La flor del tabaco
-
*(Pues si mata… que mate)*
*A Manolo Rubiales –echando humo.*
*Ayer noche, al quedarme sin tabaco*
*–Estaban los estancos y colmados,*
*Los quioscos...
sábado, 26 de octubre de 2013
Po-ética
La poesía es un modo
–un vano empeño al cabo–
de tratar de otorgar
un poco de sentido
a algo que no lo tiene:
esto que llaman vida.
Por tanto es religión.
No dejes de postrarte
día a día con humildad
y fe ante sus altares
–el amor y la lucha–,
y cuídate de aquellos
que se arroguen el rol
de profetas o vástagos
de su dios en la tierra.
Ilustración: Erato, Muse of Poetry, de Sir Edward John Poynter
–un vano empeño al cabo–
de tratar de otorgar
un poco de sentido
a algo que no lo tiene:
esto que llaman vida.
Por tanto es religión.
No dejes de postrarte
día a día con humildad
y fe ante sus altares
–el amor y la lucha–,
y cuídate de aquellos
que se arroguen el rol
de profetas o vástagos
de su dios en la tierra.
Ilustración: Erato, Muse of Poetry, de Sir Edward John Poynter
viernes, 25 de octubre de 2013
Rivales
Y, tras aquel beso encendido de la princesa azul al otro sapo, saltaron por la charca muy felices y comieron mosquitos y lombrices, y a mí, que estaba allí, me dejaron con dos palmos de narices.
Con el paso del tiempo...
Con el paso del tiempo,
si en algo he madurado que me haya merecido
de algún modo la pena
no ha sido acaso más que en comprender
que madurar no es otra cosa que esta
penosa habilidad
para, tras arañar la superficie,
ver que debajo, en contra
de lo que ayer pensaba o fingía pensar,
lo que hay es mucha mierda. Nauseabunda
y patógena mierda.
Fotografía: drusbi (Flickr)
jueves, 24 de octubre de 2013
En la región del miedo...
en la región del miedo
los sueños vuelan bajo
y ocultos en la noche
abrigan la esperanza
de no ser detectados por el rádar
pero la orografía
tan desigual y abrupta
los sorprende a menudo
quebrando su sigilo en pleno vuelo
y los más avezados
esquivando las crestas
que amenazan sus ansias
terminan delatados
por su aleteo pávido
y a la postre abatidos
por el fuego antianhelos
que violentas escupen
las huestes del insomnio
en la región del miedo
la esperanza no es más
que un periplo infecundo
con rumbo hacia el suicidio
los sueños vuelan bajo
y ocultos en la noche
abrigan la esperanza
de no ser detectados por el rádar
pero la orografía
tan desigual y abrupta
los sorprende a menudo
quebrando su sigilo en pleno vuelo
y los más avezados
esquivando las crestas
que amenazan sus ansias
terminan delatados
por su aleteo pávido
y a la postre abatidos
por el fuego antianhelos
que violentas escupen
las huestes del insomnio
en la región del miedo
la esperanza no es más
que un periplo infecundo
con rumbo hacia el suicidio
miércoles, 23 de octubre de 2013
El espejo de la melancolía (LXXVII)
manos desposeídas se adentran en la bruma
buscando en los rescoldos del crepúsculo
una brizna de piel que dé sentido
al tiempo que precede en las tinieblas
al pronto desabrido inexorable
violento advenimiento
del frío y las cenizas
La foto (Agustín Casado)
Para que ustedes a engaño
no se llamen -ya imagino
que mi imagen arruíno-
me confieso de tamaño
gran pecado: soy taurino.
Ni me ofende ni me extraño
me tengan por asesino
esos espíritus finos
cual de Asís el ermitaño;
de Asís ellos, yo “asisino”,
me conozco bien el paño.
Sádico amante del daño,
soy un orco comeniños,
con las viejas yo me ensaño
cruel, insensible, dañino,
Sade, Menguele, un Carcaño,
tan brutal como mezquino,
me excito, trempo, me empino
si cual Báthory me baño
siquiera una vez al año
en sangre de seis zaínos.
Y pues me rindo y me allano,
y pues confieso y claudico,
no hay debate en el escaño,
cesen hoy en el regaño
que resulta ya cansino.
Y aparcado el bizantino
discutir que ya han ganado
a ver ahora si atino
a rimar lo aquí digo
entre chusco y cabreado
justo a mitad de camino.
No era Juan José Padilla
figura de campanillas
en el arte del toreo
(esa siniestra cuadrilla
si tal que ése es su deseo).
De bullanga y de jaleo,
más farra que seguiriya
con los trastos de trasteo,
fue a la vera de la Seo
cuando un par de banderillas
en que mal midió el cuarteo
que cumplido ve el deseo
de poner las zapatillas
en la difícil casilla
de figura del toreo.
Y aún el viejo maletilla
explica con su ceceo
que no veo, que no creo
fuera el precio demasiado;
sólo de la cara un ojo
el triunfo le ha costado.
Silver “El Largo” sin loro,
Éboli de verde y oro,
Moshé Dayan con patillas,
la Villota de los toros,
“Ojo Loco” sin varilla,
la del pirata cojo
con pata de palo,
con parche en ojo,
con cara de malo,
ahí tenemos a Padilla,
macho, dramático y feo,
disfrutando su trofeo,
reventando la taquilla
al frente de su cuadrilla
liada la cinturilla
al capote de paseo.
Hasta la prensa amarilla
lo somete al bombardeo
de los flashes. Feliz reo
de fotógrafo y plumilla,
es objeto de deseo
de manolas con mantilla
que en la feria de Sevilla
le guiñan un parpadeo.
“No te respondo, chiquilla,
que si guiño no te veo”.
Su bizarra catadura
con torera compostura
llena la fotografía
en la que Ochoa captura
con rigor que escalofría
el instante en que aquel día,
cualquier tarde de Miuras,
consagrado ya en figura
por montera se ponía
preñado de torería
sus miedos todos, sus dudas.
World Press Photo premiaría
porque sí, por cojonuda,
lo que parece pintura
que Picasso firmaría.
Mas allá en la Cataluña
de cateta progresía
nostálgico algún usía
coge el lápiz y censura
en melindre tropelía
como siempre la cultura
(Vale, vale, que es tortura;
por la foto lo decía).
Pero, amigos, qué chapuza
de censor, quién lo diría.
Censor es de estrecha vía
que ha metido la pezuña
con su mojigatería.
Porque es ya cosa segura
que esa su estulta tontura
resultado ha en apología
y que jamás la negrura
malpensada que censura
reporto tanta alegría
de una foto a su autoría.
De Sabadell hasta Honduras,
desde Australia hasta Almería
nunca una fotografía,
ni un torero si me apuran,
gozó de tal nombradía
¿Cuál es, noi, la España oscura?
no se llamen -ya imagino
que mi imagen arruíno-
me confieso de tamaño
gran pecado: soy taurino.
Ni me ofende ni me extraño
me tengan por asesino
esos espíritus finos
cual de Asís el ermitaño;
de Asís ellos, yo “asisino”,
me conozco bien el paño.
Sádico amante del daño,
soy un orco comeniños,
con las viejas yo me ensaño
cruel, insensible, dañino,
Sade, Menguele, un Carcaño,
tan brutal como mezquino,
me excito, trempo, me empino
si cual Báthory me baño
siquiera una vez al año
en sangre de seis zaínos.
Y pues me rindo y me allano,
y pues confieso y claudico,
no hay debate en el escaño,
cesen hoy en el regaño
que resulta ya cansino.
Y aparcado el bizantino
discutir que ya han ganado
a ver ahora si atino
a rimar lo aquí digo
entre chusco y cabreado
justo a mitad de camino.
No era Juan José Padilla
figura de campanillas
en el arte del toreo
(esa siniestra cuadrilla
si tal que ése es su deseo).
De bullanga y de jaleo,
más farra que seguiriya
con los trastos de trasteo,
fue a la vera de la Seo
cuando un par de banderillas
en que mal midió el cuarteo
que cumplido ve el deseo
de poner las zapatillas
en la difícil casilla
de figura del toreo.
Y aún el viejo maletilla
explica con su ceceo
que no veo, que no creo
fuera el precio demasiado;
sólo de la cara un ojo
el triunfo le ha costado.
Silver “El Largo” sin loro,
Éboli de verde y oro,
Moshé Dayan con patillas,
la Villota de los toros,
“Ojo Loco” sin varilla,
la del pirata cojo
con pata de palo,
con parche en ojo,
con cara de malo,
ahí tenemos a Padilla,
macho, dramático y feo,
disfrutando su trofeo,
reventando la taquilla
al frente de su cuadrilla
liada la cinturilla
al capote de paseo.
Hasta la prensa amarilla
lo somete al bombardeo
de los flashes. Feliz reo
de fotógrafo y plumilla,
es objeto de deseo
de manolas con mantilla
que en la feria de Sevilla
le guiñan un parpadeo.
“No te respondo, chiquilla,
que si guiño no te veo”.
Su bizarra catadura
con torera compostura
llena la fotografía
en la que Ochoa captura
con rigor que escalofría
el instante en que aquel día,
cualquier tarde de Miuras,
consagrado ya en figura
por montera se ponía
preñado de torería
sus miedos todos, sus dudas.
World Press Photo premiaría
porque sí, por cojonuda,
lo que parece pintura
que Picasso firmaría.
Mas allá en la Cataluña
de cateta progresía
nostálgico algún usía
coge el lápiz y censura
en melindre tropelía
como siempre la cultura
(Vale, vale, que es tortura;
por la foto lo decía).
Pero, amigos, qué chapuza
de censor, quién lo diría.
Censor es de estrecha vía
que ha metido la pezuña
con su mojigatería.
Porque es ya cosa segura
que esa su estulta tontura
resultado ha en apología
y que jamás la negrura
malpensada que censura
reporto tanta alegría
de una foto a su autoría.
De Sabadell hasta Honduras,
desde Australia hasta Almería
nunca una fotografía,
ni un torero si me apuran,
gozó de tal nombradía
¿Cuál es, noi, la España oscura?
Texto e ilustración: Agustín Casado
martes, 22 de octubre de 2013
Se me muestra de súbito en un sueño...
se me muestra de súbito en un sueño
y alumbra los rincones más recónditos
como si nunca hubiesen acaecido
las babas y la hiel de las tinieblas
pero del cielo emana
una fragancia añeja a cadáveres huérfanos
que lloran turbias lágrimas sin ojos
sobre la asfixia cósmica
de un arenal baldío
quiero decir que el cielo
ya no es cielo ni es aire ni es azul
es una risa cóncava
que me acecha severa con mirada de mantis
me duele el laberinto me zahiere
como la zarzamora como único asidero
frente a la intemperancia del diluvio
como carbón al rojo en la garganta
como una paz impuesta por los cáusticos
devotos del estrago y la caverna
me adhiero al resplandor igual que el náufrago
se abraza al parpadeo
alentador de un faro
pero esta luz es falsa un espejismo
que emula en el silencio
el esplendor de un cántico de anheladas sirenas
que ha mucho perecieron degolladas
por las esquirlas mórbidas del pánico
que transmudó el océano en distancia
deambulando en el lecho
de un piélago desnudo
Ariadna es un fantasma perdido en el azogue
de su inmisericorde y desvaída
abulia embaucadora
y alumbra los rincones más recónditos
como si nunca hubiesen acaecido
las babas y la hiel de las tinieblas
pero del cielo emana
una fragancia añeja a cadáveres huérfanos
que lloran turbias lágrimas sin ojos
sobre la asfixia cósmica
de un arenal baldío
quiero decir que el cielo
ya no es cielo ni es aire ni es azul
es una risa cóncava
que me acecha severa con mirada de mantis
me duele el laberinto me zahiere
como la zarzamora como único asidero
frente a la intemperancia del diluvio
como carbón al rojo en la garganta
como una paz impuesta por los cáusticos
devotos del estrago y la caverna
me adhiero al resplandor igual que el náufrago
se abraza al parpadeo
alentador de un faro
pero esta luz es falsa un espejismo
que emula en el silencio
el esplendor de un cántico de anheladas sirenas
que ha mucho perecieron degolladas
por las esquirlas mórbidas del pánico
que transmudó el océano en distancia
deambulando en el lecho
de un piélago desnudo
Ariadna es un fantasma perdido en el azogue
de su inmisericorde y desvaída
abulia embaucadora
Que no quede ninguno
"-Y, sin embargo -continuó Sócrates-, hablaste bien, Agatón. Pero respóndeme todavía un poco más. ¿Las cosas buenas no te parecen que son también bellas?"
Platón (El Banquete)
antes nunca hube ansiado
el mal ajeno
pero me he contagiado
de estos cuatreros
y en mi fealdad suicida
cómo deseo
que como en la canción
palmen los feos
(y cómo son
de feos desde Rajoy
a Gallardón)
lunes, 21 de octubre de 2013
Las décadas olvidadas (6): Estos y aquellos lutos (Carlos Parejo)
El marido de mi sobrina Eulalia, tan borrachín como hincha de fútbol, se marchó repentinamente de nosotros. Ella se ha apuntado a un club femenino de marathon. Y cada amanecer da vueltas y más vueltas a la manzana del bloque; con su maillot amarillo, sus mallas rosas y el pelo teñido del mismo color, parece la gallita más pinturera del pueblo.
Su abuela Eulalia, cuando se quedó viuda a los treinta y siete, no volvió a salir de casa durante medio siglo, menos para ir a misa. Aún la recuerdo haciendo ganchillo en la puerta de la calle, con su toquilla negra, sempiternamente cubriéndole los hombros, y sus vestidos de medio luto, en blanco y negro, siempre por debajo de la rodilla.
(¢) Carlos Parejo Delgado
domingo, 20 de octubre de 2013
De como esta estafa a la que los estafadores denominan crisis, también se está cebando con los símbolos patrios
después de tanto tiempo
sirviéndonos de emblema
sentimental la ñ
ha dejado de ser
seña de identidad de lo español
hoy EsPPaña –que rima
con saña y con patraña–
se escribe y se describe con 2 pes
las 2 pes que han tomado
los necios patrioteros del PP
prestadas de esPerPento
–o tal vez las robaron
como otras tantas cosas–
sirviéndonos de emblema
sentimental la ñ
ha dejado de ser
seña de identidad de lo español
hoy EsPPaña –que rima
con saña y con patraña–
se escribe y se describe con 2 pes
las 2 pes que han tomado
los necios patrioteros del PP
prestadas de esPerPento
–o tal vez las robaron
como otras tantas cosas–
Historia Sagrada (Cap. I.- Génesis)
Cuando –aún no se sabe a ciencia cierta
por qué cuestiones físicas ni cómo–
acaeció el petardazo primigenio
–el famoso Big Bang de los oriundos
de Sidney, Liverpool o Salt Lake City–,
dios, que según se estima padecía
de narcolepsia crónica y congénita,
se encontraba durmiendo a pierna suelta.
O así al menos se piensa, pues lo cierto
es que nadie lo vio en tan magno evento,
lo cual no es de extrañar si damos crédito
a que, según afirman reputados
doctores en Historia,
no había entonces nadie todavía
dotado del sentido de la vista.
Lo extraño es que después de tanto tiempo
desde que se produjo el estallido
jamás se le haya visto,
pues no están contrastadas las historias
de aquellos que aseguran lo contrario
ahítos de peyote o cornezuelo.
Por ir finalizando este capítulo
y a objeto de no herir en demasía
las sensibilidades de los santos
varones y barones de la iglesia,
diremos que tal vez no ha sido visto
por no haber despertado todavía
de la nombrada siesta del día séptimo.
por qué cuestiones físicas ni cómo–
acaeció el petardazo primigenio
–el famoso Big Bang de los oriundos
de Sidney, Liverpool o Salt Lake City–,
dios, que según se estima padecía
de narcolepsia crónica y congénita,
se encontraba durmiendo a pierna suelta.
O así al menos se piensa, pues lo cierto
es que nadie lo vio en tan magno evento,
lo cual no es de extrañar si damos crédito
a que, según afirman reputados
doctores en Historia,
no había entonces nadie todavía
dotado del sentido de la vista.
Lo extraño es que después de tanto tiempo
desde que se produjo el estallido
jamás se le haya visto,
pues no están contrastadas las historias
de aquellos que aseguran lo contrario
ahítos de peyote o cornezuelo.
Por ir finalizando este capítulo
y a objeto de no herir en demasía
las sensibilidades de los santos
varones y barones de la iglesia,
diremos que tal vez no ha sido visto
por no haber despertado todavía
de la nombrada siesta del día séptimo.
sábado, 19 de octubre de 2013
Si se calla el cantor
A María Fernández Lago
“Cantar, a quién”, te inquieres mientras sube
el canto, seminal, a tu garganta.
Dúdalo, acaso, siempre. Pero canta,
que no faltan motivos. Esa nube
que ha de engendrar cosechas. El querube
de carne y hueso y beso y sexo y cuánta
pasión que dar. La madre que amamanta
a un hijo ajeno. El sol que, al alba, sube.
También canta a la contra. Contra la ira,
los muros, las mordazas, la mentira,
el rancio hedor del yo mando y sentencio.
Y canta porque sí, sin más motivo
que ser nota en el salmo de lo vivo
en tanto advienen tiempos de silencio.
23-Heces
sea falso o verdadero
me cago en el tricornio de Tejero
no es nada escatológico o grosero
sólo es que considero
que ornado con el vero
fruto del agujero
de mi gentil trasero
sacará más dinero
el negociante artero
que subasta el sombrero
del picoleto fiero
que aquel mes de febrero
acojonó al ibero
con su ademán leñero
(puje usted caballero
que puje he dicho ¡coño!
o todo el mundo al suelo)
me cago en el tricornio de Tejero
no es nada escatológico o grosero
sólo es que considero
que ornado con el vero
fruto del agujero
de mi gentil trasero
sacará más dinero
el negociante artero
que subasta el sombrero
del picoleto fiero
que aquel mes de febrero
acojonó al ibero
con su ademán leñero
(puje usted caballero
que puje he dicho ¡coño!
o todo el mundo al suelo)
viernes, 18 de octubre de 2013
De las virtudes del sodio
no temas a lo dioses –son la fábula
que nutre a los chamanes– no des crédito
a sus promesas falsas –adelante
no hay un vergel sólo desierto– y mira
soberbia atrás ansiando alquimias sódicas
que estás muy sosa amor que estás muy sosa
Epigrama
Es cierto, compañero,
nos han partido el culo.
Pero, aunque lo parezca,
no es tan embarazoso.
Porque estos violadores
no empalman; tras sus prótesis,
no son más que una panda de impotentes.
jueves, 17 de octubre de 2013
Aguas estancadas
no hay tan violento tósigo
y amén paralizante
como ese cáliz cáustico
de sentirse culpable
por decir "te echo en falta
no te olvido aún te quiero"
La mercenaria
La exministra de Cultura,
González-Sinde, ha ganado
de billetes un puñado
como premio a su escritura.
¡Qué infundio!, hay quien conjetura
que la nominó Planeta
finalista por la la jeta,
en pago de algún favor
concedido en su anterior
gubernamental faceta.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Papá PP
en España -la España
del PP- papá Estado
más que papá es un crápula
y rijoso padrastro
que sin rubor alguno
y ahíto de alcohol les niega
salud y educación,
pan y techo a sus hijos
para poder correrse
sus depravadas juergas
rodeado de parásitos
que le doran la píldora
con la intención de holgar
de gorra y a él asidos
como las sanguijuelas
ir viviendo del cuento
y ay de aquel de sus vástagos
que ose a causa del hambre
lamentarse o rogar
un mendrugo de pan
o exigir rebelándose
el trato que por parte
de un buen padre merecen
en justicia los hijos
porque papá PP
hediendo a lupanar
encono y vino rancio
lo ha de moler a palos
del PP- papá Estado
más que papá es un crápula
y rijoso padrastro
que sin rubor alguno
y ahíto de alcohol les niega
salud y educación,
pan y techo a sus hijos
para poder correrse
sus depravadas juergas
rodeado de parásitos
que le doran la píldora
con la intención de holgar
de gorra y a él asidos
como las sanguijuelas
ir viviendo del cuento
y ay de aquel de sus vástagos
que ose a causa del hambre
lamentarse o rogar
un mendrugo de pan
o exigir rebelándose
el trato que por parte
de un buen padre merecen
en justicia los hijos
porque papá PP
hediendo a lupanar
encono y vino rancio
lo ha de moler a palos
Montoro (Agustín Casado)
La más brillante cabeza,
cuyo brillo cegaría
a la luz misma del día
con su bruñida limpieza,
no lo es por sabiduría.
Monumento a la alopecia
fuente es de ideas necias
si es que acaso no vacía.
Calvicie que le adereza
como a un palmero lo haría
la flamenca virguería
de esos rizos en guedeja
con que su coquetería
tapar quiere con torpeza
la ausencia de otra maleza
pilosa en su anatomía.
Cogote por bulerías,
no le añaden más belleza
las nuevas gafas francesas
con que miran sus dioptrías.
Risilla de comadreja,
puntiagudas las orejas,
del Gollum triste sosías,
uno al verlo esperaría
de su vocecilla vieja
escuchar la letanía
doliente como una queja
de este hobbit que maneja
torpe nuestra economía:
¡Mi tesoro, mi tesoro…!
Señores: ¡su señoría
Cristobalito Montoro!
Celoso guardián del oro,
la cinematografía
-vino a decir hace días-
desde que el cine es sonoro
ha supuesto una sangría
que nos desangraba a chorros.
Subvenciones por el morro,
las salas medio vacías
y venga a pedir socorro
la artística progresía
llorando todos a coro
mientras ruedan porquerías,
mientras filman sólo bodrios.
El que quiera fantasías
que siga fumando porros
y durillos que me ahorro.
Mas quedaba todavía
escucharle al muy ceporro
contador de tonterías
la que no mejoraría
ni el que se comía los mocos.
Quién si no hoy osaría
sin tenido ser por loco
por si hubiera sido poco
aquella majadería,
el dislate extraordinario
de afirmar que los salarios
suben que es una alegría.
Y el vampiro tributario
mientras tal cosa decía
conejil se sonreía
cara a los telediarios.
Aplicando la teoría
de las medias y los ratios
puede que este perdulario
hiciera la cuenta fría
de un muestreo con muestrario
en el que se medirían
la paguilla de agonía
de trece curros precarios
a lo que se sumaría
la gloriosa fruslería
del decacuadruplicado
beneficio ordinario
que amasó la compañía
del seño’e su señoría
Cospedal y chollos varios.
Entonces dividiría
por catorce aquel erario
y que venga ahora un notario
cual testigo fedatario
y que afirme si a fe mía
en su aspecto promediario
no han subido en su cuantía
esos catorce salarios.
O tal vez por el contrario
no habla con alevosía
cuando dijo que subían
del curro los honorarios,
y simplemente se lía
su entendimiento primario
cuando lee los diarios.
Ya dice el informe Pisa
-lo dice Europa, va a misa-
que es más que deficitario,
cortito y hasta lisa
y llanamente precario
el cerebro que utiliza
el español de esta guisa
a la lectura enfrentado
de ese texto literario.
Y el de la siniestra risa,
ministro de nuestro erario,
tiene brillante cabeza
cuyo brillo cegaría
a la luz misma del día
con su bruñida limpieza,
mas no por sabiduría.
Monumento a la alopecia,
fuente es de ideas necias
si es que acaso no vacía.
Texto e ilustración: Agustín Casado
cuyo brillo cegaría
a la luz misma del día
con su bruñida limpieza,
no lo es por sabiduría.
Monumento a la alopecia
fuente es de ideas necias
si es que acaso no vacía.
Calvicie que le adereza
como a un palmero lo haría
la flamenca virguería
de esos rizos en guedeja
con que su coquetería
tapar quiere con torpeza
la ausencia de otra maleza
pilosa en su anatomía.
Cogote por bulerías,
no le añaden más belleza
las nuevas gafas francesas
con que miran sus dioptrías.
Risilla de comadreja,
puntiagudas las orejas,
del Gollum triste sosías,
uno al verlo esperaría
de su vocecilla vieja
escuchar la letanía
doliente como una queja
de este hobbit que maneja
torpe nuestra economía:
¡Mi tesoro, mi tesoro…!
Señores: ¡su señoría
Cristobalito Montoro!
Celoso guardián del oro,
la cinematografía
-vino a decir hace días-
desde que el cine es sonoro
ha supuesto una sangría
que nos desangraba a chorros.
Subvenciones por el morro,
las salas medio vacías
y venga a pedir socorro
la artística progresía
llorando todos a coro
mientras ruedan porquerías,
mientras filman sólo bodrios.
El que quiera fantasías
que siga fumando porros
y durillos que me ahorro.
Mas quedaba todavía
escucharle al muy ceporro
contador de tonterías
la que no mejoraría
ni el que se comía los mocos.
Quién si no hoy osaría
sin tenido ser por loco
por si hubiera sido poco
aquella majadería,
el dislate extraordinario
de afirmar que los salarios
suben que es una alegría.
Y el vampiro tributario
mientras tal cosa decía
conejil se sonreía
cara a los telediarios.
Aplicando la teoría
de las medias y los ratios
puede que este perdulario
hiciera la cuenta fría
de un muestreo con muestrario
en el que se medirían
la paguilla de agonía
de trece curros precarios
a lo que se sumaría
la gloriosa fruslería
del decacuadruplicado
beneficio ordinario
que amasó la compañía
del seño’e su señoría
Cospedal y chollos varios.
Entonces dividiría
por catorce aquel erario
y que venga ahora un notario
cual testigo fedatario
y que afirme si a fe mía
en su aspecto promediario
no han subido en su cuantía
esos catorce salarios.
O tal vez por el contrario
no habla con alevosía
cuando dijo que subían
del curro los honorarios,
y simplemente se lía
su entendimiento primario
cuando lee los diarios.
Ya dice el informe Pisa
-lo dice Europa, va a misa-
que es más que deficitario,
cortito y hasta lisa
y llanamente precario
el cerebro que utiliza
el español de esta guisa
a la lectura enfrentado
de ese texto literario.
Y el de la siniestra risa,
ministro de nuestro erario,
tiene brillante cabeza
cuyo brillo cegaría
a la luz misma del día
con su bruñida limpieza,
mas no por sabiduría.
Monumento a la alopecia,
fuente es de ideas necias
si es que acaso no vacía.
Texto e ilustración: Agustín Casado
martes, 15 de octubre de 2013
FMI (*)
"El FMI sugiere expropiar el 10% de la riqueza de las familias para reducir deuda pública"
www.libremercado.com 13-10-2013
No queriendo ser soez,
ante el dislate, propuesto
por Lagarde -a quien detesto-,
de despojarnos de un 10
% -¿sólo una vez?-
de lo ahorrado, me desbravo.
Y, frente a tal menoscabo,
invito a aquesta cuatrera,
en lugar de la cartera,
a comerme todo el nabo.
(*) Fellatio Monetario Internacional
Poemas serios (LII)
Si derramo en la noche,
como flores de Onán,
poemas de añoranza,
es para perfumar
y así hacer respirable
el aire que las heces
de tu ausencia saturan
del hedor de la muerte.
lunes, 14 de octubre de 2013
Incorrectísimo, tal y como corresponde
A veces me pregunto
si tienen cuando joden
los fascistas orgasmos,
o la sangre en el ano
desgarrado del pueblo
sólo está motivada
por un impulso sádico.
(Y ellas, oh, las fascistas
de mantilla y peineta,
como me ponen
con su peinado estándar
rubio de bote
y sus tetas de plástico)
Las décadas olvidadadas (5): Los almuerzos privados (Carlos Parejo)
Año 1963. Ramirito se llevó todo el mes de marzo recogiendo propinas: haciendo recados, las camas de sus hermanos, poniendo la mesa, limpiando los wáteres… Y se fue con Sancha a almorzar a su restaurante preferido. Un local barato para comer de cuchara con una clientela variopinta y humilde: estudiantes bohemios, pensionistas pobretones, vendedores de poca monta, albañiles… Servían unas sopas de picadillo tan inmensas que se podía nadar en ellas. Platos con regimientos de garbanzos y lentejas que resultaban interminables… Y cuando parecía que no cabía más, la fruta del tiempo como postre.
Año 2013. Jonathan y Vanessa se gastan media paga semanal en ir a la pizzería-hamburguesería que está de moda. En ella encuentran a todo el Instituto. Por una vez pueden faltar al reglamentario y pesado almuerzo de los viejos. Es tan fácil y rápido tragar lo que ponen mientras ella vocifera los últimos cotilleos con sus amigas, muy cómodamente repantigada y con los pies puestos sobre la mesa. Él se sumerge en su mundo, sentado en cuclillas como un Buda. Está encasquetado, escuchando atentamente los últimos éxitos musicales bajados de YOUTUBE.
(¢) Carlos Parejo Delgado
domingo, 13 de octubre de 2013
Seguidillas del último tren
En el mismo vagón
frente por frente
viajamos por un tiempo
contracorriente.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
Llegando a la estación
de los deseos
baje buscando un tique
hacia tu cielo.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
Y el tren se me escapó
para los restos
mudando en polvo yermo
mi afán viajero.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
frente por frente
viajamos por un tiempo
contracorriente.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
Llegando a la estación
de los deseos
baje buscando un tique
hacia tu cielo.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
Y el tren se me escapó
para los restos
mudando en polvo yermo
mi afán viajero.
¡Ay quien pudiera
haber hecho camino
siempre a tu vera!
sábado, 12 de octubre de 2013
Fifteen men on the dead man's chest
con un tan colosal como infecundo
esfuerzo cartográfico
usando óleo amarillo
y acuarela celeste
dibujé chapoteando entre penumbras
el mapa del tesoro
pero un viejo pirata sin escrúpulos
lo había desenterrado y malgastado
cuando aún no existían
el tiempo ni el espacio
ni yo sabía del ópalo ni el oro
(si un día me lo encuentro
te prometo
que de un par de patadas
le hago añicos la pata
de palo y lo reviento
le hago polvo los huevos)
esfuerzo cartográfico
usando óleo amarillo
y acuarela celeste
dibujé chapoteando entre penumbras
el mapa del tesoro
pero un viejo pirata sin escrúpulos
lo había desenterrado y malgastado
cuando aún no existían
el tiempo ni el espacio
ni yo sabía del ópalo ni el oro
(si un día me lo encuentro
te prometo
que de un par de patadas
le hago añicos la pata
de palo y lo reviento
le hago polvo los huevos)
viernes, 11 de octubre de 2013
El espejo de la melancolía (LXXV)
ni un solo día ni uno ni uno solo
de sosiego
de no dejar de estar
a cada instante
deseando que deseando recordando
Trinchera
temo al papel en blanco
más que a una vara verde
a una camisa nueva
al balompié perpetuo
o a sahumada sotana
nos han robado el pan la paz las alas
luchemos porque al cabo
no alcancen a arrancarnos la palabra
jueves, 10 de octubre de 2013
Nóicalever
mirar como si fuese
un dios al sol de frente
hasta mudar los ojos
en cenizas sin miedo
dar la espalda al azogue
ilusorio que engrendra
el llanto y otorgar
con los pies en la tierra
una oportunidad en la alegría
a la luz de la vida
un dios al sol de frente
hasta mudar los ojos
en cenizas sin miedo
dar la espalda al azogue
ilusorio que engrendra
el llanto y otorgar
con los pies en la tierra
una oportunidad en la alegría
a la luz de la vida
miércoles, 9 de octubre de 2013
El bando de Oña (y no es de coña)
En Fuengirola ha dictado
su alcaldesa -ordeno y mando-
para la actual feria un bando
municipal que ha dejado
pasmado hasta al más pintado
por absurdo y provinciano:
La música, en español,
ni hip hop ni rock & roll.
Y qué en el futuro, hermano:
¿sólo canto gregoriano?
Terremotos (Agustín Casado)
Convidó aquesta vesprada
Bartomeu a esa joya
de la Montserrat, su noia,
a una rica calÇotada.
No quedó ni una en la olla,
hasta el fondo rebañada,
verdadera animalada
el atracón de cebollas
que de una sola una sentada
se zampó como si nada
hasta que la vio vacía.
Y su Montse le decía
que cualquier día estallaba
de pura glotonería,
que una digestión pesada
le podría arruinar el día
del día de la Diada.
Pero Barto ni la oía,
y comía el tragaldabas
con auténtica agonía.
En el mundo nada había,
salvo el Barsa y la estelada
que le dé más alegría
que una buena calÇotada.
Rematada la jornada
y de vuelta a la masía
Bartomeu recordaba
de Montse la profecía;
un retortijón venía,
un apretón le apretaba,
la panza ya le estallaba,
qué malito se sentía.
Cullons, quién le mandaría
abrir además el cava.
Por esta escatología
perdón pido, pero nada
como una buena cagada
a Barto le aliviaría
lo que cual volcán de Java
con encebollada lava
en las tripas le bullía.
El esfínter apretaba
porque Barto bien sabía
que si aquella grosería
ante Montse perpetraba
su pudorosa maría
de formas tan recatadas
se acogería a parada
biológica la tía
y de aquello, na’ de nada,
una noche de sequía
con lo que le apetecía
pasársela bien mojada.
Por no perderse la orgía
contuvo la flatulencia
reprimiendo aquella urgencia
que su cuerpo le pedía;
apretó bien a conciencia
de descompresión la vía
-hasta el pedo es una ciencia-
y trató con experiencia
de aliviar la algarabía
de gases que con urgencia
liberados ser pedían.
Poco a poco y con prudencia,
con sordina aliviaría
silenciosa la emergencia.
Mas decir fue vida mía
y estallar con tal violencia
tan horrísona estridencia
que liberó la energía
de las tracas de Valencia.
Bailaba la librería,
hasta el piso se movía,
cual se raja una sandía
miraban con impotencia
las paredes que se abrían.
Y además la pestilencia
a gas como consecuencia
quizás de la tubería
que no tuvo resistencia
pa’aguantar lo que venía.
Y Bartomeu no mojó,
gran e injusta vesania
porque fue justo aquel día
que él su pedo controló
que empezó la sinfonía
de seismos a go-gó
de Alcanar a Vinaroz.
Y dice la oficilía
que no es na’ lo del temblor
y allí se pasan el día
bailando la melodía
que Richter les escribió.
Y que es una tontería
lo del proyecto Castor.
¡Qué han de decir, por favor,
si ha tenido la osadía
don Mariano allá en Japón
con su verbo que da grima
de decir que Fukushima
fue una pompa de jabón!
Faltaba sólo que esgrima,
chapapote tontorrón,
que eso unos hilillos son
radiactivos y que, encima,
tampoco lo de Hiroshima
fue pa’armar tanto follón.
Qué bien lo contó la rima
del poeta Rafa León
que escribía socarrón
“En Japón ha declarado,
acerca de Fukushima,
Mariano Rajoy que estima
cualquier temor infundado.
¿Algún japonés, cascado
-me pregunto- por la aciaga
emisión que se propaga
radiactiva en el Pacífico,
lo habrá exhortado, beatífico,
a bañarse allí cual Fraga?”
Bartomeu a esa joya
de la Montserrat, su noia,
a una rica calÇotada.
No quedó ni una en la olla,
hasta el fondo rebañada,
verdadera animalada
el atracón de cebollas
que de una sola una sentada
se zampó como si nada
hasta que la vio vacía.
Y su Montse le decía
que cualquier día estallaba
de pura glotonería,
que una digestión pesada
le podría arruinar el día
del día de la Diada.
Pero Barto ni la oía,
y comía el tragaldabas
con auténtica agonía.
En el mundo nada había,
salvo el Barsa y la estelada
que le dé más alegría
que una buena calÇotada.
Rematada la jornada
y de vuelta a la masía
Bartomeu recordaba
de Montse la profecía;
un retortijón venía,
un apretón le apretaba,
la panza ya le estallaba,
qué malito se sentía.
Cullons, quién le mandaría
abrir además el cava.
Por esta escatología
perdón pido, pero nada
como una buena cagada
a Barto le aliviaría
lo que cual volcán de Java
con encebollada lava
en las tripas le bullía.
El esfínter apretaba
porque Barto bien sabía
que si aquella grosería
ante Montse perpetraba
su pudorosa maría
de formas tan recatadas
se acogería a parada
biológica la tía
y de aquello, na’ de nada,
una noche de sequía
con lo que le apetecía
pasársela bien mojada.
Por no perderse la orgía
contuvo la flatulencia
reprimiendo aquella urgencia
que su cuerpo le pedía;
apretó bien a conciencia
de descompresión la vía
-hasta el pedo es una ciencia-
y trató con experiencia
de aliviar la algarabía
de gases que con urgencia
liberados ser pedían.
Poco a poco y con prudencia,
con sordina aliviaría
silenciosa la emergencia.
Mas decir fue vida mía
y estallar con tal violencia
tan horrísona estridencia
que liberó la energía
de las tracas de Valencia.
Bailaba la librería,
hasta el piso se movía,
cual se raja una sandía
miraban con impotencia
las paredes que se abrían.
Y además la pestilencia
a gas como consecuencia
quizás de la tubería
que no tuvo resistencia
pa’aguantar lo que venía.
Y Bartomeu no mojó,
gran e injusta vesania
porque fue justo aquel día
que él su pedo controló
que empezó la sinfonía
de seismos a go-gó
de Alcanar a Vinaroz.
Y dice la oficilía
que no es na’ lo del temblor
y allí se pasan el día
bailando la melodía
que Richter les escribió.
Y que es una tontería
lo del proyecto Castor.
¡Qué han de decir, por favor,
si ha tenido la osadía
don Mariano allá en Japón
con su verbo que da grima
de decir que Fukushima
fue una pompa de jabón!
Faltaba sólo que esgrima,
chapapote tontorrón,
que eso unos hilillos son
radiactivos y que, encima,
tampoco lo de Hiroshima
fue pa’armar tanto follón.
Qué bien lo contó la rima
del poeta Rafa León
que escribía socarrón
“En Japón ha declarado,
acerca de Fukushima,
Mariano Rajoy que estima
cualquier temor infundado.
¿Algún japonés, cascado
-me pregunto- por la aciaga
emisión que se propaga
radiactiva en el Pacífico,
lo habrá exhortado, beatífico,
a bañarse allí cual Fraga?”
Texto e ilustración: Agustín Casado
martes, 8 de octubre de 2013
El espejo de la melancolía (LXXIII)
con el sigilo inicuo
de un caballo de Troya
anida la antonimia en el poema
donde hubo un puente un muro
donde el rumor del agua
polvo y silencio el cóncavo
muladar de lo eterno
El espejo de la melancolía (LXXII)
"¿Quién me ha exilado con los que cantan?"
Alejandra Pizarnik
percute en la memoria
del corazón tu nombre
como un alud de piedras contra el velo
tejido de silencios que narcótico
sosiega en su tibieza al alarido
dibuja musical sobre la nieve
la sangre coagulada una elegía
que tiembla sin aliento
lunes, 7 de octubre de 2013
Microrrelato
Se llamaba... no debo
decir su nombre, así
que llamémosla Ω.
Fue, sin α, el principio
del fin. O el fin de nada.
Las décadas olvidadas (4): Aquellos desayunos (Carlos Parejo)
Amanecía a mediados de los sesenta. El padre Federico Sopeña hablaba por la radio sobre la vida ejemplar de los santos, uno cada día. Justo antes del noticiario. Preparaba con mi abuela el desayuno familiar: Ocho tazas y platos y un igual número de rebanadas…
Medio siglo más tarde amanece de la misma manera, pero todo es diferente. Insignes bioquímicos hablan por la radio del tratamiento con células madres para suspender tumores, reconstruir órganos deteriorados, etc. también justo antes del noticiario.
El sentido de la vida humana que trasmiten los medios de comunicación ya no es tanto cómo conseguir ser mejores personas, sino cómo lograr poseer las mejores células para evitar el dolor y la enfermedad y prolongar la existencia.
(¢) Carlos Parejo Delgado
domingo, 6 de octubre de 2013
Fuegos de artificio
(Tras leer un poemario de un afamado poeta actual que, en esta ocasión, en su invierno, me ha resultado huero y frío)
Hay poetas de estilo
impecable que, a veces,
aunque siendo profusos
hasta el abuso y más
usando la palabra,
nos causan la impresión
de apenas decir nada.
Y aunque habré de admitir
como algo muy probable
que tal apreciación
en las más de las veces
–y en especial en esta–
pudiera ser injusta
y achacable ante todo
a cierta ineptitud
atribuible al lector...
no hay color: Costafreda.
“He de callar, pero yo diera
mi vida.”
(Alfonso Costafreda)
Hay poetas de estilo
impecable que, a veces,
aunque siendo profusos
hasta el abuso y más
usando la palabra,
nos causan la impresión
de apenas decir nada.
Y aunque habré de admitir
como algo muy probable
que tal apreciación
en las más de las veces
–y en especial en esta–
pudiera ser injusta
y achacable ante todo
a cierta ineptitud
atribuible al lector...
no hay color: Costafreda.
sábado, 5 de octubre de 2013
La pipa de Kif
Según aparece prolijamente reseñado en los anales de la época, habiendo resucitado don Ramón María del Valle-Inclán en la España de mantilla y peineta y poco pan y mucho circo del año de nuestro Señor de 2013, confesó ante algunos de los literatos más renombrados del momento, sentirse, aunque un tanto achacoso y extremadamente entumecido por casi ocho décadas de obligado descanso, amén de agradecido al destino por el prodigio de aquella reencarnación misteriosa, fervientemente ilusionado por poder retomar su labor literaria. Y que, tras haberse puesto al día, medios de comunicación mediante, en la cosas y casos de aquella España histriónica, grotesca, mediocre, intolerante y pseudodemocrática, no sin antes haber dado buena cuenta de una colosal cachimba de maría, exclamó una tarde de lluvia ante los presentes “¡ESTO ES INSUPERABLE!”, para luego, ejecutando un salto del tigre digno de medalla olímpica, volverse para siempre de bruces a su tumba.
Roma
No por mucho soñar
amanezco a tu lado,
y todos los caminos
conducen a tu ausencia.
Por eso, con la noche,
maldigo aquel palíndromo
y ladro mis poemas
hambrientos a la luna,
seguro de que nunca
te habré de hincar el diente.
amanezco a tu lado,
y todos los caminos
conducen a tu ausencia.
Por eso, con la noche,
maldigo aquel palíndromo
y ladro mis poemas
hambrientos a la luna,
seguro de que nunca
te habré de hincar el diente.
viernes, 4 de octubre de 2013
Poemas serios (LI)
Hay hombres que se sueñan
murciélagos abriendo
caminos en los mapas
del cielo con sus cánticos
y, sin eco que oriente
su vuelo en las tinieblas
de la esperanza, al cabo
perecen estrellados.
Y, entre ellos, hay algunos
que, aun sin saber si a tiempo,
despiertan y silencian
su voz y abren los párpados.
(Pero es de noche)
jueves, 3 de octubre de 2013
Flores de invierno
En Japón ha declarado,
acerca de Fukushima,
Mariano Rajoy que estima
cualquier temor infundado.
¿Algún japonés, cascado
-me pregunto- por la aciaga
emisión que se propaga
radiactiva en el Pacífico,
lo habrá exhortado, beatífico,
a bañarse allí cual Fraga?
acerca de Fukushima,
Mariano Rajoy que estima
cualquier temor infundado.
¿Algún japonés, cascado
-me pregunto- por la aciaga
emisión que se propaga
radiactiva en el Pacífico,
lo habrá exhortado, beatífico,
a bañarse allí cual Fraga?
Antiseguidilla o spamdilla de la puerta giratoria
Clara prueba de que esto
se va al carajo
son las ratas que huyeron
y huyen del barco:
Politicastros
cobrando hoy los favores
que ayer prestaron.
miércoles, 2 de octubre de 2013
La pulcra ergonomía
porque es una afrenta un pueblo
humillado de rodillas
de entre todos los inventos
la fregona lo primero
y después la guillotina
La luz (Agustín Casado)
Ayer noche cuando estaba
con ustedes cumplidor
sentadito servidor
pensando alguna chorrada
para este despertador
que es el programa del Salas,
me exprimía la sesada
mirando el ordenador.
Pero los musas malvadas
siendo más brujas que hadas
me negaban su favor;
y, en blanco el monitor,
no se me ocurría nada.
Como todo fumador
buscaba en cada calada
esa idea agazapada
a saber en qué rincón.
Sin importarme la añada
de mi güisqui peleón
buceando en on the rocks
mis pobres versos buscaba.
Pero entre humo y vapor,
-mitad y mitad de cada-
ya tenía una empanada
muy cercana al colocón
y la cosa allí atascada.
Y a cada verso peor,
que si malo el anterior,
el siguiente una cagada.
Venga a darle al borrador,
y ya turbia la mirada,
ni una idea bien rimada
en mitad del ceguerón.
Y mi señora acostada,
yo añorando la almohada
y con el humo la tos.
Como la despierte adiós,
la tenemos ya liada.
Qué ruina de trovador.
Era ya de madrugada,
algo así como las dos,
cuando ¡eureka! dije yo.
¡De pronto se iluminaba,
de repente se encendió
la bombillita que estaba
tan tercamente apagada!,
repentina inspiración
que me llegaba a oleadas.
¡Ni Bécquer ni Campoamor,
Ya van a ver quién soy yo
escribiendo galeradas!,
más que verbo, borbotón.
Y así en ésas estaba
en lírica llamarada,
ardiente aliteración,
cuando oí que saludaban
al estilo COMECON:
“¡Salú!” dijo un vozarrón.
Mas yo en plena parrafada
ya del todo parnasón,
sin levantar la mirada
así como de pasada
“¡Salú!” por educación
respondí a quien saludaba.
“¡Salú, salú!” repitió
insistente aquella voz.
“¡Salú, salú, camarada.
Todos a las barricadas,
viva la Revolución!”
dejar quise rematada
tan roja salutación.
Cuando así, de sopetón,
se me aparece enjarrada
y a ojos vistas cabreada
mi señora donde yo
estos ripios ensartaba.
“¡¡¡Salú, salú, por favor!!!”,
insistía ella obstinada.
Pasionaria en camisón,
preguntele qué pasaba,
“¿Qué te pasa, corazón?
Pareces Rafa León…”
“Y tú eres tonto de baba;
¡Salú, niño, el contador.
Después la facturación
otra vez una pasada!”
Y volviéndose a la cama
mi bombillita apagó
sin andarse por las ramas
y a dos velas me dejó.
Y otra vez a las andadas,
que después del apagón
voló toda inspiración
y no se me ocurre nada.
Del obsceno subidón
de la luz, de la clavada
consentida, perpetrada
por tanto buitre ladrón
quise hacer una tonada
yo con mi bandoneón,
mas por mor del garrafón
ya la lengua se me traba,
y con la luz apagada
el frustrado poemón
se quedó en esta cagada
que dejo depositada
en la madre que a luz los dio.
con ustedes cumplidor
sentadito servidor
pensando alguna chorrada
para este despertador
que es el programa del Salas,
me exprimía la sesada
mirando el ordenador.
Pero los musas malvadas
siendo más brujas que hadas
me negaban su favor;
y, en blanco el monitor,
no se me ocurría nada.
Como todo fumador
buscaba en cada calada
esa idea agazapada
a saber en qué rincón.
Sin importarme la añada
de mi güisqui peleón
buceando en on the rocks
mis pobres versos buscaba.
Pero entre humo y vapor,
-mitad y mitad de cada-
ya tenía una empanada
muy cercana al colocón
y la cosa allí atascada.
Y a cada verso peor,
que si malo el anterior,
el siguiente una cagada.
Venga a darle al borrador,
y ya turbia la mirada,
ni una idea bien rimada
en mitad del ceguerón.
Y mi señora acostada,
yo añorando la almohada
y con el humo la tos.
Como la despierte adiós,
la tenemos ya liada.
Qué ruina de trovador.
Era ya de madrugada,
algo así como las dos,
cuando ¡eureka! dije yo.
¡De pronto se iluminaba,
de repente se encendió
la bombillita que estaba
tan tercamente apagada!,
repentina inspiración
que me llegaba a oleadas.
¡Ni Bécquer ni Campoamor,
Ya van a ver quién soy yo
escribiendo galeradas!,
más que verbo, borbotón.
Y así en ésas estaba
en lírica llamarada,
ardiente aliteración,
cuando oí que saludaban
al estilo COMECON:
“¡Salú!” dijo un vozarrón.
Mas yo en plena parrafada
ya del todo parnasón,
sin levantar la mirada
así como de pasada
“¡Salú!” por educación
respondí a quien saludaba.
“¡Salú, salú!” repitió
insistente aquella voz.
“¡Salú, salú, camarada.
Todos a las barricadas,
viva la Revolución!”
dejar quise rematada
tan roja salutación.
Cuando así, de sopetón,
se me aparece enjarrada
y a ojos vistas cabreada
mi señora donde yo
estos ripios ensartaba.
“¡¡¡Salú, salú, por favor!!!”,
insistía ella obstinada.
Pasionaria en camisón,
preguntele qué pasaba,
“¿Qué te pasa, corazón?
Pareces Rafa León…”
“Y tú eres tonto de baba;
¡Salú, niño, el contador.
Después la facturación
otra vez una pasada!”
Y volviéndose a la cama
mi bombillita apagó
sin andarse por las ramas
y a dos velas me dejó.
Y otra vez a las andadas,
que después del apagón
voló toda inspiración
y no se me ocurre nada.
Del obsceno subidón
de la luz, de la clavada
consentida, perpetrada
por tanto buitre ladrón
quise hacer una tonada
yo con mi bandoneón,
mas por mor del garrafón
ya la lengua se me traba,
y con la luz apagada
el frustrado poemón
se quedó en esta cagada
que dejo depositada
en la madre que a luz los dio.
Texto e ilustración: Agustín Casado.
martes, 1 de octubre de 2013
Blasfemias
como alas de ángel drago o zopilote
letal rumbo a Hiroshima -o al infierno-
se ciernen sobre mí de mí las sombras
(fénix a-
cariciándome)
de una muñeca rota -una vampiro-
adicta bebedora de la arritmia
musical de mis sueños
No prejuzgaré inaudito...
No prejuzgaré inaudito
-por la dotación canalla
de los juzgados- que a Alaya
le haya, a la postre, prescrito
algún presunto delito
tocante a Mercasevilla.
Mas diré, como apostilla,
que, de Báñez, dos hermanos,
por la mora, ciudadanos,
salvarán su coronilla.
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