miércoles, 2 de julio de 2008

Ocasos de Moguer



“Mira, Platero, cómo han puesto el río entre las minas, el mal corazón y el padrastreo. Apenas si su agua roja recoge aquí y allá, esta tarde, entre el fango violeta y amarillo, el sol poniente; y por su cauce casi sólo pueden ir barcas de juguete. ¡Qué pobreza!”

Juan Ramón Jiménez


Bajo la luna teñida de arsénico,
Impúdico se yergue el yermo blanco.
La plata de los álamos, perdida,
Y, ya en amarillo, el rosa lejano,
Cincelan sobre el rojo de las aguas
Un lánguido temblor como epitafio
-Los versos del poeta, profanados-.
En la noche, columnas del Averno
Elevan sus colmillos hacia el cielo
Y, ácidas, llueven su estruendo de muerte
Sobre el precario fulgor de un progreso,
Comido en su velamen de agujeros
-Clorhídrico aroma desde el Poniente-.
En las sedes sindicales, no obstante,
Vastas marañas de sonrisas cómplices
Arrancan las pupilas a la aurora,
Robando el aliento a la urbe sin vida.
¿Cómo hacer comprender a los sedados
Que esos sudores, torturas y dogmas,
A veneno esculpidos con su sangre,
Llevan en ellos la urdimbre perversa
Que el horizonte ha mudado en cenizas,
Que arroja los cristales de las urnas
A los pies del galope desbocado
De apocalípticas cabalgaduras
Paridas de la alquimia y de lo fósil?
Bajo la luna teñida de uranio
Cuatro jinetes vestidos de sombra
Cabalgan sin descanso sobre el yeso
Sembrándolo de inquina y ataúdes.
-

martes, 1 de julio de 2008

El prestidigitador


Alto, flaco y desgarbado,
Vestido todo de negro,
Saludó a la concurrencia,
Impaciente ya por verlo.

"Prestos estén a asombrarse,
Señoras y caballeros,
Que no hay trampa ni cartón,
Sólo magia en estos juegos".

Del fondo de su chistera
Sacó naipes y conejos;
Luego sacó amaneceres,
Sacó palomas y besos,

Lunas, estrellas, abrazos,
Caricias, amor, deseo,
Y por fin, viendo mis lágrimas,
Ramilletes de pañuelos.

Después con un toque trágico,
Varita mágica en duelo,
Hizo mudar todo en polvo,
En humo, de olvido yertos.

"¿Qué arte de birlibirloque
-Le inquirí, de espanto preso,-
Pudo obrar tantos desmanes
Haciendo trizas lo bello?

¡Di cómo habré de nombrarte!,
Hechicero del Averno,
Para arrojar tu aquelarre
Entre las fauces del fuego".

"No ha de arder lo inexistente
-Respondió muy firme y cierto-
Soy quimera en tu espejismo,
Respondo al nombre de tiempo".
-

lunes, 30 de junio de 2008

Mientras haya unos ojos que reflejen


Ya pasó el tiempo en que tú me mirabas
Con clara mirada, pese al deseo;
Ahora en tus ojos se anuncia el Leteo.
¿Qué es poesía?, me inquiero mientras clavas

En mi entraña tu iris azul y cavas,
Con su infausto reproche, el hipogeo
Que quiebra su latir al aleteo
De mi espera sin nido, sin aldabas

Para mi alma a las puertas de tu cielo.
Y yo la entregaría a Belcebú
A cambio de poder alzar el vuelo

Camino de un precario rendez-vous:
Tus ojos en los míos sin el duelo
De esta poesía sin luz que eres tú.
-

Pudimos


Sí, pudimos. Y se desató la euforia. Mi enhorabuena a todos. A esas madres, a esos padres de familia que, gracias a la gesta, han podido olvidar por una noche el esfuerzo que les cuesta llegar a fin de mes. A Zapatero, el presidente de Gobierno que ha visto a la selección alzarse con la copa de campeona de Europa. A los que sufren por desamor y esta tarde han visto como aún queda en sus corazones mucha pasión que echar afuera. A los que no pueden disfrutar de las vacaciones a que deberían tener derecho todos los trabajadores, por aquello de la competitividad y la falta de arrestos de políticos pusilánimes que nunca osaron levantar la voz contra el capital. A Luis Aragonés. A Torres y al resto de “jugones” –como dice el otro-. A todos. A todos.


Gracias, gracias, selección. Nos habéis hecho olvidar por un rato nuestras miserias, el hambre del mundo –aunque no haya muchos que suelan recordar semejante nimiedad-, a los que se hunden en el estrecho embutidos en una patera… Gracias, gracias.


Gracias a los políticos –antes de que ellos se cuelguen mil medallas por la llegada a buen puerto de la epopeya, yo se las otorgo con gusto-. Sí, gracias, muchas gracias, buena política deportiva en las élites –del deporte de base mejor no decir nada-, pero, si hemos de esperar otros 44 años, ¡legalizad de una puta vez la hierba, hipócritas de mierda!


domingo, 29 de junio de 2008

Divagaciones en el filo


La eternidad y lo precario son dos espejismos que casi llegan a rozarse por sus extremos: Ni una ni otro tuvieron jamás principio ni fin.


La esencia de lo efímero


He soñado un poema;

No más que un verso blanco

Tan frágil y breve como la vida,

Intranscendente sin pies ni cabeza,

Escrito a sangre,

-------------------------- Pero era... !tan bello!


El latido del pedernal


“le temp est une invention

de gens incapables d’aimer” (*)


Graffiti urbano


Dijiste

“llegas tarde,

no hay tiempo para ti en mi corazón”;

y alzaste vastos muros con tus horas,

enclaustrándome el alma.


Y habitando quedaste en mis adentros:

penumbras despojadas desde siempre

del don de las mareas.


(*) El tiempo es una invención

De aquellos que no tienen la capacidad de amar.


viernes, 27 de junio de 2008

Luciano y las borregas


Érase que se era que, en la ciudad de los humos -según cuentan los más ancianos del lugar, que son pocos pues allí la gente suele morir siendo aún bastante joven-, hubo no ha mucho tiempo un pastor que durante el día se dedicaba a tratar de enderezar el rumbo de las almas, según él, descarriadas, para, en sus propias palabras, apartarlas del camino de la perdición.


- - ¡Gracias, Señor! –dicen que solía exclamar con un rictus místico en el rostro, mientras alzaba la mirada a los cielos-, por haberme concedido la gracia de, en tu honor, poder ayudar a estas ovejas descarriadas siendo su humilde pastor.


Pero después, con la llegada de cada ocaso, se despojaba de la piel de cordero con la que cubría sus vergüenzas, y las conducía en absoluto silencio hasta un redil donde, sin misericordia alguna, las entregaba a las garras de uranio y arsénico de los lobos que, en demoníaca jauría, hacía décadas eran dueños y señores del lugar.


Hasta que una noche, tras aullar al unísono aquella histórica frase que reza “Roma no paga traidores”, también a él lo devoraron.


Desde entonces se dice que Dios, en las alturas, respira mucho más tranquilo. Pero allí, en aquella desdichada ciudad, los humos siguen.


NOTA del perpetrador: Para tratar de ser honesto, habré de decir que no todo parecido con la realidad pudiera ser pura coincidencia.



Imagen: Manolo Martín.




Ale-gato (negro)



Enclaustrado en los muros
Del dolor y el silencio,
Del espanto y la ausencia,
Perpetré algún poema
Que nunca hube sentido,
Que no quise jamás…
Mas tuve que escribirlo
-Espero que lo entiendas-
Por sacarme de adentro
Un poco del veneno
Que en la noche inocula
En mi entraña tu espectro.

Es por ello que espero
Que, si fuese posible,
Me tomases en cuenta
Esta pobre disculpa,
Y en llegando la víspera
Del fin de mi condena
-Esa dura sentencia
A una vida y un día
Transitando en las sombras-,
Me concedas la gracia
De volver a la luz
Con tu ansiada amnistía.
-

jueves, 26 de junio de 2008

Los otros


Se me ha dormido el tiempo;
Brutal, en mi insomnio,
------------------------------------- ya no camina:
Es el tictac que acompaña la espera
De aquellos que acabaron por marcharse
Cargando a la espalda cuentas pendientes.
-

miércoles, 25 de junio de 2008

La criatura


(La impiedad en el abismo)



Renace con nuevos vuelos

De sus gélidas cenizas,

Mas no como el Ave Fénix,

Ya su ternura abatida


(Desplomada con su anhelo

Cuando, en negra amanecida,

Se la arrebató con saña

Una crueldad desmedida);


Y aunque fue germen de encuentros,

Y dulzura en la amnistía,

Se envenenó como flor

Penada a ser inmundicia.


Y, entre sus alas quebradas,

Yace yerta y mortecina

La vela con que alumbraba

Cual firmamento de estima.


Y no conoce su nombre

Ni el acorde de los días,

Y es son de estruendo y ergástulas

La opacidad que destila:


Luz de un cruel quebrantahuesos

Que, en sus alas extendidas,

Se hace sombra pavorosa

Por el rencor carcomida.


Viene con hambre atrasada

Y una sed de sangre herida

Que sólo habrá de saciar

Con la tortura y la inquina.


Que excluyó de su moral

Pecado, culpa y justicia,

Pues sentenciada, inocente,

Fue al destierro y la afonía.


Guarda tu vuelo en el nido

Y el alma ten prevenida:

Son sus garras huracán

De aflicción y pesadilla.

Discordancias


El poeta: ese músico frustrado y sin oído, que siempre golpe a golpe con palabras, trata en vano de fraguar su sinfonía, y a veces, sólo a veces, cuando suena la flauta, logra dar a luz un acorde con el que casi alcanza a tocar el cielo. Pero el cielo siempre será... un absurdo espejismo.
-

Buenos deseos


Que sientas en tus carnes el desprecio

Con la violencia que yo lo he sentido,

Que de una vez por siempre a ti te olviden

Aquellos que tuviste por amigos;


Que te desvele en la noche la náusea

Que anega al que se siente muerto en vida,

Que al buscarte en tu adentro, acongojada,

Halles tan sólo pavor e inmundicia;


Que en tu alma se instale la honda tristeza

Que sufre el perro enfermo y desvalido

Que muere de abandono en la cuneta

Sin nadie que lo atienda en sus ladridos;


Que ya nunca más quien hayas querido

Te hable, te escuche, te mire, te piense,

Y así te sientas tú tan yerma y gélida

Cual árbol en las nieves de diciembre.


Mas que al fin cuando pienses sin respiro,

Rota y rendida que no puedes más,

Descubras desde el fondo de tu vientre,

Surgir encendido un odio voraz

Contra quien fuere tu ser más querido.


(Oh, que veneno el rencor tan brutal,

Pero qué dulce, mi amiga, qué dulce).



martes, 24 de junio de 2008

Alegato contra la primavera


¿Volverán las oscuras golondrinas?

Si así sucediese, estoy preparado;

Limpio a conciencia cada noche el ánima
De la escopeta
De aire comprimido.
-

lunes, 23 de junio de 2008

Nunca un amor como aquél


Llamó el amor a mi aldaba

Y abríle cauto la puerta,

Temiendo que fuese daga

Presta a desgarrar mis venas.


Llegó sin siquiera bragas,

Muda pidiéndome guerra,

Y nos fuimos a la cama

Y no para echar la siesta.


Me percibí ilusionado,

Mas con la esperanza incierta

Del que se piensa tocado

Por infausta suerte negra;


Que a través de mi camino

Hube extraviado mil huellas

Cual cervatillo perdido

Hecho de los lobos presa.


Pero su piel sonrosada

Era limpia, suave y tersa,

Y su impasible mirada

Tan brillante como perlas;


Sus pechos como manzanas

Piernas largas de gacela,

Y un intenso color grana

En sus labios como fresas.


Y me atrapó con sus garras,

¡La muy puta era tan bella!,

Que hícela yo de mi entraña

Hada, diosa, reina y dueña.


No dejó de ser su amor

Como volcán, como estrella,

Como pájaro cantor

O viento agreste en mis velas.


Yo mordía sus pezones

Ella, de mi sexo, obsesa,

Se alimentaba con goce

De su estallido cual fiera.


Luego bajaba a su flor

A libar como una abeja

Y encendido como un sol

Pasaba la noche en vela.


Todo estaba permitido,

No conocimos fronteras,

Y me metía a gemidos

En su ser por donde fuera.


¡Nunca conocí en la vida

Amante que resistiera

Iguales acometidas

Penetrando entre sus piernas!


Mas una noche ¡qué horror!,

Al mordisquear su oreja,

Nuestro amor se desinfló

Como los globos de feria.


Y me dejó con la herida

De la absoluta certeza

De no encontrar en la vida

Muñeca hinchable como ella.


Rebelión


domingo, 22 de junio de 2008

{**}


Gotas de sangre
sobre un mar amarillo;
madura junio.

Descalzo


(Un número de menos)


Me calzaré los zapatos de otro
para hacer el camino hasta tu casa;
Así, cuando el desprecio
y tus puertas cerradas me devoren las huellas,
podré volver, sobre mis pies desnudos,
a la sal de Sodoma.

sábado, 21 de junio de 2008

Pintada está mi casa


“El odio se amortigua

detrás de la ventana.”

Miguel Hernández


Nunca el amor penetró en nuestra casa; esa casa blanca y menuda, bañada por los frescos aromas del bosque, con su huertecillo de ciruelos siempre florecidos y el tosco vallado verde de madera de pino; esa casa que apenas llegó a principiar sus cimientos de légamo y viento durante un leve instante.


Hubo un tiempo en que creí sentir su aliento haciendo sonar la aldaba, como arpegios de un chelo levitando arcangélico en la altura del celeste. Pero tuve miedo y, a su cántico insomne, cerré las puertas y ventanas. Y entonces nuestros corazones se mudaron duros como arena que pasa sin haber conocido la tibia caricia del agua.


Algunas noches oíamos gemir a sus nudillos, rotos de espera y coágulos. Pero nunca supimos escucharlos. Recuerdo que era invierno y que, en la nieve, acabó abandonándose al desolado frío de lo despoblado y la desesperanza hasta perecer sobre el tálamo estéril de su ocaso de tanto agitar sus alas vacías en pos de la línea cada vez más lejana del horizonte inconcluso. Bajo el magnolio su tumba es, desde entonces, callado reproche que, indolente, quema mis pulmones con el aire que a duras penas respiro.


Aun en su inepcia, sólo ya queda un consuelo: Pensar que quizá tú pudiste huir a tiempo de debajo de las graves ruinas del cobijo no nacido. Yo, entretanto, ya sólo espero a la muerte entre sus inexpugnables paredes transparentes y derruidas, inmunes a la luz de un otoño en el que al sauce, fruto evanescente de una semilla muerta, no dejan de brotarle ni un solo instante oscuros manantiales de lágrimas secas.


Basura


Sombra inmundicia rencor lodazal

Ergástula erial cerrojo lamento

Miseria glaciar despojo albañal

Cloaca desdicha dolor desaliento


Hedor sinsabor borrón cenagal

Mugre condena zozobra excremento

Miedo escombrera deshora bozal

Desprecio estridor decepción tormento


Cadena oquedad congoja desecho

Llaga soledad suciedad herida

Miseria ansiedad bazofia despecho…


Marcan en mi piel, reseca y dolida,

Un destino cruel, pútrido y maltrecho

Que anega de sed y ruinas mi vida.