jueves, 13 de julio de 2017

Tapón de cera


(Antipoema)

No es cierto que el lenguaje
político sea oscuro,
es que el pueblo ha perdido,
le hurtaron, el oído
en cuestión de semántica.
Por ejemplo: si oímos
—sin escuchar— a un hombre
de Estado asegurar
que apostará por esto
o aquello, acostumbramos
a darlo ya por hecho.
La apuesta, un mecanismo
por el cual para que uno
gane, los muchos pierden.
Y, como reza el dicho,
la casta siempre gana.
No apuestas, compromisos
y obras —que son amores.
Así que nunca otorgues
tu confianza al político
que al hablar te recuerde
a un jugador de póquer:
suelen llevar un as
debajo de la manga
e ir de farol; farol
que, cuando se destapa,
se termina cargando
en el debe del pueblo.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Si son jugadores el parlamento debería ser llamado Casino de políticos