domingo, 20 de abril de 2008

Pudiera ser...


Pudiera ser que un día,

Cuando yo ya no esté,

Leyeses mis poemas.

Si tal cosa ocurriese,

Quisiera que entendieras

Que más allá de todo,

Del silencio y la ausencia,

Del cobarde valiente,

Del dolor y del miedo,

Del ansia y la renuncia;

Te quise, amor, te quise.

Y no te sientas triste

Si piensas que tal vez

Yo a tu lado buscaba

Tan solamente ser;

Yo quise


--------------- mucho más,

Te quise, amor, te quise.


Y al séptimo día… el poeta comprendió


“...qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz y, al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes.”

Platón

Ajeno a toda luz, en su clausura,
el mundo edificaba con sus versos:
la amante gemebunda, pechos tersos
en labios de su amante; la espesura

del bosque recorrida por la pura
lengua de arroyos límpidos; inmersos
en la paz, los paisajes más diversos;
y al hombre, en pie, sin carga ni atadura.

Cuando hubo tal paraíso concluído
y salió de su cueva satisfecho,
tras ver al hombre exánime y vencido,

sin paz ni amor, cautivo, hecho un desecho
en medio de un erial seco y crecido,
por siempre se volvió a su umbroso lecho.

Abril de 2008 – enero de 2012

sábado, 19 de abril de 2008

En el piélago de la memoria


Haber nacido pez;

Navegar por los mares

Sin buscar sus orillas

Ni el reflejo de un faro;

La mirada de sal

Confundir con las olas

Sin saber de añoranzas

Ni temer al destino;

Respirar la zozobra,

Y tener las agallas

De seguir adelante

Sin mirar al azufre;

Dominar las carencias

De esta vasta corriente

Sin lugar ni retorno,

Nada más siendo olvido.

Haber nacido pez,

Sólo frívolo pez,

Alimento inconsciente

De atroces tiburones.


Fotografía: Jenny Huang.


viernes, 18 de abril de 2008

Turbación


Hoy, muy de mañana, he visto de nuevo
A aquella mujer, ya sabes,
Aquella
Que, alguna que otra vez,
Ya te hube referido.
Me la encontré en un semáforo en rojo
Y, en voz baja, le dije:
- Elvira, buenos días,
Qué tal te marchan las cosas, mi amiga.
- Debe estar confundido, caballero
-respondió amablemente-,
Yo a usted no lo recuerdo de haberlo visto antes,
Y mi nombre es Eulalia.
Y siguió su camino sin darme, al menos, tiempo
De, humildemente, rogarle disculpas.
Pero, aún así, volviéndose un instante
Mientras se iba alejando, me otorgó una sonrisa
Como hace ya mucho no te veía.

La verdadera cuestión

jueves, 17 de abril de 2008

Fango


Tal vez si tú pudieras

Si tú quisieras

Ver

Esto que ven mis ojos

La sed la nada el llanto

Pudiera ser que entonces

Sintieras entendieras te doliera

La angustia la tristeza

Tanta zozobra muerte afán espanto.


Tal vez

Si yo no estuviese

Tan ciego

Tal vez

Sólo

Tal vez

Quizá entonces

Sintieras


Sacándome del fango

Tomado de tu mano.


Sucedáneo


Dame tu cuerpo una noche
Ya que me niegas el alma.
No es que obtuviese la calma,
Por más que, sin un reproche,
Me entregases, con derroche,
Tu compendio del gemido;
Pero en tu lecho, acogido,
Tal vez hallase, al trasluz,
Una llama que, a mi cruz,
Otorgase algún sentido.

miércoles, 16 de abril de 2008

Nocturno (II)


Entre espinas de ausencia, sobre el lecho,
Colmándome los párpados de insomnio,
Me atrapa cada noche la nostalgia.
Muy lentamente, rendido en mi herida,
Alcanzo a rozar las alas del sueño
Mudándome en espesa duermevela
Que aplaca levemente mi tormento.
Entonces como ensueño te apareces,
Toda desnuda, y tus brazos abiertos,
Y alzo el vuelo asilado en tu regazo
Henchido de tu amor y de tus besos,
Lamiendo la ternura de tu piel,
Quemándome en el fuego de tu sexo.
Mas, cual vidrio, tu imagen se me quiebra,
Clavando sus esquirlas al descanso,
E, inocente, despierto a la vigilia
Con el pecado de Onán en las manos.

Nocturno



En esta perra noche

Me estoy sintiendo místico.

Reduciré tu recuerdo a cenizas

Para luego arrojarlo al inodoro.

¿O, acaso, no merezco yo también

Una pequeña cuota de herejía?



Y, al cabo, ¿qué más da?

Hay cenizas que vuelven, arcangélicas,

Para incendiarse en vastos

Infiernos

Cada aurora.


martes, 15 de abril de 2008

La casa fantasma


La casa abandonada;
La hiedra, en su redor,
Devorando la piedra,
Las puertas
Y ventanas,
Abismándolo todo.
Sin vestigios visibles
De la vida de antaño
Se diría habitada
De abandono por siempre,
Pero están sus salones,
-Despoblados y henchidos
De perpetua nostalgia-,
En un orden perfecto,
Sin mácula ni falta,
Iluminados, sin
Una mota de polvo…
Como un alma que espera
Al fondo del silencio.

lunes, 14 de abril de 2008

La nada


Tu amor,

Que nunca fue.

Quiero decir

Mi amor;

Ya sabes,

Ese que nunca ha tenido

Tu boca, tu pecho,

Tus tibias manos.


Tu amor, mi amor, tu amor...

Quiero decir

Mi amor

Que nunca fue,

Mas que, tenaz, no obstante,

Me oprime, y revienta en lo más adentro,

Quebrándose en esquirlas

De vacío,

Doblándome, hundiéndome,

Gastando mis pulmones

Sin respiro.


A degüello


Cercéname de un tajo la garganta
Para que a borbotones con la sangre
Emerjan el dolor y las palabras

Voces entretejidas de abandono
Y un miedo como el arma de un suicida
Petrificando el pálpito del tiempo

Tóxico que extendiendo la gangrena
Ha infectado el horizonte y los signos
Abatiendo las pálidas estrellas

Estruendo de carencia como el trueno
Estandarte de noches de desierto
Ausente de relámpagos celestes

Cercéname de un tajo la garganta
Para que a borbotones con la sangre
Se viertan la parálisis y el miedo

Octubre de 2006

domingo, 13 de abril de 2008

La ponzoña


Duele.

Me duele en mitad de la sangre.

Me nace este dolor del corazón

Y se expande, latido tras latido,

Como una plaga, cual maraña, como cáncer,

Dejando a su paso tierra quemada,

Mordiendo sin piedad

La esperanza y mis nervios,

Los más frágiles vasos

Capilares.

No hay

Momentos de calma.

Persiste, aun de noche, en sus embates

Infectando mis sueños

De aroma a duermevela,

De la vigilia

Por un niño enfermo,

De agonía incesante.

Sube y sube este dolor irrefrenable

Y duele duele duele…


Duele,


Duele,


Me duele.


sábado, 12 de abril de 2008

Safo


La niñita dijo pene.
Fue

Su primer poema.



Imagen: Safo. Johann Heinrich Dannecker (1758-1841). Staatsgalerie, Stuttgart, Alemania.

Comunión


Hacerte estremecer


Agitar maldecir

Implorar conmover

Disolverte en espasmos.


Asirme a tus jadeos

Ahogado en mis gemidos


Extenuado


Pedir aire suplicio clemencia asfixia deleite castigo.


Hacerte suplicar agónica ya basta

Basta basta

Dios ya basta hasta el éxtasis.


Hacerte estremecer

Y luego estallar

Abandonándome.


viernes, 11 de abril de 2008

Las altas distancias


“Si yo escribo tu nombre en la arena”…
Rosella di Paolo

Mi vida
Se deshace en las distancias.
Está la que, vértigo, me conduce
De casa hasta el trabajo: casi tres horas diarias
-Que ni me van ni me vienen- de asfalto,
Ahogándome en anhídrido carbónico,
Sumido en cuerpo y alma en un atasco.
También, la de la escuela de los niños,
Allá en la otra esquina
De mi ciudad,
Pequeña,
Pero con problemas grandes
De colegio, transporte y malos humos.
Y otras muchas.
La del hipermercado
- Engullir soledad,
Ahogado en muchedumbres-,
La que me lleva y me trae hasta el parque,
La del pinar, las dehesas, las playas,
El ocaso y los puntos cardinales.
Pero luego existen
Otras distancias
-Las más crudas,
Las más altas y amargas-
Que no han de ser medidas
En metros ni minutos,
Sino en vasta nostalgia.
Son las distancias que, crueles,
Separan,
Como yermo voraz, de los amigos;
Algunos,
Más cerca,
Los más, más lejos,
Y otros que, acaso,
Perdí para siempre.
Está, después, la distancia insalvable
Que, sin tregua, me aleja de mis muertos;
Mi padre,
Mis primos,
Tíos,
Abuelos,
Rosario,
Maravillas,
Nicolás…
Y un sueño que se pudre bajo el mármol:
Los hijos
Amados,
Que jamás tú y yo engendramos
Y que ya nunca en la vida criaremos.
Y es que las más, las más altas
Distancias
Son las que nos separan,
Sin medida,
A veces, de la vida,
A veces,
De los sueños.



jueves, 10 de abril de 2008

Fin del Mundo


Cuando te vi,

Lo supe:

Mi vida,

Tú eras mi vida,

La vida.


La vida:

Quiero decir

Ese lapso

Que surge,

Brilla fugaz

Un instante,

Para mudarse por siempre en olvido.


Cuando te vi,

Lo supe:

La vida.

Y es por eso,

Nada más que por eso,

Que estoy ya muerto,

Muerto.

Muerto igual que tú,

Muerto

Como nosotros,

Muerto;

Muerto igual que lo están

Los muertos, desde siempre,

Sin saberlo.


Cuando te vi,

Lo supe.



La Inmensidad


Estoy

Periclitando.


¡Houston, Houston, we have a problem here!...


¿Houston?...


¿Houston?...


¡Vaya!

A estas alturas,

Va a resultar ser cierto

Todo lo que nadie me contó nunca

Sobre la Inmensidad.



miércoles, 9 de abril de 2008

Niebla


Qué espantoso mirarse

Desde el espejo, y ver

Sin sonrisa los labios,

La mirada

Gastada, las ojeras,

El gesto serio...

La ausencia la ausencia.


*******


Sin boca pulmones lengua, mi amor,

Grito tu nombre en mitad de la noche.

Clamando gimiendo aullándole a dios

Que este dolor -pesadilla y derroche

- - De tiempo esperanza vida y pasión-

Sólo haya sido un mal sueño que aborte,

Henchido de luz, el orto del sol.

Que rompa la aurora el vuelo sin norte

- - Que ciego y precoz me prende al abismo

De un lapso helado estéril arduo muerto

Que es sin existir réplica de eterno.

- - Sin boca pulmones lengua, suplico

Piedad, mi amor, piedad piedad piedad

Sólo un instante, mi amor, de piedad.