
Pon mi nombre en tu boca.
Mi nombre, no mi lengua
Jugando a simular eternidades;
No mi piel, no mi amor, no una esperanza;
No llamándome a gritos, no cantando
Dulces salmos de arpegios celestiales
Preñados en la excelsa partitura
Que nace en los gemidos compartidos;
Mi nombre en un susurro, mi nombre casi mudo,
Mi nombre bruma, hollín, ocaso, viento;
Mi nombre en la ternura de un suspiro
Que aliente mi dolencia en la distancia
Y alumbre con tu voz mi triste sombra...
Mi nombre,
Vida,
Tan sólo
Mi nombre.




















