martes, 31 de diciembre de 2013

Papel higiénico

(Tragicomedia en un solo y breve acto)

La acción se desarrolla
a oscuras sobre un catre
de un dormitorio-jaula en los suburbios
de una ciudad anónima.

Sólo un protagonista
sin más protagonismo que el ser uno
de otros tantos sujetos sin prestancia
zaherido de abandono y desengaño
que anidan en las cloacas de este mundo.

El argumento es pobre
y aun más pobre el monólogo:
un ton ni son nasal, jadeos ahogados
y un nombre un nombre un nombre
un nombre de asesina entre ayes ásperos
ungidos de sudor y bilis cáustica,
y en un minuto escaso el desenlace.
Por dos veces se muere. La primera,
en un vaivén postrero, la cabeza
le estalla salpicando latamente
las sábanas; y luego, cuando afloja
la sangre y purga autómata
las pruebas del suicidio perpetrado,
vuelve a morir al dar como seguro,
tal como hiciera ayer y hará mañana,
que nunca ha de morir asesinado.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Bajo palio

Los nacionalcatolicistas patrios les desean:

Falaz caridad y próspero daño nuevo.

Aforismos de Geografía Urbana (2): Movilidad y tráfico (Carlos Parejo)


Las principales avenidas urbanas, como si sufrieran de insomnio, parpadean día y noche en tres colores: Rojo, verde y ámbar. Son un manicomio de tráfico, donde los automóviles se transforman en locomóviles.

Es domingo. Por una vez a la semana nadie tiene prisa. La ciudad se despereza lentamente.

La mayoría de los coches tiene una vida sedentaria: pasan más tiempo aparcados en las aceras que moviéndose.

Primero fueron el mulo y el caballo, la carreta y la carroza, y luego el vehículo utilitario y el coche de lujo. Siempre hubo pobres y ricos para moverse por la ciudad.

Esa parada de taxis tan a mano fue antes parada de autobuses, de tranvías y ómnibus, de coches de punto y parada de postas de diligencias.

Los semáforos sustituyeron a los guardias de tráfico. Y a ambos un nuevo invento: las rotondas urbanas. Éstas se extienden como una plaga bíblica. Se multiplican así los tiovivos donde los coches giran y giran sin cesar en torno a una glorieta ajardinada, cuyas plantas beben impasibles humos tóxicos y alquitranes.

Hay más señales prohibitivas que habitantes. Los urbanitas aprendemos desde la tierna infancia a dominar constantemente nuestros impulsos más primarios para movernos con ese miedo infantil de ser sorprendidos por la autoridad y castigados.

Los jóvenes rebeldes se sienten tanto más libres, cuántas más normas de tráfico incumplen. Circulan con sus motos en contramano y por las aceras. Se divierten haciendo el caballito desbocado con sus bicicletas enanas espantando a los peatones, zigzaguean con sus patines entre las aglomeraciones de viandantes…

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 29 de diciembre de 2013

Tiempo de matanza

Apenas comenzamos a explorar
a gatas los confines
de lo desconocido,
nos enseñan a odiarnos los unos a los otros,
a establecer fronteras, a temernos,
a pasar por encima,
a ser asno de Atila devastando
la sementera ajena, a caminar dejando
detrás tierra quemada,
a vencer o morir. Por si una guerra.
Porque la vida es dura y nunca ha habido
zapatos para todos
y andar descalzo hiere los pies del más pintado.
Creced, multiplicaos,
sed carne de cañón, no más que un número
en el haber sin debe
–el oro en una mano
en la otra el crucifijo–.
que ostentan los señores de la guerra.
Dejadlos que, arrastrándose,
se acerquen hasta mí;
es tiempo de matanza.

La fiebre del oro

Presumía de tener nervios de acero. Y se pensaba a salvo. Buena moneda de cambio –se decía a menudo– con la que hacer frente a los tiburones del asfalto, los mercachifles de la oscuridad, trileros hematófagos que comerciaban jugando siempre a su favor con la dignidad y la esperanza ajena, vendedores de humo. Y de repente, números rojos. Y paredes blancas acolchadas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Epigrama

si es cierto que si es breve
lo bueno es más que bueno
acaso fue lo nuestro
lo bueno entre lo bueno
-pena que de tan breve
si fue no lo recuerdo

Carta

Querida

esperaba que al menos.
Pero NO.
Tú siempre me has querido –es un decir–,
por precaria que fuese, ajeno a la esperanza.
Pero ahora es Navidad y aunque no niego
que nunca me han gustado –por hipócritas–
esperaba que al menos me ofrecieses
desde tu cielo incierto, en estas fechas,
una señal, amparo
que me otorgase fuerzas
para seguir asiendo a uñas y dientes
un trémulo pingajo
de fe. Pero tú has sido
siempre una diosa apóstata
para con este humilde
devoto irracional sin religión
que uncido al desengaño como un buey
rendido de cansancio, te idolatra.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Confidencias

Miedo a ser en lo oscuro la imagen reflejada en el espejo –el parco negativo de lo que nunca fui o habré de ser o acaso he sido siempre. A haber escrito tanto y no haber dicho nada –los muertos nunca escuchan a los muertos. Y qué será de mí cuando amanezca y el sol queme mis párpados. Pero tu deberías leer este poema. Para saber de ti bajo la luna en un cielo menguante. Para unirte a mi aullido en el silencio.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Villancico sexto

(electrizante)

Viendo el portal de Belén
alumbrado por estrellas
ha urdido Soria una tasa
pa' que trinquen las eléctricas.

Manda, manda güevos
la marimorena
que hasta en el portal
manden las eléctricas.

Ya no brillan en la noche
las estrellas en el cielo,
y al niño tiene aterido
el oligopolio eléctrico.


Manda, manda güevos...

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Matarifes

la abrieron en canal -estaba aún viva-
extrajeron sus órganos
-con ellos fabricaron embutidos-
la ungieron con natrón y rellenaron
su cadáver con mirra
para al cabo vendarla
-pero no estaba herida estaba muerta la habían asesinado-
y exhibirla con pompa como a un trofeo de caza
junto al león del lado -mirándolo de frente- derecho del Congreso

martes, 24 de diciembre de 2013

Villancico quinto

(republicano)

Ya llegó la Nochebuena
y con ella el aguinaldo
del infumable discurso
del monarca campechano.

Me tiro a Corinna,
mato un elefante,
“ezpañodes” todos
viva el Johnnie Walker.

Villancico cuarto

(laboral)

Qué mierda de Nochebuena,
llueve y tengo que ir al tajo,
dame las botas, María,
que en la calle hay mucho barro.


Escándalo, es un escándalo...

Hipocresia nacionalcatolicista

Luego vendrán, cada 25 de noviembre, a prenderse un lazo morado en la solapas. Violencia de género es también negar a la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo.

Ilustración: Josetxo Ezcurra.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Sólo para la sed

De la desolación nace mi cántico.
Bebed todos de él porque es mi risa
volando sin cauciones hacia el centro
del campo de batalla.

Aforismos de Geografía Urbana (1): Perfiles aéreos (Carlos Parejo Delgado)


Cuando el viento arrecia, hay un temblor sísmico de las antenas parabólicas y de telefonía móvil, lo que antaño fue una loca zarabanda de todas las veletas del vecindario.

Dónde antes hubo un sinfín de veletas de todas las formas y estilos que presagiaban los cambios diarios del tiempo local, hay un bosque de antenas parabólicas para ver en directo lo que acontece en un mundo globalizado.


Los dueños y magnates de las urbes siempre han dejado firma y rúbrica en sus cielos:

Los señores feudales levantaron las almenas y torres de sus alcázares y castillos, que compartían el cielo con las torres y campanas de las iglesias.

Allá por el siglo XIX los industriales dejaron ver su primacía en la vida urbana con las altísimas chimeneas de sus fábricas.

En pleno siglo XIX las corporaciones financieras y de servicios ostentan su invisible poder levantando altísimos rascacielos que tocan las nubes y rozan los aviones.


Desde que el alumbrado urbano penetra en el cielo, ya no hay lentas y sublimes puestas de sol ni mágicos amaneceres en la ciudad.

Los ciudadanos miran cada vez menos al cielo desde sus casas. Tras la cena, las cortinas y visillos amortajan la luz de los hogares en invierno. En verano, el cierre masivo de ventanas y balcones pregona la llegada de las vacaciones.

(¢) Carlos Parejo Delgado

Fotografía: Ramón Portillo

Falaces fastos

Pincha en la imagen para ampliarla.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Villancico tercero

(de la pedrea)

Al ver Rajoy como Fabra
pillaba a menudo premio
se ha dicho estas Navidades
para mí el veinte por ciento.


Subele el mambo pa' que mis gatas prendan los motores.
Como le encanta la gasolina.

Loteria pa' las mafias

Mi madre, que es mujer sabia
aunque fue poco a la escuela,
en aquellos años perros
hambrientos de la posguerra
y los juicios sumarísimos
siempre ha dicho que el qie juega
por necesidad termina
estando aun de enhorabuena
por obligación perdiendo
y con la ilusión deshecha.
Así que poco he jugado
hasta ahora en mi existencia
y menos he de jugar
sabiendo que los de Hacienda
ya lo tienen todo atado
para que toque -qué mierda-
el gordo por Navidad
a las mafias financieras.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Villancico segundo (pesadilla en la cocina)

(para ser cantado con resaca mañanera el día de Navidad)

Es la última Nochebuena
que traigo a casa invitados;
dónde esta el fairy, María,
que voy a fregar a los platos.

Dame la bayeta, dame el estropajo,
juro que hoy comemos en el bar de abajo.

Tarjeta navideña con membrete oficial

Hoy alguien que no sabe
ni le importa una mierda
quién soy y de quien sospecho
no habría osado hacerlo
en vida de su autor,
me ha felicitado
la Navidad citando
palabras de Mandela.
Ha debido pensar,
junto a sus asesores,
que una vez muerto el perro
se terminó la rabia,
no existiendo, por tanto,
apenas riesgo alguno
en emular el eco
yerto de sus ladridos.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Villancico primero

En el portal de Belén
han entrao unos banqueros
y han dejao a San José
en la puta calle en cueros.

Noche sin pan, noche de horror...

Fandango


Tu ausencia se m'ha metío

como un chino en un zapato,

tu ausencia se m'ha metío,

tú t'ha' ío de mi lao

y yo, cojito perdío,

tras tu recuerdo m'arrastro.

Fotografía: Misha Gordin

jueves, 19 de diciembre de 2013

Carta


Querida

llevo la boca llena de palabras
que no supe decirte
o no tuve el valor de entre quejidos
rociar sobre tu vientre. Son gangrena.
Bajan por la garganta
y anegan los pulmones
y pasan a la sangre y a los sueños y al semen.
Y luego están los dedos.
Hinchados de plegarias, de poemas
ahogados al nacer como gatitos
metidos en un saco y arrojados
con desdén a un estero
durante la pleamar un día de tormenta
y espectros ululando en el poniente.
Debería tirarme de cabeza
a la marisma herida por el yeso
y la ambición viral de la jauría,
y bucear entre el légamo en pos de sus maullidos
y dejarme el pellejo intentando salvarlos.
Pero hoy no me apetece
escribir. Me apetece
–te echo tanto de menos–
bucear entre tus piernas y en silencio
lamer sorber sorber sorber tu sexo
y aliviar la hinchazón de mi lengua sin hálito.


Epigrama

aun cuando me señalen
con sarcasmo diciendo
que soy un pobre diablo
por mor de tu rechazo
jamás afirmaré
como hizo aquella estúpida
y renombrada zorra
que tus apetitosas
tetas como manzanas
en sazón están verdes

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Lotería (Agustín Casado)

El domingo madrugó,
levantose más temprano
de lo normal cotidiano.
Por fin día veintidós,
el momento de ir al grano,
de probar que su invención
iba a darle la razón.
Que su método euclidiano
le hará ganar un pastón
a la peña “Los Marianos”
y él, su tesorero ufano,
la justa reputación
de avispado salvador
que la banca reventó
con su gran golpe de mano.
A las siete despertó,
apagó el despertador
que no había aún sonado,
las pantuflas se calzó
y en su batín arropado
relamiose de antemano
del triunfo que vendría
a probar que su teoría
a acertar iba de plano
en el misterioso arcano
de ganar la lotería.
Tarareando como El Nano
que hoy puede ser un gran día,
la del alba aún sería
al entrar nuestro pendejo
al cuarto de baño anejo.
Gran idea, como mía,
díjose él mismo al espejo
al tiempo que se bruñía
la calva que relucía
ya más que los azulejos,
devolviéndole el reflejo
un guiño de picardía
y la risa de conejo
de sus dientes disparejos,
que, más que los buenos días,
uno le respondería
con un “¿Qué hay de nuevo, viejo?”
Engafose las dioptrías,
se armó de rotulardor
y encendió el televisor.
Por delante el gran listado
que tenía preparado
y de menor a mayor
los números apuntados.
Y comienza el soniquete.
Los niños con su falsete
ordeñando van los bombos,
uno gordo cual Falete,
otro flaco como un bonzo,
y los de San Ildefonso
venga ochos, cuatros, sietes,
treinta y cincos, veintisietes,
que lo llenan de alborozo
mas lo ponen en un brete
porque van como un cohete
y por más que corre el sonso
no da tiempo a tachar todos.
Esto va de rechupete,
las pedreas un quilombo,
tiene todas las del bombo.
“¡Tobalito, tu mollete!”,
su señora se entromete
llamándolo desde el fondo.
“¿Con mantequilla o aceite?”
Pero él hace oídos sordos
porque olfatea y presiente
que las bolas van calientes,
que está por salir el gordo,
Y fue en la serie siguiente
que nuestro ratonil genio
lanza un grito de demente
cuando sale el tercer premio
y aunque siempre ha sido abstemio
- “Niña ponme un anisete”-
se permite un refrigerio.
A las diez y tres minutos
le cae cual maduro fruto
para el agudo vidente
en la buchaca el segundo.
Y se cierra triunfalmente
el premonitorio asunto
en dando las once un punto
cuando con gorgeo urgente
aquella mano inocente
muestra a los allí presentes
la bola que a todo mundo
le pone largos los dientes,
el gordo, que como siempre
se ha vendido íntegramente
en la aldea de San Facundo.
A nuestro televidente
le resulta indiferente
tanto en qué administración
como en qué pueblo o región
se ha vendido tal billete
porque sabe, porque siente
que ha hecho pleno el muy bribón.
Su sistema abracadabra
acertó toda la tabla,
funcionó como un reloj.
Por poco se descalabra
brincando sobre el sillón.
No le salen las palabras
y con su estridente voz
da gritos por el balcón,
se desboca, se desmadra.
A su santa en camisón
le propone un revolcón.
“¡Cris, estás como una cabra!”
Cuando recupera el habla
tiene una idea macabra:
“Ya no sé si yo soy yo,
y si esto es Castellón:
¡me siento Carlitos Fabra!”
Y más rico que Botín
sin quitarse ni el batín
sale nuestro hombre a la calle
a sumarse al gran festín
sin importarle el detalle.
Sin paraguas aunque orbaye,
a beber champán a morro,
a bailar, les digo, en corro.
Como me llamo Agustín,
que dio dos calás a un porro.
En un puesto del mercado
que ha resultado agraciado
se retrata con el gorro
de la que vende pescado.
En una peña del Rayo
que dio participaciones
se suma a cantar canciones
desafinado y con gallos.
Y el coro de papagayos
que repite machacón
“Cuidadín con los ladrones
que no nos den un tirón,
somos ricos de cojones
y Montoro es un cabrón”
“Un respeto campeones,
-cae en la cuenta el tontorrón-,
que ese Montoro soy yo”
Llegan las televisiones.
“¿Y a usted cuánto le ha tocado?”
“Mas de cinco mil millones.
Todo en participaciones”
“¿Cuál el número agraciado?”
“Pues son todos, se supone”

Queridísimos oyentes,
les deseo con este cuento
les sople a favor el viento.
y si es demasiado fuerte
sinceramente, lo siento.
A remar contra corriente,
ya vendrán mejores tiempos.
Y que Dios reparta suerte
pa’salir de la miseria
que la cosa está mu’seria,
recordándoles por cierto
que su número va a medias
sin comerlo ni beberlo
con el tío que los vende:
usté paga tol’billete,
él juega el veinte por ciento.


Texto e ilustración: Agustín Casado

martes, 17 de diciembre de 2013

Ausencia desnuda

“Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado”

Alejandra Pizarnik

El sol se ha oscurecido de repente.
Las aguas se han helado –es mediodía–
en todas las clepsidras al unísono
y el sol se ha oscurecido y todo es negro
como un fruto podrido o el desprecio.
Repiten las televisiones públicas
–en las privadas dan música sacra–
que no es más que un eclipse no previsto
del todo ajeno a cábalas aztecas
y que a no más tardar en unas horas
la luz se hará de nuevo en las alturas.
Mas yo sé que no es cierto;
soñé anoche tu muerte y el sol se ha oscurecido
como un fruto podrido y todo es negro
y hoy es el tiempo del Apocalipsis.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Las décadas olvidadas (11): Don Gatuno y el gato moderno (Carlos Parejo)


Don Gatuno era mi abuelo y nació en esta misma calle. Pero entonces vivía en una selva de caserones abandonados y semiarruinados. Vagaba, según su conveniencia, desde los tejados más recónditos para sus citas amorosas a las residencias más frescas para el verano o los más cálidos hogares para el húmedo y friolento invierno. Yo, Gatito moderno, nunca los he conocido. Paso mi vida escondido en los bajos de los automóviles. Huelen a alquitrán y gasolina, pero no me quejo: son abrigados, oscuros y protegidos. Lo más lejos que me aventuro es al parque de mayores. Allí, como todos los gatos del barrio, hago mis tablas gimnásticas en esos extraños aparatos que ningún mayor usa nunca. Y me digo, ¿Para qué se lo construyeron entonces? Y me contesto: ¿Alguien entiende a los seres humanos?

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 15 de diciembre de 2013

El horror

Postrado como un perro
molido de cansancio,
me arrastro a contemplar
mi reflejo en las aguas
profundas del estanque.
Y al ver tanta amargura
deformándome el rostro,
me alejo, pavorido
y cobarde, envidiando
la suerte de Narciso.

Buenos deseos

Mi fe era un hilo enjuto
–digo mi fe pagana;
de la otra nunca tuve-
soportando una roca
con un peso mil veces
mayor a la de Sísifo.
Pero las alimañas
de moqueta y poltrona
la molieron a golpes
de decreto y rapiña
–y tú tampoco estabas
para zurcir con tu hálito
de ungüento el desamparo-
y hoy no es más que un revuelto
de pingajos inermes
pudriéndose por dentro
en el estercolero
de los sueños rendidos.
No obstante aún en las noches
de alcohol y marihuana,
asciende y se agiganta
desde la podredumbre
una esperanza laxa
como la polla estéril
de los septuagenarios
ahítos de Viagra:
que el cadáver fermente
de tal modo que henchido
de gas metano estalle
y en la explosión se lleve
victorioso y extático
por delante a los perros
amén de a sus cachorros.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Delírium trémens


¿Es el anís del Mono el remedio más apropiado para combatir el síndrome de abstinencia?

Los cerdos de Epicuro


Agencia 5Jotas. Burgos, 14-12-13.

Epicuro Primo-Hermano de Rivera y Pantoja, asesor de Arias Cañete, se dirigió hace unos días a la Diputación de Burgos interesándose por el jornal que percibe el hombre de Atapuerca por guardar los cerdos.

“Gracias a nuestra reforma laboral, que, como bien dijo Ana Botella después sin duda de haber ingerido más de un relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor, pese a haber supuesto tan sólo un pequeño paso para el facherío pepero, ha sido a no dudarlo un gran salto al vacío para la Humanidad, ya lo podemos echar a patadas y poner en su lugar a un becario precario a cambio de un plato de sopa boba al día y un rincón donde dormir en el pajar de la señora marquesa” –ha declarado el ínclito, en tanto adquiría de manos de su camello más dilecto un alijo de yerba más caducá que los yogures del Ministro.

Una limpiadora de Génova (Italia), la cual ha preferido permanecer en el anonimato según nos dijo por cobrar “en negro”, nos ha informado de que el asunto ha sentado a Cañete como una ducha de agua fría.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Blancanieves

he recorrido a tientas
y a la deriva páramos de azufre
ungidos por las babas corrosivas
de la niebla y las lágrimas
anónimas de arcángeles abatidos en vuelo
hasta llegar aquí
al pie de esta urna hermética
que honda como la muerte me separa
de los sueños que yacen en tus labios dormidos

he golpeado mordido
arañado el cristal
hasta perder las uñas
y los dientes y sólo
ser un muñón un frágil
y abstruso hilo de voz
naufragando sin brío
en la sal del fracaso

(si alguna vez escupes
la manzana y despiertas
y aún no se hizo el silencio
terminante en mis labios
dame un beso y regrésame
un instante a la vida)

El espejo de la melancolía (XCII)


Ojos
que no ven,
grandes ojos que no hablan
observan desde el culmen o cuásar e hipocentro de la niebla
como deambulo a tientas por las ruinas del cántico,
esa región sin aire donde intangible nace
la afasia de lo eterno.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cortinas de humo

(o de los goles en offside que nos mete el PP)

¿Tildas de necio a Mariano
por recordar el Mundial
estando en el funeral
de Mandela, el muy gusano?
Pudiera ser. Pero, hermano,
yo en cambio a pensar me inclino
que se ha urdido el desatino
con la taimada intención
de apartar nuestra atención
de lo realmente dañino.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Invictus (Agustín Casado)

“Out of the night that covers me,
black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
for my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
my head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
looms but the Horror of the shade,
and yet the menace of the years
finds, and shall find, me unafraid.
It matters not how strait the gate,
how charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate.
I am the captain of my soul.”

Perdón pido humildemente
por semejante osadía(*),
si queréis, por la manía
de creer sinceramente
que traducir la poesía
es empeño tan carente
de sentido, tan demente,
como si intentara un día
con palabras simplemente
contar una sinfonía.
Mil disculpas pediría
al autor primeramente,
William Henley, eminente
poeta que volvería
feliz al hoyo yacente
si resucitando un día
escuchara esta herejía,
el horror, la tropelía
que comete este imprudente.
Y después a los oyentes:
a aquél que en inglés no pía
y escuchando esto paciente
se ha quedado en la “inopía”,
es decir, la mayoría,
y al que sí, precisamente
porque del galimatías
perpetrado es más consciente.
Excusas quiero igualmente
presentar si tonterías
de las habituales mías,
ni gracietas ocurrentes
aquí halláis; esto hoy sería
más que nada improcedente.
He querido humildemente
rendir franca pleitesía
a un espíritu valiente
a quien todos estos días
ensalzan con letanías
de lo más incoherente,
pues desde la cobardía
de este pancista “far niente”
contemplamos indolentes
como toda esta jauría
impone la satrapía
de otro apartheid indecente
en el cual la economía
dicta que es blanco el pudiente
y negros los indigentes.
Cómo de blanco sería
el capital prepotente
que incluso la guarrería,
su negritud pestilente
de dinero blanquearían.
Los bancos su detergente.
Rendidos a la sangría,
entre el miedo y la apatía
dejándose hincar el diente
con diurna alevosía
por estos muertos vivientes,
henos todos, pobre gente,
cantando la bizarría
del Mandela resistente,
su tesón y su porfía,
los cojones que tenía...
Imitarlo es diferente.
Quizás sea por simpatía
del recuerdo aún reciente
de que nos cambió la suerte
en Sudáfrica aquel día
que La Roja de Vicente
enseñó al que no sabía
que tal país existía.
Resulta el fútbol docente
para aprender geografía
y aquella tierra y la mía
son ya amigos para siempre.
Antonio Machín sería
el único precedente,
ángeles negros al frente,
que esta España minga fría
recuerda cual disidente
de la racista teoría
de que hay dos categorías,
nosotros y los de enfrente.
Y por último querría
dejar escrito y patente
mi desprecio irreverente
para con la hipocresía
de este hatajo de dementes,
de la blanca oligarquía,
de según qué señorías
que su pésame doliente
fariseos emitían
por este negro majete
para al minuto siguiente
con legal alevosía
de esas siniestras “gillette”
coronar la celosía
que no para la estampía,
concertinas de la muerte.

No se traduce un poema,
porque en eso hemos quedado
pero su significado,
su sentido y su esquema
no tengo el menor problema
en sacármelos del pecho
y ofrecerlos como prueba
porque imagino y sospecho
que estos versos son la muestra
cómo a diferencia nuestra
qué cercanos en Mandela
son la palabra y los hechos.
“Invictus” prendió la vela
así en corto y por derecho:
“Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a cualesquiera que sean los dioses
por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
ni me he inmutado ni he gritado.
Bajo los contundentes golpes del destino
mi cabeza sangra pero no se inclina.
Más allá de este lugar de espanto y lágrimas
yace el horror de las sombras,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa qué estrecha sea la entrada
ni cuán cargada de castigo la factura.
Yo soy el dueño de mi destino,
Yo soy el capitán de mi alma.”

(*) (En la versión radiofónica voy a tener el cuajo de leer el enorme poema de Henley. Ni el mentado ni Sir Lawrence Oliver me lo tengan en cuenta)
Texto e ilustación: Agustín Casado

martes, 10 de diciembre de 2013

Boceto


postrado frente al mar -verde reflejo
de una mirada ignota
sin orillas-
se afana en sosegar
su sed inapagable
lamiendo las cenizas
del galeón que hizo arder
sin que hubiese cubierto
su ansiada singladura

lunes, 9 de diciembre de 2013

El hombre preso en la red: tecleado tercero (Carlos Parejo)


Joaquim estaba cada vez apesadumbrado con sus crecientes molestias en los ojos, cuando recibió la vista del responsable financiero de una empresa del IBEX 35. Fue una agradable noche de primavera, justo antes de cerrar. La persona a investigar: Alfredo Pérez Pérez apodado “El Zorro”, el magnate que ponía ladrillos en cualquier rincón del país. Debía interpretar todos sus correos electrónicos, llamadas fijas y móviles, intervenciones en las redes sociales, que alguien había pinchado…. Interpretar quería decir ir sistematizando todas las debilidades personales de este magnate hecho a sí mismo: relaciones familiares, vínculos sentimentales, prácticas sexuales, adicciones diversas del mundo del lujo como el alcohol, las drogas de diseño, el juego y la práctica de deportes como el golf, la navegación marina y la caza salvaje. Joaquim se pasó semanas recorriendo los mismos lugares que “El Zorro” para comprender mejor su modo de vivir y actuar; simplemente, con la ayuda de un teléfono móvil que en la palma de la mano, que le marcaba la dirección correcta en que se encontraba el objeto de su oscuro deseo; sin tener que clavar su mirada en la pantallita diminuta y perderse lo que quería ver mientras caminaba. Se decía que se había vuelto un detective medio humano, medio máquina. Pero no creáis que fue un trabajo fácil separar el trigo de la paja. Cuánto parloteo estúpido, sexo vulgar, aullidos fanáticos, exabruptos e insultos. ¡Cuánta basura electromagnética trasmitida a toda velocidad contamina el aire el aire que respiramos¡ En seis meses, Joaquim asistió a la cruel y soterrada partida de ajedrez que se puso en marcha para dar jaque y mate a este rey blanco. Primero vino la separación de su mujer y la pérdida de la custodia de sus hijos. Más tarde tuvo lugar la reclusión en la cárcel de sus habituales abastecedores de “paraísos artificiales”. Y a ello se le sumó la expatriación por delitos financieros de algunas amistades íntimas. El cerco se había cerrado… El Zorro se suicidó una gélida noche otoñal.

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 8 de diciembre de 2013

Glaciación

El viejo árbol sin sombra -el firmamento
es una gruesa losa de granito y arsénico-
siente la savia helándose en sus venas
y al pájaro de fuego que hizo nido en sus brazos,
desertando del frío
con rumbo a territorios de sol y de palmeras.
En un postrer esfuerzo, patético a la vez
que titánico, arranca
sus raíces del nocivo permafrost
que constriñe sus ansias,
tratando de seguir el trino alegre
del apostata alado,
para ir a dar de bruces contra el hielo
quedándose a merced de una caterva
de buitres-leñadores que armados de carámbanos
de hidrógeno trocean su cadáver
en tanto su alma queda para siempre
cautiva de la hirsuta
lengua glaciar de la desesperanza.

Buenas noches, hasta mañana y sean moderadamente felices


Lleva ya tanto tiempo merodeando la tristeza por los rincones desalmados de mi aturdida mente que, cada mañana, en lo segundo en lo que pienso tras despertarme, con no tanta ansia pero bastante, es en que puede ser un buen día para comenzar a tratar de ir al encuentro de la felicidad. Para empezar a ser feliz. O algo parecido. Aunque no sepa muy bien dónde buscarla. Y nada de derroches: una felicidad moderada, según el dicho puesto tan de moda en las despedidas de ciertos programas televisivos. Habitualmente, los más tristes.

Pero después, cuando, a pesar del óxido acumulado en los mecanismos del reloj, van pasando las horas y no me llamas, para tomar un café o para informarme de las últimas novedades del mercado discográfico o de cómo va la bolsa, mis buenos propósitos se vienen abajo, cayendo a plomo sobre mis pies descalzos pegados al barro. Y me hundo un poco más. No sabes lo que pueden pesar las ruinas de un sueño.

Es cierto que hay días en los que, ya siempre por casualidad, coincidimos bajo el techo de algún pasillo al aire libre o frente a la lluvia torrencial que chorrea por las paredes de los salones cerrados –de un tiempo a esta parte no soporto la lluvia, quisiera que se acelerase el calentamiento global y que sólo quedase arena calcinada; para no recordar ciertas cosas-, pero coincidir no es mejor. Ni peor. Sólo es nocivo. Y eso es lo malo. Me cuesta un esfuerzo sobrehumano apartar la mirada para no mirarte a los ojos. Pero también me da miedo mirarme en ellos. Y no pienses que es por el desdén que pudiera llegar a apreciar en tu mirada, sino porque si lo hiciese, no estaría cumpliendo la palabra que te di junto a la ventana de aquel octubre vacío, habitado ya entonces tan sólo por las cadenas arrastradas por la sombra huidiza de mi fantasma. Y yo siempre he tratado de cumplir mi palabra, más que por ella, que nunca ha valido mucho, por desamor propio. Por mucho que duela. Como aquella otra que te di en otros tiempos. O cuando aún existía el tiempo.

Lo malo de las miradas que se rompen es que, según dicen los entendidos, tienen efectos secundarios sobre el sistema cardiorrespiratorio. Y la arritmia nos va asfixiando poco a poco. Aunque yo creo que es más bien cosa de vísceras. En cualquier caso, lo sé por experiencia, falta el aire. Y, sin aire, resulta imposible soplar contra las lágrimas para apartarlas de los ojos resecos. Y ya no se puede hallar un solo momento de descanso. Es cuando la ceguera se hace irreversible. Y estéril. Como la sal.

Mañana, si puedo, pues hoy me siento un poco enfermo –no te preocupes, no es nada, sólo gripe y algo de fiebre, nada que no se cure con un poco de reposo- lo segundo en lo que pensaré al levantarme será en tratar de comenzar a ser feliz. Pero tú no llamarás. O te veré sin mirada. Y sabré, de nuevo, que esta ceguera es para siempre. De todos modos, se te ve feliz. Y eso, aunque yo siempre haya fracasado en tu sonrisa, me da fuerzas para apartarme. Si no es así, si estás triste, no me lo digas. Nunca. Te será fácil mentirme. Bastará con que sigas en silencio, porque yo ya estoy ciego. Y no te niegues, nunca, a una dulce mirada reflejándose en tus ojos.

Bellos sueños.

(Enero de 2007)

sábado, 7 de diciembre de 2013

Epigrama


(El elogio de la locura)

Procura mantenerte
siempre en guardia ante aquellos
que proclaman que el pueblo
es sabio y soberano;
suelen ser los que ansían
extender como un virus
la estulticia entre el pueblo
a fin de dominarlo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Epigrama dionisiaco


La tan baboseada
Carta Magna española
ya no es más que una mantis
macho luego del éxtasis
dionisiaco del sexo.

Y nada más que la verdad


jamás de la palabra
podrá surtir la esencia
de lo cierto -el silencio

jueves, 5 de diciembre de 2013

Antipoema

(sobre palabras imp@sibles)

Un cántaro es un cántaro
y afirman que se rompe
de ir y venir camino
de la fuente. Un camino
es un camino y dicen
–qué sabrán los geómetras
de sed y de distancias–
que se hace menos largo
si es recto entre los puntos
de origen y destino.
Pero el amor, amor. Pero el destino.
Qué es eso del amor.
Qué es eso del destino. ¿Desatinos
de lechera? –varones
doctos tiene la iglesia.


Ilustración: Concha Prada.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El gran salto

"La NASA plantará nabos en la Luna en 2015"

"EEUU quiere declarar parque nacional la huella de Armstrong"

Público.es, 02-12-2013

"Okay, Houston, we've had a problem here."

Jack Swigert

Comenabos lunáticos,
tras ser seleccionados por la NASA
según su patrimonio -tanto tienes,
negrero, tanto vales-
y la capacidad de su aparato digestivo
para el consumo ingente de crucíferas,
habitarán Selene,
luego de haber dejado hecha unos zorros
con su gula la Tierra.
Y en los alrededores del Parque Nacional
de la huella primera dejada por Neil Armstrong,
cada 4 de julio entonarán
los bardos emigrados al satélite,
loas, entre felación
y felación, al nabo,
amén de atribuladas elegías
encomiando al planeta,
ya eternamente yermo, que un día fue su cuna.

Banco malo (Agustín Casado)

El gerente como loco
a su alegría da rienda
suelta. Y soltando prenda,
hablando hasta por los codos,
explicaba en la trastienda
reuniéndolos a todos
haber dado con el modo
de poder pagar a Hacienda,
y de buen cubero a ojo,
tres plazos de la vivienda,
el alquiler de la tienda,
el iáe, el toldo rojo,
su paga a la dependienta,
desayunos y meriendas
que les fía el bar Manolo,
sin olvidarse tampoco
de los proveedores todos
ni, aunque sea una jodienda,
del IVA de aquel periodo.
“¡Y lo ha conseguido el menda!”.
Y va entonces y les cuenta
ya lanzao como una moto
la buena nueva estupenda
que la mala racha han roto,
que ya salen de la mierda.
“¿Es que hicimos una venta?,
¿Nos tocó la bonoloto?”
Acallando el alboroto
el gerente que se encuentra
en estado de alborozo
con orgullo les da cuenta
que aunque alguno se sorprenda
a sacarlos va del pozo
lo que creía leyenda
y ni por lo más remoto
tocaríamos nosotros:
“He obtenido una prebenda
que no consiguieron otros”
Y aunque nunca fue devoto
a San Pancracio una ofrenda
pensó hacerle y un ex voto
con un brazo o una pierna.
Y poniéndose su mérito:
“es un milagro quimérico,
es inaudito, algo inédito”
“¿Nos tocó el sorteo del oro?”
“¡¡¡Nos concedieron el crédito!!!,
La verdad decía Montoro”
Al día siguiente todos,
el conseguidor del éxito,
el gerente con su séquito
que ya no lo deja solo,
a las ocho y media en punto
se encontraban todos juntos
del banco en la misma puerta
por resolver el asunto.
Y a la puerta una reyerta,
preferentes que protestan
por el timo ese presunto
de sacarles la cartera
y llevárselo difunto.
Ellos son el contrapunto,
la otra faz de la moneda,
los más felices del mundo,
rescatados de la quiebra.
Y pasando del tumulto
en la sucursal desierta
a una ventanilla abierta
se dirigen con su asunto.
“Hola, buenas” “Buenos días”
“Pues verá, que yo venía
al interventor adjunto
preguntar si ya podría
disponer en su conjunto
del monto que concedían
en carta que recibía
de ustedes anoche justo”
”Un momento, que pregunto”
“Cómo no, con mucho gusto”
Mas no todas las tenía
él consigo todavía.
Una sospecha sombría,
un pesimista barrunto
hasta el pecho le subía
porque ve que tarda mucho
con la carta que traía
con el crédito el indulto
de Hernández y Compañía.
Y pone cara de estulto
cuando el otro que volvía
la carta le devolvía
y confirmándole el susto
va y le entrega una alcancía.
“¿Un cerdito de Jabugo?”
“Sí señor. Lo que pedían”
“Hay aquí un error de bulto”
“Un momento que consulto…
No, de mecanografía”
Porque, amigos, no hay tu tía
ni firma en la notaría,
y se llevan un disgusto
cuando ven cómo García
a conciencia la ha cagado
pues dos letras ha bailado
cuando redactó el escrito.
Porque la “erre” en el teclado
estando a la “e” juntito
escribir le hizo “CERDITO”
cuando en “CRÉDITO” ha pensado.
Y aunque ahora sea delito
en España se ha ciscado
y hasta en el copón sagrado
y San Pancracio bendito
y la hucha de cerdito.
Todo ya le importa un pito.
Y ya puesto unen sus gritos
a los de los abuelitos
que afuera muelen a palos.
Banco puto más que malo.
Aunque existe un banco bueno,
que en vez de robar lo ajeno
insaciables como escualos,
alivian el sufrimiento
de los más desheredados.
Son los bancos de alimentos,
el oprobio de un Gobierno,
la vergüenza del Estado.


Texto e ilustración: Agustín Casado


martes, 3 de diciembre de 2013

Spam-ku anti nacionalcatolicista

grey de borregos
bajo piel de pastor
acecha el lobo

Esquila


zombis lanudos
escasos de pelambre
pierden su pocopelo
bailando sin compás
al son mercadotécnico

lunes, 2 de diciembre de 2013

Las décadas olvidadas (10): Meriendas sabatinas (Carlos Parejo)


1952: Mi señor abuelo se despide desde el vestíbulo antes de salir a la calle, mientras la fámula le pone su elegante chaqueta azul adornada con varias insignias civiles. Intuyo que se dará su paseo habitual y luego tomará el aperitivo en el casino. Por la tarde, como es día festivo, nos llevará al campito y nos invitará a merendar. Y de las fiambreras no pararan de salir exquisitos bizcochos y lonchas frías de embutidos y quesos que, junto al oloroso chocolate guardado en el termo, nos harán la boca agua.

2002: Mi abuelo se pira a sus clases de aerobic a pasarlo crema. Le hago una foto con el móvil y al rato está “trending topic” en mi “twitter”. Y es que está “guay” a sus ochenta años con su chándal lleno de “pins” hippies y encasquetado con su “walk-man” de corredor de “footing”. Deduzco que se ha cansado de hacer “zapping” en la TV y no quiere que le dé la “paranoia” con tantos “realities” y “spots”, o bien que no es capaz de superar el elevado “hándicap” del “video game” que le he prestado para retrasar su “alzheimer”. Pero por la tarde se enrollará y nos iremos de marcha por el “country”. Allí sacará el “tupper-ware”, repleto de deliciosos “sándwichs” y “plum-cakes”. Y éstos irán a mi vientre y no volverán, ni siquiera las bebidas “lights” ni lo “yogurts”; sólo lo harán las latas retorcidas y los “kleenex” arrugados. ¡Vaya “feeling” me espera¡

(¢) Carlos Parejo Delgado

domingo, 1 de diciembre de 2013

Gerberas

Corre ladera abajo
con un vestido blanco
salpicado de flores
–son gerberas.
Eres tú con seis años
–hoy es siete de abril–
y aún no nos conocemos.
Pero llegas sonriente
a mi lado y me abrazas
y riendo a carcajadas
rodamos por la hierba.
Cuánta dicha nonata
puede albergar un sueño.