El discurso de Botella,
pese a no haber alcanzado
su propósito, ha dejado
en el mundo una honda huella.
Y es que ya no es la paella
con su aroma y su sabor
nuestro plato embajador;
ahora es el café con leche
relajante -¡que aproveche!-
en plena Plaza Mayor.
Castiza que es ella, del Paseo de la castellana
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