martes, 24 de febrero de 2009

Cataratas


Colegí que anochecía,
Mas no fue más que un relámpago.

lunes, 23 de febrero de 2009

Febrero


El cálido horizonte se diluye,
Gastado por un mar vociferante,
Y abate un viento gris la luz celeste
Borrando por los muelles con su aullido
Voraz de las pupilas la esperanza.
Los barcos que quedaron en el puerto
Repliegan frente al miedo su velamen,
Y heladas y sin brillo las arenas
Se amparan como espectros en las dunas
Ungidas de juncales doblegados.
A mares se desploma el firmamento,
En tanto las gaviotas, presurosas,
Se baten en alada retirada,
Y gime entre las olas colosales
El alma sin retorno de un marino
Perdido para siempre en la nostalgia;
De lágrimas rebosa un tatuaje:
Los huérfanos del mar lactan ausencia.
La espuma, antaño suave como lazo,
Se muda en guillotinas aceradas
Que escinden con su sal la exangüe amarra
Que, gélida, se oxida en un ocaso
De sierpes de oro atroz petrificando.
Deslavazado, a pie de playa, escucho
Los gritos apagados de un naufragio
Que apenas ya divisa en la tormenta,
El lánguido y falaz candil del faro.

(Con)ciencias


La Ciencia, a menudo, no es más que una cándida doncella obligada a prostituirse para acallar con-ciencias.

domingo, 22 de febrero de 2009

Dos cigarrillos (un poema de Cesare Pavese).


Cada noche supone la liberación. Se contemplan los reflejos
del asfalto sobre las avenidas, que se entregan, lucientes, al viento.
Cada esporádico transeúnte tiene un rostro, una historia.
Mas ya no hay cansancio a esta hora: quien se detenga
a encender una cerilla tendrá a su alcance millares de faroles.

La llamita se extingue ante el rostro de la mujer
que me ha pedido fuego. La apaga el viento
y la mujer, frustrada, me pide otra cerilla
que, a su vez, se extingue: ahora la mujer se ríe quedamente.
Aquí podemos hablar en voz alta y gritar,
ya que nadie nos oye. Alzamos la mirada
hacia las numerosas ventanas –mortecinos ojos durmientes–
y aguardamos. La mujer se encoge de hombros
y se queja por la pérdida de su chal coloreado
que, de noche, le servía de estufa. Pero basta con arrimarse
a una esquina y el viento ya no es más que un soplido.
Sobre la calzada, consumida, hay una colilla.
Aquel chal procedía de Río, pero la mujer dice
que le alegra su pérdida, puesto que me ha encontrado.
Si el chal procedía de Río, hizo un viaje nocturno
sobre un océano bañado por la luz del gran trasatlántico.
A buen seguro, en noches ventosas. Era regalo de un marinero.
Se esfumó el marinero. La mujer me susurra
que, si subo con ella, me enseña su retrato
ensortijado y tostado por el sol. Viajaba en navíos cochambrosos
desoxidando las máquinas: yo le gano en belleza.
Sobre el asfalto hay ya dos colillas. Miramos hacia el cielo:
la ventana de allá arriba –me indica la mujer– es la nuestra.
Pero allí arriba no hay estufa. De noche, los navíos perdidos
tienen luces escasas o nada más que estrellas.
Cruzamos la calzada cogidos del brazo, jugando a calentarnos.

Traducción de Carles José i Solsora.
Edición de Italo Calvino.

viernes, 20 de febrero de 2009

Ausencia de Eva


Tú abriste el hueco
que hay en mi costado;

infausto,
purulento,
desangrándome.

jueves, 19 de febrero de 2009

Maraña



Mi padre, tan curtido en desengaños,
Solía repetirme, inapelable,
Igual que aquél que emite una sentencia:

“Que nunca te domine el corazón;

Cuando eso nos sucede, la esperanza
Dejamos, sin cauterio, hecha jirones,
Rendida y para siempre en los zarzales
Que, obstrusos, enmarañan nuestra senda”.

Mi padre, que a menudo erraba el tiro,
Lo puedo ya decir por experiencia,
No estuvo equivocado en tal aserto.

Mas qué regusto dulce en la derrota,
Por nunca haber seguido su consejo,
Sabiendo que, aun a ciegas y perdidas
Mis vanas ilusiones y hasta el vuelo,
Aún sigo conservando, en mi fracaso,
Rebelde, el entusiasmo por la búsqueda.

miércoles, 18 de febrero de 2009

reflejos


Como caricia leve de mariposa

sutil

Como besa la luna a la hiedra

así

tu mirada en mí.



Turbia mirada
la que elevan al cielo
mis ojos tristes;
mas de súbito brilla,
reflejo en tus pupilas.

martes, 17 de febrero de 2009

Implosión



Proscrita la palabra, atroz lo mudo
Adquiere ese fragor inenarrable
Que estalla en el horror de un bombardeo:
El verbo mutilado se fragmenta
Y vuela enfurecida su metralla
Clavándose en las vísceras del alma
Sin eco que apacigüe su mordida.

La herida que nos abre la nostalgia
Se infecta, desolada, con la asfixia
Que imponen, virulentas, las mordazas;
Y exangüe, sobre el gris de sus vestigios,
Envueltos por el polvo y la ceniza,
Se esculpe demacrado un alarido
Que yace, sin rendirse, derrotado,
Sin aire en su impotencia con sordina

Violenta la instantánea en blanco y negro
Que, gélida, cincela la agonía
Del grito secuestrado en la garganta
De un rojo coagulado se matiza,
Brutal salpicadura de un ensueño
Que, atónito e inerme, gime yerto
Tirado como un perro en el asfalto.

domingo, 15 de febrero de 2009

Vértigo y cal


Mira esta sangre yerma y fría,
Mira estos huesos descarnados,
Este sepulcro de cal viva,
Vértigo y sal, negro de espanto.

Mira estas sombras, esta herida,
Orto desértico, arruinado,
Donde alumbraran las pupilas,
En polvo y alma declinando.

Mira estas órbitas sin vida,
Cauces resecos, agrietados,
Mira sus cuencas ya vacías,
Mira… por ellas… brotó el llanto.

Ilustración: Jan Saudek.

sábado, 14 de febrero de 2009

De bocazas, hipócritas, majaderos, pusilánimes y otras alimañas


Uno cree estar ya curado de espanto. Pero, a veces, la obtusa realidad que manejan algunos vuelve de nuevo a sorprendernos. Hoy es uno de esos días. Y es que soy incapaz de dar crédito a tanta basura engañosa y malediciente como sale de la boca de algunos politicastros de baja estopa. Así, para Jorge Moragas, coordinador de Asuntos Internacionales del Partido Popular, el referéndum venezolano destinado a permitir la reelección presidencial sin límite de mandatos “podría transformar el régimen de Chávez en una dictadura formal”.

¿Qué régimen, Señor Moragas? Hugo Chávez no es perfecto –en absoluto-, podrá gustarnos más o menos, pero ha ganado ya varias elecciones democráticas con el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano.

¿Y de que leches está usted hablando cuando se refiere a una posible dictadura formal? ¿Es que acaso piensa usted, Señor Moragas, que en España, donde tampoco hay límites de mandatos para el Presidente del Gobierno y donde el Jefe del Estado lo es de por vida, nos encontramos los ciudadanos inmersos en una dictadura formal? (Yo sí lo creo, pero por otros motivos. Pero de eso ya hablaremos otro día).

Y todos estos despropósitos de Moragas, a raíz de la metedura de pata de otro bocazas inconsciente y descerebrado como es Luis Herrero. El susodicho, invitado –por esa oposición a Chávez cuya vocación golpista es más que patente- como observador para comprobar el carácter democrático del referéndum, va y a las primeras de cambio la caga –perdón por la expresión, pero es que es la que más se ajusta a la metedura de pata del Señor Herrero-, despachándose con que el presidente Chávez –repito, elegido democráticamente por el pueblo de Venezuela- es un dictador.

Algo así, sin duda, no es de recibo en boca de un supuesto observador imparcial. Algo así es más propio de un bocazas sectario y sin el mínimo exigido en diplomacia. Bocazas, sí, más que bocazas.

Así que nadie se escandalice de que lo hayan puesto de patitas en la calle. Es que unas declaraciones así en boca de un observador “imparcial” no se merecen menos.

Pero lo que es aún más lamentable que la cagada de Herrero es que, por tal expulsión, además de preceptiva, más que merecida, el Gobierno de Zapatero se esté pensando no sé que chorradas de quejas formales, llamadas a consultas de embajadores y no sé que otros tipos de majaderías. Todas ellas, sin duda, fuera de lugar. Herrero ha sido expulsado de Venezuela merecidamente; por bocazas, por descerebrado y por dedicarse a hacer campaña cuando su misión era la de simple observador.

Y lo que ya clama a los cielos –y es que, aunque sean odiosas, no puedo resistirme a hacer comparaciones- es que estos patéticos socialistas de pacotilla se estén tomando tan a pecho este asunto y no movieran ni uno sólo de sus puñeteros dedos manchados de sangre cuando estas semanas atrás los nazis sionistas se han dedicado con encono a masacrar al pueblo palestino. Por cierto, Herrero podía haberse dado un paseo por allí y, por ejemplo, haber llamado a Tizpi Livni maldita genocida. Pero para eso sí que hay que tener un par.


viernes, 13 de febrero de 2009

Lejos del Parnaso


A Hernán Sicilia

No busques la simiente de mis versos

En Erato, Terpsícore ni Euterpe;
Mi cántico es tan sólo el torniquete
Que impide que la herida del recuerdo,

Abierta en mis entrañas sin cauterio,
Derrame con mi sangre, prestamente,
La vida que aún me resta, hecha torrente
De infecto y nauseabundo abatimiento.

Así que, aunque agradezco los elogios,
Probablemente, en mucho, desmedidos,
Que me hacen por poeta los amigos,

Me fuese igual más grato que ese encomio,
El lícito respeto que merece
Aquél que sólo es un sobreviviente.

Ilustración: “El Parnaso”, de Andrea Mantenga (1497)

jueves, 12 de febrero de 2009

|||*|||



Inane empeño
siendo del tiempo títere
variar tu suerte.

Diosa (E.M.R)

Romper los hilos
de araña que nos rinden
al tiempo atados.
Y alcanzar con las alas
la madeja de Ariadna.

miércoles, 11 de febrero de 2009

La escarcha en las pupilas


Esperaba el prodigio de una aurora
Aliviando su piel de la intemperie
Con fragancias de tibia primavera;
Mas, gélida, la escarcha en sus pupilas
Había sacrificado los relojes
Sobre un umbroso altar de eterno invierno.

Esperaba un regazo como lámpara,
Pero era tanto el mármol sobre el cielo
Que ya de las estrellas no manaba
Ni, exangüe, el testamento titilante
De un póstumo fulgor iluminando
La oscura vocación del firmamento.

Esperaba un susurro evanescente
Desafiando la afasia con su aliento;
El presagio de un viento favorable
Quebrando la neblina con su vuelo;
Poder recuperar el horizonte
Cautivo bajo el peso de sus huellas
Indemnes al embate del Leteo.

Mas nunca pudo arder rendido al óxido
Fraguado en la añoranza y la impotencia:
Guerrero de la luz mudado asfalto
A tientas se desangra sin la lumbre
De un sueño que aligere en su espejismo
El lúgubre dolor de sus muñones.

martes, 10 de febrero de 2009

Presentación de “El perfil de los sueños”, de Paco Huelva




Aljaraque, 27 de enero de 2009



¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
un ensueño, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca



Hoy me trae aquí una enorme responsabilidad, pero también una gran ilusión: la de presentar en público el libro de un amigo. Un libro de relatos al que, para tal liturgia, le son más propicias que otras, estas horas que suceden al ocaso. Y se lo son más que otras porque, en sus páginas, nos introduce de lleno en el recóndito mundo de los sueños y sus innumerables perfiles. Los sueños, esas fantasías necesarias que habitualmente se desarrollan en el ambiguo territorio que toma cuerpo envuelto por las penumbras tanto de la noche, como del subconsciente.

“El perfil de los sueños”, una inquietante aventura onírica de Paco Huelva que a nadie habrá de dejar indiferente.

En "La insoportable levedad del ser", un profundo y bello ensayo novelado acerca del amor, las emociones y la vida, su autor, Milan Kundera, nos refiere:

"El sueño no es sólo un mensaje (eventualmente un mensaje cifrado), sino también una actividad estética, un juego de la imaginación que representa un valor en sí mismo. El sueño es una prueba de que la fantasía, la ensoñación referida a lo que no ha sucedido, es una de las más profundas necesidades del hombre".

Una necesidad, ésta de la que nos habla Kundera, que, por el misterio y la magia que suelen acompañarla, nunca ha dejado de estar presente en el devenir del ser humano, habiendo sido siempre parte destacada de su acervo cultural. Y, ello, desde las primitivas sociedades prehistóricas, donde ya incluso comenzó a atribuírsele un carácter profético, hasta nuestro tecnificado mundo de las tecnologías de la información y la comunicación, en las que la realidad virtual que las preside se nos muestra muy a menudo, por no decir casi siempre, impregnada por ese carácter evanescente propio de lo onírico.

Y, cómo no, los sueños, en el contexto de ese devenir cultural, han estado en todo momento estrechamente relacionados con todas y cada una de las disciplinas artísticas y, entre ellas, con la literatura. Sueños fecundos y, tal y como nos dice Kundera, necesarios, que han sido parte destacada y hasta simiente de un número incontable de obras literarias, tanto en el género poético como en el de la narrativa. Como en “El perfil de los sueños”, esta sucesión onírica de relatos breves que, imaginados por Paco Huelva, nos ocupan esta noche.

Porque hay soñadores para los que, a esa necesidad vital intrínseca inherente al hecho de soñar, por otra parte ya suficientemente probada por la investigación y experimentación científica, se une otra necesidad tan importante o más, si cabe: la de expresar, poner en orden y dar a conocer esos sueños. Soñadores para los que el ensueño adquiere la condición de elemento primigenio, el carácter de caldo de cultivo en cuyas profundidades, en cópula orgiástica y sublime con la creatividad, es engendrada la obra literaria y sus personajes, entes, que pese a morar los etéreos parajes de la ficción, no dejan de ser seres vivos. Como Griego, ese personaje que, en “El tecolote mexicano”, ya cansado de “estar aprisionado en las páginas de un libro”, decide presentarse ante su creador, Paco Huelva, para mostrarle que “la realidad y la ficción son elementos parejos y necesarios para andar por la vida” y lo difusas que resultan las fronteras entre lo cierto y lo soñado.

Quizá uno de los ejemplos más espectaculares y paradigmáticos de esta facultad de los sueños como germen de la ficción literaria, sea el acontecido en relación con una de las obras más inquietantes y geniales de toda la literatura universal: “El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, de Robert Louis Stevenson.

Al parecer, en la etapa creativa en la que surgió esta, sin duda impresionante, novela psicológica, el pensamiento de Stevenson se hallaba obsesionado en torno a la idea de la dualidad del bien y del mal, siempre presente en el ser humano, y en como llegar a plasmarla por escrito en una obra de ficción. Y en uno de sus ensueños encontró las claves necesarias.

Así, la señora Stivenson llegó a referir al respecto:

"A altas horas de la mañana fui despertada por gritos de horror de Louis. Pensando que tenía una pesadilla le desperté. Él me dijo furioso ¿por qué me has despertado? Estaba soñando un dulce cuento de terror”; dulce cuento de terror que dio a Stevenson la idea para varias de las escenas que componen “El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”.

¡Qué no darían muchos creadores por experimentar la angustia de una pesadilla semejante! Y no sólo por tal cosa, sino también por ser capaces de gobernar sus sueños. Porque tomar las riendas de un ensueño no es ninguna quimera, sino algo, no solo posible, sino que sucede en determinadas ocasiones. Son los sueños denominados lúcidos, aquellos en los el soñador es consciente de estar soñando. Un tipo de sueño que puede acontecer de forma espontánea o ser inducido mediante determinadas prácticas, y en el que los soñadores más experimentados son capaces de conducir sus sueños casi a voluntad, viendo cumplidos en ellos, a lomos del alado corcel de la fantasía, sus más utópicos deseos.

Los soñadores que experimentan este tipo de sueños, ya sea de manera espontánea, ya inducida, son conocidos como onironautas. Onironautas, navegantes del ensueño; ¿es posible imaginar un mar más fructífero y sugerente para la singladura de cualquier creador?

Aunque, tal vez, un creador no sea más –ni menos- que un onironauta que ha aprendido a soñar despierto y que encuentra, en el prodigioso territorio del ensueño, inspiración y cobijo. Si es así, Paco Huelva debe ser uno de ellos, un acérrimo navegante del mar de los sueños buscando hacer fructificar en sus aguas, pródiga a la palabra.

En relación con la idea del ensueño como campo de labranza en el que hacer germinar a la palabra, Alejandra Pizarnik –la genial e inimitable poeta argentina malograda prematuramente para desdicha de la lírica- nos dejó dicho en sus versos:

El sueño es una región abandonada
o por lo menos disponible
para la entrada necesaria del verbo.

Pizarnik, noctívaga e insomne onironauta del mar de los ensueños que nunca concibió la vida lejos de sus feraces aguas. Y que así lo dejó también plasmado en un poema, tan intenso y espléndido como breve, al que dio el título de “El corazón de lo que existe”.

no me entregues
tristísima medianoche
al impuro mediodía blanco.

Un lamento, una súplica, quizá una blasfemia a gritos de alguien que, por muy tristes que, en su desvelo, pudieran llegar a ser sus sueños, y por muy amargas que fuesen las criaturas a las que daba a luz en su fecundo proceso creativo, amaba, sin duda, perderse en mitad de la noche en cuerpo y alma. Y que, al mismo tiempo, sentía un pánico brutal a que con la amanecida, ese espacio de sombras que, paradójicamente, para ella emergía con el sol dominando los cielos, apareciese el fantasma de la realidad desolada que la abrumaba devastando sus sueños. Porque, como también nos dijo Roberto Juarroz en uno de los poemas de su “Poesía vertical”,

El congregado gesto con que sueño
la cuota irremediable de mis miedos
sabe que el sueño suficiente de una cosa
es su único nombre verdadero.

Desafortunadamente Pizarnik, al igual que Alfonsina, Silvia Plath, Antonin Artaud, Cesare Pavese, Marina Tsvetaeva o, entre otros muchos, José Agustín Goytisolo, quizá ya hastiada de recibir a ese fantasma, o pudiera ser también que ávida por ir a la búsqueda de poemas nuevos, y con su alma requebrada por una voz antigua de viento y de sal reclamándola, decidió marcharse prematuramente un día aciago hacia un sueño incierto y desconocido; el ultimo sueño.

Se equivocó. Se equivocó porque ese es un sueño vacío de sueños que más tarde o más temprano a todos nos aguarda. Y, hasta su llegada, qué mejor que seguir soñando pese a la aurora cegadora; qué mejor que aferrarse a los sueños por muy acerados que se puedan llegar a mostrar sus perfiles, qué mejor que seguir jugando a ser deidad omnipotente, creadora del cielo y de la tierra en ese espacio ficticio, pero plagado de vitalidad y hermosura, de las letras.

Porque el creador, siempre y cuando la humildad se cuente entre sus virtudes, también, a su manera, es un dios. Aunque nunca haya habido dioses verdaderos, aunque sólo se trate de una deidad efímera que se daría por satisfecha con que durante algún tiempo le sobreviviese su obra. Augusto Monterroso nos dijo:

“Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el Mundo es perfecto. Pero confuso”.

Como la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora, como la Gioconda y su indescifrable sonrisa, como el Concierto para oboe en Re menor de Benedetto Marcello, como Notre Dame asomándose al Sena, como Saturno devorando a sus hijos, como la Danza de los cisnes, como El rapto de Proserpina de Bernini, como La Belle de Jour de Buñuel, como los sueños y sus infinitos perfiles… Porque, entre otras muchas cosas, los sueños son, y tomo para definirlos algunas de las palabras que dan título a los relatos contenidos en este “Perfil de los sueños”,

Amor, señales, confusión, utópica
Felicidad, caminos paralelos,

Locura, madrugadas, añoranza,
Vencejos, obsesión, descubrimiento,
Sospecha, soledad, íntimo grito,

Quimera, miedo, tránsito, mujer
Desconocida, a veces citación,
Impotencia, invasión, amante, el fuego,
El sustento, el olvido, soledad
Y esperanza, cuestiones
Inexplicables…

Así que, como Paco Huelva, nunca dejen de soñar ni traten de hacerlo como Alejandra Pizarnik en su último sueño. Por si aquellos versos de Calderón estuviesen en lo cierto.

El perfil de los sueños y Paco Huelva, un soñador que siempre encara la vida de frente y con mente y brazos abiertos.

lunes, 9 de febrero de 2009

En el retrovisor



En el retrovisor, mis ojos rojos
Delatan un amargo llanto
De sed, de sal y olvido.

No hay signos que aún anuncien
El filo gélido del alba
Rindiendo el estertor de las estrellas;
Mas nunca han precisado mis pupilas
Augurio diferente al de las lágrimas.

Se mezcla su sabor, cuando las trago,
Al jugo corrosivo de las náuseas
Que suben a bocados y zarpazos
Del fondo de la entraña a la garganta
Nublando así mi grito en frío sollozo,
En tanto que el asfalto, gris, me acerca
A un nuevo amanecer sin luz y sin motivos.

domingo, 8 de febrero de 2009

La agonía en el verso


Perdida para siempre la esperanza,
Los huesos de la entraña hechos jirones
E, inerme sobre el campo de batalla,
Mi sangre alimentando, herida, al légamo,
Tan sólo me ha salvado del abismo
La frágil ilusión que cada noche
Sin ánimo he inventado en el poema.
Mas todo afán termina doblegado
Si no alcanza a romper la piedra firme
Que aplasta su clamor bajo el silencio.
(Escucho aproximarse a los caballos
Que traen sobre sus lomos, al galope,
La noche más oscura, el fin del mundo).

sábado, 7 de febrero de 2009

La Consejería para la Desigualdad y el Malestar Social de la Junta de Andalucía arrebata una niña a sus padres


El pasado 7 de enero, en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, nació Esmeralda, colmando de felicidad a sus padres, Sara y David, dos discapacitados psíquicos en paro y sin recursos económicos.

Dos días después, la Consejería para la Desigualdad y el Malestar Social de la Junta de Andalucía que, junto con el resto de los integrantes del Gobierno Andaluz, tanto presume de sus esfuerzos por la eliminación de barreras y la integración de los discapacitados, procedía a secuestrar a la niña arrebatándola de los brazos de su madre. Hipócritas.

Sí, un secuestro con alevosía que ya venía siendo proyectado desde que los Servicios (anti) Sociales de la Junta de Andalucía, integrados para este caso sin duda alguna por un atajo de insensibles y despiadados discapacitados emocionales, supieron del embarazo de Sara. Fueron los propios David y Sara los que se dirigieron a los citados Servicios (anti)Sociales para, ante el temor de que su hijo naciese en situación de desamparo, solicitar ayuda de la administración.

Pero no se puede pedir peras al olmo. Las posibles soluciones que les ofrecieron sólo pueden ser calificadas de miserables y más propias de sociedades donde la pureza y la perfección de la raza se convierten en aberrante leitmotiv del mal gobierno ejercido por unos politicastros sin escrúpulos que de una Comunidad Autónoma como la andaluza que se considera democrática. Éstas fueron abortar, entregar a su hijo a un familiar próximo –alternativas, si es que pueden ser así llamadas, a las que se negó la pareja- o que antes del alumbramiento hubiesen salido por sus propios medios de su situación de desamparo, dado que la administración no estaba dispuesta a prestarles ayuda alguna al respecto. Canallas. Miserables.

Y así, el 9 de enero –y al nauseabundo estilo de Harry el sucio, que en primer lugar disparaba y después procedía a efectuar las preguntas, o de las unidades Precrimen con las que Philip K. Dick y Steven Spielberg nos ilustraron en Minority Report-, unos Servicios (anti) Sociales incompetentes, tras una dejación criminal y absoluta de sus funciones, arrancaron a Esmeralda de los brazos de su madre. Salvajes.

La discapacidad está sobre todo en los ojos del que mira. Sí, y este caso nos demuestra que Micaela Navarro, Consejera para la Desigualdad y el Malestar Social de la Junta de Andalucía, su delegada en la provincia de Cádiz, Manuela Guntiña, y los funcionarios de medio pelo que tan lamentable e incompetentemente se han ocupado de este caso –por haber visto discapacidad para dar amor y amparo donde probablemente exista todo lo contrario- no están, respectivamente, capacitados para Gobernar o administrar ni siquiera una comunidad de vecinos, ni para trabajar en algo tan delicado y, a la vez, tan importante, como los Servicios Sociales. Incompetentes.

Un caso en los que las diferencias de Sara y David han sido tratadas como un delito y ellos como delincuentes sin derecho a la presunción de inocencia ni a defenderse. Dos seres humanos tratados al modo en que trataría un estado fascista a aquellos que son diferentes. Condenados a perder su hijo no porque se hayan mostrado incapaces para cuidarlo, darle amor y educarlo, sino porque tal vez eso pudiese suceder. Un caso en que la Consejería de Bienestar Social ha demostrado lo inútiles que pueden llegar a ser los que la dirigen y gestionan y como tan sólo se trata de una Consejería fachada para ocultar que al Gobierno de Andalucía se la trae al fresco el bienestar de los ciudadanos, en especial el de aquellos que son diferentes y tienen, por ello, necesidades perentorias que deberían ser cubiertas por la administración con los impuestos que todos los andaluces pagamos y que los gobiernos mal llamados socialistas de España y Andalucía se dedican a repartir alegremente entre adinerados empresarios y banqueros y todo tipo de mangantes de cuello blanco.

¿Qué se podría exigir ante tanto despropósito? En primer lugar, y de manera urgente y prioritaria, Justicia. Que Esmeralda sea devuelta a sus padres y que los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía se ocupen de ofrecerles las condiciones necesarias para que pueda permanecer a su lado.

Y después, sin duda, la dimisión de la Consejera y su Delegada provincial –algo que, por supuesto, nunca harán, pues para ello sería preciso que contaran con los atributos de la responsabilidad y vergüenza política en lugar de con esa discapacidad manifiesta para la empatía y el gobierno de los asuntos públicos-, así como que los funcionarios que se ocuparon del caso en cuestión sean expedientados y pasen a ocupar puestos en los que para nada tengan que tratar directamente los problemas de los ciudadanos. Para que nadie más tenga que pasar por el calvario por el que están pasando David y Sara.

En la imagen: Micaela Navarro, Consejera
para la Desigualdad y el Malestar Social de la
Junta de Andalucía y discapacitada emocional.

jueves, 5 de febrero de 2009

Dilación


El último jinete se aproxima
A lomos de un ocaso desbocado.

No tiemblo; miro al sol con ojos ciegos,
Ansiando que su espada me arrebate
La esquiva e incierta luz de esas estrellas
Que emergen incipientes a mi espalda
Y nunca alumbrarán ya mis pupilas.

Tras una pavorosa carcajada
Formada de penumbras y silencio
Me mira con desprecio y galopando
Se aleja sin piedad y me abandona
En medio de esta noche que es preludio
De un nuevo amanecer de hosca invidencia.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Fantasmas (II)


La vida es un bajel lleno de sueños
Que boga sin gobierno ni bitácora
Por aguas donde acecha el abordaje
Seguro de un fatal filibustero.

Y al fin cuando, infalible, en su cubierta
Voraz irrumpe el fúnebre pirata,
A golpe de guadaña hurta el tesoro
Y anega las bodegas de Leteo.

No obstante, en ocasiones, la galerna
Azota con tal fuerza vela y mástil,
Que piérdense los sueños por la borda
Mucho antes de que nuble el horizonte
Un cráneo descarnado por bandera.

Y, huero, en su bogar sobre las olas,
Noctívago, el bajel se muda en bruma,
Y, espectro, el capitán, prendido al puente,
De llantos abarrota la sentina.

martes, 3 de febrero de 2009

Fantasmas


Debajo de la herrumbre que, salobre,
Atasca los relojes con su manto,
Acechan expectantes las cenizas
Del tiempo que no fue bien apagado.

Todo está en calma, parecieran muertas.

Mas sopla con la noche un viento insomne
Que aviva los rescoldos de los sueños,
Y emerge un fuego herido a campanadas
Del fondo gris y helado del silencio.

Y el aura de las huellas devastadas,
Como alma en pena ungida de destiempo,
Crepita, con las doce, condenada
Al ser de nuevo piel de ansias ardiendo.