martes, 19 de abril de 2011

El espejo de la melancolía (XVI)


un sudario de flores
para la sed marchita

plañideras uncidas
con pétalos de azogue
disecando las ansias
con la sal de sus lágrimas


(un túmulo oceánicopara el tálamo insomne)

lunes, 18 de abril de 2011

Los comemierda


EN el planeta Coluvie, allá en los últimos confines del Universo, donde se acumula la más nauseabunda e inmarcesible basura cósmica, hace siglos que ejerce el poder con puño de hierro la secta de los Comemierda. La estructura de poder de la secta es absolutamente piramidal y, en ese contexto, los comemierda de rango inferior se alimentan casi exclusivamente de los excrementos de los situados inmediatamente por encima de ellos en el escalafón. Cuanta más mierda de sus superiores es capaz de deglutir un comemierda, más posibilidades adquiere de ascender en la cadena de mando. No obstante, a partir de cierta altura en la pirámide -magnitud que es siempre inversamente proporcional a la calidad moral de los comemierda que ocupan cada estrato-, suele ser también necesario derramar y beber la sangre de otros aspirantes para poder dar el salto, que por otra parte nunca termina de ser definitivo. Los comemierda son sumamente voraces. Y el más voraz de todos es el Emperador Comemierda, que se nutre devorando con fruición al pueblo, el cual es considerado sólo una mierda entre los miembros de la secta. Por su parte, al pueblo sólo se le permite alimentarse con las poco nutritivas heces que defecan los comemierda de los estamentos inferiores. En el planeta Coluvie, cuanto mayor es la desnutrición a la que se ve sometido el pueblo, mayor y más repugnante es la obesidad indecorosa y sebosa de los comemierda.

Minority Report a la española (o a propósito de Sortu)


LA Paz y la Palabra, ya lo intuyó Blas de Otero, son dos conceptos tan íntimamente unidos, que inseparables. Los que hoy, amparados en impúdicas y espurias leyes a la carta, niegan la palabra, en aplicación de una rara especie de sanción preventiva sin delito previo, a aquellos que la están pidiendo, no están haciendo otras cosas que perpetrar una encubierta declaración de guerra, y que abrir paso al obsceno, aberrante y criminal lenguaje de los revólveres y el coche-bomba. Los que hoy, argumentando falaz e hipócritamente querer salvaguardar la Democracia, se afanan en urdir mordazas, serán mañana los cómplices de la extorsión y el asesinato, las nauseabundas plañideras venales que, en tanto las lloran de cara a la galería, en su fuero interno, estarán celebrando las víctimas con regocijo.

domingo, 17 de abril de 2011

El espejo de la melancolía (XV)


cuando la sangre
vertida a borbotones diga lo que calló la boca


. . . . . . . . . . el ruego el alarido el ay sin eco la última palabra

El espejo de la melancolía (XIV)


buscando su guarida en el lenguaje
tan sólo halló la sed del lobo blanco
un insondable frío de salitre
al fondo ensimismado del abismo
oscuridad sin eco
de una luna menguante tiritando
junto al brocal del pozo

Indicios (y IV)


Esta afonía en el alma / secuestrándome el aliento.

Este temblor de piel fría / que espesa como tormenta.

Estos gemidos de luz / enlazados al silencio.

Esta devoción pagana / ungida a las ruinas / de altares repudiados.

Este beber sin pausa / sorbo a sorbo / la amarga ebriedad de la ausencia.

Este vértigo salobre / en la quietud insondable / de unos ojos sin mirada.

Estos párpados cansados / que se niegan a cerrar / sobre las lágrimas vivas / una conjetura sin respuestas.

Este azul que atado / a la escoria que destila / la saliva de los muertos / ya no se imagina.

Esta ansiada marejada / despojo de un mar en calma.

Esta fatal idolatría / lamida de alas de gaviota.

Este azul / sí / este azul…

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -Eres / a mi poema

como la luz al relámpago.

Diciembre de 2006 – abril de 2011.

sábado, 16 de abril de 2011

Hoy...


Hoy
por ese afán estúpido del Hombre
por acotar el tiempo
es un día especial Hoy te deseo
que seas muy feliz junto a los tuyos
aquellos que te quieren
aquellos elegidos
a los que das tu amor
y como tuyos sientes
Yo por mi parte en la distancia
- tuyo
ayer mañana y siempre

La ausente (LVI)


te miran desde el fondo del sepulcro.

mis ojos que hace tanto corroyesen
voraces los gusanos de un tiempo no nacido,

atravesando la mortaja el ataúd la tierra el mármol,

te miran desde el fondo de su espectro,

mudados cuencas hueras negro llanto penumbras

suplicantes.


y no me dejes solo eternamente.

y duérmete una noche
sólo un instante al menos

junto a mi sed podrida, sueño insomne.

jueves, 14 de abril de 2011

Metamorfosis apócrifa


atrapado en el lecho boca arriba
con una tonelada
de sal sobre el abdomen
estuvo pataleando agonizante
tratando de salvarse de escapar
darse la vuelta

. . . . . . . . . . . . . . sobre sus élitros coriáceos
durante nueve días con sus noches
hasta el vértigo el vómito
que en las últimas sombras
anegase su aliento

terrible

. . . . . . . sobre todo

teniendo en cuenta que Gregorio Samsa
conservó en todo instante el raciocinio
y su pugna convulsa nunca fue
un mero acto mecánico e inconsciente
de corte neurológico sin centro

¿se puede imaginar mayor tortura?

morir como una inmunda cucaracha
a la que han amputado la cabeza
pero con la memoria los anhelos
las ansias de vivir
sin tara alguna intactos

80 años después aún sigue viva

miércoles, 13 de abril de 2011

El espejo de la melancolía (XIII)


el que abismó su sed ciega hasta el centro
de un hontanar de azogue hecho pedazos
y allí bebió horizontes rotos
sangre
cianótica lesiva coagulada
bajo una hostil tormenta de arena sepultando
la última huella indemne
de sus ensoñaciones

Indicios (III)


Hay copas colmadas de mercurio, al borde de unos labios sin sonrisa, merodeando. ¡Dulce néctar para el sediento que ya no espera! Mas no ha de beber jamás aquel que nunca supo de humedades. Se ahoga el fracaso del durmiente en un viento veloz que no sostiene el peso del azogue laminando. Pero ya nada importa: no regresarán jamás las renuncias vergonzantes; plenitud luctuosa de lenguas cansadas donde anidan unas alas que, fraguadas sobre el vértigo, destilan la quietud insomne de la nieve sin mácula. Pero la luz es intensa tras el postrer alumbramiento de las sombras.

Sabedora de la simiente putrefacta, la interpelación se desfigura bajo la retórica asombrada de un árbol desabrido y sin frutos. En los mentideros de los charlatanes perece la vocación de los planetas. Se alza la pasión, intacta; virginal, no camina, y sus pies, descalzos y ruines como lanzas, van marcando un resquemor de huellas impalpables: abismo de entrañas que se oxidan en el pétalo postrero de la duda.

Una lápida pagana, abandonada en la sospecha de los mártires sin credo, sufre el asedio de un ángel de otoño, pero las cruces se nutren, invertidas, de un jirón de pieles rancias. Un aroma a flores inciertas se descompone de invierno.

Sé que sigues pensando que siempre fue tarde, pero una vez bebí de tus lágrimas, y no existía el tiempo. Allí, sobre lo intransitable, sólo nos faltó tu leve aliento para alcanzar a desterrar la tiranía del agua que fluía en los desagües. Pero tus pulmones están hechos de la pasta engañosa con la que se construyen los cimientos de las iglesias. Y en el ansia de una dulzura de algodones, que se niega a lacerar la piel de los enfermos, perece mi tacto en el espanto de una bondad sin ternura. Paradoja desgarradora de un ángel que, sin alas, no ha caído.

Tal vez pudiera volver, sobre manantiales de sangre, confundido con la niebla, pero me delataría la mirada esquiva en los espejos, y ya entoné las últimas plegarias. Llagas parpadean tenebrosas sin cerrarse sobre el vidrio, y un fénix sin ingenio, grotesco y cansado, ha renacido, pero no devuelven su reflejo los estanques.

Ya se fue para siempre el tiempo de sentir la calidez del gemido en la mazmorra, pero la virgen de hierro se me antoja acogedora. Llueve aguanieve sobre el foso de los penúltimos viernes de diciembre, y hace frío, mucho frío. Hay un enjambre de desapariciones que picotea mis úlceras y tú estas lejos y no hay apósito que frene tanta hemorragia. Enjambres de desaparecidas te rodean y sus rostros, de tribunal miserable, lapidan con saña mis rodillas. Huyo reptando, como un gusano, entre botas manchadas de arsénico que, mordaces, se niegan a aplastarme, pero el roce de su hirsuta lascivia me impregna de heridas de consciencia.

Hay presunciones de espanto flotando sobre la rompiente, pero los números se han cerrado en círculos y tengo sueño. Mucho sueño.

Diciembre de 2006-abril de 2011

martes, 12 de abril de 2011

La Cultura y la Revolución. República y Guerra Civil en Prado del Rey



"Que mi nombre no se borre de la Historia."

Julia Conesa

El próximo jueves, 14 de abril, a las 9 de la noche, se presenta, en el teatro municipal de Prado del Rey (Cádiz), "La Cultura y la Revolución. República y Guerra Civil en Prado del Rey", de Fernando Romero Romero. Una obra que escarba en los sótanos de aquellos años para recuperar la memoria de las víctimas y las circunstancias en las que fueron represaliadas. Esa memoria histórica que aún algunos tratan de mantener sumida en las catacumbas del olvido; y que, Fernando, con valentía y un excelente trabajo, ha decidido exhumar para que sepamos, para que conozcamos, para que no olvidemos, para tratar de que ningún nombre sea borrado de la Historia.

Ecos


a Isabel Guevara
otro doce de abril
porque no siempre la distancia es el olvido

como una niña-oruga abandonada
sobre un altar-mordaza sin liturgias

en su ebriedad bilingüe

herética apostata blasfema se conjura
frente a la tiranía del silencio

.
bulle en sus venas sangre de alquimista

rumor-cuarto creciente que al ocaso
se inmola hilando un nido en el sudario
que ahoga el corazón de los sinsontes

e incuba una promesa un sueño un ala

doctrina que percute a luna abierta
contra el sepulcro-elipsis de la noche
obrando en su aleteo el prodigioso
periplo que de un eco a luz da el cántico

lunes, 11 de abril de 2011

Indicios (II)


HE de asumir el desprecio, para dejar que canten los pájaros de la noche. Serán melodías suaves, como lenguas tibias lamiendo, pero el salmo tiene el tímpano poblado de cenizas sombrías. Ya no existen desesperanzas posibles bajo el cielo lánguido de las notas, y todo es negro.

Surge un tétrico rumor en el viento, semejante a un ala de ave herida, cuando abre sus amadas fauces lo eterno ignoto, y desde la escala se fuga un semitono al irrumpir los clarines anunciando un aquelarre de sangre que no habrán de beber los ojos sedientos. Una lluvia torrencial de sal húmeda brota desde el fondo del subsuelo anunciando el fin de las noches. Nace un aroma en el alba, presagio sobre el cálido rocío, pero agonizan los designios sobre sábanas sin mácula, pendientes del mármol. Una lúgubre jauría de mariposas negrísimas viene a rumiar la música cuando cesan las campanas su tañido. Hay ruinas amarillas sobrevolando las liturgias.

Ejércitos de charlatanes bien armados, con túnicas translucidas, preparan el sacrificio de los augurios sobre un altar de profundo cieno, mientras un espejismo celeste nos revela la inconsistencia de sus misterios. En el desprecio se han fraguado corazas como tránsitos de sombra, pero la luz azul, como carcoma, horada los huesos desnudos, y en el pedregal de las mentiras brotan espinas traidoras.

Me fueron cercenados los ojos con trece palabras inaudibles y la esencia de un rencor improcedente. ¿Cómo ha de buscar quien carece de manos entre el polvo, si lleva clavada en los muñones una esperanza de roca gota a gota? ¿Cómo designar por su nombre al que fue sentenciado a la vigilia?

Surge cabalgando mi enemigo, sobre el lomo de un aroma de penumbras, y quiero abrazarlo, pero sigo despierto en la parálisis y me duelen las palabras amputadas. En algún punto de la partitura violenta se han quebrado la médula y el verbo, aislando al guerrero blanco sin ojos, de pretéritos perfectos y futuros condicionales. Otra vez la lluvia, calcinando.

Una ofensiva de fiereza inesperada surge perdonada de antemano desde unas alas asediadas de dulzura. ¿Qué sabes tú de caminar cada mañana por senderos desaparecidos? ¿Qué del ansia posesa y clandestina? ¿Qué de tribunales sin indicios, de las huellas movedizas, del dolor de las deserciones, de exorcismos fracasados? Puedes, si quieres, romper el mármol, pero hace frío.

Ya viene perpetuándose el invierno bajo la ventana de octubre, y veintitrés pétalos se petrifican de destierro. Has ungido la piel del anatema con los óleos sacramentales de las sacristías, sepultando bajo un manto sagrado el perdón y la misericordia. Tras sucumbir en ordalía, vaga atormentado el sueño.

Entre el estiércol del desprecio ni las ruinas se pertenecen, y aunque, al amparo de la niebla, indiferente, me pienses erguido en la distancia, ¿qué sabes tú de arquitecturas?, ¿qué de perder la paciencia?, ¿qué de la traición y el dislate?, ¿qué de la calma aborrecible del opio, de las pasiones sin nombre, de las raíces como garfios, de la locura?

Prendido en una ciénaga de santidades, he vuelto la mirada a las iglesias y sólo he vislumbrado estatuas amordazadas por la lluvia. Estatuas de sal, desmoronándose, henchidas de cenizas y silencio. Entre la maraña de indicios falsos, con un rostro ajeno, se alimenta la alimaña que recorre el filo de la noche. Mana fría, pero es sangre, y un aroma parecido al crisantemo inunda la estancia vacía que antaño moraban las lilas.

Cae la noche como un calvario de alas en silencio, y se vierte desde la cicatriz inmóvil una herida más profunda a borbotones. Aún más profunda, mucho más profunda. Tengo sueño, mucho sueño.

Diciembre de 2006-abril de 2011

domingo, 10 de abril de 2011

El espejo de la melancolía (XII)


el silencio y la sed
dos cántaros sin agua
estrépito y vacío

Fotografía: Salvador Guirado.

Indicios (I)


EN la perenne vigilia de los relojes vacíos nunca descansan los fantasmas, y las cadenas se arrastran, por sí solas, plomizas por las venas. Hay un terror a los afectos que desconocía, pero no sé donde se haya su nido deletéreo. ¿Qué hacer ante un disfraz de roca fundido a la piel, cuando es inevitable la ternura? Bajo el temblor de la incertidumbre más oscura, todas las preguntas que no llegaron a formularse, se ajustaron al rumbo disperso de un viento incierto en la ceguera; y todo se endurece, quebradizo, frente al golpe expectante.

No, no es el silencio la respuesta, pero hubo una incógnita que se perdió con el relámpago. ¿Cómo caminar a corazón descalzo sobre un pedregal afilado de mentiras? El visionario sin mirada escupe fibra de vidrio desde sus gélidos ojos postizos. Así es el llanto de los que cayeron, enfermos de hambre azul. No pienses en las alas como respuesta. Beben de un viento equivocado allí donde atronó cegador el relámpago. ¿Cuándo cesará por siempre tanta sed verde?

Hay cicatrices en los párpados con forma de alas abatidas tras el fulgor postrero. ¿Por qué suenan las huellas perdidas como miembros amputados? ¿Dónde encontrar, en mitad del desierto, la gota de agua? ¿Dónde?

Va el sembrador con los pies hundidos en un mar de huellas que se desvanecen, y una humedad de hiel espesa en la lengua, que no se sostienen sobre la marea moribunda. El mar sangra.

Se perpetúa un amargor insoportable de desapariciones en los labios. ¡Cuánto veneno mezclado a la saliva densa del recuerdo! ¡Qué profunda grieta en la mirada rezumando lágrimas yermas! ¡Cuánto dolor engullido lentamente por no querer escupir a la deserción al rostro!

Acude, si quieres, a ver los huesos desnudos tras el primer crepúsculo, pero mantente lejos, y oculta en un suspiro las manos. No turbes el desasosiego del monólogo ni su voz quebrada de veneno contenido. Tú no lo sabes, pero robaron las uñas quebradas del aire sin brazos. No te preguntes quién, ni tú lo sabes.

Es mejor no decir nada. Sólo seguir en la mentira a voces del latido de los pies desnudos. Y habitar en la bruma de la ciénaga celeste sumida desde siempre en lo oscuro. Tengo sueño, mucho sueño.

Diciembre de 2006 - abril de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

Llega la Semana Santa y, tan ateos, empeñados en no soltar la torrija


TAN merecedor de reprobación es el corrupto, como aquellos que son incapaces de reconocer en el ojo propio la paja -al menos la paja- que ven en el ajeno. Así jamás conseguiremos limpiar el albañal de la política de baja estofa y buitres de altos vuelos de nuestros días. Lo que, tan vehementemente, exigimos a los otros, debemos ser los primeros en cumplirlo. Y, tal y como está ya el patio -quién sabe si abierto a un jodido salvapatrias con estrellas en los hombros-, no valen peros.

viernes, 8 de abril de 2011

La política, estúpidos, la política


CUANDO, tras haber firmado aquel pacto mal llamado de progreso, formaron el equipo de gobierno, no les quedó otra opción, dados su rancio abolengo y sus ilimitados y deletéreos tentáculos, que nombrar, a aquel mafioso y serio aspirante a marqués, primer terra-teniente de alcalde.

Ilustración: El conde de Pinohermoso y el marqués
de Molins, a caballo, en las afueras de Sevilla,
por José Roldán (1848). Madrid, Museo del Prado.

El espejo de la melancolía (XI)


no encuentra los motivos del poema
ahogado en los desechos del lenguaje

At land (de Maya Deren)

Parte 1ª



Parte 2ª

jueves, 7 de abril de 2011

Breve tratado pagano y radical de anti-psicología


El mundo se divide –“nuestro” mundo-
en un par de submundos paralelos,
reflejo uno del otro, uno en los otros,
con un vidrio azogado de por medio.
Del lado de las sombras siempre el ego
–amplio caleidoscopio constituido
por siete mil millones de cristales-
pugnando por hallar tras de sus límites
la luz que sin arder arde en los otros
–simbiosis, pese a ser un simulacro,
caldeando la pared de la caverna
del ser íntimo y solo en su deriva.
Pero este a un tiempo micro y macrocosmos,
este adentro y afuera que titila
como una estrella agónica sin centro,
se ha visto desde siempre encenagado
por fieros asesinos de luciérnagas,
roedores de la osmosis y el azogue,
ladrones del rescoldo y el encuentro,
labriegos del rencor y de la cólera,
que elevan sus estériles mazmorras
con las ruinas opacas de ese abrigo
mudado en intemperie por su causa.
Y esto destroza el nexo, el nervio, empuja
al ego a un albañal de neurastenias,
a una Babel-abismo, a una condena
de oscuros laberintos sin Ariadna.
Al pútrido estertor de la carroña,
llegan después psicólogos, psiquiatras
e hipócritas pastores de lo eterno,
con burdos embelecos de trilero,
buscando hacer su agosto en la cellisca
haciéndonos pensar que está en lo adentro
la luz que extravió nuestra desidia.
Jamás oigas sus cantos de sirena;
son la consagración del odio, el pánico,
del margen sin regreso a la otra orilla,
la lápida que sella el mausoleo
del micro y macrocosmos agostados
al borde de la más terca entropía.
Mas no te ates al mástil, vence el miedo,
ábrete paso a golpes, dentelladas,
en medio de esos limbos para-lelos,
hasta mudarte azogue, amor, reflejo,
fundiéndote en los otros a tu ego.

Cincuenta


Cómo se pasa el tiempo, amiga mía,
y cómo, en su patética arrogancia,
el hombre finge eterna su fragancia
en tanto se marchita y se vacía.

Cómo ha pasado el tiempo. Y qué agonía
intuirte envejeciendo en la distancia,
sabiendo que no habrá una circunstancia
menguando tanta absurda lejanía.

Perdona que hoy me muestre, pues, sincero,
diciéndote, mi amiga, que te quiero,
habiéndote aun ya dado por perdida.

Lo siento; no es buen día. Mas la vida,
tan frágil, se nos va en cualquier momento;
tal vez mañana no me quede aliento.

miércoles, 6 de abril de 2011

Breve lección marxista para parvulitos


qué putada camaradas
ese ambiguo privilegio
llamado libre albedrío

selecto don del que gozan
¡gracias a dios! unos pocos
practicando el esclavismo

Jet lag


La tarde-noche que llegué a La Habana,
tras 10 horas de vuelo, y 6 cubatas
de ron Liberación con Coca-Cola,
a casi 12.000 metros de vértigo,
ya era de madrugada en la Península.
No pude pegar ojo ni un instante,
uncido de aquel húmedo y espeso
bochorno salitroso hasta la médula.

A las 10 menos ¼, hora española,
1 hora menos en Canarias,
cuando aún

no había amanecido en el Caribe,
muy cerca del nombrado Malecón
se oyó el canto de un gallo por tres veces.

martes, 5 de abril de 2011

Por cuánto tiempo más...


por cuánto tiempo más
la máscara que encubre
que silencia el dolor
oculto a duras penas
tras esta mueca atroz
que finge ser sonrisa
que frena en la garganta
el llanto inconsolable
la queja el alarido
la hiel la sed la súplica
no estallará en pedazos
hiriendo de metralla
violando emponzoñando
el rostro los pulmones
el sexo las pupilas
la piel la luz la sangre
la postrer la marchita
la estúpida esperanza
por cuánto ya por cuánto
soportará la entraña
el sórdido disfraz
que reprime amordaza
la palabra el aliento
la pasión los anhelos
la pasión la aflicción
la pasión el tormento
sin ahogarse extinguirse
por cuánto este sudario
este ataúd la tierra
que inhuma merma pudre
por cuánto cuánto cuánto

Flema


el que escupió
sus versos
siguiendo
los dictados
–hirsuta
dictadura-
de un
corazón
enfermo
del hígado hecho
náuseas
bilis
vómito
los miembros
amputados
su aliento hecho
pedazos
el que escupió
sus versos
sin sitio
ni motivo
para el
cántico
sin un
punto
de apoyo
para
volver al
mundo
el que escribió
de abismos
muros
jaulas
naufragios
intemperie
sombras
páramos
escoria
niebla
polvo
-mas polvo enamorado-
espectros
ruinas
plagas
alimañas
serpientes
escorpiones
buitres
ratas
gusanos
laberintos
telarañas
mortajas
sepulturas
camposantos
poblados
de
sacrílego
destiempo
de
sogas
y
mordazas
de espantosas
mazmorras y
verdugos
sin clemencia
cadenas
cepos
potros
de tortura
patíbulos
destierros
deserciones
del miedo el
alarido
la congoja
con esa atroz poética
que nace
del frío
putrefacto
de lo muerto
de un sueño
degollado
las piltrafas
–mordidas
por la sed-
de la esperanza estéril
del vértigo el dolor dolor el llanto
el que escupe el que escribe el que suscribe

lunes, 4 de abril de 2011

Bancarrota


se me fue de las manos
no supe establecer un objetivo
–tal como debe ser
con los pies en la tierra-
acorde a los recursos disponibles

a mis debilidades
fortalezas

las oportunidades

y amenazas –matriz DAFO lo llaman-
que igual que un buitre hambriento se cernían
sobre la seductora y ardua empresa
–hacer nido en los cielos-

tampoco fue acertada la estrategia

o más bien nunca
tuve
lo confieso

un plan de acción premeditado

y así
- - sin darme cuenta
se me fue de las manos
lo que nunca alcancé
a engendrar desde un sueño
a rozar con las alas

a tocar con los dedos

domingo, 3 de abril de 2011

El espejo de la melancolía (X)


el que buscó la luz
debajo de las piedras de la noche
y halló un nido de ruinas
- - - la vacua picadura
- - - del alacrán del tiempo

sábado, 2 de abril de 2011

Seguidilla (XIV)


-¿Qué he sido para ti?
-Huella en la arena
borrada para siempre
por la marea.


-Tú un epitafio
cincelado en mi pecho
como en un mármol.

El espejo de la melancolía (IX)


cuando cese el eclipse
y el sol muerda la nieve

El espejo de la melancolía (VIII)


SILENCIO

cadáver de un vocablo asesinado
carente de sudario que
del polvo

ansía reencarnarse en forma de poema

Fotografía: Sergio Bretel.

El espejo de la melancolía (VII)


se zambulle en las aguas
de azogue que desecan su memoria

su lengua es polvo y sal
- - su corazón
carroña picoteada por Saturno

viernes, 1 de abril de 2011

Amurada


En enero de 2007 decidí meterme en la piel del alma de una ficticia mujer uruguaya afincada en Buenos Aires, Julia Villarejo decidí llamarla, y publicar en su nombre, y en otro blog que todavía mantengo, esta carta de desamor que, hoy, traigo aquí. Hasta siempre, Julia, llegaste a ser casi real.

COMO, al fin y al cabo, tú también sabes del alejamiento y la renuncia, quiero suponer que imaginas, e incluso llegas a valorar un poquito, el enorme esfuerzo que me cuesta no llamarte e ir a verte casi a diario. Porque, aunque tú y yo ya jamás podamos ser amigos -a pesar de que en alguna ocasión hayas expresado fríamente y desde la distancia lo contrario, yo no puedo dejar de pensar que, para mi desventura, es así-, lo cierto es que yo te continúo queriendo con toda mi alma. Sin poder ni querer pedir nada a cambio. Sólo recibiendo aquello que decidieses entregarme libremente desde el corazón, por poco que fuese. Como siempre. Y aunque ahora piense que lo más probable es que en todo momento hayas creído que tal cosa no era más que la milonga de una mina tostera y casi pucha que te tomaba por poco menos que un otario. Pero no te preocupes, esta lucha también la mantengo por mí.

Lo que, tal vez, ni siquiera tú puedas llegar a imaginar es lo duro que resulta no poder saber nada de las personas a las que quieres con todo el alma y a las que no puedes apartar un solo instante del pensamiento. Como a mí me sucede con vos.

Es tan duro que, a veces, por unos instantes, llego a desear no haberte conocido nunca; ¡con lo que yo siempre he abominado del olvido! Pero me horroriza tanto la posibilidad de acabar inhumando los despojos de estos recuerdos muertos, que siempre termino por buscar consuelo pensando que sería preferible volver al pasado -¡cómo si algo así fuera posible!- para recomenzar de nuevo el camino que extravié entre la bruma. Pero no a ese momento en que mis ojos se anclaron a los tuyos, sino a un pasado mucho más antiguo, a un pasado en el que aún podríamos haber estado a tiempo, en el que yo hubiese podido tener un futuro en lugar de esta sucesión de horas sin sentido que se desgranan tan pesada y lentamente y parece que nunca vayan a tener fin, a ese pasado en el que con toda seguridad coincidimos tantas veces tomando el sol de febrero en Pajas Blancas o de farra en algún boliche del Mercado del Puerto sin reconocernos, sin yo saber, entonces, que allí, junto a mí, estaba el hombre de mi vida. Puede que hasta alguna vez, incluso, alcanzasen a rozarse nuestras manos, sin que yo, torpe e insensiblemente, llegase tan siquiera a estremecerme. Hoy, de poder volver hasta mucho antes de haberte conocido, yo lo sabría. Pero ya es tarde.

Es tanto el mal que siento que hasta he llegado a contemplar la posibilidad de seguir tus recomendaciones y acudir a visitar a un especialista. Si eso me ayudase a cerrar esta herida, pero conservando intactos mis sentimientos, no lo dudaría ni un momento. Pero eso no sería así, seguro que acabarían arrancándome el amor, como a quién le amputan una pierna o un brazo, y, tal vez, como les ocurre a muchos de esos pobres lisiados desmembrados, continuase, pese a todo, doliéndome el vacío, este vacío que ya me inundará sin vos por todo el resto de mi vida. Y el amor que he sentido y aún siento por vos no lo cambiaría por nada del mundo, por mucho daño que me esté haciendo el haber tenido que enterrar mis ilusiones en vida.

Durante todo este tiempo he logrado mantenerme a flote en esta lucha que sé bien que está destinada a la derrota, pero en estos últimos días, tras tu ansiada llamada y las amables palabras que me dedicaste, las cuales, tras tanto silencio, ya no reconozco ni soy capaz de interpretar con la mínima claridad, el enfrentamiento conmigo misma se ha vuelto mucho más cruento y cada vez me siento más agotada, más incapaz de seguir luchando. He llegado a unos límites en los que se me hace imprescindible concederme una tregua, pero eso ya no depende de mí, puede que de vos tampoco. He pensado en llamarte en varias ocasiones, por si lográbamos reconocernos aún en algo y, así, lograba alcanzar esos instantes de paz que tanto necesito para poder seguir manteniendo esta batalla injusta y desigual que se ha desatado entre lo que debo hacer y mis deseos. Pero ya no sé si vos estaréis al otro lado del teléfono. O si yo seguiré en éste.

El espejo de la melancolía (VI)


jardines de ceniza
para la flor del verbo
inviernos calcinando
la sangre coagulada del poema

El espejo de la melancolía (V)


la sed de un alarido
en coito enajenado con el vértigo
percute en el silencio astilla el vaso
y el agua desangrada se despeña
al sórdido albañal de las mordazas
con trozos de metralla en los pulmones

miércoles, 30 de marzo de 2011

El espejo de la melancolía (IV)


varados la palabra y el deseo
ya sólo ha de esperar la sed sin luna
que suba la marea

El espejo de la melancolía (III)


se ahoga en la palabra
la sed glacial que escribe sus memorias
con sal sobre la nieve

El espejo de la melancolía (II)


el río y la hidrofobia
y en la margen contraria
desafiando a la sed
el agua sin orillas
sin boca el agua el agua

martes, 29 de marzo de 2011

El espejo de la melancolía (I)


postrados frente a un ídolo de barro
el párpado y la lágrima se funden
rendidos al dictado de las sombras

debajo de las ruinas
como ofrenda
apenas quedan ya al iluminado
la sed la hiel las náuseas

La galleta


ERA un maniático como pocos en todo lo relativo a la alimentación; tanto, que no soportaba que nada ni nadie viniese a interrumpirlo durante ninguno de los momentos que dedicaba a cualquier aspecto de esa, para él, excelsa y tan íntima liturgia. Así, cada vez que se disponía a probar bocado, aunque sólo se tratase de un aperitivo, desactivaba el teléfono, y cerraba a cal y canto puertas y ventanas. Algo, por otra parte, innecesario, pues hacía ya varios años que no recibía visita o llamada telefónica alguna.

Cuando abrió aquel envase de natillas –era un apasionado de las natillas- se quedó estupefacto. No, allí no había, como siempre hasta entonces, una sola galletita aderezada profusamente con delicioso y afrodisíaco polvo de canela. No, allí había dos, dos galletitas. Y no pudo evitar preguntarse qué otras sustancias y elementos extraños como pelos, heces, restos de insectos, miasmas, etcétera, al igual que aquella galletita, podían acabar por error o desidia en todo tipo de alimentos envasados, el pan, las pizzas o sus siempre hiposódicas y pulcras ensaladas. E, inmóvil, y sin poder sacarse tales pensamientos de la cabeza, permaneció mirando fijamente aquella amenazante segunda galletita durante minutos, horas, días, etcétera, y fin.

lunes, 28 de marzo de 2011

Pastiche


A Xary C., porque todo es suyo

melancolía
barquito de papel
mirando al fuego

La ausente (LV)


igual que el corredor que con la anoxia
ahogando cada gota de su sangre
se obstina en continuar pero ofuscado
se arrastra hacia la sal de la salida
así mis pasos ciegos tambaleantes
creyendo el aire en ellas de la meta
se emperran el volver sobre sus huellas

La ausente (LIV)


“morir no es nunca el hecho acontecido, el paso dado o no”

Fernando Beltrán

si acaso alguna vez
de esas ya tan contadas
en las que aún coincidimos
al verme tan cansado
te asalta un mal presagio
no temas por mi vida
no temas por ejemplo
que salte desde lo alto
de la capilla antigua
de la oratoria falsa
o engulla a palo seco
un frasco de sedantes
muriendo atragantado
tampoco soy amigo
-qué pánico la sangre-
de dagas o revólveres
y me aterra pensar
en mi cuerpo des(h)echo
tendido en el asfalto
y bueno para qué
seguir enumerando
existen tantas formas
de arrancarse el aliento
y debo confesarte
que todas se me antojan
amén de indeseables
dementes y una pérdida
prematura de tiempo
así que nunca temas
aun viéndome abatido
mi vida por mi vida
a qué dar ese paso
si ya no sé hace cuánto
por no haber dado ese otro
que siempre ansié cobarde
maté mi corazón
aunque siga doliendo
como un miembro talado

Alguno era comunista (Giorgio Gaber)



"Alguno era comunista porque no soportaba más a esa cosa sucia que nos obstinamos en llamar democracia."

domingo, 27 de marzo de 2011

Génesis 3 19


Y dijo aquel dios cántabro: “Ganarás MI pan con el sudor de tu frente”.

El cuervo, la rata, el iluso y el ángel


Insomne espectro, suena
tenazmente en la noche, el fiel graznido
del cuervo de la pena.
Repite “eres olvido
al sueño al que en tu entraña diste nido”.

- - -

La rata de un recuerdo
me corre por la sangre, desbocada,
en tanto, iluso y lerdo,
la sueño transmudada
piadoso ángel custodio en la alborada.

sábado, 26 de marzo de 2011

La ausente (LIII)


embosca el corazón tras el silencio
la que era portadora de la música

sinónimo de siempre el nunca quiebra
tronando la barrera del gemido
y muda el mar en llanto abierto en pálpito
sin eco inmóvil yermo exangüe autófago

Publicidad engañosa


CUANDO, por un golpe de azar, arribó a lo que en su infierno se antojaba a todos como el paraíso, no era más que un montón de huesos. Esa misma tarde, a las puertas de una clínica de dietética, se topó de bruces con aquel sarcástico y -pensó- paradójico anuncio publicitario: “ADELGACE COMIENDO”. Y, sin tomar para nada en consideración el primer término de la, para ella, irresoluble ecuación, entró en el establecimiento, movida por aquella esperanzadora promesa hasta sólo unas días antes intransmutable quimera. En un mes puso doce kilos. Pero ni se le pasó por la imaginación interponer una demanda por publicidad engañosa.

viernes, 25 de marzo de 2011

Breve lección de politología


Los dictadores no nacen. Los hacen.

La ausente (LII)



"...pero polvo enamorado".

G.A. Bécquer


Inyéctame a destajo tu veneno.
No el de ahora esta sed donde naufrago-;
Ese otro, el de alacrán, el que me niegas
Tan sólo porque en su ascua ardiente anhelo
Asfixiarme jadeante, desbocado, convulso hasta la muerte.
Después, si te apetece,
Cual mantis religiosa inmaculada,

Devora con tus votos de renuncia
Las llamas encendidas en mi adentro,
Y deja mi esqueleto enamoradoFiel máscara sin vida-,Vacío de abandono en el desierto.

Seguidilla (XIII)


Cuando el mar mis despojos
Deje en la playa,
Ruego no están los tuyos
Entre las algas.

Que en un naufragio
Ya es sobrada zozobra
Que se hunda un barco.

jueves, 24 de marzo de 2011

Spam-ku (II)


tras la galerna
sólo quedó el naufragio
tiempo perdido