A L., todavía.
Al fondo del asfalto,
Allí donde, obstinadas,
Las ruinas del lenguaje
A la ciudad desmienten,
Talado escupe vértigo el vencido.
Levántate y camina, no te rindas,
Aún puedes dar batalla,
Sigues vivo
–se dice, mas claudica a la sentencia
Silente que sepulta sus motivos:
La vida no se pierde en las derrotas,
Deserta y nos traiciona en el olvido.
A veces incomoda decir cosas hermosas sobre poemas, porque es obvio, tan obvio que es profundo, que cualquier palabra que se diga, no alcanza.
ResponderEliminarLa vida no se pierde en las derrotas,
ResponderEliminarDeserta y nos traiciona en el olvido.
.......
¿Confundiremos en ocasiones el silencio con el olvido?
...
¡claro que... si el silencio se alarga... y se alarga...
Besos y buen día: PAQUITA
Curioso, acabo de leer trozos de una novela ambientada en esos tristes años, años tristes en la que vencedores y vencidos eran la misma sangre, la misma historia...
ResponderEliminar"la vida no se pierde en las derrotas
Deserta y nos traiciona en el olvido"
Y si hay olvido se pueden inventar otros finales, otras aventuras que nunca fueron como que en españa tambien se tiro un muro...un fuerte abarzo.
Los dos ultimos versos me llegan como una gota continua de agua apagando la sed. Hay muchas maneras de "seguir vivo"
ResponderEliminarUn beso
sin tregua
ResponderEliminaraquí allá
lo deseante no se extingue
piensas
luego insistes
porque todo campo es de batalla
sin paz sin guerra
y par es su gritarse