
Como amapola,
Despertar en la luz
De un trigo claro;
Sólo ser bajo el sol
Sangre sola y sin nombre.

A Paco Arroyo
“O Poeta é um fingidor"
Fernando Pessoa
Me traiciono en mis poemas.
Porque el grito y el lamento
No necesitan palabras;
Basta poner en el viento
Toda la sangre agolpada
En el pulmón purulento
Para lograr que entre el aire
Balsamando el sufrimiento.
Me traiciono en mis poemas.
Transmitir los sentimientos,
Que en las vísceras me nacen,
Y que ajeno entendimiento
Pueda descifrar sus claves
Y, cual suyos, acogerlos,
Requiere que yo me afane
Como artesano del verbo.
Me traiciono y me traiciono
Y transformo “ayes” en versos,
Transmutando mi dolor
En dolor del Universo.
Con la rima y la medida,
Con la elipsis y el hipérbaton,
Con anáfora y metáfora,
Con metonimia y retruécano.
Me traiciono pues procuro
Que la arritmia y el estruendo
De mi centro desbocado
Tengan un ritmo de arpegios;
Que mi estrépito es Babel
Que en mi canto traicionero
Obra el fúlgido prodigio
De ser legado sincero.




Hay madrugadas en las que me siento
Igual que si estuviese despidiéndome,
Como si el nuevo día
Tuviese prisa y no fuese a esperarme.
Luego,
------------ cuando por el Este amanece,
Me adentro en los andenes en rüinas
Marchándome eternamente varado
Sobre el polvo de las sillas de plástico
Que agonizan en la sala de espera.

Mira esta herida que limita al Norte
Con el norte para siempre perdido;
Al Este,
----------- con aquella maraña de aguaceros,
Secando las veletas y los páramos;
Con la sangre manchada de sal por el Oeste,
Y al Sur con el mismo mal, sed ahogada,
Eterna marejada sin un abra
Que acoja las estelas en su seno.
Mira sus ansias mordiéndome el pecho,
Como devora el Levante a la calma,
Y dar la vuelta luego por mi espalda,
Clavándose a traición como el ocaso
Se clava en la mirada del otoño.
Mira su nieve metida en mi sexo
Y su tormenta de arena en mis pasos,
Llenándome de ampollas los suspiros
Y de sabañones el alma.
--------------------------------------- Mira
Las olas amarillas que destila,
Sangre eclipsada
---------------------------- de un ensueño roto.

(El fuego de lo oscuro)
Volver a la esperanza.
Andar con paso firme y sin espanto,
La noche sin caminos que lleva hasta uno mismo
Para volver a ser,
Para volver a estar
Y ser de nuevo parte
De lo vivo.
Con el viento en las alas del deseo, volar,
Sin el peso de un solo pensa-miento
Enturbiando las rutas migratorias
Que llevan al origen, hasta el sur,
Ese territorio mágico
Donde, fugaces, germinan los sueños
Cual flor de un solo día,
E inflaman las arenas un instante,
De efímero calor de eternidades.
Volver a la esperanza y al aroma,
La luna y las mareas,
A la aurora,
Antes de que la noche con su manto
Todo lo cubra por siempre de frío.
Volver a la esperanza,
Volver a las cavernas que atesoran
La ardua semilla de la luz primera,
El fuego de lo oscuro.


“Yo no te pido que me bajes
una estrella azul”…
Pablo Milanés.
I
No,
Nada he de alegar en mi defensa.
Soy responsable de desconocer
Mi presunto pecado y, por lo tanto,
Me proclamo culpable.
II
Pero…
Cómo es posible;
No hay en mis manos sangre;
No, dios, están vacías!
CULPABLE, CULPABLE, MÁS QUE CULPABLE!
III
Qué crimen abjurar
Del signo y de la luz de las estrellas,
Renegar de los sueños.
Mas
Es tanto el desafuero en la vigilia!
Tan inicuo el insomnio!
IV
No,
Nada he de alegar en mi defensa,
Sólo ruego la gracia
De lo efímero,
La merced
Del olvido.
