viernes, 30 de noviembre de 2012

Sima


desvencijados silos
de trigo putrefacto
ardiendo en mi memoria
en tanto una estantigua
de ratas abandona
huyendo la cubierta
de un pecio azul anclado
a una orfandad sin huellas

jueves, 29 de noviembre de 2012

Salpimentando


en la ebriedad de un litro de mordazas
–solera seco de alta graduación-
y no sé cuántas jarras de cerveza
vomito a borbotones poemas indigestos
dentro de la cazuela donde a fuego
vio-lento desabrida se sofríe
la hipócrita inmundicia de templos y palacios

De la virtud y el vicio




A Rafael R. Costa

Aseguran que al vicio de pedir
se opone la virtud de no entregar;
por eso cuando pido, sin dudar,
el no asumo no más por porvenir.

No obstante, aunque me pongan a parir,
sin nada que perder ni por ganar,
nunca, aun sin esperanza, he de callar
aquello que es mi anhelo conseguir.

Y exijo pan, justicia, LIBERTAD,
a codicioso, injusto y carcelero,
y opongo a sus mentiras la verdad:

El vicio no es la sed del pordiosero,
el vicio es carecer de voluntad
de repartir las aguas del venero.

(Y a fuer de ser sincero,
a veces, si de amor se trata el ruego,
me callo, temeroso de su fuego.)

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tribulaciones de una crisálida (XLI)


Noches en que la noche vaga atónita, bajo la luz sonámbula de un ruego. Luna sin sol. En la espesura hereje del bosque de los árboles araña, aúlla una luciérnaga en cenizas, cautiva en una pétrea gota de ámbar.

La búsqueda


Busco... no sé qué busco en el poema.
¿Romper la telaraña del mutismo,
que es mi principio y fin, que soy yo mismo?
¿Desentrañar las claves del problema

sin solución de dios, esa suprema
falacia que hunde al hombre en el abismo?
¿Insólito, quizás, un mecanismo
que quiebre los barrotes del sistema,

dando a la libertad luz, ala y cielo?
No es eso, no, no es nada, nada de eso,
estoy seguro. Igual tan sólo anhelo

buscando sin cesar, buscando obseso,
a esta hosca certidumbre, hallar consuelo:
culmen no habrá al final de este proceso.

martes, 27 de noviembre de 2012

Hastío


postrado de rodillas
a orillas del océano
-no sé si estoy llorando;
hay sal en mis mejillas-
desafinado entono
un canto con sordina
-probablemente un híbrido
de tango y de bolero-
-¿bailas? -pregunta el mar
-te sigo -hastiado asiento

lunes, 26 de noviembre de 2012

Rebelión


De un golpe sin piedad calló al arcángel
-gustaba meter hostias en la boca
de aquellos que locuaces y rebeldes
osaban cuestionar su tiranía.
Después pensó, colérico y maligno,
“no ha sido suficiente”, y le asestó
-no es cierto que los ángeles y arcángeles
sean seres asexuados virginales-
una brutal patada en los testículos
y le amputó las alas a mordiscos.
Y aquel pobre diablo, así, cayó,
callado y humillado, hasta estrellarse
contra un lugar a un tiempo edén e infierno,
donde tomó la forma de la sierpe.
Y en él, pasado un tiempo, dijo al hombre:
“No comas la manzana, tala el árbol
y haz con su leña un fuego, un gran incendio,
para que cuando advengan los ejércitos
de arcángeles armados de destierros
encuentren nada más tierra quemada”.

Ilustración: Michelangelo Buonarroti

Relatos verosímiles (58): Susanita no entiende a su abuela (Carlos Parejo)


Una de las cosas que peor lleva Susanita con su abuela es su forma arcaica de hablar. Casi no se entera de nada cuando le dice, por ejemplo:

“Querida nietecita del arma, he almorzado un potaje de garbanzos de tomo y lomo. Y claro, después me engollipé. No es que estuviera revenío, es que me puse hasta el tuétano. Para no quedarme pajarita después me entretuve en regar las macetas y, tan esnortá estaba que las dejé enguachinás. Luego me he escamondado en el lavabo, quitándome todo el barro y la salpicaura. Pero con la mala suerte de que se cayó la aljofaina de la china al suelo y la descuajaringué. Y aunque sea una chuminá, al verlo, empecé a echar sapos y culebras. Pero sonó el timbre y eras tú, eso es que las ánimas del purgatorio pensaron en darme una alegría.”

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 25 de noviembre de 2012

Un lapso de terror que breve acaba...

un lapso de terror que breve acaba
el agua emponzoñada el pan sin miga
la pútrida carroña en la barriga
de mariposas trampa la ardua traba

del cuerpo en compraventa el alma esclava
de un dios acá la paja allá la viga
las lágrimas las llagas la fatiga
el vómito la hiel la pus la baba

los sueños que amanecen pesadilla
la red el laberinto sin salida
la pica la estocada la puntilla

la piedra el paso ciego la caída
la cloaca el albañal la alcantarilla
las ratas al acecho ¿esto es la vida?

La maldición.


Abrieron el sarcófago con miedo. Temían que fuese cierta la leyenda, aquella maldición, pero les pudo la codicia. Sólo encontraron huesos. Y aquella calavera que, mirándolos desde sus cuencas hueras, sonreía.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Ammonoidea


Aquella sierra, única en el mundo por sus características litológicas, había dejado de ser ejemplo de nada. Siglos de prácticas de estudiantes de geología venidos de cualquier parte la habían reducido a una inmensa planicie monótona y estéril.

Exit

Ebrio en aquel bar de copas,
tras no sé cuántos tequilas,
a una hermosa camarera
pregunté por la salida.
“¿La salida? -dijo, impúdica-;
aquí me tienes, mi vida,
desde que llegaste ansío
que prendas fuego a mi pira".
Lo confieso, me turbaron
sus palabras encendidas,
y ella, viéndome perplejo,
se arrogó la iniciativa:
tras sacarse el delantal,
se tomó, muy decidida,
de mi brazo y me condujo
a un motel, de amanecida.
Cuando desperté, ya tarde,
con la cabeza perdida,
no alcanzaba a recordar
nada de aquella partida.
La llamé -¡VIDA!- con ansias
de desvelar el enigma,
pero se me había marchado
discreta, mientras dormía.
Jactancioso pensé, entonces,
“debí dejarla rendida”,
mas me sacó de mi error
una nota en la mesilla:
“Te aconsejo, corazón,
que abandones la bebida,
con la pólvora mojada
no ha prendido tu cerilla.”

viernes, 23 de noviembre de 2012

Lunático


¿Qué haces aquí, poeta, entre la niebla,
aullando inútil-mente? ¿Acaso ignoras
que no hay más uni-verso que este sucio
y cáustico sudario que te ahoga?
¿Que no es que seas un lobo solitario,
es que la soledad lo es todo y nada,
y el eco que de cuando en cuando sueñas
no es más que esa falacia -la esperanza-
urdiendo felonías tras su máscara?
Lunático eclipsado, alma en precario,
castrado adulador de la impudicia:
¡Acaba y vámonos!; no hay luna alguna
ni cielo protector que en sí la acoja.

Frente al aroma...


Frente al aroma
de la rosa en mis versos,
prefiero el cardo;
pincharme y que en mi sangre
se alimenten los trigos.

Tribulaciones de una crisálida (XL)


Aquí toda plegaria es un fracaso; no es concebible el eco en lo vacío. El verbo es una máscara, perífrasis de ausencias, soledades y silencio. Mejor callar, bajar los ojos, excavar un túnel hasta el vano mineral donde es desconocida la esperanza. Aquí no es un adverbio de lugar, es sólo un eufemismo de destiempo.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Best seller


Editorial GÉNOVA presenta:

La más grande y terrorífica novela del realismo trágico. Nunca antes habrá leído ni podrá leer en el futuro una tragedia tan impactante acerca del fanatismo pusilánime y venal y sus consecuencias.

100 AÑOS DE AUSTERIDAD

de Mariano Rajoy Brey

“Muchos años después, frente a la comisión judicial de lanzamiento, el desahuciado, Aureliano, en el peor de sus días, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a solicitar el crédito.”

Una obra colmada de eufemismos más que de metáforas para que usted no alcance jamás a conocer la verdad. 

Editada con la colaboración del BCE, el FMI, la CEOE y la Conferencia Episcopal Española.

Barómetro de la ilusión



(poema patrocinado por Cof i Dis)

A María F. Lago, Agustín Casado y Jaime Torquemada

“Enamorarse es una de las principales ilusiones del hombre, pero no de la mujer.

Realizar un viaje es el proyecto que más anhelan los españoles, según el primer Barómetro de la Ilusión realizado por Cofidis.”


Nunca olvidaré el otrora
en que tomando café
en un bar me enamoré
de los ojos de una mora.

Fue muy corto, ni una hora
desde que la vi hasta que,
tras llevarse mi parné,
me abandonó sin demora.

Y yo que era, en las encuestas,
de esos que, entre sus respuestas,
citan amor y pasión
como su gran ilusión;
hoy respondo con firmeza:
¿lo primero?, la cerveza.

(Ra-Amón de Tebas)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Tribulaciones de una crisálida (XXXIX)


Escucho en la insalvable brecha salina abierta por el tiempo, el árido rumor de lo pretérito. A orillas de lo eterno, el mar ya es sólo un túmulo que sueña, desde su hondura yerma y agrietada, ser tálamo agitado por el viento, orgásmico escupiendo tempestades. Sin aire en los pulmones, sediento, abro los párpados, pero la luz caudal se ha degradado en un fanal de sombras inaudibles que anegan mis arterias con la espuma reseca del postrer de los naufragios: el mar no es más que el lúgubre fantasma de un viaje postergado por los ojos voraces de la niebla.

Labejismo

aquí no hay más que sol y arena
-la noche fue abolida-
y dicen los que saben que no hay ser
humano que posea
tamaño semejante en ambas piernas

martes, 20 de noviembre de 2012

Sumarísimo


la vida se resume en un poema
inédito de autor desconocido
parca autobiografía dedicada
a un otro que no es más que un espejismo

El espejo de la melancolía (XLIX)


y qué puedo esperar cuando mi sangre
ya es un cortejo fúnebre y mis párpados
el féretro pagano donde anónima
y hematófaga yace entre tinieblas
mi sinrazón de amor

lunes, 19 de noviembre de 2012

En el lugar del cántico...


En el lugar del cántico,
ese exiguo y precario territorio
que emerge entre las aguas de lo eterno,
se han instalado huestes que, en sus zarpas,
traen sobrios estandartes del color del silencio.
Oculto en la distancia, junto al límite

que sirve de preludio a lo vacío,
con una de mis manos en la boca
contengo a un tiempo náuseas y el aullido,
en tanto que con la otra me sostengo
al borde del abismo. Sin embargo,
sospecho que es inútil, que han venido
movidos por la idea de quedarse
y alzar su áspero imperio de las ruinas
del verbo resignado.


Fotografía: Oliver Rath

Relatos verosímiles (57): La música de la adolescencia global (Carlos Parejo)


Querida Nieta Susanita, en mi época, cuando en el barrio había media docena de cines, nos gastábamos los ahorros por asistir al estreno nacional de la última película de nuestra artista local, Gracia de Triana. Cantaba las coplas que nos habían enseñado madres y abuelas en los patios y corrales de vecinos. ¡Y qué orgullosos nos sentíamos de vernos reconocidos en ella!

Setenta años más tarde, nietecita de mi arma, te pasas tres horas viendo los premios de la Música. Premios donde un yogurín USA con buena voz y presencia, y canciones facilonas e insustanciales, es nombrado “mejor artista”. La trampa es que la mayoría de los votos han sido de adolescentes y jóvenes como tú, que ven la gala en directo. Y lo mismo ocurre con esa otra formación de diseño que ha ganado en el apartado de grupos. Más que voces, son bellos rostros imberbes vestidos a la última moda, moviéndose provocativamente por el escenario. ¡Flor de un día! Y la misma presentadora, no es más que un pase de modelos (se ha cambiado de ropa hasta seis veces), que no entiende nada de música, ni falta que le hace.

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 18 de noviembre de 2012

Letra pequeña


Aquella carta sin remite, en sobre perfumado, tan sólo contenía en su interior un folio en blanco.

Tras de la máscara...


tras de la máscara
somos la hiel del mundo
narcisos ciegos

sábado, 17 de noviembre de 2012

Pompas de jabón


Tantas veces la usó
vestida de metáfora
que ahora que desnuda
golpeaba con nudillos
de intemperie su puerta
no se atrevió no tuvo
las fuerzas suficientes
para enfrentarse a su áspero
tercer significado
Y el poeta saltó
escribiendo con tinta
carmesí en el asfalto
un poema sin palabras
elegía visual
erigida a la madre
de todos los fracasos

Cardos


Se me rompió la flor
de un día que alumbraba
mi olfato, en mil pedazos.
Desde entonces, sin luz,
me alimento de cardos
por si entre sus espinas
aún hubiese prendida
una semilla fértil
con fragancia de estrellas.

viernes, 16 de noviembre de 2012

De la oscuridad


como plegaria
pongo una vela a eolo
¡qué calma chicha!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Flauta amarga


el poeta ha de asumir
que todo lo que engendra es un desecho
escoria improductiva y sólo a veces
estiércol para el cardo y la amapola

Vendrá la muerte


hastiado de extraviarme en el esquivo
azogue cardinal de lo ilusorio
me miro en la aridez de un cauce seco
y envidio el infortunio de Narciso

vendrá la muerte
y tendrá mis ojos

Ilustración: Narciso, de Caravaggio.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14 N


martes, 13 de noviembre de 2012

Dando guerra


(mi única, postrer e imperecedera razón para hacer huelga)

Postrado de rodillas y con lágrimas
amargas de fracaso y desespero,
le dije estar cansado de batallas,
seguro ya de estar luchando en vano
pues no doblegaríamos jamás
a la horda criminal de los injustos.
Me dijo “¡no te rindas!, compañero;
da igual que hayas perdido la esperanza
si aún queda en tus adentros dignidad
que es lo último que se ha de preservar
como única virtud imprescindible
para poder seguir luchando”. Y codo
con codo, unidos, fuimos al encuentro
de una derrota más, único modo
que hay de no renunciar a la victoria.

Postrer lección de A.L.


Estaba en un error
y empiezo a comprender
aquello de que por
la boca muere el pez.
Sería un plagiador
sacando esta postrer
lección de su cajón.
Así, sólo os diré
que, al no tener pulmón
y aun boquiabierto, el pez
muere siempre en silencio.

Plagas


Resístete a que turben tu criterio
con burdos embelecos de trilero.
Es muy fácil soltar -no hay que ser fuerte-
las 10 plagas de Egipto sobre el mundo.
Lo duro, lo difícil, lo que requiere fuerzas
es ver ahogada el agua de los mares
en coágulos letales de petróleo,
a pueblos sojuzgados por batracios
peleles ataviados de monarca,
los cielos salpicados de mosquitos
metálicos dejando caer a plomo
miserables diluvios de mortífero napalm,
los huertos y ganados esquilmados
por hordas insaciables de parásitos,
la escuálida salud del hombre pobre
menguada por el cólera,
su piel ahíta de llagas, el ciclón destructor
con alas de carbono,
la gula criminal del capital,
el túnel, este túnel
sin una luz visible al fondo, el niño
que muere atravesado
por la espada del hambre,
y continuar de pie
luchando, resistiendo o nada más
sobreviviendo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Cuando el olvido cubra...


cuando el olvido cubra
las llagas de esta racha
ardua aberrante y sórdida
y dentro de unos años alguien salte
desde da igual que piso
quebrando sus fracasos contra el suelo
titularán los medios
escritos de este modo la noticia

PRIMER SUICIDIO A CAUSA DE UN DESAHUCIO EN ESPAÑA

-la historia que se escribe
con tinta miserable se repite
y al poco tiempo nunca ha sucedido-

Relatos verosímiles (56): Daniela, actriz en crisis (Carlos Parejo)


Esta hija de un holandés errante y una bailaora flamenca afincada en Triana, cursó estudios de arte dramático y luego montó su compañía de teatro independiente. Fue un gran éxito. Y pudo comprarse un pequeño apartamento al ladito del Guadalquivir, donde gusta vivir en soledad.

Pero estalló la crisis. Y quedó en paro y sin recursos. Lejos de volver a la cueva familiar, aunque asfixiada por la penuria económica, representa cada día la tragedia de su vida con gran imaginación.

Al amanecer se viste su indumentaria de hippie trashumante y carga la mochila sobre sus espaldas. Luego va y se sitúa en medio del puente del Cachorro, que separa un extremo del barrio de Triana del centro histórico. Allí chapurrea en spanglish “Dinero I need arrive Portugal, por favor, please”. Y con su lastimera representación escénica consigue, casi nunca antes de la media tarde, su salario digno de mendiga. Es una de tantos mileuristas que llevan meses sobreviviendo como pueden a la tormenta de la crisis.

© Carlos parejo Delgado

domingo, 11 de noviembre de 2012

Mucho que contar


Era un escritor sumamente meticuloso. Tanto que, tras dos décadas en el oficio -como a él le gustaba llamarlo-, su producción literaria se limitaba a un centenar de poemas breves, dos relatos cortos y un ensayo de tintes surrealistas, que no llegaba al millar de caracteres, al que había puesto por título “Cucarachas”. Su mayor obsesión era evitar todo lo superfluo, usar sólo las palabras estrictamente necesarias para expresar lo que en cada momento pensaba que tenía que contar. También era un escritor desconocido. Y no es que sus textos careciesen de calidad, es que todo lo que escribía terminaba en el fondo de un cajón sin haber llegado nunca a ser leído por nadie. No tiene mayor interés -se decía. Por eso, cuando aquella idea se alumbró cegadora en su cerebro, la acogió con entusiasmo. Aquí sí que hay algo interesante -pensó satisfecho y a un tiempo un tanto abrumado por el arduo trabajo que estimaba tendría que hacer para darle forma definitiva antes de sacarlo a la luz. Se pasó años dándole vueltas en la cabeza, sin escribir una sola palabra, eliminando adverbios y adjetivos, cambiando sustantivos por pronombres. Finalmente, cuando dio por concluido el trabajo, tomó un folio en blanco, lo dobló por la mitad y, tras arrojar a la papelera con desprecio todo lo que había escrito hasta entonces -respecto a “Cucarachas”, tuvo un instante de duda-, lo depositó con mimo en la oscuridad de aquel cajón ajeno al mundo.

Punto


llegados a este punto
–y no quiero decir nombrando punto
cogorza o coloqueta-
son tan pesada carga las palabras
–estas palabras mías que entre todas
no valen lo que el más breve silencio-
que ya quizás tan sólo
–podría también quizás decir “tan solo”-
me quede una salida: la poesía
visual (mas son tan densas las tinieblas)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cirugía capitalista


lo llaman RECORTAR pero lo cierto
es que la AMPUTACIÓN de miembros sanos
para que permanezca la gangrena

Las lágrimas de Montoya


Muy sonado entre los suyos
fue el entierro de Montoya.
Gitano de casta, rico
y de figura garbosa,
atrajo deudos por cientos,
sobre todo a buenas mozas,
desde los alrededores
a las tierras más remotas.
Todo fue según los cánones:
plañideras ojerosas
prorrumpiendo en alaridos
de dolor como las locas
y entretanto los varones
dedicando fabulosas
alabanzas al finado
por aunar en su persona
honradez, inteligencia
y una piel bruna y sedosa.
Pero todo se torció
cuando al filo de la aurora,
Manuela Amaya, la viuda,
salvaje como una loba,
arrancóle medio moño
a Marina “la Amadora”,
amante del fallecido
más hermosa que una rosa,
tras escucharla decir,
hay quien dice que con sorna,
“con lo que yo lo quería
y se murió mi Montoya.”
Pero más que la trifurca,
permanece en la memoria
de gitanos y de payos
de Ayamonte hasta Gerona,
el insólito episodio
que paso a narrarles ahora.
Fue cuando Pablo Jiménez
con las manos temblorosas
trató de cerrar la tapa
del ataúd y no había forma
humana debido a aquella
enorme y enhiesta polla.
Lo estuvieron intentando,
no se sabe cuántas horas,
uno tras otro los deudos
de manera infructuosa,
hasta que José Cortés,
calé cabal de Segovia
que había más maña que fuerza,
pero fuerza prodigiosa,
introdujo por el ano
del finado aquella cosa.
Sacudieron al difunto
convulsiones espantosas
y se escaparon dos lágrimas
de sus pupilas borrosas.
En ese instante Manuela
Amaya, con voz jocosa,
dirigiéndose al difunto,
fue y sentenció, rencorosa:
“Te lo dije una y mil veces,
¿verdad que duele?, Montoya.”

viernes, 9 de noviembre de 2012

Leña


voy a recopilar en sitio
seco
mis versos
hace frío

jueves, 8 de noviembre de 2012

Estampida


¡Cultura sin recortes! –reclaman artistas de todo pelaje. Por su parte, enfermos y profesionales médicos demandan una sanidad sin recortes. ¡No al recorte educativo! –exigen maestros, alumnos, padres de alumnos y un señor de Murcia que no era nada de eso y pasaba por allí el día de la reivindicación de educadores y educandos –todo un marciano, sin duda, el tal señor. ¡Ni un céntimo menos para las políticas científicas! –claman, tan vehementes como compungidos, los investigadores. Y así un largó etcétera. Cada cual arrimando el ascua a su sardina, sin reparar en que, de este modo, más pronto que tarde, tras zamparse al clupeido, nos devorará el tiburón. ¿Y si, al unísono, reivindicásemos, no ya que no se recorte, sino que se amplíe hasta ser plena, esta democracia mórbida y raquítica, agonizante ya, que nos fue legada por esa gran estafa a la que se ha dado el nombre de transición? Porque otra cosa sería –lo es de hecho- confundir las partes con el todo; y si esto no suele acarrear nada positivo casi nunca, menos aun en este periodo aciago en el que el afán por esclavizarnos ha dejado de ir al paso para marchar a todo gas, amenazadoramente desbocado.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El límite celeste



Soñé mi autopsia. En una habitación
con azulejos blancos salpicados de vísceras
y coágulos de sangre,
un forense chambón y aficionado
cuyo aspecto siniestro recordaba
al barón Frankenstein de Terence Fisher,
quebró, como si fuese una sandía,
a golpes de martillo y escoplo mi cabeza
y con un gran cuchillo mangorrero,
mellado y herrumbroso,
me abrió en canal del cuello hasta la pelvis.
Aquella operación de cirugía
post mortem repugnante y chapucera,
no me dolió –lo cual, por otra parte,
no deja de ser lógico en un muerto-.
Pero todo cambió cuando, de súbito,
una legión de lóbregas luciérnagas
brotaron de mi estómago escupiendo
cenizas y espantosas maldiciones
–supe sin duda que eran mis anhelos
castrados escapando de su tumba
con quién podía imaginar siquiera
qué pérfidas y oscuras intenciones-.
¡Dolían más que un fuego calcinando
desde la piel al tuétano un ensueño!
Quedaron suspendidas en el aire
un tiempo que se me hizo casi eterno
y luego se lanzaron al unísono
a devorar mis globos oculares:
no lo juzgué ejercicio de maldad,
sino misericordia; ojos –me dije-
que no ven, corazón que nada siente.
Pero mi corazón, todo sentidos,
se desbocaba ahogándose en un cubo
colmado con mi sangre y con mis heces,
oyendo balbucir a las piltrafas
ciegas y anóxicas de mi cerebro:
“ya no habrá nunca luz, ya se perdió
por siempre el horizonte y su celeste,
y tú eres sólo un músculo caduco y desahuciado.”
Entonces comprendí que su lugar
lo ocupaba una máquina
que nunca cesaría de latir
negándome el descanso de la muerte.
Y cuando desperté,
el cirujano
aún seguía allí.

Versátil


El silencio es versátil.
Está el silencio puro, ese diamante
sin tara ni motivos,
insólito y fecundo
como una sinfonía a la alegría;
y luego está el silencio,
el lóbrego silencio
por acción u omisión, ciénaga estéril
más honda y desabrida que el Leteo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Lección inédita de arquitectura y urbanismo


Futuros arquitectos y urbanistas,
diseñad las mansiones y palacios
sin puertas ni ventanas, sin murallas
aislándolos del mundo;
que pueda entrar el pueblo.
Y si acaso pensáis que lo antedicho
es pedir demasiado,
construid ciudades cálidas,
que cuenten con cuantiosos recovecos
al abrigo del viento y de la lluvia;
quién sabe si también quizás mañana
habréis de amanecer a la intemperie.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Gran Premio de Abu Dhabi


"Qué putada, maldita mala suerte -despotrican en el bar del barrio los habituales, a la finalización del Gran Premio de Abu Dhabi-. Con lo bien que lo hizo Alonso y al final, sólo tres puntos sobre su más directo rival -sí, los habituales del bar del barrio ya hace tiempo tienen bien aprendida la tópica y estúpida jerga que perpetran contra la narcotizada audiencia los comentaristas deportivos-. Y qué fortuna la de Vettel". "Pues sí -los interrumpe Andrés, parado de larga duración y con la espada de Damocles de un desahucio pendiendo amenazante sobre su cabeza, algo más ebrio que de costumbre-, sin duda estos 3 puntos, y puede que hasta si hubiesen sido 13 o 6 millones, serán insuficientes para acabar con esta criminal estafa a la que llaman crisis, así como para reducir el alarmante número de desahucios que se producen a diario en este país de adoratrices sin seso de motoristas y pilótos pijos de mierda. Por no hablar también del paro". Se hace el silencio; la tensión es tal, que se podría cortar con una navaja trapera. Andrés pide otro aguardiente de Zalamea la Real y, tras zampárselo de un trago, se marcha sin pagar. "Venga, señores, vayan apurando y abonando sus consumiciones, que ya es hora de cerrar -declama con vehemencia el camarero-. Y no olviden que esta noche abrimos para el fútbol".

Relatos verosímiles (55) (Carlos Parejo)


Don Cecilio es un ilustre perfumero pues ha hecho oler bien a tres generaciones de trianeros. El otro día, sentado junto al mostrador como jubilado venerable, me comentaba: “Cuando era joven, las mocitas del barrio se gastaban los parneses en oler como las rosas de pitiminí, los jazmines y las violetas imperiales. Ya cuando adulto, las nuevas clientas querían oler a “Chica Yeye, Rockera o Super Pop”, como la heroína de comic “Valentina”, o dar sensación de “Anarquía, Liberación, Poema o Revolución”. Ahora, todo es puro sexo. Desde Calvin Kleín a Loewe, todas las muchachitas quieren lograr un agua de colonia ,tal y como anuncian sus nombres, que provoque en el hombre: “Adicción como el Opio, instinto de Posesión, los penetre como rayo ultravioleta o les induzca a un viaje al Edén de su cuerpo”, cuando no, suscite en ellos ”Adoración, Euphoria, Hipnosis, Magnetismo, o un shock profundo“. Y que las haga sentirse “Delicia fresca, Diamante, Duende, Lolita o Luna”. Y de las aguas de olores para hombres, qué te voy a decir. Ya sólo los vejetes queremos seguir siendo “Varones Dandies”. Cuántos ejecutivos aterrizan por aquí buscando un olor que, al lado de la mujer, los haga sentirse, siquiera por unas horas, ”Diablos, Egoístas, Malos y Salvajes”.

© Carlos Parejo Delgado

domingo, 4 de noviembre de 2012

Tribulaciones de una crisálida (XXXVIII)


El que murió mirando los espejos, inquieto, se revuelve en la espesura de su tumba de herrumbre: una fragancia rancia impregna el aire de esta mañana gris de otoño cáustico, penetra el manto estéril que lo abriga y agita su osamenta devastada: es el celeste atroz de la memoria reinventando pretéritos, turbando su descanso, haciendo añicos el mármol protector de las tinieblas. Estupefacto y trémulo, se niega a abrir los párpados, pero el espectro ciego del pasado, fundido a los efluvios que lo anegan, penetra en sus pupilas, como un manojo impúdico de espinas. Es la resurrección de lo imposible, de la esperanza absurda que un día lo abatiese sobre el légamo caudal de lo ficticio, ahogándolo en sus cauces. Sacando fuerzas de flaqueza, rompe el lóbrego epitafio -cal y olvido- que había aletargado sus anhelos, e irrumpe, quebradizo como rosa, de nuevo en el jardín de las quimeras. La oscuridad lo abate de un zarpazo. No ha sido, igual que antaño, siquiera flor de un día.

Spam-ku absurdo


caída dramática
se agarró por los pelos
a un calvo ardiendo

sábado, 3 de noviembre de 2012

Profecía


Desconozco las causas
-es claro que estás tú, pero no es eso-
que me hacen dar a luz a útero herido
al ídolo de barro sin aliento
que habita, desahuciándome, las carnes del poema.
¿Qué soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy?
¿A qué el amor, la sed, los sueños,
la desesperación? ¿A qué esta inútil
lucha contra el salitre, el óxido y la noche?
¿A qué tanta pregunta sin respuestas?
No es esto, no, no es nada de esto. Acaso es sólo
el ansia por negar la omnipresente
certidumbre que acecha, nos acecha,
en agua, vendaval, hoguera y piedra,
de sol a sol, de lo alto a lo profundo,
con luctuosa ternura, ataviada de olvido.