
Se ha roto tu promesa:
Te la han quebrado dentro.
La arrojaron, los cuervos,
Sin alas al vacío,
Y fue cayendo a plomo
Como lo hacen los años
Que nunca hemos vivido.
Tras la reja sin fin
Donde mora el silencio,
Trataste, cual sarmiento,
De asirla con las uñas,
Con los dientes, exhausto,
Con toda la renuncia
Que cabe en el espíritu…
¡Pero era tanto el peso!
Que, en el fondo sin fondo
Donde todo enmudece
-Un impacto salvaje-,
Se hizo añicos de sombras,
Liberando aguas negras
Que anegan, desde entonces,
Los límites del tiempo.
La jaula está vacía
Y dentro, con un hilo
Ficticio entre las manos,
Tu sangre se amortaja
Con la espina del verbo,
Esperando, en sus gritos,
A que caiga la noche.