“Vai ó sol poente
vai e não voltes”
Vitorino Salomé
Esta vez -no me esperes-,
No asistiré a la fiesta.
No cantaré contigo, con voz grave,
Ni buscaré con celo tu sonrisa
Entre la muchedumbre y el pasado.
No brindarás por mí con vino blanco
Ni yo lo haré por ti ni por nosotros.
Tampoco esperaré a que, en llegando
El fin de la velada,
Te despidas de mí con un abrazo
Y con un “te echaré mucho de menos”,
Eufonía en mi alma.
No, no estaré. Ni tú
Llegarás un instante a echarme en falta.
Y atado, como espectro, a mis entrañas,
Me hará bailar un fado insomne y triste,
Tu recuerdo hasta el alba.
Diciembre de 2007 – enero de 2012
Hay una canción del gran Sabina que dice (si no recuerdo mal):
ResponderEliminar"que pena que no viniste a la cita que tampoco acudí yo"
La tristeza de tu poema me cala y me dan ganas de montar una gran fiesta, sacar del armario mi mejores galas y enviarte una invitación que diga: No empezará hasta que llegues.
Besos
Los fados de por sí dan tristeza como el apasionado tango, ye s que la música a veces refleja lo desgarrador de la realidad, beso
ResponderEliminarP.D Ne me quitte pas fue un tema preferido cuando era adolescente :)
Se me aprieta el centro del cuerpo.
ResponderEliminarEso.
Me encantó es estupendo poema por su musicalidad y ritmo. Perfecto en mi opinión.
ResponderEliminarAbrazos
Brindemos por todas las piezas que no hemos bailado. Brindemos por todo el tiempo no compartido. Brindemos por las noches eternas de auroras intrascendentes. Brindemos por todos los días que no anunciaron aniversarios. Brindemos, al fin, por todos los versos malditos que nos llenaron, poco a poco, las copas del olvido.
ResponderEliminarNo hay soledad que no merezca un brindis. Así que, para hoy, cava y chocolate para dulces borracheras.