sábado, 16 de junio de 2007

Ladridos

“Apenas si una pluma espectral rozará tu frente,

como un presagio del vacío inmediato.”

Vicente Aleixandre.


La noche es siempre multiverso

Ambiguo. Tan sin final ni principio

Que ni en sueños amanece,

Denso espejismo en la bruma

Quebrando astillas de estrellas

-Sutil luminaria sin orto

De abismos gastados-. Aun así, moribunda

Sin el llanto primero, más que sin par

Multiverso. ¡Es tan inmenso el vacío!


Hay noches blancas de hechizos en sangre

Que al leve calor de latidos soñados

Van balsamando en caricia la herida

Que jamás tuvo cura. Y aquelarres de azabache

Sin sombra, danza cruel de oscuros presagios

Sin nombre. Ésta es una de esas

Noches perras. Perra, perra, tan perra,

Que la trémula Luna se esconde

Al auspicio, mortal mordedura,

De ladridos que acallan al vértigo.


Antes, en la sombra de las lilas

Repicando, una ebriedad sin esperanza,

Con la sed como amargo estandarte,

Se ha desplomado lentamente en el ocaso

Aplastando voraz con sus alas de acero

Los dulces vestigios de un sobrio rescoldo

-Breve agonía sin vientos

Que aullando de hielos y espanto,

Sofoca con saña a la estéril

Mandrágora-.


Qué perra perra sigue la noche

Noche tras noche tan perra

Adelantada sin cántico.

viernes, 15 de junio de 2007

Máscaras

La intriga, de James Ensor

“Si esta especie de piel
que me divide del mundo
no fuera tan sutil,
podría aun soportar
el peso de tu cercanía,
el frío del invierno y
mi mudo destino de poeta.”
Silvia Favaretto


Yo no soy uno
Sino muchos
Quién sabe si siete o trece
Y en bastantes ocasiones
Cuando la vida más duele
Llego a ser
------------------ Casi ninguno.


Soy un almario de máscaras
Que se ajustan a medida
Pensando que son mi piel.

¡Pero la piel
es tan débil
tan transparente y osmótica!


Tengo la máscara
De acudir a misa los domingos
(Ésta la usé pocas veces)
Acicalada e hipócrita.


La de número de asfalto en tránsito

(Tan amarga y cansada)
Ya con exceso de kilómetros.


La de sentimientos e ilusiones vanos
Que utilizo en los días de desierto
Sabiéndola de espejismos.


La de roca dura e insensible
Que salió defectuosa
Y nunca me dio resultado.


La de amante fiel y sin fisuras
Aunque se clave en mi rostro
La pasión que ya no existe.


La de infiel y pendenciero
Que nunca ha querido entrar
A otros cauces hasta el cuello.


Otra está formada de silencios
Tan lúgubres como un mármol
Pintada de amor y miedo.


Y también tengo otra que esta hecha de esperanzas
Me la pongo cuando aprieta la tormenta
Aunque a veces no la encuentre en el desorden.


Y llegué a tener un tiempo
(Aún la recuerdo añorante)
Una máscara feliz
Hecha de enormes sonrisas.

Mas se rompió de un suspiro
Y sus esquirlas filosas
Han resquebrajado el resto
Dejando a merced del viento
Cada palmo de mi piel.


Ya sólo piel
Piel sola y translucida
Lívida
Triste
Desvalida
Al albur de la vida
Esperando la muerte.


En resumen:
-------------------- No soy más
Que una gran y patética mentira
Con entrañas abiertas de verdades
Por las cuales se me escapa a borbotones
Toda la sangre malgastada.


(Y tú? Di!
Cuán sólidas son tus máscaras?)


Cuatro de noviembre de 2006

En el corredor

Como desde un principio no hubo la menor duda acerca de su inocencia, todos esperaban que, tras tanto tiempo de esperar sin esperanza, el día en que lo condujesen al cadalso, más tarde o más temprano, terminaría por derrumbarse. Sin embargo, aquel quince de junio, cuando las finas agujas el reloj marcaban las diez horas y veintiséis minutos de la noche, y le fue preguntada su última voluntad por el capellán de la prisión, con gran serenidad y una leve sonrisa dibujada en el rostro, respondió:

- Mi última voluntad, esto que llevo esperando desde hace ya cinco años, cinco meses y veinticinco días, al fin, está a punto de serme concedida.


Cuatro minutos más tarde, tras dirigir una última mirada de agradecimiento al verdugo, finalizó su existencia.


Dicen que ya todo está escrito

Casi todas las cosas que escribo me parecen tan estúpidas, que a veces me da cierto miedo de que alguien, antes que yo, pueda haberlas escrito exactamente igual, y de que se me pueda acusar de haber plagiado la estulticia.

El tamaño no es lo que importa

Montó un circo y le crecieron los enanos. Al poco tiempo había amasado una inmensa fortuna gracias a las donaciones recibidas de las personas bajitas, y de otras que no lo eran en absoluto, que cada día, en mayor número, acudían a verlo para que les aumentase la estatura. No obstante, nunca pudo superar la frustración que le producía no haber logrado en ningún momento que germinase la magia.

Sonetillo y estrambótico estrambote

¿Yo te amé
Y me amaste?
¿No me amaste,
Y te amé?

¿No te amé
Y me amaste?
¿Ni me amaste
Ni te amé?

Si posible
O imposible
Me era igual,

Yo buscaba,
Más que nada,
Tú amistad.

(Y ajada,
Se ha perdido
Sin sentido).

jueves, 14 de junio de 2007

Lo mío no cuenta ¡eh! (Nuestro cadáver exquisito)

El corazón de la alondra escupe fuego

sobre la losa verde del firmamento

pd. un beso

firmamento, ¿por qué estás tan firme ante mi vulnerabilidad estrellada?

tu luz ciega mi razón

Lo mío no cuenta ¡eh!

Que me parece que se ha liado la cosa ... o seré yo que no me entero.

¿debo tenerla?¿la razón se gana?

¡Qué apetencia de vidrios rotos!

rotos entre escarchas de melancolia...

P.D.: Dudu gracias por la visita. Muacks

fríos como glandes de mármol

nauseas de estatuas moribundas

quietas pero intensamente móviles en su interior

agitado por escarabajos carnívoros e inquietos

Ay! Quiénes osan rumiar de nuestras lujurias

bienaventurados los que hacen licor con nuestros fluidos

Paréntesis: La verdad es que esto engancha, es divertidísimo, de lo más interesante, pero se nos va la olla que te cagas, en eso consiste ¿no?. Me mola.

Ríos de saliva estéril floreciendo en el monte de Venus

A Venus llegué sin aliento y resucité con sus dulces y aromáticas aguas.

termales por el calor de tu recuerdo

alguien tendrá que ponerlo todo junto...que no, esto no, lo anterior, Rafa, no te lances.

jajajajaj

un cadáver exquisito ¿no?

Este cadáver está pa' comérselo

Panda necrófilos estamos hechos. El día que nos hagan una prueba de ADN inventan una raza nueva.

Tabaco y tinto de verano

Ya que habremos de morirnos, sea con vicio.

Vicio ... sí, pero der güeno.

¿Es que hay algún vicio que sea malo...? Cuando eso sucede ya no es vicio, sino pecado, y de esas cosas entendemos tan poco los ateos...

Sexo, drogas y bulerías

Ayyayayayyyy, tú el barrio de Triana y mi alma en el lamento.



Bueno, pues aquí está el resultado del "juego del cadáver exquisito". Tras unos cuantos días sin la aportación de nuevos versos, hace un momento he escrito el último y dado por cerrada la experiencia. Y he respetado todo lo que habéis escrito, hasta aquello que vosotros mismos considerasteis en su momento que no formaba parte del juego. Y ¿por qué no? ¿El título? Pues he elegido el texto que me ha parecido más espontáneo de todos. Para conocer a todos los participantes y el desarrollo del juego pincha aquí.

Vía Muerta

He llegado a conocer escrupulosamente los horarios
De partida
De llegada
Los más pequeños retrasos
Como siglos
La suspensión de servicios
Que haya causado un mal tiempo
(Agujas enredadas a los péndulos)
Los bancos
A la intemperie
En paradas intermedias
Desoladas.

He arrastrado sin pudor
Mis huesos osteoporóticos
Por todas y cada una de las estaciones nocturnas
Las abandonadas
A penumbras fantasmales
Las abarrotadas
De viajeros sin destino
Y hasta por ese apeadero derruido
Sin taquilla ni parada programada
Para el tren que desespero
Noctívago como fantasma
En vía muerta.


Ocho de diciembre de 2006


La vigilia del loco

Se desplomó la noche

Sobre el vestigio eterno

De la reina azul de las mariposas


Entre cenizas del canto de un gallo

Cacarea la soga

Bautizada en cenizas


Oh di cómo expresar

Diosa de los celestes

El último misterio en tus señales


Extermina el cántico de las sombras

Y alas de aurora y trino

Dona al pájaro mudo


No uses mal la balanza

Que el cautivo en la noche

Aún merece volar otro crepúsculo


Sin cielo orilla-------------------------

ni horizonte añil

Pero sí en la esperanza de otro sol

En tu cenit

miércoles, 13 de junio de 2007

Aunque esto no es un poema de amor

Aunque esto no es un poema de amor, aunque ni siquiera llegue a ser un pobre y triste poema, hay algunas ocasiones en las que creo verte caminando entre la muchedumbre en algún lugar imposible. Incluso a veces, no sólo es que crea verte, sino que, empujado por un trastornado sexto sentido que me hace sentir, engañado, que te encuentras muy, muy cerca, te busco. Y entonces tú te me apareces como si fueses la fugaz y etérea materialización de un ansiado déjà vu en el futuro más inmediato. E intento gritar con todas mis fuerzas para llamar tu atención, evitando de este modo que te termines perdiendo en la siguiente esquina u oculta entre los humos de los tubos de escape y las prisas de los transeúntes. ¡EH, EH, ESTOY AQUÍ! ¡Espera, te lo ruego! ¡Qué tengo muchas cosas que contarte y algunas preguntas pendientes por hacerte desde siempre! Pero entonces las palabras se niegan a salir de la garganta y se pierde la oportunidad más postrera de que, quebrando el silencio, puedan dar paso una pequeñita y frágil rendija de luz abriéndose entre la espesura de la densa bruma de miedo y desaliento que me brota de las entrañas vacías y todo lo intoxica. Y entonces, tu fantasma… también desaparece. Y aunque esto no sea un poema de amor, aunque ni por un momento aspire a serlo siquiera, al menos me gusta pensar que, pese a que desde un principio siempre se nos fue demasiado tarde, hubo algunas ocasiones en las que pude alcanzar a hacer mucho más de lo suficiente, para que ante ti, aun sin posibilidades de una aurora, hubiese podido llegar a merecerlo.


Y ahora, debes perdonarme. ¡Me acaba de parecer haberte visto pasar de nuevo! ¡ESPERA!, ¿DÓNDE ESTÁS?, espera, espera, espera...

¡Qué viene el lobo!

(Un inocente cuento no apto para tiernos infantes)

“Los líderes mundiales tienen que hacer todo lo posible para emitir una llamada de alerta a nuestras poblaciones. El cambio climático es uno de los grandes retos del siglo XXI”.
Ángela Merkel.


Érase una vez un lejano y cada vez más recalentado país, dominado por un grupo de ocho grandes pastores que hacían y deshacían a su antojo. Cada día, cuando comenzaba a caer el crepúsculo, los ocho pastores, con el objetivo de mantener acojonado permanentemente al rebaño y así poder continuar con sus planes, se reunían y gritaban al unísono: “¡Qué viene el lobo, qué viene el lobo!” Después, su portavoz, en tono solemne, afirmaba: “Pero debéis confiar en nosotros, estamos haciendo día a día todo lo posible para que su ataque sea lo menos pernicioso posible”.

Cómo podréis imaginar, en ese momento, todos los corderos se juntaban muy apretujados en un rincón del redil, donde pasaban toda la noche en vela, sólo pendientes de la posible llegada del lobo, circunstancia que era aprovechada por los ocho pastores para construir por doquier grandes urbanizaciones de lujo y las centrales eléctricas necesarias para surtirlas de la energía que derrochaban, así como enormes autopistas que les permitían acceder rápidamente, en sus momentos de asueto, a los locales nocturnos a donde se iban de putas -y de putos, que en el grupo también había pastoras-, pues era tanta su maldad que era el único y triste sucedáneo al que podían acudir para suplir su manifiesta falta de afectos y de de sentimientos.

Con el paso del tiempo, también comenzaron a desarrollar sus planes en los territorios habitados por los lobos, para lo cual no dudaron en arrasar muchas de las granjas de pollos gestionadas por el Consejo Lupino, las cuales constituían el modo que tenían de procurarse sustento alimenticio tan pavorosas y desalmadas alimañas. De este modo, el riesgo que con cada ocaso proclamaban al viento los ocho pastores, comenzó sentirse entre ellos mismos como más probable e inminente.

Así, se creo el Panel Interpastoril de Riesgo Ubicuo Lupino Inminente (PIRULÍ), formado por los más prestigiosos científicos del lugar, el cual, cada cierto tiempo presentaba al rebaño un informe sobre los efectos, cada vez más preocupantes, que acarrearía la ya indudable llegada de la voraz jauría. Esas solemnes ocasiones eran utilizadas por los ocho pastores para proferir su sempiterno grito de alarma con más fuerza que nunca. Pero en lugar de preocuparse por reforzar los vallados del aprisco, marchaban de nuevo a seguir poniendo en práctica sus malévolos planes de conquista y tierra quemada.

Y así fue pasando el tiempo. Hasta que, una lúgubre noche sin luna ni estrellas, llegó la jauría de lobos y acabó con todo. No obstante, el rebaño, a pesar de saberse el siguiente plato del menú lupino, pudo tener la pequeña satisfacción de ver como los primeros en ser devorados -con una metódica lentitud que no hubiera podido ser igualada ni por el mismísimo Hannibal Lecter- fueron uno a uno, entre gritos y gemidos aterradores, los ocho pastores.

Pero bueno, esto, aunque no chino, no deja de ser un cuento, y el día en que finalmente lleguen los lobos, los ocho pastores se habrán preocupado de establecer suficientemente las medidas necesarias para no ser pasto de las fauces de la jauría o, en cualquier caso –y será lo más probable, que ya lo ha reflejado el PIRULÍ en un informe “Top Secret”-, sólo serlo a los postres.

Y colorín, acalorado… este cuento ha comenzado.

Bésame mucho

Visitando el blog de leuma, he podido leer una interesante entrada que me ha recordado este texto que escribí el 18 de septiembre de 2006.


Quiero, a la sombra de un ala,

Contar este cuento en flor:

La niña de Guatemala,

La que se murió de amor.

José Martí (Versos sencillos)


Cuando Consuelo Velázquez, siendo aún una adolescente, escribió “Bésame mucho”, no podía ni imaginar que ésta sería, si no la que más, una de las canciones más cantadas, más grabadas y más traducidas a otros idiomas de todas las compuestas en español, ni que sería utilizada como banda sonora de un buen número de películas. “Bésame mucho” ha sido interpretada, entre otros muchos, por José Carreras, Los Beatles, Cesária Évora, Linda Ronstadt, Lucho Gatica, Frank Sinatra, Plácido Domingo, Tania Libertad, Los Panchos, João Gilberto, Nat “King” Cole y por aquel muchacho de Memphis que aún sigue siendo “El Rey”. Y, por supuesto, por el sin par Antonio Machín.


No obstante, el rotundo éxito alcanzado por la sencillez de la letra de este, sin duda, maravilloso bolero no debería resultar extraño ni sorprendente. Porque resume a la perfección lo que es el ser humano. No sólo de pan vive el hombre nos dice uno de los refranes más conocidos y repetidos. Y es cierto. Aunque sin “pan” muere el cuerpo, una vez satisfecha esa necesidad básica del organismo, el afecto se impone como la necesidad más importante del alma (entiéndase el concepto despojado de connotaciones de carácter teológico, así como de cualquier tipo de naturaleza o esencia eterna). El ser humano, para serlo, necesita ser emisor y receptor de afectos, pues sólo de este modo puede alcanzar el atributo intrínseco de ser social que lo define y lo dota de la fuerza necesaria para seguir caminando sobre la Tierra, tanto a modo particular, como colectivo. Afectos que se pueden resumir en el sublime acto de un beso, pero que pueden adoptar formas casi infinitas: Por una mirada, un mundo, / por una sonrisa, un cielo, / por un beso… ¡yo no sé / que te diera por un beso! que dijera Gustavo Adolfo. Miradas, sonrisas, caricias, abrazos, palabras, o silencios, como símbolo y sustancia de complicidad y empatía, de amor o cariño, en el sentido amplio de estos términos, a la postre, sinónimos.


¿Cuántas obras de la literatura universal, ya en prosa, ya en verso, han sido paridas por la Musa de los afectos, ya sea en la abundancia o en la carencia?, ¿cuántos personajes de leyenda han muerto de desamor o por defender el apego? o ¿cuántos poetas se han dejado escapar la vida por la ausencia del amado o la amada? ¿Se puede morir a causa del desafecto? Sí; aunque en los certificados oficiales de defunción, bien individual, bien colectiva, que también han muerto revoluciones e imperios, puedan figurar otros diversos motivos explicativos como causa del deceso. Muerte del alma y, en ocasiones, en cuerpo y alma.


Se cacarea continuamente que la depresión es la “patología” más extendida del presente. Pero, realmente, ¿no resultaría más lógico pensar que la enfermedad más pavorosa que nos asola es la falta de afecto, y que, más que en causas meramente psicológicas, hunde profundamente sus raíces en condicionantes de carácter social? Vivimos en un mundo donde priman la competitividad frente a la cooperación, el “divide y vencerás”, y el triunfo entendido como la derrota y el fracaso de los demás en lugar de como el progreso de todos, y, en un contexto como éste, es imprescindible la atrofia de los afectos para el fortalecimiento del sistema sobre las ruinas sociales. En un ambiente tan sumamente hostil para la esencia del ser humano, la mayoría de los individuos subsisten con sus afectos muy contados, precarios, pendientes de un hilo, y cuando ese hilo se rompe quedan completamente aislados, solos, desamparados, impotentes… Y de aquí a la depresión sólo hay un paso tan corto que no necesitamos de ningún empujón. Pero, ¿cuál es el verdadero origen de esa depresión? ¿Ese hilo que se rompe o la carencia general de afectos que nos acecha y nos viene siendo impuesta desde antiguo?


No es de extrañar que uno de los objetivos principales de la mayoría de los falsos moralistas y profetas del caos, no sólo de carácter religioso, sino también y principalmente de carácter socioeconómico (por mucho que se enmascaren tras un disfraz urdido con las supuestas palabras de dioses inventados), que pululan por este mundo, pertrechados de caja registradora y afán de poder, sea la castración de los afectos. Cuando el afecto crece, cuando la empatía se universaliza, cuando el ser humano quiere y se siente querido de forma diversa y multi-direccional, y por encima de intereses y absurdos sentimientos de culpa, crece como ser social. Y en este contexto no tienen cabida los proxenetas ávidos por hacer comercio ventajoso y ventajista a cualquier precio. Porque si todos dan y todos reciben, ¿qué razón de ser le queda a la competitividad?


Bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez, para que amanezca mañana, que tengo miedo a perderte, para no terminar perdidos, perdiéndonos, en la soledad y en el aislamiento en los que somos una presa fácil y desvalida. Para crecer como individuos y como especie. Tienen tanto valor un beso, una mirada, una palabra de ánimo, en definitiva, la complicidad y la empatía, la cooperación, que no tienen precio. Entonces, ¿por qué llegamos a vender tan caro un abrazo? ¿Por qué tememos que en ese acto de afecto, en el que no hacemos más que ayudar y ser ayudados a crecer, nos sea robado algo? Especialmente, cuando ya hemos sido despojados de casi todo, muchos hasta del pan y el agua.


Amaos los unos a los otros, dicen que dijo alguien. A la vista está que, tras tantos siglos, no ha conseguido demasiados seguidores, ni siquiera entre los que se autoproclaman como generales de sus ejércitos. Hoy prima “hacer la guerra”, y el amor, en el sentido amplio o en el estricto de la expresión, como prefieran, es considerado como una cochinada o una cursilería propia de débiles y fracasados.


Pero bueno, ¿qué voy a decirles yo que no hayan ya dicho eminentes teólogos, psicólogos, sociólogos, filósofos o poetas? ¿Qué argumentos puedo expresar que les ayuden, y me ayuden, a aventurarse-aventurarme a la inmensidad del mar, abandonando la aparente seguridad de su-mi isla desierta? Ninguno. Sin embargo, there’s nothing you can do that can’t be done… All you need is love.


Yo, por si acaso, sigo, cada mañana, esperando que alguien se acerque y me abrace sin motivo, incluso por encima y en contra de posibles motivos, y tratando de encontrar los receptores (que forma tan fea de nombrar a los seres humanos, pero el contexto tal vez lo requiera), que no estén en “stand by” u “off line”, para transmitirles mi sonrisa. O mis lágrimas. Como si fuera la última vez. Irredento, pero cada día con menos esperanzas, para qué negarlo. El enemigo es poderoso y yo, como ustedes, me encuentro dividido, por no decir roto. Besos y abrazos.

martes, 12 de junio de 2007

Monigote

El pequeño espantapájaros

Que nació en el año nuevo

-¡Tanto tiempo despreciado!-,

Yace solo y descarnado

Carcomido por los cuervos.

Concerto per oboe in Re minore

¡Cuán hermoso es este adagio

De Benedetto Marcello!

Tan hermoso como amargo

De impotencia estoy anclado

Al dolor de los recuerdos.

Espantapájaros

-------------------------------- A l.r.

Hay algunas ocasiones
en las que un pequeño anhelo
-un anhelo tembloroso
como un pájaro sin nido
que, sin vuelo y desvalido,
se halla aterido de invierno-
se alza al aire insospechado
y nos llena de calor
desde el alféizar del alma.

Hay algunas ocasiones
en las que un pequeño gesto,
generoso e imprevisto,
nos devuelve un pedacito
del puzzlé de la esperanza
que en la bruma se ha perdido.
Y a ese trozo requebrado
de sus alas sin aliento
vuelve la ilusión del vuelo.

Y por un momento entonces,
tras ese mágico gesto
íntimo, claro y sencillo,
el azul del horizonte
recupera su sentido.


Doce de enero de 2007.

Puntos de vista

- Esto no es vida. ¿Te has dado cuenta de que pasas todo el día delante de esa mierda de televisor, inmóvil, sin decir palabra, como si fueses un puto fantasma con la puñetera mirada perdida en la nada? No creo que sepas ni el título del programa que acaba de finalizar. ¿Es que no sabes hacer otra cosa que matar el tiempo?

- No es que trate de matar el tiempo. Sólo intento olvidar, precisamente, que hace mucho que no soy más que un fantasma. ¿Ya no recuerdas mi larga agonía ni el día en que, al fin, se produjo mi muerte?

lunes, 11 de junio de 2007

Última voluntad

Si he de morirme mañana

Tu nombre quiero en mis labios

Entre tus manos mis manos

Y en mis ojos tu mirada.


“Si he de morirme mañana…”

De noche en noche repito

¡Cómo si estuviese vivo!

Desde que tú me olvidaras.

domingo, 10 de junio de 2007

Pañuelos de estación


Sacamos nuestros pañuelos
Bajo el rumor de la lluvia
Al unísono.

Tú en el Shinkansen “Olvido”
Y sin billete de vuelta
Lo agitabas como adiós
Preludiando tu sonrisa.


Yo en el andén del recuerdo
Iba enjugando las lágrimas
Por un sueño que partía
A escondidas.


(Ha cerrado la estación
Y en un semáforo en rojo
Compro pañuelos a un negro
Cada día).


18 de diciembre de 2006

Recuerdos

Una buena semilla, no siempre da buenos frutos. De los malos recuerdos, a menudo, nace el olvido. De los buenos, cuando todo se siente perdido, suele brotar la añoranza. Y a veces, se instala en alma como mala hierba.

TIC

Aún tengo fe en el ser humano. Aunque aún queden escépticos que lo cuestionen, hemos conseguido llegar a la Luna, y poblar el espacio inmediato de un sin fin de satélites con los que podemos conocer en tiempo real donde se está produciendo un incendio forestal o hacer impactar un misil “inteligente”, con precisión milimétrica, justo en las pelotas de los “malos”. En un ámbito más cotidiano, disponemos de aparatos de televisión que nos permiten “saber” algo de lo que nos cuentan que está sucediendo en cualquier lugar del mundo, a través de un número cada vez más elevado de canales que día a día cuentan con tecnologías más sofisticadas. De teléfonos móviles mediante los cuales, no sólo podemos intentar comunicarnos en cualquier instante con otras personas, sino también escapar del aburrimiento escuchando nuestra canción favorita, o jugando a ser el líder del mundial de fórmula uno o un comando militar de élite especializado en el exterminio de selectos objetivos enemigos -aunque esto ya esté comenzando a estar démodé gracias a los misiles ya mencionados. Y de Internet, esa ventana de ventanas a través de la cual, curiosamente, no suele circular el aire. Y a pesar de todo eso, aún, de vez en cuando, alguien es capaz de tener un pensamiento, de albergar un bello sentimiento e incluso, de tarde en tarde, de escribir un libro medianamente interesante.

Contra el viento

(Time out)


Tanto luchar para, siempre,

Con premura, llegar tarde.

Con un retraso de siglos,

Al fin, en ninguna parte.


Al frente sigue el camino

Pero el muñón, despreciado,

Se encadena a la quietud

Por el dolor desgastado.


Y aunque dentro quede un ansia,

De las estrellas testigo,

Con mi miedo ¿cómo hacer

Primaveras de un vestigio?


(Ya

Sólo queda

Cerrar con fuerza los puños

Tragar bilis

O escupirla contra el viento).

Lucía (un poema de Joan Manuel Serrat)



Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.

Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón.

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar...

Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvidé pa' anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y tus senos.

Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé,
si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía,
Lucía...

Tus recuerdos son
cada día más dulces,
el olvido sólo
se llevó la mitad,
y tu sombra aún
se acuesta en mi cama
con la oscuridad,
entre mi almohada
y mi soledad.

sábado, 9 de junio de 2007

La cuenta atrás

¿Qué escribiré cuando un día

La cuenta atrás de los años,

Agostada, me revele

El murmullo de los pasos

De la inexpugnable muerte?


¿Serán de pavor mis versos,

O de serena alegría

Por el fin del vano anhelo

Que esperó sin esperanza

En lo eterno transcenderse?


(Son cenizas mis palabras

De un suspiro evanescente).

viernes, 8 de junio de 2007

Cielo nublado



Se pinta el viento,
en tus rubios cabellos,
de desmemoria.

El iluso

Por miedo a que lo descubriese el desaliento, cada noche, amparado en la penumbra, le escribía una carta de amor. Nada importaba que el servicio de correos, no llegase al lejano yermo de su destierro.


Veinte se septiembre de 2006

En horario de visitas

EH TÚ, SÍ!
-------------------TÚ, VEN, ACÉRCATE!

Tú la que por tanto tiempo
-Ese tiempo que anduviste
Tan afligida y cansada-
Tomabas café conmigo
Casi todas las mañanas,
Una amiga con su amigo
Sin temor a las miradas.

Y a veces también, más tarde,
No alcanzabas a apurar
Tu cerveza sin alcohol
Mientras yo me emborrachaba
Por hacerte compañía
Sin pensar en demasía
En lo mucho que te amaba.

¿Es que ya lo has olvidado?

En cualquier caso,
---------------------------- acércate!
Que no has de temer por nada.
Hoy tampoco esta en mi mente
Abordarte como un cuervo
Con la intención de violarte,
De robarte un triste beso
O en mis brazos apresarte.

Tampoco traigo pensado
Darte otra vez la tabarra
Con la triste cantinela
Dolida y desafinada
Que en el clamor de un jadeo
Brota en mi sangre diciendo
Que te sigo echando en falta.

Tan solo quiero contarte
Que me encuentro a un solo paso
De sumirme en la locura
-Aunque como tú ya sabes
Siempre me ha costado mucho
Echarme para adelante-.

Y antes de que te me alejes
Quisiera que me dijeses:
¿Aunque jamás acudieses,
Para contemplar la sombra
De aquél que tú conocías,
Te importará que te espere
En su oscuro manicomio
A las horas de visita?

Desde el espejo





Hoy,

Nada más levantarme, me he mirado

Atentamente al espejo.


Me ha resultado curioso percatarme

De que, a pesar de que me afeito cada mañana,

Hacía tiempo que no me observaba

Tan detenidamente. Y no lo acabo de entender, porque

Para ir ya camino de los 47

Lo cierto es que no se me ve del todo mal

Y, desde la última vez hasta ahora,

No parece que, tampoco,

Haya llegado a envejecer demasiado.


Pero el caso es

Que esta mañana, frente al espejo,

Sin saber porqué razón,

He tratado de encontrar en mi rostro algún cambio

Que, de algún modo, pudiera

Considerarse significativo.


Los mismos labios, quizá un poco más resecos

-debe ser por este calor árido que,

Inesperadamente, ha irrumpido a mazazos-,

Las mismas ojeras graves,

Muy marcadas por debajo de los párpados,

La misma casi imperceptible cicatriz

En la barbilla -recuerdo de mis buenos tiempos de baloncesto-,

Los mismos ojos verde oscuros mirándome

Desde su sempiterno aire de tristeza

-“Esa tristeza en tus ojos, ¡los hace tan bellos!”,

Me dijo alguien en una ocasión-


Todo, en apariencia, sigue en orden,

Nada ha cambiado, todo es igual.

Pero… perplejo y con recelo, descubro de repente,

Que éste que me mira desde el fondo del espejo

Ya no es el mismo, es un otro

Que me resulta

Desconocido, completamente ajeno

Y desconocido, y que para nada es merecedor

De un poco de mi confianza.


De súbito

Un terror antiguo se me aferra a la garganta

Y, con su angustia, me roba el aire.


Tratando, tal vez en vano, de protegerme,

Descargo un golpe seco con el puño sobre el vidrio azogado,

Y su imagen se quiebra en mil pedazos

Que profieren espantosas carcajadas

Cuando arañan con encono mis pies desnudos

Y el sucio terrazo del baño.


- “¡Vaya!, 7 años más de mala suerte” –me digo,

Mientras corto un largo trozo de papel higiénico

Con el que me afano en limpiar, meticuloso,

Las incontables salpicaduras de sangre

Que lo inundan todo -esta sangre que no sé

Si es la mía, o del extraño que, amenazante,

Ha estado observando como me afeitaba cada mañana

Desde el fondo del espejo-.

jueves, 7 de junio de 2007

Velada poética



C
uando al fin terminó de declamar,

Con su voz de fumadora empedernida,

Aquellos sus más que insulsos

Y, sin duda, horripilantes serventesios,

Sin apartar de sus ojos ni por un instante la mirada

Le dije con la suavidad propia de un cordero,

Meloso y suplicante:


- Lo cierto es que me parecieron magníficos,

Aunque creo que ya

Para que me terminasen de resultar geniales

Deberías dejar que te lamiese las rodillas.


- ¿Las rodillas? –inquirió, inocente y coqueta,

Mientras se iba dando media vuelta para tratar de ocultar en vano

Que estaba comenzando a ruborizarse.


- Sí –respondí, en tanto que rozaba con las yemas de los ojos

Los aromas hechiceros de su espalda,

Denso incienso de melocotón y almíbar-,

Sería, más que nada,

Por comenzar de un modo original y extravagante,

Antes de pasar a introducirnos de lleno

En el monótono y excitante vaivén

De los cauces secularmente establecidos.

Aunque, en cualquier caso,

¡Siempre podríamos acabar improvisando!

¿No te había dicho nunca que tienes las rodillas más bonitas que he visto en mi vida?


Entonces, sin mediar otra palabra,

Con medida violencia me bajó la cremallera

Y ya no paramos de follar

En toda la noche.

Desbordados.

Como animales.


¡Excelsa y bendita poesía de temblores y alaridos

Como tibios versos de rimas asonantes!


Y, aunque aún no me encuentre

Totalmente recuperado,

Ávido espero a que caiga la noche

Para rogarle que me recite sus hermosos romances

Mientras yo voy mordisqueando suavemente

La dulce erección de sus pezones.

La soledad

(BUSCAR) No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

Alejandra Pizarnik


Cuando ella le dijo que buscara en su interior, el aún no sabía que le estaba diciendo que lo dejaba solo, que lo estaba despertando bruscamente de un sueño falso en el que se había llegado a creer que existía. Buscó y buscó y buscó, pero sigue sin poder encontrarse.

Eternidad

Lo llamamos vacío. Curioso eufemismo para denominar al dolor, quizá, en un intento estéril por enmascarar la densa levedad que, preludio de eternidad, se nos ha revelado como las llamas de un ciclón que todo lo arrasa lentamente, que se queda acompañándonos para ocuparlo todo con la cuchilla certera de su frío. La llamamos eternidad; y está llena de cenizas.

miércoles, 6 de junio de 2007

Pastiche


En homenaje a la poesía sin límites de Alejandra Pizarnik, este pastiche emanado de la inimitable grandeza del lirismo de sus textos.


El infierno de la locura,

Lazo mortal del otro lado,

Es la musical extracción para crear

Nuevos silencios

De una ahogada que no cesa

De pasar por los espejos.


De la piedra de ojos primitivos en honor de una pérdida

La sombra cubre pétalos mirados

En la mano que busca el vaso cuando la muerte

Se posa desnuda:

Memorial fantasma en la oscuridad abierta

De alguien que cae en su primera caída

En donde el miedo no cuenta

Cuentos y poemas.


¡Hombre funesto de claves nocturnas!

¿Qué podemos amar que no sea una sombra?

¿Y cómo abolir la soledad?

¡Qué me dejen con mi voz nueva de viajera fascinada!

(En un lugar de temblores

Tú haces de las lilas que aletean.

Mi tragedia en el viento.


En espera de la palabra antigua

Una lámpara de aceite de jazmín olía a sangre,

Alimento de música

Y de agua negra).


Porque nadie tiene más sed de sexualidad feroz

Que estas criaturas que habitan los fríos espejos,

Lloras funestamente y evocas tu locura como lava del infierno,

Signo en tu sombra de aventuras perdidas.


Cuando espero

Dejar de esperar en la última inocencia,

Los de lo oculto son

Como la muerte: quieren huesos;

Y una vibración de los cimientos, un amado espacio

De revelaciones, me vestirán con cenizas al alba.


¿Para quién el silencio?

¿No es verdad que yo existo

Hasta la última esperanza?


La palabra que sana no es

Un verbo sino un vértigo: la palabra

Del deseo,

Piedra fundamental que salta

Con la camisa en llamas.

Breve ensayo sobre la teoría de la relatividad

Aunque sé a ciencia cierta
que me quedo sin tiempo
Cuán larga es la agonía
del que ya se hubo muerto.

Mecánica

Tanto tiempo ya

Usando este alma

Perecedera

Que a veces me acompaña

Y las más

Alocada se empeña en correr

Por su cuento y riesgo

-De hadas y quimeras inventadas-

A través de páramos de cieno polvoriento

E infinitos baches y piedras del camino

-Terrible abrirlo al andar

Como dijera el poeta-

Qué he comenzado a sentir

Alarmado

Que hay algo que no marcha.


No sé

Si será

La transmisión o los frenos

La suspensión

O algún manguito picado

Puede

Que la dirección mal alineada

O el alternador

O el dibujo de los neumáticos

Casi perdido en el asfalto

O, lo más probable

-Que yo

No entiendo de mecánica de almas-

Que de todo un mucho.


La cosa es

Que todos estos achaques periféricos

Han terminado por afectar

-pienso que gravemente-

Al buen funcionamiento del motor

Que apenas soporta el dolor que le acarrea

Cada explosión del carburante

En dirección a ninguna parte.


He tratado de darle solución

Cambiando el mapa de carreteras

-Pero Michelín, Guía CAMPSA…

¿Qué más da?-

O metiéndola en un túnel de lavado

Pero en todos

Habían cortado el agua

Por falta de pago.


Por último

Sin más esperanza posible

He buscado en las páginas amarillas

Por si un taller apropiado

En la A de alma o más bien de almario

En la C de corazón descorazonado

En la E de esperanza sin mañana

En la R de religiones salvadoras

-A ser posible orientales-

Y en la L,

Y en la I –por supuesto griega-

La B

La P

Y vuelta a la A

La C…

Alfa, beta, gamma

Omega.


Pero el alma

No entiende de colores

Abecedarios

O páginas atiborradas de vacío.


Agosto de 2006

Requiebro

A-brazos partidos
perdí la esperanza.

martes, 5 de junio de 2007

Demos vida a un cadáver exquisito

El “juego” poético del cadáver exquisito o cadavre exquis, fue utilizado por primera vez, al parecer, en 1925 por los surrealistas. Se trata de ensamblar una serie de palabras entre varios jugadores que escriben por turno en una hoja de papel, que después doblan para que se vea sólo la última palabra, a partir de la cual el siguiente jugador continúa con el juego. Los surrealistas que iniciaron este juego (Robert Desnos, Paul Eluard, André Bretón y Tristán Tzara) mantenían que la creación poética debía tener las siguientes características: intuitiva, anónima, lúdica, grupal, espontánea y automática.

El nombre deriva de la primera frase que surgió cuando se jugó por primera vez: Le cadavre exquis boira le vin nouveau (El cadáver exquisito beberá el nuevo vino). Y, ahora, juguemos, siguiendo en lo posible las reglas, es decir, para escribir vuestro verso (que fijaremos con un número de palabras entre tres y siete, aunque con flexibilidad) sólo debéis mirar el comentario anterior y, a ser posible, fijándoos sólo en la última palabra y escribiendo lo primero que se os ocurra. A ver que sale.


Empiezo yo… no aquí, sino en los comentarios.

Para seguir soñando

Yo aquí tan solo, y tú empeñada en crearte

Ficticios quehaceres y alguna innecesaria

Responsabilidad para matar el tiempo.

Para qué soslayar

Que te sientes también solitaria y perdida

Cuando juntos tú y yo pudimos evitarlo?


Quizá sea tarde, y tú no puedas ya escuchar

Del alma mis lamentos; o que yo en mi demencia

Engañado imagine que un mañana es posible

Donde estar a tu lado.

O que en mi honda tristeza, para asirme a la vida

Me resista a aceptar que jamás existimos.


Mas lo cierto es que tú te esfumaste en el viento

Y dejaste sin aire el vigor de mis alas.

Pero cómo asumir, cuando ya nada existe

Que murió la esperanza?

(No le cuentes a nadie que olvidaste las noches

Que tan sólo en la fe de mis sueños vivieron).

Crimen

Sobre el mármol se arrastra
La libélula herida
Dada por muerta.

lunes, 4 de junio de 2007

Cuestión de preferencias

Prefiero mil veces la humildad de un ser humano con faltas de ortografía, al despotismo del erudito soplapollas que se las echa en cara para darse boato.

Desde el alféizar

¡Ojalá nunca te hubiera conocido! -le gritó justo antes de asesinar a su recuerdo.

Breve romance de ausencias

Frente al frío de su ausencia

Busco cobijo en mis versos.


Tan inhóspita es la tundra

Que brotó con su desprecio

Que ni décimas ni silvas

Ni romances ni sonetos

Me guarecen de la angustia

Por su helado desapego.


Para el cancel de su casa

No son llave mis lamentos,

Y postrado de rodillas

En sus umbrales desiertos

Me desangro en las heridas

De mis nocturnos sin tiempo.


Mis poemas son cenizas

En las aguas del Leteo

Sin metáforas ni olvido

Que apaciguen el veneno

Que en la tumba de mis noches

Me inoculan sus recuerdos.


Este romance de ausencias

Me arrüina de tormento;

Cuan mayor es la carencia

Mas voraces los deseos

Por sentir el dulce abrigo

Del abrazo que no tengo.


Y maldigo a la poesía

Que sin razón ni concierto

Congelando está mi alma

Y quebrándome los huesos

Con los golpes de su arritmia

Y su asonancia de hielo.


Frente al frío de su ausencia

Mi fantasma sin aliento.

Asesino de poemas

I


Como verso el alarido


Hoy, amor, lo he decidido:
¡Ya no quiero ser poeta!
Se endureció el corazón
En los años sin sentido
Y lo erosionó la niebla.

Y los trocitos de arena,
Latidos coagulados
Y mordidos de gangrena,
Danzan un baile alocado
Entre versos sin poema.

Ya lo tengo decidido:
Las lágrimas por estrofa
Gemidos sin sinalefa
Como verso el alarido
Y por título: la pena.

Ya lo tengo decidido
¡Adiós adiós musas mías!
Sed un desierto de arena
Muerto indolente y sin vida
Arañándome en mi entrega.

Ya lo tengo decidido
Nunca ya seré poeta
Sólo un veneno podrido
Disgregado por las olas
Y arrastrado en la marea.

II

Papel de estiércol


Adiós, adiós,
Musas mías.
Adiós,
Sentidos poemas;
Puede que en paz,
Os dejo
(A ti ¡No!
Soneto de cielo falso
Que me cerraste tus puertas).

¡No!, ¡ya no!
Ya no me alivias, poesía,
Tan rendido por mis guerras.

Puede ser que me decida
Por emular a Argensola
Sólo que será en privado
Para no servir de escarnio.

O quién sabe si tan sólo
Os deje en lenta agonía
Muriéndoos de amarillo
De nauseas odio de pena
Rencor venganza desprecio
¡Bilis!
¡Bilis bilis y más bilis!
Sustituyendo a la tinta,
Y en el lugar del papel
Un océano de estiércol.


Noviembre de 2006

domingo, 3 de junio de 2007

Sin vía de fuga


Tras saltar las alambradas, no necesitó mucho tiempo para comprender que de este lado, también, se encontraba el presidio.

Cabalgaduras a saldo!


(Bajo el opio glamuroso

Que preside el simulacro

Clamando están las ergástulas).


Todo está en venta:


Hipócritas epopeyas

De falsos sobrevivientes,

Guapos de papel cuché

Que nunca pasaron hambre,

Y el fuego amigo y cruzado

En el corazón de un niño

Se disfraza de ficción

A la indolencia engarzada.


(Vale como mil mentiras

Una imagen desgastada).


- No lo dude!, ya es posible

El giro y medio mortal

Que hará que cambie su vida

De manera radical.

Y le saldrá casi gratis!

A cambio de sus miserias

Nosotros hacemos caja.


(Se proyecta Disney World

Hasta el sur de las cloacas).


- Compre, compre, compre, compre!

No se pierda nuestra oferta:

Última generación

De encefalogramas planos

Para usted. Y a muy buen precio.

Le cobraremos en carne

Despiezada de cordero.

---------------------------------- Sólo un pequeño detalle:

Para jugar a este juego

Deje sus ojos en casa.


(Tras la pátina-placebo

Que dibuja el simulacro

Verde, Rojo, Blanco y Negro

Entre las sombras cabalgan).



Ilustración: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Alberto Durero.

sábado, 2 de junio de 2007

El etnoturismo y las identidades de cinco estrellas

Mario Roberto Morales

La Insignia. Guatemala, junio del 2007.


Cuando mi ingenuidad se vio sorprendida por el descubrimiento de que era el incentivo de los dineros para financiar proyectos etnicistas lo que movía los mayismos que campean por Guatemala, y cuando esa misma ingenuidad volvió a pasmarse al descubrir que el turismo es la forma como las identidades mayas recién construidas se concretizan, hice lo que cualquier intelectual ingenuo hace ante una situación semejante: me fui a buscar una bibliografía sobre la recién descubierta relación: turismo-identidad-cooperación internacional. ¡Y la hallé! Claro que mi ingenuidad de pronto se vio privilegiada por tener acceso desde la computadora de mi casa a los ficheros electrónicos de una de las mejores bibliotecas estadounidenses sobre América Latina: la Biblioteca Hillman de la Universidad de Pittsburgh. Y basta de comerciales, para ir al grano.

De nuevo mi ingenuidad -inveterada e inseparable de mi timidez- se conmovió al descubrir que existe una bibliografía -no muy abundante, por cierto- que abiertamente aborda asuntos de la cooperación internacional en relación con el turismo y con la promoción de identidades marginales que puedan interesar a los conglomerados turísticos del Primer Mundo. Estas identidades, además, se plantean abiertamente como un espectáculo que debe formar parte de paquetes turísticos más amplios que incluyen la ecología y algunos placeres ligados al consumismo de cinco estrellas. Sin duda resulta sorprendente para alguien interesado en la elucidación de las identidades culturales de un país multilingüe, descubrir que existen fondos destinados a financiar el desarrollo de lo que podemos llamar el etnoturismo, y que para desarrollar este rubro, primero se deben promover las identidades otras y los rituales y costumbres que habrán de constituir el atractivo turístico, en el marco de otros rubros de esta industria como el ecoturismo, el turismo sexual (gay o straight), etc.


La lucidez pragmática de estos planteamientos siguen azotando la ingenuidad del intelectual tercermundista que con dificultad ha logrado dejar atrás las idealidades antropológicas de los setenta, cuando todos hablaban de "rescatar la identidad" y de descubrir "nuestras raíces", como si las raíces y la identidad estuvieran enterradas debajo de la pirámide del Gran Jaguar o de la iglesia de la Merced en Antigua. Porque ahora resulta que, como parte del desarrollo y fomento de identidades construidas para el etnoturismo, se debe asimismo desarrollar movimientos reivindicativos de la diferencia étnica y cultural en los países del Tercer Mundo, a fin de que el playground se ensanche y el síndrome de Disneyworld no se circunscriba a ciudades chatas como Orlando, en Florida, sino que de verdad Disneyworld sea, como su nombre lo indica, un mundo de Disney. La disneyización del mundo, que viene de la mano de la macdonalización de la gastronomía, la reebokización de nuestros pasos perdidos y, en fin, de la uniformización de la cultura y el gusto, consiste precisamente en convertir absolutamente todo en espectáculo y en simulacro. Más en simulacro que en espectáculo.


Lo penoso de este asunto es que el fenómeno deje de verse como un asunto de mercado, de márketing, y se vea como un problema que implica el melodrama de la reivindicación histórica. Y es que el involucramiento de los derechos humanos violados de los grupos marginales que ahora están en el centro del interés etnoturístico, tiñe a todo este operativo mercantil de un pathos que, sin dejar de ser parte del etnoturismo, sacude a las buenas conciencias y las lleva a pensar que el simulacro es the real thing. Claro que todos sabemos a estas alturas del consumo que the real thing no es otra cosa que Coca Cola, otro simulacro de la chispa de la vida, y que ya pasó la época de las verdades estables para ceder lugar a este tiempo de las medias verdades relativas de la posmodernidad. Valga todo esto para decir que la cuestión étnica debe ser replanteada y estudiarse como un problema de mercado y como un estudio de la diversidad de los consumos masificados que articulan identidades turísticas. Lo que equivale a decir que nunca hemos sido más iguales que ahora. Y no salgo de mi asombro ingenuo.


Pittsburgh, 5 de octubre de 1997.

La inmortalidad

He descubierto que nunca escribo pensando en la posteridad, en dejar alguna prueba que, al menos, atestigüe mi efímera existencia cuando ya no sea ni polvo. Escribo para el instante, sólo para el instante, para sentir correr por mis venas, esa embriaguez que nos produce el sabernos creadores de algo, y así poder compartir de algún modo, ese dogmático don de la inmortalidad que, independientemente de su obra, se atribuye a los dioses. Lástima, que los dioses no existan.

Creatividad

Hoy estoy

Bien jodido;

Escribí

Seis poemas.

Y con éste,

Ya van siete.

Son una mierda, lo sé,

Una repulsiva y gran-

diosa mierda, pero son

Siete, ni más

Ni menos,

Ni más ni menos que siete.

Y, la verdad, no me cuadran

Nada de nada los números.

Puta

Creatividad,

Maldita y vil puñetera,

Qué jodida cuando llegas

Con brutales embestidas

Resucitando quimeras.

viernes, 1 de junio de 2007

Tratado de nauseas

El vértigo

Es como un ala que pende del aire

Sin fe, desnuda, sin vuelo, quebrada.

Lleva una herida sangrando en sus labios

De hielo, golpe a golpe sobre besos

Marchitos, que se abisman bajo un fondo

De malvas. Sobre rescoldos de escarcha

Han cicatrizado otras llagas, otras

Denominaciones. Sigue entretanto

La cellisca, asombrando en su bruma

Las estrellas pálidas.

-------------------------------Presas de espanto,

Rompen las olas del tiempo los sueños,

Sepultando en su filo a la semántica

-Pobres vestigios que lamen el polvo

Sin cielo ni voz ni llama-. El vértigo

Es como arena, como limo añil

En los párpados del viento, sepulcro

Que enarbola en lo oscuro su victoria

Por siempre.

Los disfraces de su nombre

El teclado armónico de su risa fina

a la alegre música de un pájaro iguala.

Rubén Darío.


El nombre que, prohibido,

Ulula en mi memoria latiendo como llaga,

Aflora en mis poemas, lamido de metáforas.

Imposible el aullido

Asola su veneno mi retórica.

Esa fría luz de la memoria (Un poema de Blanca Varela)

Es fría la luz de la memoria
lo apenas entrevisto brilla
con insistencia
gira buscando el casco de botella
o el charco de lluvia

tras cualquier puerta que se abre
está la luna
tan grande y plana
tan fuera de lugar
como si de un cuadro se tratara
óleo sobre papel
endurecido por el tiempo

así cayeron en la mente
formas y colores
casualidades
azar que anuda sombras
vuelcos en la negra marmita
donde a borbotones
se cuecen gozo y espanto

crece el yeso de un cielo
mil veces lastimado
mil veces blanqueado
se borra el mundo y se vuelve
a escribir
hasta el último aliento

sólo esto
eternidad aparente
mísera astilla de luz en
la entraña
del animal
que apenas estuvo

Blanca Varela

Lilacs’s silence

Yo ya no sé lo que es el canto. Pero un murmullo apagado, como de cenizas crepitando, sube formando círculos desde el fondo del noveno anfiteatro. ¿Acabarán mis huesos amarillos en los brazos deslavazados de la demencia? Yo ya no sé lo que es el canto.

Llevo desde antes del principio de la Historia buscando la armonía que se esconde en las crines purpúreas de un caballo, y mis dedos, crispados al fondo del espejo, se me niegan, en silencio, a marcar sobre la arena un nombre. Es el tabú que se ha urdido por los guardianes del tiempo. Yo ya no sé lo que es el canto.

¿Dirán un día de mí que sólo fui peregrino que ocultaba su mirada en los presagios? Alzo la voz al firmamento en la obsesión de los signos que me ocultan el camino de las aguas. Pero la noche es negra, y extinguió la luz de Orión mucho antes del alumbramiento de las sombras. ¡Oh cuánto silencio atesora en sus fauces la nada! Yo ya no sé lo que es el canto.

Se ha desplomado de bruces tantas veces la esperanza, que se ha quedado prendida en la arista de las rocas que habitaban los rumores venenosos de la estancia. Y un coro monstruoso de sirenas aladas se yergue sobre el silencio de las cuencas resecas. Y una bandada de reptiles como cuervos se alimenta en los jirones. Y nace en la carne viva una maraña violeta. Tengo frío en la garganta y escupo sobre el lecho de la avena, mientras un óxido, muy antiguo, devora el color del hierro sobre trozos de madera carcomida. Un horizonte de mármol rompe sobre los vestigios un haz de lluvia violeta. Yo ya no sé lo que es el canto.

Yo ya no sé lo que es el canto. Llevo en el recinto de las lilas apagadas demasiadas horas muertas, y, ya, no sé lo que es el canto.

Veinte de enero de dos mil siete.

Las fauces de cronos


Lo malo del tiempo es que, por mucho que nos engañemos, es una magnitud que nunca podremos llegar a administrar. O se tiene, o no se ha tenido nunca. Y, siempre, termina por suceder lo segundo.





Ilustración: Saturno devora a su hijo, de Francisco de Goya (Museo del Prado, Madrid)