miércoles, 3 de septiembre de 2008

La sal en el alma


Como el faro que alumbrara,
Entre la niebla, mi barco,
Llega una luz mortecina,
Cabo ardiendo en el pasado.

No vislumbro, roto el mástil
Y el catalejo nublado,
Si son ciertos sus destellos
O un espejismo soñado.

Desde la costa, en su llama,
Llega el murmullo de un canto,
Mas no sé si es de sirenas
O de serafines cárdenos.

Me requiere, en la zozobra
Que en el piélago me ha anclado,
A reflotar la esperanza,
Tras su euritmia navegando.

Y el fantasma que abarrota
Mi sentina con su llanto,
Con la sal pegada al alma,
Le pregunta desolado:

“Cómo emerger del abismo
Que amortaja mi naufragio
Si no se encuentra tu puerto
Marcado en mis portulanos”.
-

martes, 2 de septiembre de 2008

Las ascuas del deshielo


“Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio”
(Apocalipsis 18:9)



Se secarán las fuentes
Y, ululando sin eco,
Murmurarán los ríos,
Exánimes y yermos.

Un tiránico imperio
De salitre y de polvo
Impondrá sus dominios
Sobre el largo vergel,
Masacrado y ajado,
Ya no más que un vestigio
De horizontes truncados.

Y sus restos exangües,
Sin vigor y cansados,
Quedarán sepultados
Entre ardientes cenizas,
Perpetuándose, adustas,
Bajo un sol despiadado.

Como bíblica plaga
Se abatirán, no obstante,
Estridentes las aguas,
Arrastrándolo todo,
A veces, sobre el páramo:
Haciendas y heredades,
Las piedras descarnadas,
La paz de los hogares,
Postreras esperanzas;
Y los sucios despojos
Del orgullo suicida
Que, nombrado progreso,
Se nos fue de las manos,
Al Poniente turbando.

El mar, sin tregua alguna,
Con la sal de sus garras,
Inclemente, henchirá,
Los deltas y los valles,
Los puertos y las playas,
Y las vastas regiones
Que usurpara el cemento
Al pino y las anátidas.

El Norte temblará
Cuando el viento del sur,
Como fuego en venganza,
Traiga asido en su aliento
Con la fiebre amarilla
Un infierno rugiente
De epidemia y espanto.

Mas también habrá frío:
Paradójica escarcha
Perpetrada en el vientre
Que, en su estéril simiente,
Parirá tanta lava.

Y al fin cuatro jinetes
Llegarán cabalgando
En corceles sin alma,
Del ocaso hasta el orto
Extendiendo el subsuelo,
Como negra cizaña.

Y un llanto amargo y seco
Pintará su epitafio
Sobre la última flor
Del sepulcro sin deudos
De la alimaña humana.


Arroyo Frío, 31 de julio de 2008.
-

lunes, 1 de septiembre de 2008

[{¬¬¬**}]


Cual grave losa,
Caen las hojas gastadas
De abril a marzo.
Sin raíz, pesa al árbol,
No el otoño, el destiempo.

-

domingo, 31 de agosto de 2008

Luna en llanto creciente


Cuando, cansado en su vuelo amarillo,
Rinde sus alas el sol al ocaso,
Y, en la penumbra del mar, es su sangre
Grito que apaga la noche en las olas,
Yo, con la entraña también en zozobra,
Hundo en la espuma, abatido, mi aliento.
Y en los arrullos del vasto salobre,
Que alza ante mí su profundo inconsciente,
Busco el conjuro que abrevie la escora
De navegar sin tu viento al costado.
Y abre la luna menguante los párpados,
Con sus pupilas en llanto creciente,
Acompañando las lágrimas yermas
Que hay en mis ojos de cuencas vacías,
Sin que los colme en su luz tu mirada.

Fotografía: Saturnino Espín.

sábado, 30 de agosto de 2008

Golondrina en sueños


Ya es madrugada y el tenaz insomnio
Tiñe de jaula mis ansias violáceas:

No alcanzo en la vigilia a sacudirme
El plomo que se embosca entre mis alas.

Me vierto, todo sal, por mis muñones
Y bebo de unos versos, como bálsamo,
Que mudan las tupidas madreselvas
En plácidas escalas a un letargo
Que acuna mi dolor en sus aleros
Y en sueños me libera de mi yermo:

En tu alma me recibes como un nido
Colmado, con la aurora, de rocío.


Tierras (de un cuadro de Mar Sánchez)


Límpido espejo
do se mira la vida,
bosque en el agua;
Se pinta en la corriente
el viento entre las ramas.

Ilustración: Tierras, de Mar Sánchez. Óleo al agua sobre lienzo (35x24 cm)

viernes, 29 de agosto de 2008

[{¬¬¬*}]



Naipe tras naipe,
Fue castillo en el aire,
Tu desafío;
Cimentado en el humo,
Bancarrota ante el viento.

-

[{¬¬*****}]


O Fortuna
velut luna
statu variabilis, (...)
Carmina Burana

Destino incierto
Por tu brillo inconstante,
Diosa Fortuna.
Mis tesoros de ayer
Hoy son falsa moneda.


Ilustración: La diosa Fortuna, de J. Bernard.
-

jueves, 28 de agosto de 2008

Las nieves del tiempo


Habíanse agotado ya los salmos
Y crudo era el letargo en la mañana,
Sus alas ateridas de mutismo.

Con el sol ya en su cenit, la quietud
Que, hecha arena, las huellas laceraba,
Era una luz oscura como estruendo,
Hurtando su color a las violetas
Y ajando con su sal los ventanales.

Qué angustia no poder cerrar los párpados…
(Un aullido de vidrios desollados
Llagaba los afanes con sus aguas).

Las hordas de las sombras, avanzando,
Crecidas con el tedio de la tarde,
Mudaban el azogue de las fuentes
Cenizas, en sus cuencas, apagadas

(Rescoldos con la entraña de cellisca).

La escarcha, eternizada en los cristales,
Teñíase de un rojo macilento,
Augurio de congoja en la parálisis
Que ataba lo sagrado a un cruel sepulcro,
Fraguado en abatidos pedestales;

Qué gélida la inercia en la nostalgia
Sin un frágil atisbo de saudade.

Vencida ya la luz, tras el crepúsculo,
Un vértigo amarillo desplomado,
Era en la piel tormento de imperdibles
Hundiéndose en la entraña de los sueños,
Privados, en su anzuelo, de descanso
Y yermos entre el lodo de lo exánime.

No estaban permitidas las liturgias;
Sólo una oculta y muda hechicería,
Convocando a la vida en una estrella,
Era considerada tentación,
Motivo de destierro y anatema.

Y así en la noche, estéril la herejía,
La hiel de inquisidores sobre el lecho,
Helando, en los muñones desolados,
Simientes de alabanza en nuevas aras,
Mutaron los vergeles en cizaña,
Ponzoña en la matriz de la mañana.

miércoles, 27 de agosto de 2008

[{¬¬****}]


Yermos los páramos,
ni es simiente la luz
del vasto cielo.
Un venero es salobre
si se alumbra a destiempo.

[{¬¬***}]


¿Se ha de secar,
Intacto, el surtidor
De la fontana?
Lanza y llaga es la sed
Que reniega del agua.


martes, 26 de agosto de 2008

[{¬¬**}]


Ligado al límite,
Se consume el rocío,
De exilio, exangüe.
Su aliento hecho jirones,
Herrumbre en la alambrada.


lunes, 25 de agosto de 2008

Abismo blanco


Pronto el otoño, vértigo en mis pasos,
Poblará, con su aliento como espada,
Los últimos refugios de un ensueño
Que exangüe palidece sin mirada.

Estruendos pavorosos como espectros,
Surgidos de la nada más ignota,
Pondrán su tinte adusto en un paisaje
De pájaros, sin alas, descarnados.

No habrá refugio entre la niebla malva;
La nieve, adelantada al crudo invierno,
Cubrirá, con su lengua parca y gélida,
Las hojas amputadas de los árboles,

Los ríos se helarán sobre sus cauces,
Sin mares a la vista para abrigo,
Y el vástago sin nombre del abismo
Se hará por siempre dueño de los páramos.


domingo, 24 de agosto de 2008

[{¬¬*}]


En telarañas
Se mudan las pupilas
Deshabitadas.
¡Cuán tenaz el espectro
De una estrella sin hálito!

sábado, 23 de agosto de 2008

[{¬*****}]


Entre las sombras,
Del cavernoso abismo,
Se urde un dilema.
¿Quedó el pozo sin agua
O está la luna nueva?

Tele-carroña


No es oro todo lo que reluce, ni es tele-basura todo lo que apesta. Burdamente disfrazada de paloma mensajera, una obscena muchedumbre de buitres en legión, micrófono y cámara en ristre, se cierne, al olor de la sangre, impúdica y voraz sobre los despojos aún calientes.

viernes, 22 de agosto de 2008

[{¬****}]


De hojas, plagado,
Se desborda el estanque;
La lluvia arrecia.
Sin cobijo, de otoño,
Se derrama en nostalgias.


Gracias, Shade.

jueves, 21 de agosto de 2008

[{¬***}]


Se muda en sombras,
Con la lluvia, la lila;
La hoguera exánime.
Del carrizal, el humo,
Se avienta entre las nubes.

|-|


Se ahoga un grillo
que saltó en el estanque,
tiembla la luna.

miércoles, 20 de agosto de 2008

[{¬**}]


Cala, en salitre,
El añil de mis mangas,
Sima sin olas;
Al secar palidecen
Como Atlántida ignota.