sequía bienhablada
sinónimo de abismo y barricada
fraguado en la mudez de una impostura

(el ruido de la luz en la pupila
del pez aguadenoche es una huella
de sal en la memoria que titila
ahogando en la evidencia la epopeya

un mar de arena estéril que aniquila
con su hosco resplandor la última estrella)

lunes, 15 de agosto de 2011

Relatos verosímiles (3): Terremoto alimentario (Carlos Parejo)


El lunes día 10 de agosto del año 2011, un total de ochenta participantes en el Encuentro Europeo de “Ideas Jóvenes para una Nueva Cultura”, alojados en un albergue situado al norte de Alemania, resultaron gravemente intoxicados al cenar hamburguesas. Las autoridades, tras los oportunos análisis de laboratorio, han anunciado la cuarentena para las verduras y hortalizas, la carne de ternera y las mezclas de cereales importadas por el país teutón. Estas medidas han producido sucesivas réplicas en los países europeos del entorno, que están teniendo graves consecuencias en los países de origen de estos alimentos.

Miles de trabajadores marroquíes y subsaharianos han debido regresar a sus países ante la paralización temporal de las producciones de verduras y hortalizas en los invernaderos españoles, y lo mismo ha ocurrido con los trabajadores pakistaníes y de Bangla Desh que se ocupaban en los invernaderos argelinos y tunecinos.

La Pampa argentina, siempre tan plana, ha arrugado el ceño. Varios cientos de miles de vacas se han sacrificado por motivos sanitarios y las granjas de reproducción asistida trabajan a todo ritmo para reponerlas. Con esta carne muerta, la industria de grasas de origen animal ha cotizado su máximo valor histórico en la bolsa de Buenos Aires.

Los cereales importados de la franja verde de Somalia y Etiopia, los más baratos del Mundo, han sido bloqueados en las fronteras comunitarias. Los intermediarios de este negocio los han cedido a miles de personas hambrientas en campos de refugiados de la franja desértica del Cuerno de África, donde por primera vez en muchos años no habrá una mortal hambruna masiva. A cambio, un miembro de cada una de estas familias beneficiadas trabajará gratis durante el año que viene en sus explotaciones agrícolas.

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 14 de agosto de 2011

La mazmorra (IX)


sin nada por pensar -o casi nada
tan sólo un pensamiento recurrente
lo mismo que un taladro incandescente
rompiendo piel y huesos cráneo y mente-
el verbo se hizo carne putrefacta
carroña hasta tal punto deletérea
que obróse en sus piltrafas el prodigio
de provocar las náuseas de los buitres
-el ciclo de la vida detenido
en medio de la nada por mazmorra
tortura del poema embadurnado
de un albañal amniótico que huele
con saña a nada a muerte a muerte a nada

lunes, 8 de agosto de 2011

Relatos verosímiles (2) (Carlos Parejo)



Mi abuela pensó que se iba al cielo. Toda su vida nos decía lo que estaba bien y mal. Los vicios y virtudes de cada cual. Leyó decenas de veces la Sagrada Biblia. Los mensajes del Dios Cristiano a través de sus profetas dieron sentido a su quehacer cotidiano.

Su marido era ateo y librepensador. Por eso, mi madre lo que hizo fue leerse entero el Diccionario de la Lengua Española de la humanista María Moliner. Siempre tenía nombres y adjetivos para ilustrarnos cómo era cada persona y situación. La incineramos y arrojamos sus cenizas al Mar Mediterráneo, por su expresa voluntad, donde pretendía que resucitaría con cualquier otra naturaleza.

Yo, cada día, me nutro de la interminable base de datos de la empresa buscador GOOGLE. Me impresiona tanto que dos matemáticos hayan inventado cómo acumular en esta máquina la información de miles de autores de cientos de países y decenas de épocas históricas, antes tan difícil de obtener o consultar. Pero tanta información me causa ansiedad. El cerebro humano no puede digerirla en forma, manera y tiempo. Y entonces me pregunto qué utilidad y uso tendrá todo este saber acumulado en GOOGLE para mis hijos, cómo les hará.

Están informados como nunca de tantas cosas y, a la vez, no saben nada de ética y moral, pues nunca han ojeado una Bíblia, y han paladeado muy poquito del tesoro de palabras de nuestra lengua, pues ante la duda rechazan el uso del Diccionario y se van a la rápida Wikipedia.

Pero, eso sí, me han buscado información sobre treinta y seis formas distintas de irme de este Mundo para que elija la que más me guste.


© Carlos Parejo Delgado

domingo, 7 de agosto de 2011

La mazmorra (VIII)


turbio gusano del silencio oh tú
que habiendo bosquejado el espejismo
del verbo carne ungiendo el horizonte
devoras la palabra que me nombra
y mudada en estrépito la escupes
sobre los excrementos de la noche
oh tú bozal del verso
aparta unos instantes la mortaja
de hirsuta seda que ahoga el alarido
y deja que mi cántico alce en sueños
el vuelo hacía el crepúsculo cerúleo
que ondea sobre el fiel de la mazmorra

La mazmorra (VII)


comienza a amanecer

despojado del párpado
lo intuye por las llagas
que en su renacimiento
la luz del sol inflige
a sus pupilas ciegas

viernes, 5 de agosto de 2011

Seguidilla crepuscular


A María Fernández Lago, poeta.

No te tapes la cara,
Mina bonita,
Que se eclipsan los cielos
Sin tu sonrisa;

Y, sin tus ojos,
De noche el firmamento
No es más que un pozo.

Octubre de 2010

La mazmorra (VI)


aquí en este desierto en tanta nada
en esta lejanía entre guijarros
pulidos por el viento de levante
morir de sed al menos
tiene esa dignidad que no merece
que nunca mereció por pusilánime
aquel afán sediento que rindióse
con el agua en los labios

jueves, 4 de agosto de 2011

La mazmorra (V)


este gemido yermo con sordina
-la mordaza-
es la materia prima
-condón útero y semen
sarcófago y sudario-
que conforma el poema

miércoles, 3 de agosto de 2011

Jubilación del júbilo


¡Albricias!, a cada instante estamos más cerca de alcanzar la eutopía de un mundo sin fronteras, de una sola nación: Los Esclavos Unidos de Norteamérica.

La mazmorra (IV)




“Los perros son como la muerte: quieren huesos.”

Alejandra Pizarnik

cuando muera el poema
-el único el de ahora este que nunca-
sacad su cuerpo roto su alma tóxica
del fondo de esta lóbrega mazmorra
que habitan sin aliento en el gemido
y echadlos sin sudario al muladar
donde engorda el verdugo
para que al devorar sus huesos beba
del vértigo espantoso de lo cóncavo

Ilustración: Ciervo acosado por una jauría de perros, de Paul de Vos

martes, 2 de agosto de 2011

La mazmorra (III)


las horas los minutos los segundos

no pasan
pero el tiempo

nada

no vale

nada

La mazmorra (II)


al fondo está la luz
-al fondo a la derecha-
igual que el escusado
mugriento y nauseabundo
de un bar de carretera

lunes, 1 de agosto de 2011

La mazmorra (I)


llega un instante incierto en la mazmorra
en el que el torturado aun inocente
se declara culpable y sólo ansía
que todo acabe pronto
promesas amenazas la ordalía
los agrios electrodos contra el sexo
el potro los grilletes la mordaza
los clavos en las manos en la lengua
las llagas en los párpados el miedo
la luz en las pupilas la estólida esperanza
y el raro amor que siente por el rostro
que oculto en la capucha del verdugo
conoce como el mapa de un oscuro
e hirsuto laberinto sin Ariadna

Relatos verosímiles (1) (Carlos Parejo)


EL día amaneció de manera sorprendente. Un asteroide había rozado la atmósfera de la Tierra, y no impactó de milagro contra su superficie. A su paso, barrió todos los satélites de telecomunicaciones situados en el cielo, llevándolos a la condición de basura estelar.

Millones de seres humanos no pudieron usar sus teléfonos móviles al poco tiempo de despertarse. Sus llamadas de reclamación colapsaron en vano las centralitas de las compañías operadoras. Las bolsas de valores de todo el Mundo suspendieron sus sesiones. Los tres jinetes del Apocalipsis, o sea, las tres grandes compañías de prima de riesgos que especulaban con la compra de deudas estatales, no pudieron robar su tajada diaria de millones de euros y dólares, tal como venían haciendo desde el año 1995. Hasta el Pentágono ordenó paralizar una acción militar contra los talibanes en las montañas entre Afganistán y Pakistán. Sus campamentos se habían esfumado de los ordenadores centrales. Los militares incursos en esta operación guerrera respiraron aliviados.


© Carlos Parejo Delgado