domingo, 31 de marzo de 2013

Poemas serios (XXXVII)


Quoth the raven, "Nevermore."

Edgar Allan Poe

Recuerdo cada instante.
No digo sólo aquellos
escasos que, aunque ajenos
al sudor y al espasmo
visceral, compartimos.
Digo también la espera,
el insomnio, los sueños
de cerúleas luciérnagas
que mudó en pesadillas
y ceguera el silencio.
(Ojalá nunca sepas
cuánto duele mirar
con los ojos ausentes
con que miran los muertos)

sábado, 30 de marzo de 2013

El burro que no aprendió la lección


Cuentan que en un país muy, muy lejano, hubo hace mucho un burro al que su dueño, con grande pena, dio por desahuciado tras denodados esfuerzos por sacarlo sin fortuna del fondo de un pozo seco al que había caído unas horas antes. Pero el animal, que sin duda era un burro fuera de lo común, a fuerza de ingenio y tesón, acabó saliendo de aquella trampa mortal subiéndose sobre cada una de las paladas de tierra que los lugareños le echaban encima para cegar el fatídico agujero y, de este modo, evitar nuevos accidentes que pusieran en peligro alguna sus propiedades pecuarias.

Al parecer, la sin par hazaña del burro corrió de boca en boca y de hocico en hocico hasta llegar a los más remotos confines del Reino, y, en poco tiempo, el animal fue toda una celebridad. Su reputación no dejaba de crecer y, tras aparecer en diferentes reality shows televisivos, en varios pueblos de la comarca fue condecorado con la alta distinción de burro predilecto. Incluso le fue erigida una estatua ecuestre en la Plaza Mayor de la capital de la Corte, que, la verdad, no le hacía justicia ya que el escultor, que quería aprovechar aquella oportunidad para ganar fama y así poder comenzar a vivir de una puñetera vez de sus obras de arte, utilizó como modelo a un hermoso caballo árabe propiedad del señor Marqués. Tras aquella desafortunada e interesada suplantación, el burro cayó en el insondable pozo del olvido y, no mucho tiempo después, termino muriendo en la más absoluta miseria; alcohólico y demente.

También afirman que desde el mismo día de la renombrada hazaña, ya ningún otro burro murió atrapado en el fondo de cualquiera de los muchos pozos secos que había en el Reino como consecuencia, según pregonaban alarmistas agoreros, del cambio climático y el derroche suntuario que suponía el ingente volumen de agua utilizado para llenar las piscinas privadas y regar los campos de golf en los que se solazaba la aristocracia. Se cuenta, incluso, que los burros más jóvenes se divertían arrojándose a cualquier hoyo o ciénaga que se prestase a tal fin y que hasta se organizaban sustanciosas apuestas sobre el tiempo que les llevaría salir de las profundidades. Aún se rumorea que incluso alguno llegó a merecer figurar en el Guinness World Records por su destreza.

Pero pasaron los años, y una lluviosa y fría tarde de invierno un burro que, sin llegar a conocerse nunca los motivos, había logrado escapar de su reclusión en la Reserva Natural creada por el Ministerio de la Naturaleza para conservar la especie, ya que con la mecanización y modernización económica del reino, los burros habían perdido su utilidad y razón de ser, tropezó y cayó al fondo de la más profunda sima que había en aquel vasto territorio.

De inmediato, el desafortunado animal comenzó a entonar unos rebuznos de tal magnitud que no tardaron en llegar a los oídos del Director de la Reserva. El rescate fue organizado con diligencia y al poco se habían personado en el lugar una legión de Agentes de la Naturaleza, la señora Ministra del ramo, el líder del partido de la oposición, la Corporación Municipal en pleno, el Capitán General de la Región Militar, el Arzobispo, acompañado del sacristán catedralicio, el Presidente del Club de Empresarios, el cantante de moda y la plantilla completa del más laureado club de fútbol del Reino. Todos ellos, como era costumbre, llegaron algo después que los redactores y los reporteros gráficos de los principales medios de comunicación de ámbito nacional y que un grupo de turistas japoneses que esa mima tarde había estado visitando la Reserva. La Familia Real envío un mensaje de solidaridad con todos ellos y se disculpó por su no asistencia, motivada por el ineludible compromiso que sus miembros habían contraído para participar en un evento deportivo de rango internacional.

Unas horas después, que al burro se le antojaron una eternidad, y tras la conferencia de prensa, apretones de manos, gestos de preocupación, sonrisas falsas y una dilatada sesión de poses para las fotografías de rigor, el Capitán General, ataviado con su impoluto uniforme de gala, dio la orden de iniciar la operación de rescate, y una enorme pala excavadora comenzó a arrojar toneladas y toneladas de barro al fondo de la sima. El burro, inmediatamente, empezó a sacudírselo de encima para subirse sobre los montones que se iban formando, cuando, sorprendido, escuchó un leve quejido procedente del rincón más oscuro de aquel lúgubre agujero. Y, en ese instante, le pudo más la curiosidad que el deseo de salvarse.

Tras unos minutos, el Capitán General ordenó parar la pala excavadora e iluminar el fondo de la sima para así poder observar como había prosperado el burro en sus intentos por escapar de la misma. Pero, al asomarse desde el borde, quedó entre molesto y estupefacto. El burro no se había movido del fondo de la sima y con su cuerpo, ya en parte cubierto por el fango, trataba de dar calor a una cabritilla bañada en sangre y con las patas traseras evidentemente quebradas. Pese a que la estampa contemplada no era como para albergar esperanzas de que la operación que se estaba ejecutando llegase a buen fin, el Capitán General, con voz firme, ordenó que la pala excavadora reiniciase su tarea y tras unas horas, en las que ningún sonido salió del fondo de la sima, esta y sus fortuitos moradores quedaron totalmente sepultados.

Al día siguiente, la prensa escrita y prácticamente todos los noticiarios televisivos y radiofónicos coincidieron al resumir la noticia:

“Ayer por la tarde, un burro que había escapado de la Reserva Natural, cayó en una sima cercana. Tras afanosas y desafortunadamente infructuosas labores de rescate, el Excelentísimo Señor Arzobispo, en su calidad de Portavoz del Gabinete de Crisis, declaró que este órgano había llegado a la conclusión de que el animal carecía de la mínima inteligencia, motivo por el cual no había sido capaz de aprender la lección. El Consejo de Ministros, tras decretar el cese fulminante del Director de la Reserva, estudiará próximamente erigir en el lugar, en forma de estatua ecuestre con grandes orejas de burro, un Monumento a la Estupidez, como instrumento aleccionador que contribuya en el futuro a evitar desgracias similares. El escultor oficial del Reino se ha mostrado entusiasmado ante el anuncio gubernamental”.

A la cabritilla ni la mencionaron.

(Septiembre de 2005)

viernes, 29 de marzo de 2013

TNT

Esta vida que cargo como roca
de Sísifo a la espalda es una bomba
que más pronto que tarde
terminará estallando.
Espero hallarme lejos cuando ocurra
y disponer, por tanto,
de otra oportunidad
para empezar de cero.
Pero mucho me temo
que la explosión, el estallido, el boom, kaboom, el cataclismo
será en la intimidad de mis adentros.

jueves, 28 de marzo de 2013

Rapiña

Cuando más hundido estaba el pueblo en la miseria, decidieron construir otra pirámide.

Escrache


Detesto la violencia tanto o más que poner la otra mejilla. Pero esto que hoy sucede, y nunca ha dejado de ocurrir por un sólo instante a lo largo de la historia del ser humano, es lo que fue denominado hace ya mucho con gran acierto lucha de clases. Una lucha que, en el momento histórico actual, ha subido un escalón más en el camino a los infiernos para mudarse en guerra. O, más que en guerra, en salvaje masacre, perpetrada por las élites criminales que gobiernan los destinos del mundo, contra las masas populares.

Masas populares que, aparentemente inermes por encontrarse maniatadas por la gruesa soga de una indefensión aprendida perfectamente orquestada por los poderes económicos y sus sicarios políticos, o por su defensa a ultranza de un pacifismo –un poner una y otra y otra y otra vez hasta la saciedad la otra mejilla– que raya la complicidad con los facinerosos que se benefician de la masacre, se encuentran a un sólo paso de ser aplastadas por completo y ser enviadas durante largas décadas o quién sabe si para siempre a las catacumbas de la Historia.

En todo este contexto, el escrache, sin que sea llegar a devolverlo, supone al menos un intento de apartar la otra mejilla para evitar recibir un segundo, un enésimo golpe. ¿Violencia ? ¿O, más que violencia, deber inalienable de ejercer la legítima defensa para la dignidad y la justicia? En cualquier caso, un juego de niños comparado con la violencia estructural del sistema, con la violencia que supone un sólo niño hambriento, un sólo desahucio, un sólo ser humano sin derecho a una sanidad o una educación de calidad y gratuita, un sólo ciudadano al que se le niega su derecho a un trabajo digno y bien remunerado, un sólo suicidio inducido por los miserables que extienden en su provecho la miseria... Esa brutal violencia que perpetran todos aquellos que, en lugar de trabajar al servicio del pueblo que delegó en ellos la gestión de lo público, no son más que los sucios y abominables lacayos del totalitarismo financiero.

Entonces, ¿ponemos la otra mejilla?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Parque Hispánico

(un microrrelato de terror, con la ingeniería político-genética como argumento)


Cuando depertó, habían resucitado al dinosaurio.

Intolerancias

“Érase un hombre a una nariz pegado”

Francisco de Quevedo

Con arrogancia y pose
de eruditos,
critican
el verso endecasílabo,
el acento en la sexta,
la rima y el soneto
–salvo que sea de Góngora o Quevedo–,
y se dicen poetas.
No habré yo de negarlo;
no es algo que me incumba
–mi sitio queda lejos del Parnaso–
y lo dejo,
por tanto,
al hacer de los críticos.
Sólo diré al respecto
–me siento facultado en este punto
por ser asunto ajeno a lo poético–,
de seres tan empíreos e infalibles,
que son, a mi modesto
juicio, unos rotundos gilipollas.

martes, 26 de marzo de 2013

Adivinanza


¿Quién es este personaje
que unos dicen es la amante
y otros una íntima amiga
de un monarca, y que, elegante,
igual va de acompañante
a la caza de elefantes
que a intermediar en negocios
entre el Estado y tunantes
de cuello blanco y gomina
o de túnica y turbante?

(La fotografía puede servir de pista)

Poemas serios (XXXVI)

Al filo de la aurora,
se hizo el eclipse.

lunes, 25 de marzo de 2013

Lo que España necesita (fotopoema)


El túnel del tiempo de las comunicaciones (9 – 1) La Galaxia virtual. (Año 2013 DC) (Carlos Parejo).


Los satélites de telecomunicaciones han borrado las distancias físicas para comunicarse virtualmente. Yo, Jorge Ángel, he asistido al entierro de mi abuelo Charlie - mediante videoconferencia – en las Islas Fidji. Lo hice mientras estaba almorzando fuera y no llegué a lamentarlo plenamente. Tuve que salir corriendo hacia mi hogar. Los vigilantes domóticos me informaron por un SMS de que estaba siendo fruto de un incendio por cortocircuito.

Nunca, sin embargo, se produjo tanta información inútil en la historia. El buzoneo publicitario colapsa diariamente cualquier vivienda. Ochenta millones de correos electrónicos van al gran basurero virtual mundial anualmente. Un ciudadano medio descarga cientos de libros electrónicos, de los que sólo leerá una décima parte en su tableta electrónica.

El libro impreso en papel, el de la galaxia Gutenberg, va cediendo su trono al de la Galaxia virtual. No me da vergüenza reconocerlo. Yo, Jorge Ángel, estudiante de instituto, he vendido la enciclopedia familiar -de pesados tomos de papel impreso- en una tienda de segunda mano. Con lo que me dieron he comprado un ordenador personal. Navego por INTERNET durante menos de una hora, y recorto y pego las ideas que se les ocurrieron a cien celebridades para mi próximo trabajo de historia. Me ha sobrado casi toda la tarde. Así pues, salgo a la calle y gusto de evadirme, orejado con mis cascos musicales, de la ruidosa ciudad que cruzo mientras practico slalom de peatones con mi monopatín.

La ostentación y la elegancia parecen haber desaparecido de las aceras. Sólo una minoría de altos funcionarios, políticos y banqueros lleva trajes de corbata y chaqueta. La moda deportiva parece igualar al pobre y al rico. Los turistas pasan impresionados junto a la Catedral. Proyectan el monumento en un video o se hacen fotografías con ella a la espalda, como dándole la razón al refrán castellano: “una imagen vale más que mil palabras”. ¿Dónde quedaron los cuadernos de viaje para improvisar unas notas, un dibujo o un poema?

He llegado al lugar en que se cita la pandilla. Reina el silencio. El concierto que da nuestra estrella pop favorita al otro lado del Atlántico se está retransmitiendo en directo. Cada uno lo ve y escucha con su ipod y sus cascos. Tecleo mensajes confidenciales por el móvil, aprovechando los descansos entre las canciones, a mi argentinita. Nos van sobrando las palabras. Igual que a esa cajera de unos grandes almacenes, justo enfrente, que escucha música relajante estilo zen por un oído, mientras que con el otro atiende una cola interminable de mujeres ásperas e impacientes con prendas de rebajas.

(¢) Carlos Parejo Delgado

Monopolio y violencia

"La violencia e incitar a la violencia no vale para nada. A la rebeldía sí, al inconformismo también, a las ganas de superarse también, a la necesidad de seguir cada vez hasta más lejos también, a la capacidad de emanciparse también, a tener una vivienda digna y a conseguir empleo también, pero no a la violencia".

María Dolores de Cospedal.

Una constante del liberalismo mafioso y criminal en su historia más reciente –y el cada vez más muy nacional-católico, apostólico y romano Reino de España no es un mal ejemplo– ha sido, con la burda coartada de promover la competitividad y así mejorar la calidad de los productos o servicios ofrecidos al ciudadano y abaratar los precios, la progresiva privatización de los monopolios del Estado: sector eléctrico, de las telecomunicaciones, del transporte aéreo y ferroviario y un largo etcétera del que ya empiezan a formar parte hasta las Loterías del Estado.

Pero en lugar de los efectos positivos pregonados como liturgia por los catecúmenos del mercadeo y la rapiña, lo que de facto ha sucedido ha sido sustitución de aquellos monopolios públicos por grandes oligopolios privados que ni abaratan precios ni mejoran servicios sino todo lo contrario. Y sin la garantía del Estado. Un Estado que ha entregado a los filibusteros del capitalismo unos sectores que, por su rentabilidad, serían hoy una poderosa fuente de ingresos en las arcas públicas con la que poder financiar muchas de las políticas sociales que con premeditación y alevosía se están desmantelando.

La fiebre privatizadora ya alcanza casi a a todos los rincones de lo público. Pero hay un monopolio al que el Estado no está dispuesto a renunciar: el monopolio de la violencia. Porque es este el que les permite continuar cometiendo una tras otra las descomunales barrabasadas urdidas para enriquecer a las élites a costa de profundizar y extender la miseria entre los pueblos.

Sí, la violencia está muy mal vista, y es condenada hasta la saciedad, por la casta de delincuentes de cuello blanco que hoy rigen los destinos del mundo desde las poltronas oficiales jugando el sórdido papel de lacayos de las grandes corporaciones capitalistas. Muy mal vista y condenada salvo cuando es ejercida, y qué a menudo sucede, por ellos mismos.

Por todo ello, el alegato pacifista de María Dolores de Cospedal –ese cáncer para las libertades democráticas y los derechos ciudadanos en España–, un alegato que, de no ser producto del afán por mantener ese indeseable monopolio del Estado, podría parecer salido de la boca de los mismísimos Luther King o Gandhi, no es más que un ejercicio hipócrita y espurio de violenta demagogia.

domingo, 24 de marzo de 2013

Cáliz

Desnudo en el desierto pordioseando
una señal o al menos
una quimera dulce y limpia y fresca
con tuétano de tósigo y relámpago,
alzo mi sed al cielo
y el sol rae y calcina
mi sexo mis pupilas y mi rosa
marchita de los vientos.
Qué ampollas puru-lentas en las plantas
de los pies y en las palmas de las manos vacías
qué grietas en los labios cuánto semen
fundiéndose a la arena hecho cenizas
que fieras se disputan ortigas y tarántulas
qué aguafuerte celeste qué execrables
ordalía y eclipse y todo y nada
ahogando repudiando condenando
el cántico y la vida.

Gruñidos

Pidieron siete vidas. Y el genio de la lámpara se las otorgó complaciente. Para su desgracia, olvidaron ciertas especificaciones. Porque ser cebados a destajo para terminar escuchando los pávidos gruñidos de aquellos que te preceden en el estrecho callejón sin vuelta atrás ni salida que lleva hasta el cuchillo del matarife, no hay cerdo que lo soporte por más de una existencia.

sábado, 23 de marzo de 2013

Oración para entonar cada mañana


Patria nuestra, que estás hoy por los suelos,
dignificados seamos tus Pueblos;
Pueblos republicanos, Pueblos libres,
 

no de humillados súbditos
de un reino cimentado
sobre los paredones y las fosas
comunes de una torva dictadura;
Pueblos que reclamamos
hacer lo que nos venga en voluntad,
lejos de la de dioses y tiranos;
Pueblos que tomaremos nuestro pan,
ese que cada día,
nos roban sin escrúpulos
los puercos proxenetas que te venden
a saldo y que te nombran, Patria, en vano.
Y no nos plegaremos
a hacer frente a las deudas
que una horda de bastardos contrajeron.
Y no perdonaremos sus ofensas.
Y siempre llevaremos
a gala la gloriosa tentación
de verte nuevamente
erguida sobre el mar, libre del mal.

Amén.

Ilustración: “La República”, de Ignacio Díaz Olano.

Nocturno

Sé de tu sed de sol y ruego al viento
que extirpe la borrasca que carcome
la luz de la Vía Láctea.

viernes, 22 de marzo de 2013

Indefensión aprendida

Detengo mi Peugeot 306
obedeciendo la orden de un semáforo.
De súbito, como una aparición,
te veo cruzando el paso de peatones,
y no soy más que un automovilista
soñando estar tomado de tu mano,
frente a la luz en rojo (de carencia).
Nunca llegué a contártelo.
Pero esto sucedió hace mucho tiempo
–parece que fue ayer o ha sido siempre–
cuando aún desconocía el desamparo
de sueños y de miembros amputados
que inflige la distancia.

Poemas serios (XXXV)

No me olvido de ti.
No te olvido aunque apenas
ya repita tu nombre,
sin nombrarte, en mis versos.
(Más allá del porqué,
los porqués de mi rabia,
estás, nunca has dejado
de estar en mis poemas).
No te olvido y, en tanto
me bato en desventaja
con los perros, me inquiero
“y si después de tanto
tiempo sin verte, un rayo
me parte en dos, me abate,
me derrumba y, sin verte,
por ti olvidado, muero.”

jueves, 21 de marzo de 2013

Petición

No quiero en este día
mundial de la poesía
más felicitaciones.
Si quieres agradarme,
poetiza para, cáustico,
a perros y raposas,
tocarles los cojones.

Para todos los días

Hoy, en el día, poetas,
mundial de la poesía,
dejémonos de cuentos
de hadas y princesas,
y de celebraciones
a base de delicias
de hojuelas con almíbar.

Nada de hacer la corte,
galantes, a las musas.

Exijamos a Erato
que sea pólvora. A Euterpe,
barricada con himnos
de futuro. A Polimnia
que se deje de rezos
y se sume al clamor
rebosante de rabia
de la gente oprimida.
A Urania que ilumine
con estrellas la senda
de los pueblos que vagan
en la noche, perdidos.
A Terpsícore, unión.
Que sea lanza a Melpómene.
Gesto alegre en la lucha
a Talía. A Calíope,
el discurso que añicos
logre hacer las mordazas.
Y a Clío nos asista
para, codo con codo,
transmudar vida y verso
en heroica epopeya.

Y a todas que, al unísono,
nos inspiren y templen
la voz para que hagamos
de la poesía ese arma
que dijera Celaya
cargada de futuro.

(Y que dispare, hermanos,
dispare y dé en el blanco).


miércoles, 20 de marzo de 2013

Crónicas en torno al Cónclave

La pasada madrugada (20/03/2013), en el programa “No son horas”, de Onda Cero, cometieron la irreverente osadía de reproducir la crónica no oficial –y rimada– que Agustín Casado pergeño acerca de la elección del papa Francisco. Reproduzco a continuación la citada crónica, que también podéis escuchar aquí a partir del minuto 96 y 15 segundos. Pero no quedó ahí la cosa; las reacciones ante tamaña herejía no se hicieron esperar por parte de la curia. Y, para que consten, yo mismo he hecho crónica de las mismas y decidido publicarlas también aquí bajo seudónimo (por lo que pudiera pasar)

EL CÓNCLAVE SEGÚN AGUSTÍN CASADO:

FRANCISCO

Hoy se cumplen siete días
de que se acabó el conflicto
que el rajao de Benedicto
nos lió con su estampía,
pues en un sentido estricto
qué otro nombre se daría
a una semejante huía
y no m’acuerdo si t’he visto.
Pero todo está previsto
y no hay ya sede vacía
que en apenas cuatro días
ya tenemos a Francisco
bendiciendo la alegría
del gentío y la gentía,
del ateo y el adicto,
todos junto al obelisco
aplaudiendo su homilía.
Yo lo veo y me pellizco
por cuanto se suponía
que este cónclave sería
más reñido y más arisco.
Nuestra corresponsalía,
sin dárnoslas de listos,
sabe por qué el veredicto
no tardó la intemerata
y ahora aquí se lo relata,
no es ninguna tontería:
Ese sacro Gran Hermano
del cónclave vaticano
hasta la blanca fumata,
para tanto santo anciano,
hablando claro y en plata,
tiene que ser una lata
y es por tanto más que humano
que hartos de comer bocatas
y unos sándwiches insanos,
levantarse tan temprano
y cenar a salto mata,
nuestros príncipes romanos
crean tormento luterano
el ver cómo se dilata
por no ir directo al grano
la puñetera fumata.
Con su perspicacia innata,
Scola, arzobispo de Milano,
idea una treta barata
y con queso parmesano,
prosciutto napolitano,
e una massa ben tagliata
les ofrece un italiano
refrigerio que el voto trata
de ganar a la inmediata
a los otros por la mano.
Resultole todo en vano,
el tiro por la culata
por decírselo a lo llano.
Una voz del Mar del Plata
lo apartó de la fogata
“Che, pibe boludo, andáte;
¡es morfar no chupar mate!,
¿esa macana preparás?”
Y en apenas un plis plás
el ya Francisco Primero
despiezó medio ternero
y fue asando en la parrilla
su matambre y su costilla,
bife medio y bife entero,
su chorizo y su morcilla.
Antes que fraile cocinero,
le bastó este truco artero,
resultó cosa sencilla
halagando a los triperos,
hacerlos caer de rodillas
ante aquella maravilla,
ser de Pedro el heredero,
llevar la barca a su orilla,
y a hombros sin un mal pero
salir como los toreros
de la Sixtina Capilla.
Un maestro Mastropiero.

Palomo Gómez Borrero
-Palomo que no paloma,
que a ver cómo se lo toma-
enviado de Onda Cero
pa’ Los Ripios del Chusquero
en directo desde Roma.

(Agustín Casado)

TORMENTO Y EXCOMUNIÓN DE A. CASADO

(una ordalía contemporánea)

Dicen que Rouco Varela
después de escuchar los ripios
vaticanos del Casado
dedicados a Francisco
Primero –que no es primero,
sino que a secas Francisco,
porque es un sujeto austero–
hecho un diablo, un basilisco,
ha llamado por teléfono
a Onda Cero y ha exigido
las señas de la parroquia
donde Agustín reza el credo,
“si es que algo reza el hereje”,
para darle con denuedo
su merecido. “¡Anatema!”
–ha vociferado, fiero–
“¡Flagelación! ¡Potro! ¡Bota!
¡Carbones! ¡Virgen de hierro!
Le hemos de dar tanta caña
antes de que hecho un desecho
deshecho muera el pagano
pleno de arrepentimiento,
que comparado con tanto
e inclemente sufrimiento
pensará que está en la Gloria
cuando descienda al Infierno”.
Luego ha añadido, nostálgico,
“esto no pasaba en tiempos
de la Santa Inquisición;
entonces había respeto.
Pero, claro, es lo que pasa,
tanto comunista suelto
está llevando a la patria
a ser guarida de ateos.
Hagamos que el Santo Oficio
de nuevo ejerza sus fueros
para que la piel de toro
vuelva como en el medievo
a constituirse en reserva
espiritual, dogma y templo
de Occidente y, más allá
de Occidente, el mundo entero.
Y qué mejor que empezar
dando con firmeza ejemplo:
¡Traedme pronto a ese Agustín
Casado!, que, en su escarmiento,
edificaré mi iglesia:
yo seré Atila Primero".

(Teodoro Sacristán di Bergoglio, alias “el Pelotudo”)

¡Ojo con la cartera!



¿Y si el atraco a mano armada que pretenden perpetrar las mafias financieras y sus adláteres políticos contra el pueblo de Chipre no fuese sólo lo que parece? ¿Y si se tratase, además de un robo descomunal, de un mensaje subliminal lanzado como anzuelo a otros pueblos de Europa? ¿Y si estuviesen diciendo a griegos, portugueses, españoles: "Para que veáis que en vuestros países no van tan mal las cosas ni somos tan duros como pensáis. Si no mirad a Chipre, allí vamos a esquilmar al ciudadano al modo en que lo haría el más vulgar de los carteristas; y ¡que se jodan! Así que ya os podéis ir dando con un canto en los dientes y asumir las tan necesarias injusticias a las que os estamos sometiendo. Y recordad que todo lo hacemos por vuestro bien; aquí y en Pekín".



Así, ya son muchas las voces de políticos y hasta de intelectuales con el estómago bien lleno y muy agradecido, que afirman que lo que está por venir en Chipre no es comparable a lo que ha sucedido y continúa sucediendo en España. Falacias, sólo falacias. Porque sí es comparable. Porque en España el atraco, un atraco similar o peor si cabe,  se ha perpetrado y se sigue perpetrando de manera sistemática, ignominiosa y carente de moral alguna mediante el recorte de derechos, salarios y prestaciones y servicios públicos operado contra funcionarios, pensionistas, parados, dependientes, trabajadores, escolares, enfermos. Mediante la merma de las libertades del conjunto de los ciudadanos. Y con el mismo objetivo: engordar a los orondos a costa de enflaquecer a los escuálidos.

Y también nos dicen: "Tranquilos, vuestros ahorros están a buen recaudo, lo de Chipre es excepcional, impensable, no os lancéis desesperados a los cajeros automáticos a retirar hasta el último céntimo de los fondos que tenéis en depósito". Pero las mafias financieras ya han dejado más que demostrado que son insaciables. Aquí y en Pekín. En Chipre y en España. ¡Ojo con la cartera!


martes, 19 de marzo de 2013

37 puñaladas

A Juan Hernández, primo hermano de mi madre al que todos sus allegados, independientemente de la relación o el parentesco que con él nos ligase, conocíamos y aún hoy seguimos recordando como "el primo Juanín", lo asesinaron una lluviosa madrugada de abril en la Rambla de Santa Mónica, ya en las proximidades del puerto de Barcelona. 37 puñaladas acabaron con su vida unos días antes de su 27 cumpleaños. Corría el año 1970. Aquel suceso ocupó durante varias semanas portada en "El Caso". Nunca se descubrió la identidad de su asesino ni fueron esclarecidos los motivos de crimen tan brutal; "algún asunto turbio" según la versión de la policía, que abandonó toda investigación una vez que la noticia dejó de ser portada. No en vano, el primo Juanín tenía una bien ganada fama de comunista; había que echar tierra sobre el asunto. A sus familiares más directos les contaron que la primera puñalada le había partido el corazón. Las otras 36, salvaje e innecesario ensañamiento. Una muerte sin dolor, sin sufrimiento alguno -dijeron los encargados del caso. Y, sin embargo, a mi madre, cada noche de lluvia, continúan escociéndole las espantosas cicatrices que le dejaron aquellas letales heridas.

Reinventando el refranero (IV): UE

El hombre de pro pone y el ladrón dispone.

(hoy dedicado a los ladrones de cuello blanco de la UE -Unión de Extorsionadores- y de los Gobiernos de los Estados miembros)

lunes, 18 de marzo de 2013

Gastronomía para gourmets

Besarte y que tu boca
me sepa a tierra fresca
con ese sabor único
que tiene el gurumelo
de la sierra de Huelva.

El túnel del tiempo de la comunicaciones (8): Ha llegado la televisión (año 1963 DC). (Carlos Parejo)


Todos los hijos hemos abandonado la vieja casona familiar para irnos a vivir a un bloque de pisos dispuestos verticalmente en la periferia urbana. Conforme prosperan estas ciudades y se convierten en algo cada vez más grande, sólo se saluda frecuentemente en el bloque de pisos o la calle propia, eventualmente en el barrio, y casi nunca fuera de él. Aparte de los vecinos de la misma planta, al resto de inquilinos sólo se les ve en el ascensor o se habla con ellos a través del portero automático.

En uno de esos anónimos bloques de pisos vivo yo, Ernesto Fidel. Soy miembro liberado del partido. Tengo una máquina de escribir y una fotocopiadora “vietnamita”. Con ellas fabrico y multicopio los panfletos de la revolución obrera en ciernes. Luego los reparto donde me dicta la célula. Para pasar desapercibido vivo con mi perro Bakunin. Por cierto, aquí los perros proliferan como mascotas o animales de compañía. Su proporción se acrecienta con el anonimato y la soledad urbana.

Los automóviles, ya aparcados o en tránsito, como mi pequeño utilitario Seat 600, ocupan ahora la mayor superficie de la calle que tengo ante mis ojos. El orden del tráfico, antes de los semáforos, lo comunicaba el “guardia” municipal, que era también de la célula revolucionaria. Lo veía siempre –ya lloviera a cántaros o hiciese un sol de justicia-, instalado bajo una sombrilla. Sirviéndose de su “silbato” y sus “juegos de “manos dirigía sobradamente la circulación.

Las tertulias en los bares de esquina empiezan a escasear, y se vuelven breves palabras de saludo y despedida. Si quiero encontrar a algún camarada, lo veré leyendo el periódico deportivo, o, si son mujeres, hojeando la prensa rosa. Las Peñas, Casinos y Círculos van quedando para los mayores. Las boites, discotecas y pubs son el nuevo lugar de reunión de los jóvenes. Allí se bebe, se baila y se liga mucho, aunque se hable poco.

Ya no se reciben tantas cartas como antes. Ha sucedido desde que el teléfono es barato y automático, y no hay que esperar que la operadora te ponga la carísima y lenta conferencia. También van desapareciendo esos personajes entrañables que te vigilaban el piso, van siendo sustituidos por otros porteros, pero automáticos.

La radio se oye, sobre todo, en el cuarto de los abuelos. Allí se sueña con escenas de radionovelas que se prolongan durante meses. La televisión la ha desplazado, sin embargo, de la sala de estar. Ante ella, todo te lo dan hecho. No hay tiempo de pensar ni imaginar. La actualidad diaria del mundo queda comprimida en breves noticias que abarcan no más de 30 minutos. Las miradas de los camaradas que compartimos este piso clandestino sólo coinciden cuando está enfocada en el aparato de televisión. Se está volviendo el aglutinante y pegamento de nuestras relaciones personales.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 17 de marzo de 2013

Fábula España

Se hallaba aquel rebaño consumido
tras un vasto periodo de sequía;
famélico y sediento carecía
de hierba y agua frescas. Bienvenido,

por tanto, fue aquel líder que, infundido
de una caudal firmeza, prometía
que, a quienes lo siguieran, llevaría
a un fértil prado de agua recorrido.

Y tras de esa promesa fue el rebaño
con ciega fe y el gesto placentero,
ajeno a la medida del engaño

de aquel lobo ataviado de cordero
que, con malévolo y falaz apaño,
sumiso lo condujo al matadero.

(No digo más. Espero
después de haber dejado esto en bandeja
que saquen una buena moraleja)

Adivinanza

Iba repartiendo sobres
pese a no ser el cartero,
sabe su nombre y lo calla el
Presidente del Gobierno.
¿Tú tampoco lo pronuncias?
¡Algo escondes, puñetero!

sábado, 16 de marzo de 2013

Carta abierta a un sicario

Despreciado Sr. Rajoy:

Yo, ciudadano español, al que usted y sus secuaces pretenden convertir en súbdito, me dirijo a su nauseabunda e ingrata persona para explicarle que si pago mis impuestos con disciplina espartana, lo hago para que en España la sanidad y la educación sean públicas y universales y presten sus servicios a todos por igual; para que a nuestros mayores y a todos aquellos que sufrieron la desgracia de perder su empleo, el Estado les proporcione los recursos necesarios para vivir dignamente; para que las personas dependientes sean atendidas en todo lo necesario; para la libertad, la justicia, la solidaridad, la democracia; para que se trate de procurar a todos y cada uno de mis semejantes algo tan fácil y a la vez tan difícil y nunca completo como la felicidad.

Pero usted, abominable y prepotente guiñol de sus amos; usted que, desde el momento en que ha sido, entre otras tantas maldades, causa de suicidios, infartos y depresiones, pasa a dejar de ser un demócrata para convertirse en un malhechor, en un criminal con premeditación y alevosía; usted me defrauda, me estafa, me ningunea, me roba, nos roba, y dedica mis impuestos -eso que es producto de mi esfuerzo y solidaridad- y los de todos los españoles a satisfacer la avaricia facinerosa y tantas veces letal de las mafias empresariales y financieras.

Por todo ello, me veo legitimado para decirle que es usted un tirano, un perro, un bastardo, un torturador despiadado. Que no es ya que no me represente, es que para mí no vale lo que un gusano. Que me iría de copas para celebrar que un infarto o un suicidio como esos otros de los que usted es mano ejecutora en la sombra, nos librase de la pesadilla que supone su presencia, haciendo del mundo un lugar mejor. Que es usted una alimaña, un vampiro, un demonio. Que me cago en todo lo suyo, pedazo de macho cabrío. Muérase, Sr. Rajoy.

Sin más, por el momento, se despide con la más sincera aspereza y antipatía hacia usted

Rafael León.

Sin esperanza en la palabra


no hay membranas ni etapas
sólo el caos
del corazón al mundo y viceversa
del dolor al dolor
de sombra en sombra

viernes, 15 de marzo de 2013

Indian Wells

“¡Yo soy español, español, español!”

Disculpen si, en mis versos,
hoy vuelvo a repetirme,
señalando a los perros
que en rabiosa jauría,
han devorado España.

Es sólo que Nadal,
ya bien de su rodilla,
ha derrotado a Federer,
y los escucho, hipócritas,
ladrando “¡ESPAÑA, ESPAÑA!”

Poemas serios (XXXIV)


Me bastaba tan sólo
que estuvieses; no sé
si es poco o demasiado.
Poder haberte dicho
“el mundo es un decrépito
y efímero escenario
que no vale la pena";
y entonces, abrazándote
como se abraza el náufrago
con sus últimas fuerzas
a una isla imaginaria
para morir en ella,
aferrarme a la vida.

jueves, 14 de marzo de 2013

La excepción y la regla


Las furias naturales
–huracán, terremotos,
erupciones volcánicas–
son mesnadas fascistas.
Y así es aun cuando, a veces,
igual que hiciera Bruto,
apuñalen al césar.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Aporía


de cara a la
pared
la hoguera a las
espaldas
¿o no es un fuego eso espantoso
que estúpido babea
retando temerario a las tinieblas?
oh verborrea platónica
alevosa asesina del bostezo
instaurando aporías paranoicas
qué turbio mito el sol –prueba a mirarlo–
sólo es verdad –aún siendo indiferente–
la sombra de la sombra

Réplica indiscreta

bien medido –es decir
mirado desde la distancia–
habrá que convenir como hecho cierto
que Aquiles no se impuso a la tortuga
–aquella nunca tuvo
el mínimo interés por la carrera

martes, 12 de marzo de 2013

Paradoja

POESÍA ese desnorte ese buscar
y hallar en la palabra
la crónica olvidada de una pérdida

En buena lid


A menudo, los defensores de las corridas de toros –no seré yo quien llame fiesta a espectáculo tan deplorable y monstruoso– utilizan la expresión “en buena lid” para referirse a la pugna desigual que se produce entre el astado y sus verdugos. En buena lid: esto es, como poco, una aberración, una perversión del lenguaje. Porque esa “pugna” no se lleva a cabo por buenos medios ni de un modo ecuánime y justo. En ella, el toro se encuentra solo y, amén de desconocerlo, carece de preparación alguna para el espantoso destino que le espera. Por el contrario, sus verdugos actúan en cuadrilla, tras un concienzudo entrenamiento para el fin que pretenden y con unas más que manifiestas premeditación y alevosía. Todo esto queda bien reflejado por las estadísticas o, si se prefiere, por una evidencia tal, que, su sola mención, de no ser tan necesaria, habría de ser calificada de perogrullada: en cada corrida pierden la vida seis toros, seis, en tanto que, salvo en muy contadas y excepcionales ocasiones, y por fortuna, los matadores y sus secuaces suelen concluir sus faenas sin daño alguno. De modo que, más que de pugna en buena lid, deberíamos hablar de inmolación, masacre, de un salvaje holocausto en el que varios animales, en indiscutible desventaja respecto a sus ejecutores, son torturados impunemente hasta la muerte. Nadie piense que con estas modestas reflexiones trato de convencer o, menos aun, vencer a nadie; allá cada cual con su conciencia. Y con sus virtudes y miserias. Mi única pretensión es que, al menos, comencemos a llamar a cada cosa por su nombre.

lunes, 11 de marzo de 2013

Poemas serios (XXXIII)

¿Huele el aire a catástrofes
o es esta desazón
la asfixia del vacío?

(el silencio responde)

Tatuada en el azogue,
amoratada, gime,
la mueca de una pérdida.

(nadie escucha el lamento)

Oh aquel tiempo prescrito
de huracán y relámpagos,
de truenos lacerando,
desbaratando el tímpano,
y aullidos desgarrando
la garganta y el aire;
oh aquel aroma a incendio,
a terremoto y sangre.

(el sol se está poniendo,
huele a asepsia la tarde)

El túnel del tiempo de las comunicaciones (7): Mi abuelo Adriano del Monte (año 1933) (Carlos Parejo)


Sorprendió a toda la familia. El día que cumplía veintiún años, o sea, la mayoría de edad legal, Adriano del Monte anunció que se iba del pueblo. Marchaba a Madrid, la capital artística, para triunfar como poeta “ultraísta”.

Pasó los años más difíciles de su vida, pues la familia le volvió la espalda. El único favor paterno fue recomendarlo como “pasante” en una de las mejores notarías. Desde su sillón en la sala de espera daba entrada a los clientes ante su Ilustrísima. Y se comunicaba a través de un moderno aparato -el interfono- que amplificaba automáticamente los sonidos de la habitación de al lado. Y, además, ponía y recibía las conferencias telefónicas -otro invento nuevo-que le encargaba su señor jefe.

Se levantaba antes de las ocho de la mañana en su habitación del hospedaje. La dueña le ponía diariamente el desayuno y la muda de ropa limpia y planchada. Almorzaba en el restorán “Isla de Saltés”. Allí se reunían sus paisanos huelvanos en la capital. Estos encuentros aliviaban las penas de su distanciamiento de la “Tierra chica”. Por la tarde se le encontraba casi siempre en “su” café. Tenía su propia mesa y cuatro asientos reservados. Era el garito para improvisar animadas tertulias con lo mejor de la tribu de poetas ultraístas de la capital.

Cuando paseaba por la Gran Vía, los humos y el ruido de automóviles y tranvías le eran menos agradables que la vida callada del campo. Pero, qué caray, uno podía emborrachar su imaginación de todos los objetos que deseaba, simplemente viendo los escaparates, cuando no entraba en alguno de los grandes almacenes. Éstos tenían muchos pisos y estaban equipados de los primeros ascensores mecánicos con botones en que se había montado en su vida. También abundaban cabarets, cafés cantantes, teatros de variedades y otros espectáculos donde encontrar compañías de vida fácil. ¡Y qué distinta era la capital¡- Allí las parejas no se escondían para besarse, ni nadie se escandalizaba de ver -en un parque- a un hombre tendido sobre una mujer.

No penséis mal. El noviazgo de mis abuelos duró cinco años y él siempre fue fiel. Y eso que sólo se encontraban durante sus breves estancias sureñas por navidades o verano. El resto del tiempo fue una relación sentimental alimentada con un abundantísimo género epistolar. Cartas iban y venían desde Huelva a Madrid cada tres o cuatro días. El abuelo Adriano las escribía los primeros años en el café o el restorán, donde siempre había tintero y pluma a su disposición. Después empezó a escribir sus cartas con máquina de mecanografiar, como en el despacho de notaría. Mi abuelita opinaba que eran unas maneras demasiado funcionarias de expresar los sentimientos íntimos, pero se entendían antes y mejor que las escritas a pluma y tintero con esa letra tan endiablada por lo pequeña, junta y retorcida. También se mandaban periódicamente “fotografías” hechas y retocadas en el estudio por el fotógrafo. Un lujo que, por lo novedoso, estaba al alcance de pocos enamorados. Cada vez que sucedía algo importante (una boda, un viaje, un nuevo corte de pelo o peinado…) se las intercambiaban a través del correo postal. El abuelo enmarcaba cada nuevo retrato al día siguiente de recibirlo. Acto seguido lo colocaba en su mesilla de noche. Y lo acariciaba y besaba, incluso le hablaba. Y con tanta frecuencia que parecía que ella estaba de verdad a su lado.

Mi abuelito Adriano fracasó como literato y se volvió de la capital a sus tierras del señorío de Carrión, limítrofes entre las provincias de Huelva y Sevilla. La abuela estaba ya cansada de tanta distancia y le instó a que atara con una cinta toda su correspondencia y se la devolviera para quemarla. Después de eso, toda relación entre los dos se hubiera dado oficialmente por terminada. Pero él no le hizo caso, sino que apareció por su casa con un anillo de oro y diamantes y un ramo de blancas azucenas para pedirla en matrimonio. ¡Cómo lloraron de emoción aquél día¡

Una vez casados, el abuelo se fue a vivir a su Casa Palacio campestre. Instaló su estudio literario en todo lo alto, en el mirador. Decía que allí estaba más cerca de las musas celestiales, a las que contemplaba desde el telescopio de su observatorio astronómico. La abuela no se lo creía. Argumentaba que era la excusa ideal para seguir con su vida bohemia y noctámbula. Ésta consistía en escuchar la radio –donde el mundo perdía sus confines y te acercaba desde el recitado de los lamas budistas a un concierto de jazz- y poner la más novísima música en su gramófono, en rodar cortometrajes y dar proyecciones de Cine, el que había sido bautizado como séptimo arte. Sus veladas convocaban a todos los intelectuales aristócratas de los contornos y duraban hasta altas horas de la madrugada.

El abuelo raramente se despertaba antes del mediodía, lo que no le impedía lograr pingues negocios financieros. Y es que desde el único teléfono que había en la comarca vendía o compraba acciones de empresas casi al instante de sufrir una brusca subida o bajada de su cotización en la Bolsa de Valores de la Corte madrileña. El secreto de su anónimo informante se lo llevó a la tumba.

(¢) Carlos Parejo Delgado